miércoles, octubre 31, 2007

Un juez con nombre de Saturno

La liga rusa, ese torneo del que tanto hablamos últimamente, se encuentra en su fase decisiva. El Zenit está haciendo buenos los pronósticos del inicio de la temporada y llega a dos jornadas del final como líder de la clasificación con dos puntos más que el Spartak. Aunque hoy no hablaremos de Arshavin ni de Pavlyuchenko. Lo haremos del inesperado juez del campeonato. Un equipo llamado Saturn.

El Saturn Moskovskaya Oblast (algo así como Saturn de la Región de Moscú) se ha convertido en el inesperado invitado de lujo en la pelea final por el título. Y es que mientras intenta conseguir una posición europea -está quinto-, le ha tocado jugar en sus dos últimos compromisos como local ante los dos conjuntos que se están disputando la primera posición. Spartak y Zenit, en su camino hacia la gloria, sabían que tenían una piedra en el camino: viajar a Ramenskoye, un municipio mediano situado 40 kilómetros al sur de la capital, y plantarse en el Saturn Stadium, un escenario coqueto, moderno, con las gradas cercanas al campo y los árboles del exterior sobresaliendo por encima de la tribuna. Un lugar casi idílico, demasiado bonito para una batalla. Y muy apropiado para su ciudad, cuyo nombre significa "el límite del bosque" y en cuyo escudo aparecen cuatro abetos.

Una buena plaza, también, para apurar los últimos días de fútbol. Dimitri Loskov, leyenda del Lokomotiv, se fue al Saturn a mediados de la presente temporada tras un conflicto con el técnico del club ferroviario. Y en Ramenskoye se encontró con dos viejos conocidos: Andrei Karyaka y Dimitry Kirichenko, compañeros suyos con la selección nacional rusa en la Eurocopa de 2004. No son los únicos jugadores de cierto nivel de la plantilla: también está el finlandés Alexei Eremenko, un centrocampista con gran golpeo de balón y con experiencia en la Serie A italiana en las filas del Lecce. Parece evidente, pues, que el Saturn no es un equipo fácil. El Spartak lo sabía y el pasado domingo sólo pudo sacar un empate a cero que le dejó en desventaja con el Zenit. Fue un partido muy equilibrado en el que ninguno de los dos creó suficiente peligro como para merecer ganarlo. Se anularon mutuamente, algo que habla muy bien del conjunto de la periferia de Moscú.

El Zenit no puede sonreír aún. Esta semana recibe al FK Moscú, que llegó con opciones de título casi hasta el final gracias a su legión argentina. Y luego, en la última jornada, le tocará visitar al Saturn. Mal lugar para jugarse una liga.

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