viernes, mayo 18, 2007

La primera Coppa de Totti

Aunque hubo un momento del partido en el que la remontada del Inter parecía posible -esos primeros once minutos del segundo tiempo en los que el equipo de Mancini logró reducir su desventaja a la mitad-, la Roma aguantó el huracán nerazzurro y acabó celebrando su primer título en seis años en el césped de San Siro junto a su fiel hinchada desplazada hasta Milán, que ocupaba toda la grada inferior de la curva sur del estadio. Fue el primer trofeo para Luciano Spalletti y para la práctica totalidad de la plantilla giallorossa, pues sólo Francesco Totti estaba en el equipo que en 2001 conquistó la liga y la supercopa. Pero también para el capitán hubo algo nuevo en la celebración: por primera vez podía levantar la Coppa, un torneo que la Roma había ganado ya en siete ocasiones pero cuya última conquista se remontaba a 1991. Aún con la euforia desatada, con el himno sonando en la megafonía y con los compañeros lanzando agua a los jugadores entrevistados, empezaba a hablarse ya de un objetivo de cara a la próxima temporada: hacer un equipo potente para poder pelear el Scudetto.

Y es que visto el éxito de los dos primeros años del proyecto Spaletti, la idea de todo el universo romanista es que este título conseguido en una soleada tarde de Milán no sea un logro aislado, sino el comienzo de algo grande. El 7-1 de Manchester, quizá el resultado que más fronteras traspasó en toda la campaña, no debe ocultar la gran temporada que ha realizado la Roma. Segunda en la Serie A, cuartofinalista de Champions y campeona de Coppa -donde, por cierto, no había penalizaciones de puntos para nadie-, la escuadra capitalina ha cumplido con nota. Y lo ha hecho con un equipo que ofrece garantías de crecimiento: hay juventud, hay fútbol y hay compromiso. Es evidente que deberán fichar para mejorar en algunas posiciones -el año que viene será muy duro con la vuelta a la normalidad-, pero lograr la segunda liga de la era Totti ya no es una quimera.

Esta tarde el Inter fue mejor que la Roma, pero se trataba de saber gestionar la ventaja. Los de Mancini merecieron irse al descanso con ventaja, pero enseguida se cobraron la deuda con la justicia con dos tantos rápidos. Spalletti no se descompuso. Retiró al amonestado Aquilani y reeditó el doble pivote de la ida dando entrada a Pizarro. Sólo un error de Doni estuvo a punto de darle el 3-0 a Recoba, pero la avalancha ya había sido frenada -en gran parte, gracias a la expulsión de Córdoba-. Y cuando el Inter ya no parecía creer en sus opciones, Perrotta anotó un gol de indudable factoría giallorossa -llegando desde atrás-, con lo que la alegría se desbordó diez minutos antes de que pitara el árbitro. Era el gol del título. El gol de la primera Coppa de Totti.

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martes, abril 10, 2007

Totti y Perrotta: sueños de niños

Francesco Totti es para los hinchas de la Roma mucho más que Ronaldinho para los del Barça o que Henry para los del Arsenal. Y es que, más allá de ser un jugador de clase mundial, Totti representa el chico enamorado del club de su ciudad que acaba convirtiéndose en ídolo del equipo. La vez que más cerca estuvo la Roma de ganar una Copa de Europa, en aquella final que perdió por penaltis jugando en casa ante el Liverpool en 1984, Francesco tenía siete años, esa edad en la que los primeros recuerdos futbolísticos empiezan a grabarse en la memoria y te acompañan durante toda la vida. Ayer, veinticuatro horas antes de disputar con su amada camiseta giallorossa el partido de vuelta de los cuartos de final de la Champions -la fase más avanzada a la que ha accedido el club desde el 84-, Totti declaró que el duelo de Old Trafford era para él más importante que la final del Mundial ante Francia. Y que no le extrañe a nadie: creció jugando a fútbol en las calles de la Ciudad Eterna, idolatró a Giannini y su segunda casa siempre fue el Estadio Olímpico -primero como hincha, después como futbolista-. Su gran sueño de infancia: ganarlo todo con la Roma. Campeón de Italia en 2001, el siguiente paso es Europa. Y Europa pasa esta noche por Manchester.

Y Manchester, la ciudad donde parece decidirse el futuro del mundo giallorosso, le suena especialmente a Simone Perrotta. En su extrarradio, en la vecina población de Ashton-under-Lyne, nació este centrocampista campeón del mundo con Italia. Y allí vivió durante los seis primeros años de su vida, mientras sus padres regentaban un pub y dormían en Fitzroy Street. Es probable que el pequeño Simone jugara a fútbol en el patio del colegio de Saint Ann's con niños que lucían la camiseta del Manchester United. ¡Es hasta posible que hoy, alguno de esos amigos de infancia, coincida en las gradas de Old Trafford con ese antiguo compañero de juegos hijo de italianos! ¡Quizá incluso el pequeño Simone soñara alguna vez con jugar en el Teatro de los Sueños! Pero hoy, por culpa de una inoportuna sanción, no podrá cumplirlo. ¡Qué caprichoso es a veces el destino!

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