miércoles, octubre 01, 2008

Wenger no conoce el miedo

Llegaba el Oporto al Emirates en un momento complicado para el Arsenal: los londinenses venían de perder en casa ante el Hull, su resultado más embarazoso en los últimos años, y recibían a un duro rival que estaba por encima en la clasificación del grupo en la Champions. Un tropiezo habría generado un gran nerviosismo y la mayoría de entrenadores del mundo habrían planteado el partido con enorme precaución, intentando minimizar riesgos y siendo algo más precavidos en la elección del once inicial. Habrían apostado por la experiencia y la contención, pero Wenger sacó el centro del campo más atrevido de todos los que saltaron a las canchas de la jornada europea: Fàbregas, Denilson, Nasri y Walcott. Cesc y Samir, chicos del 87, ejercían de hermanos mayores. El resultado fue un show. Parejo en los primeros compases, con ocasiones en ambas porterías, el partido se convirtió en un monólogo y el 4-0 pareció incluso corto. El técnico alsaciano logra conjugar la estética con la virtud, pero sobre todo ha sido capaz de construir el proyecto a largo plazo que más ilusión genera en el fútbol mundial. Mientras los entrenadores del planeta viven pegados a sus maletas, Arsène sabe que sólo él decidirá el momento de su adiós. Su crédito ilimitado se lo ha ganado a pulso con la implantación de una filosofía de trabajo que antepone el talento al poderío económico y que es capaz de competir con los gigantes a base de la reinvención constante.

Nada nuevo. Tampoco lo es que Fàbregas haya firmado un partido memorable. Ni que, en San Petersburgo, Arshavin haya ofrecido un recital sin recompensa de fútbol desequilibrante. A Andrei se le ha colgado la injusta etiqueta de hombre de un sólo torneo, como si todo lo anterior no contara para nada. El Zenit ha merecido puntuar ante el Madrid, pero ha pagado caro su desacierto en las áreas. Estos equipos del Este con grandes pretensiones suelen pecar de priorizar la parte ofensiva y descuidar demasiado la zaga. ¿Un gigante como Gazprom sólo es capaz de fichar a Puygrenier para reforzar la defensa? Al Shakhtar le ocurre algo parecido, aunque la pareja Kucher-Chygrynskiy es algo mejor que la que presentó hoy el campeón ruso. El Barça puede sufrir en Donetsk pese a las buenas sensaciones que está ofreciendo el equipo de Guardiola. El de mañana es, a priori, el encuentro más difícil que se encontrará en la primera fase. Ya no sólo por el nivel del rival -que tiene bastante calidad en la zona de tres cuartos de campo con su ejército de brasileños-, sino también por la hostilidad y la incomodidad que supone jugar en este tipo de escenarios. Y si no que se lo pregunten a la Juventus, que llegó a ir perdiendo por 2-0 en Minsk. Si eras hincha del BATE era para hacerle una fotografía al marcador en ese momento y colgarla en la habitación en tamaño ampliado.

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martes, septiembre 30, 2008

Mounier, la primera apuesta lionesa de Puel

Las ligas europeas prometen emociones fuertes. Casi todas nos han obsequiado con un inicio esperanzador, dibujando un horizonte repleto de emoción y pelea hasta el final. Menos la Ligue 1, fiel a su cita con el dominio de un tirano que amenaza con serlo aún más esta campaña. Y no es extraño. Ya comentamos cuando empezaba el torneo galo que había motivos suficientes para pensar que la distancia con los perseguidores podía incluso aumentar. Gana sin brillar, a veces con penaltis polémicos, pero el Lyon suma de tres en tres mientras los aspirantes tropiezan con regularidad. Puel necesitará tiempo para que su equipo funcione como una máquina perfecta, pero su huella se empieza a notar con el tipo de decisiones que se esperan de él. Lo ficharon como manager, dándole mucha más responsabilidad deportiva que a los entrenadores anteriores. Aulas, impresionado por su trabajo al frente del Lille, quería que construyera un proyecto a largo plazo. En la entidad norteña hizo debutar en el primer equipo a futbolistas como Cabayé -un jugador extraordinario al que hay que seguir sin perder detalle-, Débuchy, Fauvergue o Mirallas. En Lyon no ha tardado demasiado en darle la alternativa al primer chaval del filial: Anthony Mounier.

Hasta ahora, este joven extremo zurdo nacido en Aubenas (a medio camino entre Lyon y Marsella) se ha beneficiado de la enorme prioridad que supone para el OL la Champions League. Sus dos titularidades en la Ligue 1 han llegado los fines de semana anteriores a las dos primeras jornadas de la máxima competición continental. Pero Puel ha apostado por él desde el principio, convirtiéndolo en jugador de la primera plantilla ya en la pretemporada. Es cierto que su debut en la máxima competición se produjo de la mano de Perrin, que le dio 11 minutos el año pasado ante el Toulouse... Pero eso fue todo. Hoy Mounier es uno más, e incluso jugó los últimos instantes ante la Fiorentina para intentar ejercer de revulsivo y desequilibrar el partido. Zurdo, veloz y atrevido, es un extremo profundo y con gran visión de juego, capaz de conducir el balón a alta velocidad y mantenerlo pegado a sus botas. El sábado, contra el Nancy, dio dos magníficas asistencias de gol y se convirtió en el hombre clave del partido. Justo el día en el que cumplía 21 años -es de la generación de Benzema, con quien coincidió en las categorías inferiores-. Quizá lo veamos mañana algún ratito ante el Bayern en uno de los encuentros más interesantes de un martes de Champions apasionante.

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miércoles, septiembre 17, 2008

Lo de Paulo Bento con Veloso

Probablemente el Sporting habría perdido igualmente en el Camp Nou, ya que no está acostumbrado ni a defender a un rival que toque con tanta velocidad ni a enfocar un partido sin la posesión del balón. Pero lo que hizo Paulo Bento con Miguel Veloso resulta difícil de comprender. Su suplencia no nos cogió por sorpresa, porque ya se había producido en los dos primeros encuentros de la Superliga lusa ante el Trofense y el Braga. Pero eso no rebaja su gravedad. El que probablemente sea el mejor futbolista de la plantilla leonina se pasó una hora en el banquillo y quince minutos en el lateral izquierdo. Casi no se le vio en su puesto, pero esos fueron los mejores momentos de un conjunto que sin él pierde casi todas sus virtudes en el centro del campo.

