miércoles, septiembre 24, 2008

Jordi Gómez, la zurda que te guía

Nueve años después, Swansea y Cardiff se vieron las caras en un encuentro oficial. La Carling Cup se adelantó a la League Championship y nos ofreció la posibilidad de presenciar el gran derbi galés, un espectáculo maravilloso. Todo lo que nos había contado Roberto Martínez era verdad: su equipo juega con mucho criterio, toca, combina, gusta. Mereció la victoria por sus mejores intenciones y la acabó logrando gracias al jugador que más brilló sobre el campo. El barcelonés Jordi Gómez firmó una actuación memorable que se recordará durante muchos años a orillas del río Tawe. Tras deleitarse con su dominio de los tiempos del partido, uno comprende por qué el Espanyol sólo lo cedió al equipo del técnico de Balaguer: no te puedes desprender de una joya como ésta.

Lo de Jordi fue brutal. Personificó el concepto global de fútbol que tenía su equipo. Era el elemento perfecto para convertir en realidad la filosofía teórica de su entrenador. Cuando clavó el 1-0 en una falta directa -con algo de fortuna-, ya estaba siendo el hombre del partido. Después llegó el escándalo. El Cardiff entendió que sólo podía pararlo a base de faltas. Y forzó tres tarjetas amarillas consecutivas, provocando la expulsión de McPhail. Fue un recital de visión, elegancia en la conducción, protección del balón con el cuerpo, ejecución sublime de las entregas con la zurda. Un in crescendo tan adictivo que dolió que terminara el partido. Aunque el Liberty Stadium lo celebró con locura y pasión. Los sueños de Swansea están más vivos que nunca. ¿Hasta dónde llegará esta locura?

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miércoles, mayo 07, 2008

Roberto Martínez: "Más que buscar la ocasión de marcar, encontrar la ocasión de marcar"


Aprovechamos que la semana viene menos cargada para cumplir una promesa: la transcripción de la entrevista que le hicimos a Roberto Martínez para el programa Marcador Internacional. Ya contamos hace un par de semanas la historia del Swansea y su gran éxito, que al final se ha completado con la consecución del título de campeón de League One. Detrás del triunfo, la figura de un técnico nacido en Balaguer que nos cuenta detalladamente sus métodos y su forma de ver el fútbol, resultado de su educación en España y su madurez futbolística en Inglaterra...

Orgulloso, supongo, de lo que has construido y de lo que estás construyendo...
Contento, pero como aún quedan tres partidos y tenemos el objetivo de ganar el título, que es algo que como club o como jugador no tienes muchas oportunidades de lograr en tu carrera, tenemos que seguir centrados. El ascenso ya lo tenemos en el bolsillo, han sido 24 años que el club ha esperado este momento y la ilusión y la felicidad que hay en la ciudad se viven también en el vestuario. Es crédito de los jugadores y se merecen celebrarlo.

Te sientes querido en la ciudad... Eres un poco leyenda del club, ya...
Mi relación con el Swansea City viene del año 2003, cuando como jugador luchamos para evitar el descenso de lo que es el fútbol profesional, que es el peor descenso que existe porque obliga a cambiar la infraestructura del club y mucha gente pierde su trabajo. Lo logramos ganando el último partido en el campo antiguo. Ser el capitán de un club así en un momento como ese, con la historia que tenemos de la etapa de Toshack, ya te crea una relación especial... Luego tuvimos un ascenso y un par de éxitos en copa y ahora como entrenador es como continuar todo aquello. Realmente es difícil empezar como técnico si no has tenido un pasado como jugador como éste, te permite disponer de más tiempo. Pero sí ha sido un cambio importante porque hay muy pocos equipos que en esta categoría jueguen de la forma que lo hemos intentado hacer. Nos ha permitido poner bases de cara al futuro.

