lunes, octubre 13, 2008

Gourcuff, la pequeña réplica de Kaká

A Yoann Gourcuff le han colgado la etiqueta de salvador de Domenech, pero, por encima de todo, el favor se lo hizo a sí mismo. Su extraordinaria actuación en Constanza, a orillas del mar Negro, lo situó en el primer plano del fútbol internacional. En su segundo encuentro como titular con la selección francesa absoluta, este bretón de 22 años comandó la reacción de un equipo que parecía muerto, dirigiéndose hacia un camino que lo alejaba de Sudáfrica. Un extraordinario pase al primer toque, casi de espaldas, fruto de una visión de juego superlativa, le facilitó a Ribéry el 2-1 que volvía a meter a les bleus en el partido. Y un disparo lejano, potentísimo, monumental, un obús tremendo que dibujó una trayectoria envenenada, valió el empate definitivo.

Un europeo sub-19 lo lanzó a la fama en 2005. El Milan lo contrató, pensando probablemente en un recambio a largo plazo de Clarence Seedorf. Por aquel entonces, Gourcuff jugaba mayoritariamente en la banda derecha, la posición en la que más había destacado tanto en las selecciones inferiores como en el Rennes. Pero ya tenía alma de media punta, y en San Siro ese rol era coto privado de Kaká. El brasileño se convirtió en un freno para su progresión. Muchos veían a Yoann como una réplica en miniatura del crack de Sao Paulo: incluso se le parecía físicamente. Cansado de estar a su sombra, este verano decidió aceptar una cesión. El Burdeos lo quería para sustituir a Micoud. Y en el equipo de Blanc empezó a brillar desde el primer día. Tanto, que Domenech lo eligió para ocupar la posición de 10 en Francia, casi un tabú desde la retirada de Zidane. El sábado, en Constanza, Gourcuff se hizo mayor. Se quitó de encima todos los complejos. Y empezó a escribir su propia página. Todo un motivo de orgullo para su padre, Christian, entrenador del Lorient en la máxima categoría del fútbol francés.

Gourcuff fue uno de los grandes protagonistas de la jornada mundialista de la zona europea. Pero hubo más. El mejor partido lo disputaron Alemania y Rusia en Dortmund. El equipo de Löw dominó por completo la primera parte y por momentos ofreció un fútbol espectacular, pero entregó el balón en la segunda y acabó sufriendo para ganar. En ese encuentro se produjeron dos debuts esperadísimos. El de René Adler, que si continúa con su progresión debe acabar convirtiéndose en el mejor portero de Europa de su generación. Manuel Neuer le puede plantear cierta competencia en su propio país, pero a día de hoy el del Leverkusen parece más completo y, sobre todo, da mucha más sensación de seguridad. En Rusia, Hiddink apostó por Alan Dzagoev en la segunda parte para intentar remontar el partido. El media punta del CSKA tuvo un trabajo complicado, ya que Alemania es quizá el equipo nacional que mejor defiende la zona de tres cuartos de campo del rival, acumulando muchos hombres en esa parcela y reduciendo absolutamente los espacios. Pero él dio algunas muestras de lo que mejor sabe hacer: pensar rápido, tocar sin dudar. Estuvo a punto de empatar el partido con un disparo que acabó en el poste, aunque el mejor en ataque de los rusos volvió a ser Andrei Arshavin. Genio del último pase y del desborde, el pequeño crack de San Petersburgo quiso lanzar un mensaje al mundo: tanto hablar de la pelea por el Balón de Oro y nadie lo sitúa en las quinielas. Increíble que en Italia se insista tanto con Ibrahimovic, eliminado en primera ronda de la Euro y en octavos de la Champions, y que al ruso se lo siga considerando un artista de una sola obra.

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jueves, octubre 09, 2008

Estonia, donde el fútbol no es mediático

Estonia sueña con emular algún día a su vecina Letonia y lograr la gran hazaña de meterse en una fase final de un gran campeonato. Pero esa perspectiva es, a día de hoy, improbable y lejana. Sigue siendo, en términos futbolísticos, la peor de las tres repúblicas bálticas. No hay mucha afición al fútbol. El partido estelar del campeonato, el derbi de Tallin entre el Levadia y el Flora –que se juega, por cierto, la semana que viene-, puede reunir a 2000 aficionados, todo un récord para una liga cuyos enfrentamientos alcanzan una media de 300 espectadores siendo generosos con el cálculo. Este año se ha llegado a registrar una afluencia de 40 personas en el duelo de primera división entre el Sillamäe Kalev y el Trans Narva.