De Paulo Bento me gusta su atrevimiento con los jóvenes: darle galones a Moutinho, convertir a Veloso en titular indiscutible cuando venía de una cesión a un equipo de segunda división, apostar por Rui Patricio en la portería pese a disponer de todo un internacional como Stojkovic, dar oportunidades a Yannick en ataque... Pero hay que reconocer que el juego no siempre ha estado en correspondencia con los nombres. Jugador por jugador, el Sporting debería haber peleado el último título liguero con el Oporto, y en cambio ya estaba descartado en el ecuador del campeonato. Veías muchos partidos y no entendías cómo era posible que individualmente te gustaran casi todos los futbolistas y en cambio el colectivo no deslumbrara. Quizá esa responsabilidad había que pedírsela al entrenador.

Miguel Veloso es uno de los mejores medios centros defensivos jóvenes de Europa -quizá sea el mejor-. Extraordinario en la colocación, privilegiado en la condición física, finísimo en el golpeo de balón con la zurda, inteligente en la salida de pelota... Lo tiene casi todo. El rombo del año pasado casi no se podía mejorar: él de pivote defensivo, Moutinho e Izmailov de interiores, Romagnoli de media punta. Pero llegó Rochemback y Paulo Bento sentó a Veloso. ¡Y puso a Moutinho de medio centro! El pequeño Joao, en mi opinión, no tiene ni cuerpo para jugar por delante de la defensa ni el talento desequilibrante para ser media punta. Es ideal para jugar de interior, para enlazar entre el uno y el otro, para dar continuidad al juego combinativo. Pero a lo que íbamos: con la decisión de marginar a Veloso, Paulo Bento no sólo está restando potencial deportivo a su escuadra, sino que también está comprometiendo el principal activo económico del club a corto plazo. No puedes pedir lo mismo por tu estrella que por un suplente. Quizá lo que en verano valía veinte millones, hoy sólo valga diez.

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martes, septiembre 16, 2008

Los otros cracks argentinos

Argentinos, móviles, poseedores de una arrancada explosiva y una enorme capacidad para desequilibrar. Capaces de hacerse las jugadas ellos solos, de levantar con su talento individual a un colectivo. Podría estar hablando de Lionel Messi y Sergio Agüero, pero me refiero a dos de las grandes sensaciones del inicio de campeonato en Italia: Mauro Zárate y Ezequiel Lavezzi. Si el ex de Vélez firmó un golazo monumental con un zurdazo teledirigido, el Pocho logró que San Paolo se olvidara por un instante de esa sanción que le había dado una imagen deslucida y comandó la meritoria remontada ante la Fiorentina. El azul celeste de sus camisetas los acerca a su tierra. Serían fijos en muchas selecciones del mundo, pero tienen por delante a dos cracks que no se discuten. Y a Tévez, el gladiador sacrificado, el delantero que también trabaja, el goleador que incluso asiste. Es el privilegio de Basile, que puede elegir entre lo mejor, y también su gran suplicio: tener que despreciar auténticas joyas.

Pero ellos dos no estarán mañana en el gran escenario de naturaleza europea y proyección planetaria. Regresa la Champions y lo hace con Inter, Manchester United y Chelsea como grandes favoritos. Vale, como mis grandes favoritos. Ya se sabe que entre los gigantes las distancias son muy cortas, los detalles deciden y la inspiración determina. En realidad es un torneo a ocho o diez, y si a eso le añadimos el carácter imprevisible y más arbitrario de las eliminatorias a doble partido nos encontramos con un campeonato mucho más incierto que cualquier liga nacional. Menciono a los dos finalistas del año pasado, sólo separados por un resbalón, porque estuvieron por encima y además han sumado ambos un megacrack a sus plantillas: Deco y Berbatov. Y digo Inter por el plus que supone Mourinho para un bloque de enorme nivel competitivo, mejorado en cuanto a calidad y hambriento como pocos. Y sueño Arsenal, claro, siempre partiendo desde una segunda fila por su apuesta a largo plazo, por su renuncia a gastar dinero firmando a grandes nombres.

Motiva el Marsella-Liverpool en el día del estreno. Debería ser más equilibrado que el del año pasado, en el que los galos se hicieron un harakiri asumiendo unos riesgos en defensa que no se correspondían con su necesidad. Ya lo digo en la Guía Marca de la Champions que sale este martes a la venta: se fueron Nasri y Cissé pero el OM tiene más peso arriba que el año pasado. Vi íntegro su partido en Burdeos el sábado y no lo ganó porque falló tres situaciones de uno contra uno que en circunstancias normales acaban en gol. No tuvo la pelota -Gerets no la quiso-, pero sus contragolpes fueron demoledores. Quizá busquen la misma estrategia, aunque es complicado pensar que el Liverpool se lo vaya a permitir. Motivado por su gran segunda parte ante el Manchester United, el conjunto de Benítez descubrió que es capaz de pelear con los grandes incluso sin Torres ni Gerrard. Y este es quizá el detalle más interesante que nos dejó el duelo de Anfield, además de la sensación que dejaron los red devils de desaprovechar a Rooney metiéndolo en la banda.

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miércoles, agosto 27, 2008

Samassa por Cissé, ¿Danny por Arshavin?

De la larga e interesante lista de fichajes que nos dejó el martes, el de Mamadou Samassa por el Olympique de Marsella debe situarse en un primer plano. Por si alguien pensaba que tras la marcha de Cissé al Sunderland el histórico club mediterráneo cedía en sus ambiciosos objetivos, la rápida respuesta contratando a uno de los delanteros con mayor futuro del fútbol galo debe interpretarse como un mensaje claro y tajante. Alto, potente y con buen juego de espaldas, el ex punta del Le Mans llamó la atención hace dos temporadas y desapareció considerablemente del mapa tras una larga lesión que le impidió jugar durante la primera mitad de la pasada campaña. Ahora llega a un Vélodrome que puede soñar con razón gracias al enorme potencial ofensivo de su equipo, ya extraordinario con Niang, Koné, Ben Arfa y Valbuena.