¿Ya tenías en mente cuando eras jugador acabarte dedicando a entrenar? ¿Lo llevabas dentro?
Sí, además mi padre era también entrenador y en casa también vives ese ambiente. Cuando salí de Zaragoza y vine para jugar en el Wigan, ya ves el fútbol de una forma distinta: intentas analizar lo distinto que es y ya piensas más como un entrenador que como un jugador. He estado catorce años jugando en Inglaterra y eso me ha ayudado mucho, porque comparas el fútbol inglés con el que se hace en España e intentas quedarte con lo mejor de cada uno y casi sin darte cuenta desarrollas un método como entrenador. Creo que esto ha sido una gran ventaja.

Hasta ahora eras más conocido en Inglaterra, pero este ascenso del Swansea ha hecho que se empiece a hablar de ti en España... ¿Crees que esta experiencia en el extranjero podría abrirte puertas para volver de cara a un futuro y entrenar en primera división?
No lo miro desde ese ángulo. Es normal que ahora tengamos más seguimiento desde España, porque tenemos tres jugadores españoles y esto siempre llama la atención. Como jugador siempre me gustó ligarme a proyectos muy específicos y como entrenador quiero hacer lo mismo. Si miras demasiado a largo plazo puedes perder la perspectiva de lo que tienes delante. Y ahora en Swansea tenemos un proyecto fantástico y creo que lo mejor está por venir. En los próximos tres, cuatro o cinco años podemos intentar cumplir ese sueño que es ascender a la Premiership. Cinco años en fútbol es muchísimo tiempo y en mi mente sólo está el Swansea City.

Entonces, el año que viene, en Championship, paciencia... No se va a exigir a nadie un ascenso inmediato, ¿no?
No, no. Creo que la gente es muy realista, nos ha costado 24 años llegar a este nivel. El público de Swansea es difícil en este aspecto, porque quiere ganar siempre. Siempre he dicho que para jugar en este equipo debes tener materia de líder, porque se te va a exigir mucho. Cuando estemos jugando en Championship querrán que seamos competitivos y que demos la talla, pero por otro lado creo que son conscientes de que si el éxito llega demasiado deprisa no se pueden poner unas bases fuertes para progresar y conseguir llegar a la Premier siendo competitivos, no sólo de visita.

Cuentan que el Swansea juega un fútbol de ataque, de tener el balón, distinto al que se suele ver en Inglaterra... ¿Qué métodos tiene Roberto Martínez?
Sí, aunque ahora la Premiership está cambiando con Wenger, Ferguson, Mourinho, Juande o Benítez. El fútbol británico siempre ha sido muy directo, de mucho corazón, de querer ganar juegues contra quien juegues y donde juegues... El tempo siempre es el máximo. Nosotros hemos intentado siempre estar un poco más en control de la posesión: más que buscar la ocasión de marcar, encontrar la ocasión de marcar. Hay algo que define mucho el fútbol inglés: el típico Wimbledon, cuantas más veces pongas el balón en el área contraria más opciones tendrás de marcar. Hemos intentado cambiar esa filosofía y eso ha requerido paciencia por parte del público: para ellos es frustrante ver cómo el balón va un poco más en horizontal de lo que están acostumbrados. Pero ha pagado dividendos, porque hemos jugado contra equipos muy importantes como Nottingham Forest o Leeds United y esta forma de jugar les ha creado muchos problemas y nos ha dado muchos puntos que nos han permitido el ascenso.

Planteas los entrenamientos de forma competitiva, incluso con concursos entre los jóvenes y los veteranos. ¿Es una forma de mantenerlos motivados?
Piensa que vamos a jugar alrededor de los sesenta partidos oficiales a lo largo de la temporada. Eso en España sería una barbaridad. La forma de conseguir que a estas alturas de temporada los jugadores vengan a entrenar con ganas es hacer unas sesiones bastante intensas, muy competitivas, que siempre haya una razón para ganar. Con sesenta partidos, con tanta exigencia, a veces es más difícil tratar la mente que el tema físico.