Más datos. La gran estrella en la convocatoria de Estonia ante España es Andres Oper, un delantero que actúa en el Roda holandés. El jugador más mediático del país es el portero Mart Poom, que llegó a jugar en el Arsenal, pero ahora está lesionado y no podrá medirse a la campeona de Europa. Pese a todo ello, la selección báltica ha logrado alcanzar un nivel digno y ha evitado las goleadas en los últimos años. Salvo en su último partido oficial: un humillante 7-0 en Bosnia-Herzegovina. Cuatro días antes sólo había caído por 3-2 en Bélgica, en un encuentro en el que mostró una inusual efectividad en ataque y en el que tuvo opciones de puntuar pese a ser claramente inferior durante la mayor parte de los noventa minutos. Inglaterra, para poner el ejemplo de una gran potencia, ganó en Tallin 0-3 en junio de 2007 en compromiso oficial.

Aunque la historia más peculiar es la del seleccionador, que resume a la perfección el carácter amateur del fútbol en Estonia. Tarmo Rüütli, a sus 54 años, sigue jugando en un equipo de cuarta división, el Soccernet. Pese a ello, su intención es la de dejar paso a las nuevas generaciones, y está dando muchas oportunidades a las jóvenes promesas del fútbol local en la selección absoluta. Los dos atacantes que salieron de inicio en Bélgica, Tarmo Kink y Sergei Zenjov, representan el futuro del fútbol del país. Kink, de 23 años, media punta, alto, ligero y con buenos movimientos, llegó a fichar por el Spartak de Moscú, pero volvió a su país tras la falta de oportunidades y actualmente es una de las estrellas del Levadia. Zenjov, 19 años, delantero, bajito, rápido y goleador, firmó por el Karpaty Lviv ucraniano tras sus buenas cifras con el TVMK, otro equipo de Tallin. Pese a lo bien que jugaron en Lieja, ambos se quedaron en el banquillo en Bosnia, en una extraña decisión de Rüütli. Si tienen la oportunidad contra España, representarán una de las pocas amenazas de un partido que debería ser bastante cómodo para el equipo de Del Bosque.

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sábado, septiembre 13, 2008

Ecos del Maksimir: Capello, Walcott, Rooney

A pocas horas de que se inicie una jornada apasionante de la Premier, los ecos del abultado triunfo de Inglaterra en Zagreb aún no han desaparecido y se siguen escuchando por todos los rincones del mundillo futbolístico británico. Capello pedía ayer prudencia y probablemente estaba en lo cierto cuando afirmaba que ni esa goleada escandalosa era suficiente para recuperar el crédito ante la afición. Y es que está claro que lo mejor para los pross en el Maksimir fue el resultado -que era lo que buscaban, al fin y al cabo-. Pero el equipo no dio una imagen tan convincente como para pensar que vuelve a ser una potencia. Durante toda la primera parte y especialmente antes del 0-1, Inglaterra no estaba siendo mejor que Croacia. De haberse puesto por detrás en el marcador -que pudo suceder-, habría tenido muchas dificultades para remontar el partido. Luego, con ventaja y superioridad numérica, se sintió muy cómoda y sí mostró un juego muy práctico, de dominio de la situación. El resultado final se puede considerar algo exagerado, y es bueno que el técnico italiano sea consciente de ello para buscar una mejoría que aún es necesaria.