Pero nada se acerca al gran terremoto que representó el lunes la contratación de Danny por el Zenit de San Petersburgo. 30 millones de euros por un futbolista muy poco conocido para el gran público, pero de calidad indudable y enorme reputación en Rusia. Me acuerdo de su participación en la Eurocopa sub-21 de 2004, cuando Portugal estaba preparando su gran cita continental y la locura por el fútbol llevó a que ese campeonato menor se sirviera como aperitivo en la televisión lusa. Vi un resumen y me llamó mucho la atención un talentoso, desequilibrante, técnico y atrevido extremo que se movía por la banda izquierda. Apunté su nombre, me enteré de que pertenecía al Sporting y pregunté por él a un entrañable tabernero lisboeta que ya me había manifestado su amor a los colores leoninos. Buen jugador, me dijo, sin extenderse demasiado, pues casi todo su fútbol profesional se había desarrollado en una cesión al Marítimo. Imagino que sus regates y conducciones no sólo me impresionaron a mi: los ojeadores rusos debieron tomar nota de ese torneo, porque el Dinamo de Moscú lo fichó pocos meses después, aceptando él la aventura tras comprobar que no se ganaba un puesto de titular en el Alvalade. Desde entonces me interesé por su suerte, lo vi algunos partidos, me volvió a conquistar, pero parecía destinado a no salir nunca del anonimato, a ser eternamente un ídolo para un público residual. Hasta que el Zenit pagó 30 millones y su rostro apareció en portada de uefa.com.

¿Por qué ficha el Zenit a Danny? Andaba sigiloso el gigante de Gazprom, sólo con el prometedor Faizulin y el contundente Puygrenier como incorporaciones notables. Por condiciones, la llegada del portugués de origen venezolano suena a recambio de Arshavin, pues puede ocupar su posición en el campo y es capaz de asumir un papel central, de liderazgo ofensivo. Sin embargo, no está nada claro que el crack ruso vaya a salir. El Tottenham ha centrado sus últimos esfuerzos en Pavlyuchenko mucho más que en Andrei, algo lógico, pues Roman es mucho más parecido a Berbatov y es ese el perfil que necesitaba Juande para reforzar su delantera. Pero por si acaso, en San Petersburgo ya se han cubierto las espaldas. Danny no llega al nivel del ídolo local, pero mitigaría el golpe de una salida eventual. Y si coinciden los dos, tendrán talento a cantidades industriales.

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jueves, agosto 14, 2008

No fue un rival estándar

La jornada de ida de la tercera previa de Champions nos deparó varios resultados llamativos, aunque no en los encuentros de los gigantes, que, salvo en el caso del Liverpool, sentenciaron su pasaporte para la fase de grupos. Pero las goleadas de Dinamo de Kiev y Anorthosis en sus duelos morbosos ante Spartak y Olympiacos y el triunfo a domicilio del BATE Borisov se salieron del guión previsto y dieron aire fresco a una ronda que, muchas veces, se convierte en demasiado previsible. Podemos estar ante la edición con más debutantes de los últimos tiempos. No olvidemos que, además de las sorpresas que se produzcan en esta previa, CFR Cluj y Zenit de San Petersburgo ya tienen asegurada su plaza.

¿Estará también el Standard? Lo dudo: noventa minutos en Anfield son muy largos y el partido en ese templo sagrado será muy distinto al que se vio ayer en Lieja. Pero, ocurra lo que ocurra, aplaudamos al campeón de Bélgica, que fue mejor que el Liverpool en prácticamente todas las fases del encuentro de anoche. Benítez tuvo que alinear al joven Damien Plessis ante las bajas de los olímpicos Leiva y Mascherano y los problemas físicos de un Gerrard que sólo acudió al rescate en la última media hora de juego, cuando el técnico madrileño consideró indispensable recurrir a su capitán para intentar cambiar un guión que no le estaba gustando en absoluto. Y es que todo el ímpetu, todo el entusiasmo, incluso todo el fútbol, lo puso el conjunto de Boloni. Y todas las ocasiones claras. Estuvo por encima del nivel medio de los rivales que suelen encontrarse los grandes en esta ronda. De hecho, Reina, lo dijo el propio Rafa, fue el mejor del partido.

Teníamos excelentes referencias de los jóvenes futbolistas que configuran la columna vertebral de este Standard. Ayer lo demostraron ante uno de los equipos más potentes del continente. Los belgas defendieron en bloque, empezando por los delanteros, que dificultaban la salida de balón de los reds. Los cuatro centrocampistas estaban siempre pendientes de encimar a los posibles receptores del balón. Y Carragher y Agger no sabían qué hacer con la pelota: se la pasaban horizontalmente ante los abucheos de un público entregado, en una imagen que recordó por momentos el penoso espectáculo de los centrales de Grecia ante Suecia en la Eurocopa. Así, Defour y el monumental Fellaini se comieron por completo a Alonso y Plessis. Y los cuatro hombres de ataque, Torres, Keane, Benayoun y Kuyt, estuvieron inéditos. Un nulo: ese fue el resultado del primer ensayo oficial de la nueva pareja de ataque del Liverpool.

Pero si en defensa estuvo impecable el conjunto de Boloni -el ecuatoriano Aragón sólo tuvo que hacer una parada, nada difícil además-, en ataque le generó muchas dificultades a la zaga de Benítez. Dossena no tuvo un debut plácido: Dalmat le volvió loco. Y los centrales no lograron en ningún momento imponerse en el carrusel de centros cruzados que plantearon los belgas y que se convirtieron en oportunidades claras de gol. Pero a los locales les faltó, como a tantos otros equipos decentes, calidad en la definición. La que probablemente sí tendrá el Liverpool en la vuelta y le permitirá sentenciar la eliminatoria.

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miércoles, agosto 13, 2008

Lo buscabas en Shanghai y está en Lieja

Se habló mucho de Messi, Diego y Rafinha, pero Argentina y Brasil siguen disfrutando de su participación en los Juegos Olímpicos pese a la sentencia del TAS. En cambio, son selecciones más pequeñas las que se ven perjudicadas por la coincidencia entre el calendario de clubes y el de equipos nacionales. Bélgica, que con todos los efectivos disponibles sería una candidata muy a tener en cuenta en la pelea por las medallas, tuvo que disputar hoy su encuentro crucial ante Nueva Zelanda sin los que probablemente sean sus dos mejores futbolistas: Vincent Kompany y Marouane Fellaini. Al primero lo reclamó el Hamburgo para el encuentro inaugural de la Bundesliga ante el Bayern, que se disputará el viernes por la noche. Un caso que ha levantado mucha polémica, porque al parecer, según anunciaba la federación belga, la intención del jugador era permanecer en China. Pero, después de perder el primer vuelo al olvidarse el pasaporte, el poderoso defensor ya está en Alemania. Más comprensible por la trascendencia del compromiso que lo ha devuelto a Europa es el capítulo de Fellaini: su Standard se enfrenta esta noche con el Liverpool en uno de los duelos más destacados de la ronda previa de la Champions. Irónicamente, fue su sustituto, Faris Haroun, el que marcó el gol que clasificó a Bélgica para medirse a Italia en cuartos de final, en lo que será un duelo interesantísimo.