No convocas portero suplente, al estilo del Sheffield United, que se hizo muy famoso el año pasado a raíz de ese partido contra Arsenal... ¿Cómo se te ocurrió, por qué lo haces, de dónde lo aprendiste?
Es una filosofía del fútbol inglés. Cinco jugadores de banquillo no te cubren todas las posiciones del campo y a mi me gusta que tácticamente puedas cambiar cosas. Según qué partidos jugamos, como por ejemplo de Copa, sí pongo portero suplente, porque no puedes correr ese riesgo, pero en otros sí tienes que correrlo porque si no convocas a un portero cubres otra posición y a veces esa necesidad va a ocurrir más veces que la del portero. Estadísticamente, que se te lesione o te expulsen al portero suele suceder una vez cada cuarenta partidos, y en cambio las posibilidades de hacer un cambio táctico o de poder sustituir a un jugador que sabes que no te va a aguantar todo el partido tienen más importancia. Es algo que está muy bien visto en el fútbol inglés, porque aquí además muchas plantillas no tienen dos porteros de primer nivel, sino que hay mucha diferencia entre el número uno y un suplente que está para ayudarte cuando lo necesites. El mercado de cesiones te permite, en caso de lesión, contratar a otro en veinticuatro horas. Es por estas razones que la gente no se asusta tanto cuando no ve un portero en el banquillo. Además, el suplente entrena con el grupo en el calentamiento, ya que puedes cambiar la convocatoria hasta cinco minutos antes de empezar. Entonces, si se te lesiona el titular en ese momento, que suele ser una de las mayores posibilidades, siempre tienes tiempo de cambiarlo. Si sucede durante el partido, siempre hay en el equipo uno o dos jugadores que han jugado o han entrenado como porteros por si ocurre esta situación.

¿Qué tal Bussy, Orlandi, Rangel?
Fenomenal, no sólo en el campo. Han traído un aire de profesionalidad, de la forma que se cuidan y de la manera que viven el fútbol, ha sido fantástico. Es lo que buscaba. Y lo que han aportado en el campo ha despertado mucha pasión en nuestros aficionados y mucho interés en los otros equipos. Rangel ha jugado todos los minutos de la liga menos los dos últimos partidos, en los que ha tenido unos problemas físicos. Ha sido espectacular, lo han votado en el equipo ideal de League One, y eso para un extranjero en su primera temporada es muy difícil. Andrea Orlandi tiene una zurda de oro y League One se le queda pequeño. Ha tenido mala suerte con la lesión de rodilla porque estaba en un momento muy dulce, pero para él ha sido una temporada fantástica para adaptarse al fútbol inglés y lo mejor vendrá el año que viene. Y Bussy ha entrado en la historia del Swansea, marcó los dos goles que nos llevaron al ascenso y es un ídolo para la afición. Con la juventud que tiene, debe intentar jugar en la Premiership, porque tiene el potencial y la edad para ello, encaja muy bien en el fútbol británico. Te puede dar esa referencia que los equipos ingleses necesitan, pero con otro tipo de fútbol muy distinto: tiene calidad, giro con las dos piernas, buena finalización... Los tres son ídolos entre la afición del Swansea y estoy seguro que esto sólo ha sido el inicio para ellos en su carrera...

¿Es verdad que te cantan "Para qué queremos a Mourinho si tenemos a Roberto"?
Sí, la verdad es que sería bueno hacer un recopilatorio de las canciones en el fútbol inglés porque son muy graciosas. Cuando firmé era la época en la que Mourinho era el número uno y yo lo veo como un gesto muy simpático.

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lunes, abril 21, 2008

Sueños de Swansea


Hay que adentrarse en las profundidades de Gales para llegar a Swansea. A una hora de la capital Cardiff, a casi tres del aeropuerto inglés más cercano y a cinco de Londres, no es sencillo viajar a la ciudad donde el río Tawe acaba uniéndose al mar. Sin embargo, hacia allí se desplazan en la actualidad todo tipo de personajes del mundo futbolístico. Representantes, periodistas, ex jugadores... todos quieren presenciar en primera persona el proyecto que está construyendo Roberto Martínez y cuya estación de destino parece ser la Premier League. El técnico de Balaguer ha logrado ya el primer objetivo, un sueño perseguido durante dos décadas y que con él como manager se ha conseguido en un abrir y cerrar de ojos. En su primera temporada completa al frente del equipo, en el primer asalto real, el Swansea ha ganado la League One y el año que viene se codeará con clubes históricos de Inglaterra. No ha sido casualidad. Detrás del triunfo hay trabajo y estructura. Y las ideas de un entrenador al que se puede llamar revolucionario, porque ha implantado con éxito un estilo de juego que, si bien es cierto que otros ya lo habían probado en la máxima categoría, es totalmente nuevo en las divisiones inferiores, aún más fieles al kick and rush. La apuesta de Roberto por la posesión y la paciencia no pretendía ganar debates estéticos, sino llevar a su equipo a lo más alto. Los resultados le dan la razón.