El gran héroe que salió del Maksimir fue Theo Walcott y parece que esta tarde Wenger lo dejará en el banquillo, según afirmaban ayer la mayoría de periódicos ingleses. Algunos acusan al técnico alsaciano de proteger demasiado al joven prodigio, pero es evidente que todo en su carrera ha sido prematuro, que los focos han apuntado hacia él desde que tenía 16 años y que hay que ir con mucho cuidado con este tipo de cosas. Walcott no es un Bojan Krkic que sale de la cantera a coste cero: protagonizó un traspaso monumental con el resto de gigantes del país también interesados siendo aún menor de edad, acudió a un Mundial absoluto sin haber debutado en primera división y hasta algunos lo compararon con Henry cuando firmó por el Arsenal. Yo también me desespero cuando a veces Wenger prefiere a Eboué, pero entiendo que su estrategia con el prometedor extremo está absolutamente meditada y tiene como único objetivo acabar convirtiéndolo en un crack de primer nivel. Algo que siempre se esperó de su talento pero que podría estropearse en cualquier momento si su cabeza no asimila correctamente todo lo que le va sucediendo.

Y unas cuantas palabras sobre Wayne Rooney. Fue el tapado del partido de Zagreb, pero su contribución en el resultado final hay que calificarla de monumental. Capello mostró al mundo cómo se saca el máximo rendimiento del delantero del United: por detrás de un punta fuerte que se pelee con los centrales, con enorme libertad para moverse, haciendo daño entre líneas. Participó en los cuatro goles, mostró una inteligencia extraordinaria en todas sus acciones y comandó desde el silencio la mayoría de oportunidades de gol. Llega enchufadísimo al gran clásico ante el Liverpool -que podrá seguirse en Marcador Internacional de Radio Marca íntegramente- y sobre todo abre una perspectiva esperanzadora: ¿hasta dónde puede llegar ahora que compartirá ataque con Berbatov?

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jueves, septiembre 11, 2008

Primeros apuntes de un miércoles memorable

Quedará como una fecha señalada en la historia del fútbol el 10 de septiembre de 2008. Por varios motivos: porque Inglaterra rompió el mito del Maksimir con una goleada de escándalo, porque Luxemburgo -quizá la peor selección europea junto a San Marino en los últimos años- fue capaz de lograr una asombrosa victoria en Suiza, porque Dinamarca remontó en Portugal un partido en el descuento, porque Klose marcó un hat-trick en Finlandia que sólo sirvió para que Alemania empatara y porque Bosnia-Herzegovina ganó a Estonia con un marcador propio de una superpotencia. Todo ello tendré que revisarlo mañana ya que no integró mi menú de partidos visionados en su totalidad. Sí presencié un tramo del duelo de Zagreb, con un Rooney impresionante, un Heskey inconmensurable y un Walcott convertido en estrella consolidada. Pero no diré más: el resultado precisa un análisis profundo que aún no puedo hacer.

Hablaré de lo que vi. En Moscú, una Rusia maravillosa en la media hora inicial y que dejó renacer a Gales bajando la intensidad de su fútbol y durmiéndose en los laureles de la confianza. Pavlyuchenko sigue haciéndolo todo bien: el Tottenham ha firmado a un delantero de primera categoría, mucho más que un rematador. Anyukov entró por la banda como quiso y por momentos el estadio Lokomotiv presenció un baño. Hasta que Bale cogió la manija, abandonó el lateral izquierdo y empezó a jugar de todo. ¡Qué futbolista! Aún fallando un penalti, su encuentro fue soberbio. Sus 19 años no le impiden ejercer de líder absoluto. Firmó un jugadón en el 1-1 y metió el miedo en el cuerpo a Hiddink, que tuvo que arriesgar sacando a Pogrebnyak por Semak para acabar ganando el partido.

En Estambul, Bélgica volvió a exhibir un dominio absoluto del registro defensivo hasta que se excedió en su interpretación. Liderada por un Verthongen monumental, se fue al descanso ganando con relativo merecimiento ante una Turquía incapaz de trenzar un fútbol fluido. Esta vez no apareció Arda, ni tampoco Emre, y encima Tuncay se fue muy pronto lesionado. Pero los visitantes se echaron demasiado atrás, renunciaron a la contra quitando a Defour por Mudingayi y se empezaron a preocupar más de perder tiempo que de jugar. Recibieron un justo castigo con el controvertido penalti de Witsel. La derrota hubiese sido demasiado, sobre todo considerando que los otomanos sólo generaron peligro en centros desde las bandas.