Lamentablemente, Fellaini no puede estar en dos sitios a la vez. El dilema que se le planteó, a él y a las autoridades futbolísticas belgas, era de proporciones monumentales. ¿Qué es más importante para su país: lograr una medalla en el torneo olímpico de fútbol o conseguir una histórica clasificación del Standard de Lieja para la fase de grupos de la Champions? Difícil de responder. En cualquier caso, el tiempo para dudar ya terminó. El medio centro, que actuará como central esta noche para suplir la baja del sancionado Onyewu, se enfrenta al reto de intentar parar a la dupla Torres-Keane, que debutará en compromiso oficial. El duelo se antoja atractivo: no sólo por ver por primera vez a la nueva versión del equipo de Benítez -que tras el enésimo desembolso económico veraniego presenta la mejor plantilla de toda la era del técnico madrileño-, sino porque además el conjunto belga posee a varios jóvenes prometedores que también debemos incluir en ese relevo generacional tan esperanzador para los centroeeuropeos -los más notables, Steven Defour y Axel Witsel-.

El de Lieja es pues un plato fuerte en una jornada que nos brinda la oportunidad de revivir un clásico de la era soviética: el Spartak de Moscú-Dinamo de Kiev. Los favoritos no deben pasar grandes apuros: el Barça debería liquidar ya hoy su cruce ante un Wisla en el que Pawel Brozek es lo más decente, al igual que la Juve ante el Artmedia. Quizá pueda sufrir algo más el Arsenal ante el Twente: por su condición de visitante y por las numerosísimas bajas que tiene Wenger y que lo obligarán a improvisar un centro del campo con Denilson y el novato Ramsey, al que la primera gran oportunidad le llega mucho más pronto de lo que se podía esperar. Y en Alemania, eliminatoria igualada entre Schalke y Atlético. Los españoles serían favoritos con Agüero, pero como ha quedado claro, Argentina no es Bélgica.

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viernes, agosto 01, 2008

Schalke, Beitar, Wisla, Hajduk

El Schalke ha fichado calidad en el campo y autoridad en el banquillo

El Atlético evitó a ingleses e italianos, los posibles rivales más duros para la previa de la Champions, pero deberá enfrentarse en una eliminatoria bastante igualada al que probablemente sea el equipo que se situaba inmediatamente después en un ranking de dificultad: el Schalke 04 alemán. Cuartofinalista en la edición de la pasada temporada, el conjunto de Gelsenkirshen ha sufrido varios cambios con la intención de acercarse un poco más a la cabeza de la Bundesliga. El más notable, la llegada del técnico Fred Rutten. Este holandés que debuta en el fútbol alemán consiguió un notable prestigio en los últimos meses al lograr la clasificación para la máxima competición del fútbol continental con el modesto Twente, superando en la final del play-off al Ajax de Amsterdam. Exigente y enormemente profesional, el nuevo inquilino del banquillo del Veltins Arena ha sorprendido a todos por sus continuas correcciones a los jugadores en las sesiones de entrenamiento.

Un nuevo rico israelí o un viejo conocido polaco

El Barça esquivó a los históricos y se medirá en la previa al vencedor de la eliminatoria entre el Beitar de Jerusalén y el Wisla de Cracovia, viejo conocido al que el club catalán ya derrotó en la misma ronda en la temporada 2001-2002. Dos rivales aparentemente cómodos y contra los que el cruce debería quedar sentenciado en el Camp Nou para evitar sustos en ambientes hostiles. En el partido de ida de la segunda ronda jugado en Israel el pasado miércoles, los polacos desaprovecharon el gol de ventaja con el que se marcharon al descanso y acabaron cayendo por 2-1 tras el doblete del centrocampista ofensivo local Aviram Baruchyan.

Kalinic es la gran amenaza del Depor

No tuvo mucha suerte el Deportivo en el sorteo de la UEFA. Será favorito, pero le correspondió en suerte un conjunto histórico con una hinchada apasionada y con algún que otro notable jugador surgido de la siempre interesante cantera croata. Uno de los peores rivales posibles pese al mal momento actual del Hajduk, que sólo pudo ser quinto en la última edición de la liga de su país y que derrotó al Birkirkara maltés (7-0) en la anterior ronda previa.

(Artículos aparecidos en Público el 02/08/08. Pinchar en los enlaces para seguir leyendo).

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jueves, mayo 22, 2008

La final del resbalón

La lluvia, el césped, las botas. A veces, la diferencia entre que una grada se vacíe y la otra se quede una hora más festejando o sea al revés está en estos pequeños detalles. Unos centímetros menos, en sólo una de las tres grandes ocasiones de Chelsea, y el campeón sería distinto. A veces nos olvidamos del estrecho margen entre el que gana y el que pierde. Y nos agarramos al resultado final para sacar grandes conclusiones sobre la categoría de los jugadores. "Éste no ha sido nunca campeón de Europa, no ha sido tan grande", escuchamos a menudo. Lampard no puede ser menos gigantesco porque su compañero haya resbalado. Es el mismo. Y Brown también.

Fue una final sin héroes. La UEFA eligió a Van der Sar jugador más valioso, pero lo único que paró fue el penalti definitivo a Anelka. Hubo mucha neutralización. El partido no pudo sorprender a nadie: muy cerrado, muy parejo, lo previsto. En el fútbol actual, en grandes instancias, es complicado que un equipo pase por encima de otro. Entonces hay que elogiarlo hasta la exageración. Lo de ayer es lo habitual. Fuerte contra fuerte se anulan. Sólo el mucho más fuerte gana bien.

