lunes, agosto 25, 2008

El Inter de Mourinho gustó en su estreno

Ganó su primer título como pudo haberlo perdido, pero aunque Totti hubiese metido el penalti definitivo, las sensaciones que dejó el Inter en el debut oficial de José Mourinho serían las mismas: muy positivas. El equipo posee una intensidad muy distinta al de la época de Mancini: utiliza mucho más las bandas, presiona, y, por encima de todo, transmite. Debe aún mejorar para lograr la solidez que tenía su Chelsea, pero hubo momentos en los que vimos destellos que nos recordaron a la mejor versión de los blues en la era del portugués. Fue un primer sorbo y es significativo que nos hayamos quedado con ganas de más: justo lo que no sucedía con el anterior entrenador, con el que ver al Inter, más allá de algún detalle de Ibrahimovic, podía convertirse casi en un suplicio.

Mou apostó por el dispositivo táctico que más éxitos le dio en Londres: el 4-3-3. Y puso su sello con algunas invenciones que llamaron la atención: Cambiasso de central y Stankovic de pivote defensivo puro. El serbio sorprendió manejando bien los conceptos posicionales de este rol e incluso recuperó balones con garra e ímpetu. No olvidemos que gran parte de su carrera la ha hecho de centrocampista ofensivo. Los dos interiores, Muntari y Javier Zanetti, se dedicaban a encimar al poseedor del balón: le salía el que lo tenía más cerca y el otro se juntaba con el medio centro. A la hora de atacar, el ghanés era el que más se descolgaba, llegando al área y buscando repetidamente el disparo desde fuera. Su función va a ser muy similar a la de Lampard. Ibrahimovic aprobó con buena nota en su examen como delantero centro, aunque no era algo nuevo para él: en el Ajax ya había trabajado con ese sistema. En cuanto a los extremos, cumplieron con el trabajo defensivo que les exige el entrenador. Incluso el sueco quedó ubicado en la derecha durante unos minutos, pero no seguía a su lateral ni se retrasaba para juntarse con los volantes, por lo que el experimento quedó rápidamente anulado. Los laterales se incorporaron con sentido y provocaron en varias ocasiones situaciones de superioridad por los costados.

De esta forma, el Inter fue más que la Roma en la primera parte y se fue al descanso con un merecido 1-0. Pero los visitantes lograron quedarse con el balón tras la reanudación, equilibrando la contienda y empatando por dos veces con mucho orgullo. Lo lograron pese a que Totti se pasó casi todo el partido en el banquillo y sin disponer de un recambio de garantías tras la pérdida de Mancini. Hoy Baptista se ubicó en la izquierda pero parece evidente que esa no puede ser su posición. Extrañó que Spalleti no apostara por Vucinic en banda y el brasileño como atacante central. A priori, ésta va a ser una temporada difícil para los capitalinos, que tendrán mucha más competencia con un Milan centrado únicamente en la competición nacional y con una Juventus reforzada con Poulsen y Amauri más el regreso de Giovinco -sin olvidar a la Fiorentina, cuya estrategia en el mercado de fichajes es muy elogiable-.

Un par de apuntes sobre los dos delanteros italianos de origen africano que ingresaron en el segundo tiempo. Balotelli fue un peligro constante, marcó un gol y se encargó de sacarlo todo a balón parado, reivindicando un puesto en el once titular que probablemente ya merece. Okaka le dio otro aire más directo y atrevido a la banda derecha de la Roma, donde Perrotta se encontró absolutamente desubicado. Casi logró el 2-3 en la última acción del partido.

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