Y en Belfast, el debut oficial de Petr Rada en el banquillo checo dejó algunos detalles positivos y otros más negativos. Gustaron sus dos principales apuestas novedosas con relación a su antecesor: Kovac, jugando de medio centro defensivo puro, fue el mejor futbolista sobre el terreno de juego, con una excelente lectura del juego a nivel posicional y una salida de balón dotada de enorme coherencia, y Sirl, el elegido en el extremo izquierdo, hizo un buen trabajo y mezcló bien con Jankulovski, convirtiendo aquel carril en lo más peligroso del conjunto centroeuropeo. Pero la República Checa no logró imponerse nunca a su limitadísimo rival, con Plasil muy escondido -y él debía asumir responsabilidades ante la ausencia de Rosicky-. Rada mandó mensajes conservadores desde el banquillo: retiró a Sionko para dar entrada al mucho más defensivo Pospech y nunca se atrevió a meter a un segundo delantero, cambiando a Baros y dejando sin jugar a Fenin. Demasiado conformismo en un campo que dictará sentencia: los norirlandeses no deberían optar a un billete para el Mundial, pero ejercerán de árbitros quitando puntos de enorme valor.

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martes, septiembre 09, 2008

Capello contra la leyenda del Maksimir

Esto acaba de empezar, pero ya hay encuentros de enorme trascendencia que pueden determinar el destino de algunas selecciones. De entre todas las batallas del miércoles destaca claramente el Croacia-Inglaterra, el mejor partido de la semana y de lo que llevamos de curso futbolístico. El equipo de Capello, que no ha convencido en ninguno de sus ensayos previos, viaja a uno de los estadios más complicados de Europa, al epicentro del milagro ajedrezado. ¿Qué milagro? La selección que hoy dirige Slaven Bilic, uno de los técnicos jóvenes con mayor prestigio de Europa, se ha clasificado para seis de las siete grandes citas que se han disputado desde que compite como estado independiente. Un registro excelente para un país tan pequeño. El secreto del éxito se llama Maksimir, un vetusto estadio situado cerca del centro de Zagreb. Allí Croacia no ha perdido nunca un encuentro oficial. Mete tanto miedo que hasta Jermaine Defoe firma el empate.

Nada nuevo sobre Croacia: apostamos por ella como revelación de la Euro 2008 y sólo el desenlace más surrealista de los tiempos modernos la alejó de las semifinales. El equipo es el mismo, incluso con un Niko Kovac que sigue en la selección a sus 36 años pese a haber declarado que se retiraría después de la Euro. Su continuidad es una excelente noticia para el bloque balcánico, ya que costará mucho encontrar un sustituto con tanta inteligencia táctica y tanta competencia en la recuperación. Juega en Austria y se acerca a la cuarentena, pero su titularidad y liderazgo se mantienen indiscutibles. En ataque sigue faltando Eduardo, pero Bilic se encarga de que el ánimo no decaiga. Desde Inglaterra se ha intentado descentrarlo en este momento crucial situándolo en la terna de favoritos para los banquillos del Newcastle y el West Ham, pero su única ambición ahora mismo es llegar a Sudáfrica y mejorar el pasado. Su entusiasmo se contagia. Le ha repetido a Modric que no hay nadie mejor que él en todo el fútbol europeo para que el chico se lo crea y se sienta importante. Hombre de grandes frases, su última confesión desarma todas las teorías de la distancia y el autoritarismo: Slaven, cual amigo consolador, se sienta con sus jugadores en las habitaciones de los hoteles y escucha sus problemas.

Inglaterra sorprendió en Montjuic dando la titularidad a Downing y a Walcott. Capello no encuentra el equipo, aunque la lesión de Gerrard le evita el eterno problema de la compatibilidad. Fabio necesita un resultado de prestigio para disipar las dudas que ya están surgiendo entre la hinchada y cree que jugar fuera de casa descarga al equipo de presión. Heskey se perfila como titular, lo que sin duda no habla muy bien del estado actual de los delanteros ingleses. Es peleón como pocos, gana balones por arriba y genera oportunidades, pero su registro goleador con la selección está muy por debajo de lo exigible: 5 goles en 47 partidos. Con James instalado definitivamente como meta titular -yo habría apostado por Green-, parece que el debate no está ya en la portería: el equipo tiene problemas más serios, de definición del estilo, de esquema táctico y de elección de futbolistas desequilibrantes en ataque. Es un Croacia-Inglaterra y los jugadores más conocidos están en el bando visitante. Pero visto el fútbol de los dos conjuntos en los últimos meses y conocido el escenario en el que se disputa el partido, apostar por los locales no es una locura. Es casi lo más lo lógico.