Cristiano Ronaldo volverá a ser criticado porque falló su penalti. Para mi, jugó un buen partido. Un gol para abrir el encuentro, un excelente centro a Tévez con la zurda para sentenciarlo y un gran pase en profundidad a Evra en una ocasión que se quedó larga. Acciones decisivas, definitivas. No olvidemos que, más o menos por un balance similar, pusimos a Arshavin por las nubes la semana pasada. Lo que ocurre es que en Moscú el desarrollo global de la película fue distinto. El United fue superior en la primera parte pero acusó el golpe del tanto de Lampard, bastante afortunado. Luego el Chelsea debió ganar. Pero Terry resbaló. Quizá si Drogba no se hubiera autoexpulsado, el capitán ni habría tirado. El mazazo fue terrible, la presión cambió de lado y Anelka fue el que se equivocó. Y así se escribirá la historia: gloria para el United, aunque conseguida por los pelos.

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jueves, mayo 08, 2008

Champions League en Transilvania

Bram Stoker hizo mundialmente famosa a la histórica región de Transilvania, que en septiembre recibirá un nuevo impulso gracias a la Champions League. Gigantes continentales tendrán que viajar a Cluj-Napoca, la capital del bello territorio que actualmente pertenece a Rumanía. Y deberán hacerlo porque uno de los dos equipos locales, el CFR Cluj, se ha proclamado esta tarde campeón de Rumanía, de modo que accede directamente a la máxima competición europea gracias al actual coeficiente de su campeonato.

Es un título histórico. El primero que logra un club fundado en 1907 para representar a los trabajadores ferroviarios y que cuenta con sólo once participaciones en la primera división rumana. El primero que viaja fuera de Bucarest en los últimos 17 años. Y toda una recompensa a la inversión de Arpad Paszkany, un hombre de negocios que cogió el equipo en segunda división y apostó muy fuerte por él. En la última temporada han llegado multitud de jugadores extranjeros, mayoritariamente portugueses y argentinos -ahí están dos futbolistas bastante conocidos como Sixto Peralta y Cristian Fabbiani-, que han incrementado el nivel de un conjunto que el año pasado ya había logrado un tercer puesto que suponía su mejor clasificación histórica.

Como a casi todo equipo pequeño que se encuentra por primera vez a las puertas de la gloria, al CFR Cluj le han temblado las piernas. Debía ganar a su histórico rival ciudadano, el Universitatea Cluj, ya descendido y último clasificado, para asegurarse el título. Si no lo lograba, el Steaua tenía la oportunidad de superarle. Las noticias que llegaban de Bucarest no eran buenas: caían los goles uno tras otro y el poderoso conjunto capitalino estaba por encima en la clasificación virtual. El CFR apenas generaba ocasiones, no jugaba a nada, estaba absolutamente atenazado por la presión. Pero en el minuto 65 llegó un centro lateral, un agarrón en el área y la señalización del histórico penalti. Tardaron cinco minutos en lanzarlo, con tángana entre los dos equipos y mucha incertidumbre en la grada. Lo transformó el portugués Cadú y los veinticinco minutos que quedaban para el final fueron eternos. El Universitatea tuvo una ocasión para empatar en el descuento. Pero el partido terminó, la hinchada celebró el campeonato y la Champions League ya se espera con fervor en Transilvania.

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jueves, mayo 01, 2008

La final que merecía Mou, la final que merece Lamps

El fútbol es así de caprichoso. En el año en el que hay menor diferencia de potencial entre ambos, en el año en el que el Liverpool posee la mejor plantilla de toda la era Benítez y en el año en el que al Chelsea no lo entrena el técnico con más espíritu ganador del fútbol actual, el equipo de Stamford Bridge ha llegado a la final de la Champions. Una final merecidísima para el club que ha competido con mayor intensidad y en todos los frentes en los últimos cuatro años. Una final que merecía José, por haber ido siempre a por todos los títulos, por no haber despreciado un solo partido, por ser el arquitecto del bloque que dominó el fútbol inglés con mayor solidez y con una aureola de máquina insuperable. Quizá en un acto de justicia poética, los hombres que certificaron el pase de los blues a Moscú fueron sus dos jugadores más fieles, los más mourinhistas del vestuario, Didier Drogba y Frank Lampard. Un guiño al mundo para dejar claro que, por mucho que sus críticos puedan aprovechar ahora el triunfo de Grant para atizarle, el éxito del Chelsea tiene mucho que ver con el estratega de Setúbal. Los londinenses han jugado toda la temporada con el sistema de los mejores tiempos de Mou, con los automatismos generados por sus más de tres años en el cargo, con la columna vertebral que él definió para convertir al equipo en una trituradora hambrienta.

La final que merecía Mou, pero también la final que merecía una generación de futbolistas fantásticos. La final que merecía, sin ninguna duda, Frank Lampard Junior, una leyenda indiscutible -como rezaba una pancarta ayer en el Bridge-, "el mejor profesional que he conocido en mi vida", según dijo el propio entrenador portugués. En el momento más emotivo de toda la edición de la Champions 2007-2008, Frankie, que ya había regalado al partido asistencias fantásticas sólo al alcance de los supercracks, convirtió el penalti decisivo engañando a uno de los mejores especialistas en detenerlos, se besó el brazalete y señaló al cielo. En la grada, su padre, mito del West Ham, aplaudía el coraje de su hijo. A uno, al que le da igual que gane Chelsea o Manchester United, le entran ganas de que la Champions viaje a Londres sólo para recompensar a un futbolista con una trayectoria monumental y al que han querido enterrar demasiado pronto. Lampard fue durante los dos años de dominio blue el mejor jugador de la Premier con una diferencia abismal. Merece ganar el título más elevado, porque su fútbol ha estado en la cima.

Y la final que merecían Cech, Terry, Carvalho, Makelelé, Drogba. ¡Qué partido de Drogba! ¡Qué definiciones en el momento decisivo, aquel en el que a muchos les tiemblan las piernas! Benítez lo picó en la previa y al marfileño las críticas le sirvieron de acicate.

Se generan debates en los comentarios sobre la justicia del resultado, ese término tan abstracto. El Liverpool ganó dos veces sin ser más que el Chelsea, siempre con los pequeños detalles de su lado. Ayer, la intensidad con la que los blues jugaron la prórroga desafió todas las leyes físicas. Se sobrepusieron al gol anulado a Essien y volvieron a ir a por el segundo, y luego a por el tercero. En ese tramo decantaron una eliminatoria equilibrada.

