jueves, octubre 09, 2008

Estonia, donde el fútbol no es mediático

Estonia sueña con emular algún día a su vecina Letonia y lograr la gran hazaña de meterse en una fase final de un gran campeonato. Pero esa perspectiva es, a día de hoy, improbable y lejana. Sigue siendo, en términos futbolísticos, la peor de las tres repúblicas bálticas. No hay mucha afición al fútbol. El partido estelar del campeonato, el derbi de Tallin entre el Levadia y el Flora –que se juega, por cierto, la semana que viene-, puede reunir a 2000 aficionados, todo un récord para una liga cuyos enfrentamientos alcanzan una media de 300 espectadores siendo generosos con el cálculo. Este año se ha llegado a registrar una afluencia de 40 personas en el duelo de primera división entre el Sillamäe Kalev y el Trans Narva.

Más datos. La gran estrella en la convocatoria de Estonia ante España es Andres Oper, un delantero que actúa en el Roda holandés. El jugador más mediático del país es el portero Mart Poom, que llegó a jugar en el Arsenal, pero ahora está lesionado y no podrá medirse a la campeona de Europa. Pese a todo ello, la selección báltica ha logrado alcanzar un nivel digno y ha evitado las goleadas en los últimos años. Salvo en su último partido oficial: un humillante 7-0 en Bosnia-Herzegovina. Cuatro días antes sólo había caído por 3-2 en Bélgica, en un encuentro en el que mostró una inusual efectividad en ataque y en el que tuvo opciones de puntuar pese a ser claramente inferior durante la mayor parte de los noventa minutos. Inglaterra, para poner el ejemplo de una gran potencia, ganó en Tallin 0-3 en junio de 2007 en compromiso oficial.

Aunque la historia más peculiar es la del seleccionador, que resume a la perfección el carácter amateur del fútbol en Estonia. Tarmo Rüütli, a sus 54 años, sigue jugando en un equipo de cuarta división, el Soccernet. Pese a ello, su intención es la de dejar paso a las nuevas generaciones, y está dando muchas oportunidades a las jóvenes promesas del fútbol local en la selección absoluta. Los dos atacantes que salieron de inicio en Bélgica, Tarmo Kink y Sergei Zenjov, representan el futuro del fútbol del país. Kink, de 23 años, media punta, alto, ligero y con buenos movimientos, llegó a fichar por el Spartak de Moscú, pero volvió a su país tras la falta de oportunidades y actualmente es una de las estrellas del Levadia. Zenjov, 19 años, delantero, bajito, rápido y goleador, firmó por el Karpaty Lviv ucraniano tras sus buenas cifras con el TVMK, otro equipo de Tallin. Pese a lo bien que jugaron en Lieja, ambos se quedaron en el banquillo en Bosnia, en una extraña decisión de Rüütli. Si tienen la oportunidad contra España, representarán una de las pocas amenazas de un partido que debería ser bastante cómodo para el equipo de Del Bosque.

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