Roberto es una leyenda en el Swansea, desde el momento en el que, como jugador, logró una permanencia de enorme importancia. El equipo galés debía ganar en la última jornada de la temporada 2002-2003 para mantenerse en la cuarta categoría, la última del fútbol profesional. Sin esa victoria, el club que conocí la semana pasada sería realmente distinto. No existiría el precioso y modernísimo Liberty Stadium, un recinto superior a muchos de los que hay en primera división española. Allí se celebran congresos, conferencias y comidas, pero además la atmósfera que se genera en los partidos es espectacular. En el túnel de vestuarios, enormes cuadros dedicados a jugadores importantes de la historia del club, realizados por niños de la ciudad, alientan al equipo antes de saltar al césped. Por las entrañas del estadio se mueve Roberto como pez en el agua y todos lo miran con respeto y admiración. He is the gaffer. En la entrevista que nos concedió para Marcador Internacional -que espero colgar pronto por el interés de sus respuestas-, el joven técnico catalán habló de sus métodos y de sus sueños. Todos los que lo rodean están seguros de que llegará a entrenar en la Premier, pero él, por ahora, tiene claro que quiere lograrlo con el Swansea.


Para que ese estilo de juego más latino fuera más fácil de implantar en Inglaterra, Roberto fichó en verano a tres jugadores españoles. También, según dice, para que aportaran profesionalidad y actitud. Ángel Rangel ha sido un éxito absoluto. Elegido mejor lateral derecho de la categoría por sus propios rivales, ha jugado todos los minutos de la larguísima temporada hasta que unos problemas físicos le obligaron a perderse la fiesta del ascenso. En esa victoria memorable en Gillingham brilló Guillem Bauzá, "Bussy". Sus dos goles en el día señalado le han permitido entrar en la historia del club. La prensa local lo llama the promotion hero y Roberto está convencido de que tiene potencial para llegar a la Premier. Andrea Orlandi ha jugado menos, debido a una lesión de rodilla y a un lógico proceso de adaptación a un fútbol muy físico. Pero su zurda de oro, según su propio entrenador, tendrá más posibilidades de brillar en las categorías superiores. Los tres están perfectamente integrados en la ciudad. Se sienten cómodos y a gusto.


La estructura del club, el ambiente del estadio y la profesionalidad del fútbol de tercer nivel en Inglaterra impresionan absolutamente. No tiene nada que ver con la Segunda B española. Iñaki Bergara, entrenador de porteros y ex jugador de primera, no daba crédito a lo que veía tras llegar al principio de esta temporada. Ahora está encantado en Swansea y asegura que en materia organizativa hay mucho que imitar. La FA Cup, por ejemplo. Ellos jugaron y perdieron ante el Havant and Waterlooville en uno de los encuentros más recordados de la actual edición. Ya sueñan con la siguiente, como sueñan con los partidos que les esperan el año que viene. Como sueñan con que la Premier League se juegue en Gales en un futuro no muy lejano, y no precisamente en Cardiff. Sueños que no están tan lejos. Sueños que quizá pronto se conviertan en realidad.

Fotos: 1- El Liberty Stadium, desde el punto más alto de su tribuna. 2- El cuadro de Bussy en el túnel de vestuarios del campo. 3- Ángel Rangel, Andrea Orlandi y Guillem Bauzá "Bussy" posando tras el entrenamiento. 4- Àxel Torres, con cara de estar impresionado y orgulloso, en el césped del Liberty.

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