lunes, septiembre 29, 2008

El cuento romántico de los tigres

Phil Brown saltaba por la banda y parecía Jürgen Klopp. Sonreía, se lo pasaba en grande, disfrutaba su momento. El Hull logró el mejor resultado de su historia en el Emirates, un campo en el que sólo había ganado el West Ham un día en el que Robert Green se transformó en un arquero insuperable. Para que el Arsenal pierda en casa tienen que pasar ese tipo de cosas. Ayer el héroe no fue el meta, que sacó un par de balones peligrosos. La culpa la tuvieron los centímetros. Van Persie, Adebayor, Vela... Chutaban y chutaban, siempre desviado por poco, siempre acariciando un gol que se escapaba en el último instante. No jugó mal el equipo de Wenger, que debió ganar bien. No al nivel del show intersemanal, la clase maestra de fútbol adolescente, pero sí lo suficiente para ganarle a un rival que tuvo una fantástica efectividad en ataque. A Geovanni le pasa lo que a tantos otros: lo pones en el Barça, se ve inferior al resto y parece peor de lo que es. Le das la camiseta del Hull City, se sabe la estrella y rinde por encima de sus posibilidades. Su escuadrazo ante Almunia ya forma parte del libro de oro de la Premier League. Hubo cierto romanticismo en la victoria de los tigres. Ese mensaje que nos reconcilia con el viejo sueño del everything is possible.

Más sobre la jornada de la Premier. Fernando Torres decidió en Goodison con dos goles al primer toque. Detalle importante, porque a the kid se le colgó la etiqueta de mal definidor y no es la primera vez que logra marcar con una finalización ejemplar. El Liverpool está arriba, ya dijimos el domingo pasado que el 0-0 ante el Stoke era más accidente que equivocación -porque mereció ganar- y tiene pinta de pelear arriba más tiempo que las últimas campañas. Pero no alcanza por ahora el nivel de un Chelsea que combina de maravilla y que nos deja todas las semanas acciones colectivas de enorme categoría. Lampard vuelve a recordar a su mejor versión y eso siempre es una alegría. Como lo es que el Aston Villa de O'Neill esté tan arriba, siempre impulsado por un Young monumental y un Barry que sería titular en cualquier equipo de la Premier. Buena jornada para los villanos, cuyos rivales más directos en la pelea por la otra liga -la que no juegan los gigantes- perdieron todos. En la derrota del City en Wigan destacaron las diabluras de Amr Zaki, uno de esos egipcios a los que tanto elogiamos en la última Copa África. Era evidente que muchos tenían calidad para jugar en una liga top. Sólo había que atreverse a dar el paso. El Wigan lo hizo y ya está recuperando la inversión.

Etiquetas: , , , ,