Las lesiones perjudicaron al Liverpool. La de Fabio Aurelio en la ida, la de Skrtel en la vuelta, la de Torres en el tiempo extra. Pudieron ser factores determinantes. Como lo fueron las ausencias de Sagna y Flamini para el Arsenal en los cuartos de final. Entonces se dijo que aquello era producto de la mejor gestión de plantilla de Benítez, que rotaba para evitar contratiempos. Sin embargo, el infortunio puede azotarte en cualquier momento, rotes o no. Sólo ayer, cuando la moneda salió cruz, el Liverpool se dio cuenta de que en la Champions el factor suerte tiene un papel decisivo. No tanto en la liga, donde la longitud del torneo juega a favor de los mejores. Apostar casi toda la temporada a una competición en la que influyen tantos factores incontrolables es un riesgo demasiado elevado. Hasta ahora a Benítez le había salido bien. Esperemos que esta derrota le anime a pelear de verdad por una Premier que, por potencial económico y grandeza de la institución, debería ser un objetivo abordable. La historia del Liverpool lo merece.

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martes, abril 29, 2008

Scholes y la solidaridad

Se cumplieron los pronósticos y pasó el Manchester United. Se cumplieron sólo en eso. En la identidad del ganador. Pero fallaron a la hora de definir la forma de su victoria. Se esperaba que en los red devils triunfara su enorme potencial ofensivo, su capacidad de desequilibrio arriba, su pegada descomunal. Se esperaba a las individualidades, se esperaba a Cristiano Ronaldo. Pero ganaron por el funcionamiento colectivo, por su defensa magistral, por el comportamiento como bloque, por la solidaridad. Y por Scholes, claro.

En el Barça, más de lo mismo. Posesión sin verticalidad. Sólo cuando tenía la pelota Messi parecía que podía suceder alguna cosa. Se fue la combinación electrizante, el balón circulando a alta velocidad, la movilidad constante para crear el caos. Sorprendió que, teniendo que sacrificar a un centrocampista y siendo necesaria la presencia de Touré para frenar contragolpes, Rijkaard retirara a Iniesta. Sorprendió porque Andrés es de los pocos que siguen resultando dañinos en el equipo, de los pocos ahora mismo capaces de dar una asistencia de gol. Y sorprendió porque siguió en el campo Xavi, el más horizontal de los interiores, cuando el juego requería más riesgo en la entrega.

¿Quién brilló en el United? Desequilibró Scholes con su golazo, pero estuvieron soberbios en las ayudas, en el esfuerzo y en el sacrificio él y todos los demás. Todos, quizá, menos Cristiano Ronaldo, al que seguro que sus críticos señalarán ahora para apuntar que sigue sin responder en los grandes partidos. Estando muy discreto, el portugués tuvo su importancia en el resultado final. De él se suele decir que absorve demasiado juego, y se dice como un reproche. Esta vez absorbió a tantos rivales en la acción del gol que no quedaron jugadores para tapar la segunda línea. Cuando Zambrotta se equivocó en la entrega y Scholes controló, se encontró un mundo por delante. Tres contrarios con Ronaldo, nadie en la zona central de tres cuartos.

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jueves, abril 24, 2008

El United no engañó a nadie

Estaba cantado. El United se transformó en su versión europea, la misma que ganó en Roma con un planteamiento casi idéntico y que recibió entonces grandes elogios por su practicidad. Alex Ferguson no quiso que se repitiera la debacle de San Siro y decidió que, este año, en Champions y fuera de casa se dedicaría a amarrar. Su aparente 4-4-2 con nombres más ofensivos que los que leíamos en las previas se transformó por momentos en un 6-3-1. Los extremos, igual que en el Olímpico, ejercieron de laterales mientras éstos se iban al centro para cerrar todos los espacios posibles. Carrick y Scholes pelearon como leones, atentos a los llegadores del equipo de Rijkaard. Hasta Tévez defendió en campo propio. Y Cristiano se quedó solo en la isla, esperando una oportunidad que ya no se repitió tras su error en el penalti. Lectura común: un equipo con tanto talento debería ser capaz de encontrar otras formas de sacar un resultado positivo. Sí, es cierto. Pero su entrenador pensó lo contrario y le salió bien la jugada. Sabe que en Old Trafford su equipo es poderoso y pensó que con el empate le bastaba. Ese fue su plan y la ejecución fue casi ejemplar. No pasará a la historia, no será recordada por virtuosa, quizá hasta avergonzará a algún que otro seguidor red devil. Pero el United logró que un Barça con una posesión de balón escandalosa y motivado como no se le veía desde hacía mucho tiempo prácticamente no generara ocasiones claras de gol. Claro, tuvo algunas, pero no muchas. La mejor, en la única jugada que recordó al fantástico equipo campeón de 2006: combinaron Deco, Messi, Iniesta y Eto'o en una acción que mereció el gol. Casi todo lo demás fue horizontalidad excesiva, escasa profundidad, automatismos olvidados en el fútbol colectivo para enloquecer al rival con combinaciones veloces. Resultado que lo deja todo abierto, mejor en lo numérico para el Barça -al que le vale cualquier empate-, pero aún empatado y con el factor ambiental invertido. En seis días la resolución, un capítulo muy distinto.

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miércoles, abril 23, 2008

Como siempre, los pequeños detalles

Los Liverpool-Chelsea son así: hay pocas oportunidades y se suelen decidir en pequeños detalles, por errores individuales, por cuestiones que tienen poco que ver con el plano general del juego. Así fue en las dos semifinales que ganó el equipo de Benítez -ambas con más ocasiones de gol para los blues- y así fue anoche en Anfield en un partido en el que sólo el extraño desacierto de Torres de cara a portería y la excelencia de Cech evitaron un triunfo que los reds merecieron por su mayor número de llegadas. El equipo de Benítez supo sacarse de encima la agresividad inicial de los londinenses, que empezaron mejor, y dominó gran parte del encuentro, aunque tampoco con una superioridad tan escandalosa como para poder decir que el resultado final fue la mayor injusticia del mundo. El Chelsea pareció por momentos carecer del espíritu ganador que sí poseía en los tiempos de Mourinho -como había comentado Rafa en la previa-, pero sí fue capaz de fabricar un par de oportunidades claras gracias a la clarividencia de Frank Lampard, que estuvo torpe en una pérdida de balón que propició el 1-0 pero que creó con su visión y su precisión lo más meritorio que hizo su equipo en ataque. Gerrard apareció menos que en otras ocasiones, pero estuvo a punto de anotar un golazo memorable. Skrtel y Carragher formaron una pareja casi insuperable, pero cuando Riise tuvo que cerrar en una acción por banda su equivocación dejó la eliminatoria muy complicada para el Liverpool, que nunca ha marcado en Stamford Bridge desde que lo entrena Benítez. Por un simple detalle, como tantas otras veces.

