La rareza de unas semis sin España
¿Qué sucedió? Es difícil explicar por qué un equipo repleto de grandes jugadores no funciona colectivamente, carece de espíritu, acaba narcotizado por un ritmo con el que es imposible ganar partidos. Aún más complicado resulta intentar justificar una derrota como la que se produjo ante Hungría, contra un equipo ordenado pero limitado, un bloque que sólo presume de Nemeth como única réplica a la colección de estrellas que presentaba Ginés Meléndez. ¿Quién falló? De Gea, héroe en Bélgica el año pasado, no aportó seguridad y pudo hacer más en dos goles que acabaron resultando funestos a lo largo del campeonato, pero sus equivocaciones podrían haberse vistas reducidas a meras anécdotas si el bloque hubiese jugado con hambre, con movilidad, con tendencia a la asociación. No ocurrió nada de ello y Parejo sólo pareció un organizador de enorme claridad sin trascendencia mientras Aarón, tan sobrado hace doce meses, se perdía en los detalles sin resultado.
Pero hay fútbol juvenil más allá de España, aunque a veces no lo parezca. La Italia de Paloschi y Okaka partirá como favorita ante la Hungría de Nemeth, aunque el partidazo nos lo brindarán la República Checa y Alemania, con un duelo precioso entre Necid, uno de los goleadores más solventes de los últimos años en los torneos inferiores, y Gebhart, el futbolista diferente que presenta esta generación alemana en la que lo mejor lo aporta el Munich 1860. Deliciosa tarde de julio pegados a Eurosport. Un clásico.
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