Y en Croke Park se jugó a fútbol...
Había, pues, conocido Lansdowne Road, así que cuando me monté de nuevo en esa especie de tren metropolitano creí haber visto ya lo mejor que Dublín podía ofrecerme en el aspecto deportivo. Seguí mi camino dispuesto a enamorarme del paisaje: comí cerezas al lado del puerto de Dan Laoghire y me paré en una estación poco concurrida sólo para sentir el placer de dejar pasar trenes en ambas direcciones mientras le contaba mis pensamientos a un cuaderno de notas. Y de repente, ya no sé en qué dirección, si yendo hacia arriba o hacia abajo, apareció ante mis ojos un estadio impresionante, gigantesco, modernísimo. Una auténtica maravilla arquitectónica, al nivel del Millenium de Cardiff o el Stade de France de Saint-Denis. Me quedé atónito. ¿De dónde surgía aquel coloso? ¿Por qué la selección irlandesa de fútbol no jugaba allí? El DART siguió su camino y el templo misterioso se alejó dejándome varias preguntas en la mente.
Unos días después, un geólogo inglés que residía en Dublín desde hacía varios años y que participaba en las carreras populares de natación en el Liffey en sus ratos libres me empezó a desvelar la incógnita. Me lo contó mientras cenábamos en el restaurante del cine alternativo de Temple Bar, el punto neurálgico del turismo en la isla. Fue la misma noche en la que probé el Jameson por primera vez y empezó a gustarme el whisky. El estadio que me había sorprendido durante mi trayecto en el DART era Croke Park, donde se disputaban las finales de los campeonatos nacionales de fútbol gaélico y hurling, los dos deportes genuinos de la República de Irlanda. Debido a la enorme rivalidad entre lo autóctono y lo británico, la Gaelic Athletic Association, entidad propietaria del recinto y dedicada a la promoción de los juegos gaélicos, no permitía que albergara partidos de fútbol, rugby ni cricket.
Pero incluso una tradición como esa puede romperse. El 16 de abril de 2005, la GAA aprobó una resolución que daba el visto bueno al uso de Croke Park por parte de las selecciones irlandesas de fútbol y rugby mientras Lansdowne Road se encontrara en proceso de remodelación. Así, el pasado sábado el monumental estadio dublinés acogió un Irlanda-Gales de la fase de clasificación para la Eurocopa 2008 y mañana recibirá a Eslovaquia en encuentro correspondiente a la misma competición. Stephen Ireland marcó el tanto que mantiene vivas las esperanzas del equipo de Steve Staunton de estar en Austria y Suiza, pero además se convirtió en el primer futbolista en anotar un gol en el que hasta ese momento había sido un templo prohibido para los practicantes del deporte rey. A partir de ahora, la imagen de Croke Park desde el DART ya no representará una aparición sorprendente para los turistas futboleros que se dejen caer por Dublín.
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