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lunes, septiembre 08, 2008

Vukcevic, en la noche memorable de Podgorica

De todos los partidos clasificatorios que se disputaron el sábado en la zona europea, el Montenegro-Bulgaria era el que poseía mayor carácter histórico. Tras un par de años de amistosos preparativos tras la independencia del país, la federación que dirige el histórico Dejan Savicevic pudo por fin competir de manera oficial en un encuentro con puntos en juego. El ambiente en el pequeño estadio central de Podgorica era eminentemente festivo: sería una noche para recordar eternamente, más allá del resultado. Pero si su querida Crna Gora lograba la victoria, las tabernas locales desafiarían con absoluta justificación la hora de cierre en una madrugada memorable. Pero para ello había que jugar: ganar, perder, competir, la tensión que estimula.

Mi opinión previa al partido decía que Montenegro tiene opciones de pelear por el segundo puesto del grupo y, por lo tanto, de meterse en la repesca. Italia es la favorita evidente, pero ni la República de Irlanda ni Bulgaria son lo suficientemente superiores al equipo balcánico como para descartarlo de entrada. Es un país pequeño, pero tiene talento en ataque con Vucinic, Jovetic, Vukcevic y Boskovic, aquel zurdo que llegó a fichar por el Paris Saint-Germain hace algunos años y que luego se perdió en el olvido. Esas sensaciones positivas se confirmaron tras el encuentro: sin deslumbrar, Montenegro pudo ganar y en ningún momento fue menos que el equipo de Berbatov.

La primera parte fue aburrida y a los locales les faltó continuidad. Muy poquito de los cracks: algún taconazo de Jovetic, un buen pase en profundidad de Vucinic, pero escasas sensaciones en el fútbol colectivo. Merecida ventaja búlgara en el descanso tras una excelente jugada entre Dimitrov y Stilian Petrov. Pero el decorado cambió radicalmente tras la reanudación con el ingreso del zurdo del Sporting Simon Vukcevic, que será rival del Barça en la Champions y cuya suplencia inicial resultó difícil de comprender. Ubicado en la banda derecha, con el 7 en la espalda y una camiseta de tono muy parecido al de la de Portugal, por momentos se pareció a Cristiano Ronaldo. Jugó un segundo tiempo escandaloso, colosal, de un nivel técnico alucinante. Comandó la remontada de Montenegro, y ya con 2-1 a favor, se atrevió incluso a hacer malabarismos para retener la posesión del balón lo máximo posible. Era un show absoluto que merecía un final feliz, pero el ex del Alavés Georgiev clavó una falta directa en el tiempo de descuento para helar por completo la fiesta de Podgorica.

Fue lo más llamativo de la jornada del sábado, aunque hubo muchos otros detalles. Vi enteros los partidos de Bélgica y Turquía, los rivales más peligrosos de España en el camino hacia Sudáfrica. El equipo de Terim no asombró en Armenia, pero logró lo que se proponía: ganar. No es poco en un campo tan incómodo y en el que en la fase anterior tropezaron Polonia, Serbia e incluso Portugal. Tras un primer tiempo trabado, Arda Turan subió su nivel y el equipo entero mejoró, también empujado por Kazim Kazim desde su salida como revulsivo. Bélgica, con un equipo muy joven repleto de jugadores sub-23, gustó por momentos en ataque, con una circulación de balón muy fluida. Pero defensivamente se mostró vulnerable y acabó sufriendo demasiado ante un conjunto estonio de escasísimo nivel técnico. El mejor fue Sonck, aunque lo más esperanzador lo apuntó esa línea de centrocampistas casi juveniles formada por Fellaini, Vertonghen, Defour y Witsel. Equipo de futuro.

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