Distinta será la historia esta noche en el Camp Nou. Espero a un Barça muy superior al que hemos visto últimamente, con la maestría de Deco en el centro del campo y con un tridente Iniesta-Eto'o-Messi que asusta tanto como el que pueda plantear el rival. Cuando hay un premio tan importante en juego, la tensión competitiva se eleva y las estrellas son capaces de rendir por una vez como si estuvieran teniendo continuidad en su fútbol reciente. Sin embargo, no podemos esconder el favoritismo de un Manchester United superior en el apartado colectivo y que quizá hoy muestre una cara más bien conservadora, con un repliegue parecido al de Roma, con muchas ayudas de los extremos y con el contragolpe como arma principal. Sea como sea, será un partidazo imperdible.

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jueves, abril 10, 2008

Rotar para ganarlo todo

Cuando se escuchan y se leen grandes elogios hacia la política de rotaciones de Rafa Benítez por haber sabido regular a su equipo para que haya llegado en plenitud de condiciones físicas al tramo decisivo de la Champions League, ¿qué no diremos de Alex Ferguson? El escocés no sólo ha logrado que su escuadra se haya metido en semifinales con el cartel de máximo favorito al trono continental, sino que además lo ha hecho sin renunciar a ningún otro título. El técnico español ha sido criticado por sacar onces demasiado alternativos en encuentros de liga que lo han alejado de la cabeza y en esa fatídica tarde copera ante el Barnsley. Para Rafa, la prioridad siempre ha sido Europa. En cambio, el Manchester United ha intentado ir a por todo -también el Chelsea- y a día de hoy es líder de la Premier y sigue invicto en el torneo de las estrellas. Sólo quedó eliminado de la FA Cup por un partido de infortunio infinito, cuando debió ganarle al Portsmouth por goleada pero acabó perdiendo por una de esas casualidades fantásticas que a veces nos regala el fútbol. Pero cayó con los mejores sobre el campo, en una clara demostración de que Ferguson no prioriza nada, sino que lo quiere todo. Por lo que conlleva de ambicioso y atrevido, siempre me parecerá más admirable este planteamiento que el de Benítez -cuyo club, por cierto, en contra de lo que se suele comentar, ha gastado más dinero en fichajes en los últimos cuatro años que el Manchester United-.

¿A qué viene todo esto? Al once que ha sacado el United esta noche contra la Roma. Ha reservado a Cristiano Ronaldo, Wayne Rooney y Paul Scholes, probablemente sus tres piezas de mayor valor en ataque. Ha jugado con el 0-2 de la ida, consciente de que el domingo tiene una finalísima en la Premier ante el Arsenal. Y le ha bastado para ganar. No lo ha hecho con brillo, no ha aplastado al rival, pero ha seguido adelante y tendrá a sus cracks descansados para el clásico del fin de semana. Con el margen que llevaba, podía correr este riesgo. Si la Roma se hubiese adelantado, habría podido introducir a sus estrellas aún con la eliminatoria a favor. Extraordinaria gestión de plantilla de un entrenador de leyenda.

Digamos también que la Roma murió con una dignidad bárbara. Le igualó la posesión a un equipo que suele apropiarse del balón, generó peligro -aunque Doni había salvado antes opciones claras del United- y por momentos dio la sensación de ser capaz de meterse de lleno en la batalla. Su honrosa caída debe proporcionarle fuerzas para intentar quitarle al Inter el título de la Serie A. Un premio que, ya lo hemos dicho en alguna ocasión, probablemente merezca el conjunto de Spalletti por las sensaciones que ambos candidatos dan sobre el campo.

Pero pasó el United y le espera el Barça. Se viene un esperadísimo duelo de colosos del fútbol actual entre Cristiano Ronaldo y Messi, pero en lo colectivo parece no haber color a día de hoy. Y es una lástima, porque por nombres el equipo de Rijkaard podría tener mucho que decir en la eliminatoria. Pero su fútbol es decadente y ante el Schalke pasó casi escondiéndose. Mucho tendrá que cambiar el panorama para que el choque se presente realmente competido, aunque en las grandes citas las estrellas se crecen y la tensión es otra. Y esto es fútbol, claro está, y a veces no tiene lógica.

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miércoles, abril 09, 2008

Crónica muy subjetiva sobre el final de un sueño

Cuando Theo había firmado la jugada con mayúsculas de esta edición de la Champions League, Babel cayó en el área y el árbitro sueco pitó penalti. Andújar Oliver dijo en la transmisión que hicimos en Radio Marca que ningún entrenador se quejaría del colegiado. Wenger, of course, lo hizo. No podía ser de otra forma. En dos acciones similares, una en la ida y la otra en la vuelta, las decisiones fueron distintas. Incluso pareció mucho más claro el agarrón sobre Hleb en el Emirates que el que derribó al ex delantero del Ajax en la vuelta. Hablaremos de muchas cosas -lo haré yo también a continuación-, de tácticas, de jugadores que no debieron estar, de otros a los que se echó de menos, de valentía y de carácter, pero at the end of the day, esa jugada de Kolo con Ryan decidió la eliminatoria. Si el árbitro la pitaba era billete para el Liverpool, si no la señalaba probablemente se habría metido el Arsenal. Critiquemos también al defensor marfileño por situarse demasiado cerca de su rival, por dejar lugar a la duda. Debió quedarse parado, Gallas le había hecho la cobertura y ya estaba esperando a Babel. Me alegro, al menos, cuando llego a casa, me pongo a leer la prensa inglesa y descubro que califican el penalti como controversial. Claro, discutible, polémico. Demasiado para decantar una eliminatoria tan disputada.

Wenger siente que la justicia no trató bien a su equipo. Quizá tampoco él estuvo acertado en alguna decisión -Senderos, Gilberto, Walcott-, pero lo que ha condenado a este Arsenal ha sido la desmembración de su equipo titular. Las lesiones han destrozado a un bloque fantástico que estaba preparado para luchar con los mejores. La ausencia de Sagna planteó un quebradero de cabeza que finalmente no se resolvió de la mejor forma posible, pero uno se pregunta cómo debió hacerse -la solución obvia parecía Eboué en el lateral, pero con él en ese puesto el equipo ha sido muy desbordable por su costado-. Sin Rosicky, el técnico alsaciano se quedaba sin el único de sus jugadores de banda con cierta capacidad goleadora. Sin Eduardo, sin el mejor finalizador de la plantilla. Sin Van Persie -que no está bien-, sin el delantero más directo, el mejor lanzador desde fuera. Ya sólo faltaba que se lesionara Flamini. ¡Ay, cuando se lesionó Flattuso! ¿No pensaste tú también que ese partido difícilmente se ganaba? Miramos al banquillo y aparecía Gilberto como única alternativa. Y nos echamos a temblar. ¡Qué grande fue Gilberto en sus buenos tiempos, pero qué lejos quedan éstos! Prometo que en ese momento lo vi muy negro, pese al 1-1 del marcador, y que me la habría jugado antes con Alex Song que con el brasileño. Era arriesgado, no tiene ritmo, le falta experiencia, pero el camerunés posee una vehemencia y una intensidad que suplen todo lo demás. Y si se apuesta por los jóvenes, se apuesta por ellos hasta el final, con todas las consecuencias. Pero la historia fue distinta. Mathieu se fue, se sentó en el banquillo con un gorrito, Cesc se fundió teniendo que hacer el trabajo de los dos, no le quedó oxígeno para pensar y el Liverpool imprimió el ritmo que quiso. Se acabó el Arsenal. Y pese a ello fue capaz de reaccionar, de lograr ese 2-2 que bajó del cielo, de otro planeta quizá, para que al final ese penalti lo echara todo por la borda. Oh, Theo, ¡no te merecías algo así! Ahora este golazo de youtube no valdrá para nada, no será tan legendario, no podremos recordarlo con una sonrisa.

Es evidente que Benítez ha armado un equipazo, el mejor de toda su era en Anfield, el que tiene más calidad diferencial arriba -Torres, Babel-. Un candidato indiscutible a ganar la Champions, por mucho que en la Premier decepcione años tras año. Pero su Liverpool no tuvo tantas lesiones de hombres fundamentales y las decisiones arbitrales decisivas estuvieron de su lado. Es por ello que Wenger se siente traicionado por la justicia. En fin, qué le vamos a hacer. Pues nada, irnos a dormir, que ya es tarde.

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jueves, abril 03, 2008

Si mereció un empate, no fue a uno

Más allá de los interminables debates que intentan descubrir dónde está la relación entre lo bello y lo bueno, resulta cuanto menos curioso que el Liverpool pueda clasificarse para los cuartos de final de la Champions gracias a una regla -la de los goles en campo contrario- que a priori pretende premiar al equipo que se ha comportado de una forma más atrevida como visitante. Si en Anfield no hay goles, el pase del equipo de Benítez gracias a esta discutible normativa resultaría casi una broma pesada. Seamos justos con el técnico madrileño y digamos que los reds defendieron muy bien y consiguieron que el Arsenal, uno de los equipos de Europa que más oportunidades de gol genera, no tuviera tantas opciones claras como de costumbre. Por ese trabajo bien hecho, desde una perspectiva que no valorara para nada la osadía ni el estilo, podríamos llegar a afirmar que quizá merecieron el empate -aunque a mi me pareció que los gunners debieron ganar-. Pero en ese caso, lo merecieron a cero. Nunca a uno. La sensación que dejó el partido fue que el Liverpool no hizo lo suficiente para llevarse un valioso gol en campo contrario. Prácticamente no lo buscó, pero tiene a un fenómeno llamado Gerrard que es capaz de producir más beneficios que los que pretende el planteamiento colectivo. Podrá decir Benítez que, al empatar tan pronto, tuvo una ventaja que defender. Y que de haberse prolongado el 1-0, el partido hubiera sido distinto. Puede ser. Pero resulta cuanto menos cruel, visto lo visto sobre el césped, que sean los reds los que tengan ahora la iniciativa en la eliminatoria.

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miércoles, abril 02, 2008

Manchester United, versión europea

Vaya, casi nos hemos quedado sin emoción en los partidos de vuelta. Confirma el Manchester United su condición de máximo favorito a levantar esta Champions, y lo hace demostrando su flexibilidad para dominar distintos registros. No fue el equipo dominante que acostumbra. No arrolló. Ferguson optó por una versión alternativa, más conservadora, más europea. La máquina del ataque total se convirtió en un engranaje defensivo solidario en el que incluso los extremos ayudaban a los laterales -Park Ji-Sung no paró de correr, para recordarnos por qué una vez llegamos a pensar que se parecía a un roedor veloz e infatigable-. Cedió la iniciativa el equipo que siempre quiere mandar y por momentos el partido pareció presidido por la prudencia excesiva -también ayudó una Roma en la que Aquilani no acabó de interpretar su papel de teórico enganche y se juntó demasiado con Pizarro y De Rossi-. Pero aunque no escribiera el guión del partido, el United fue capaz de pedir el turno de palabra. Cuando habló, lo hizo con fuerza: gritó. Con la autoridad del que se sabe poseedor de la razón. Con la confianza del que se siente el mejor. Cristiano Ronaldo, el atacante más completo del fútbol actual, llegó desde atrás, voló hacia el cielo romano y conectó un cabezazo imperial. En la segunda parte rozó el doblete en dos acciones geniales. Sentenció Rooney en un balón bien peleado por Park y mal rechazado por Doni. La Roma pudo marcar, pero le faltó la pegada del rival. La única mala noticia para el United fue la lesión de Vidic, una pieza clave en la zaga.

En Gelsenkirchen, al Barça le bastó con una genialidad de Iniesta, un error de Neuer y el desacierto rematador alemán para ganar el partido y tener pie y medio en semifinales. Está lejos de mostrar el nivelazo de antaño, pero una vez en semifinales, y con Messi recuperado, tiene el talento necesario para soñar. No le daríamos como favorito ante el United, pero tampoco lo descartaríamos de entrada, está claro. Al Schalke le faltó mucho fútbol: todo el que pone Rakitic y el que le negó Slomka, dejando a sus posibles sustitutos en el banquillo. Aún así, pudo marcar gracias a su habitual empuje y al balón parado. Pander fue de lo más rescatable de un equipo que ha hecho mucho llegando hasta cuartos, una ronda que le viene grande. El fútbol es tan extraño que le ha regalado a la entidad del Rühr la posibilidad de disfrutar en la Champions en una temporada en la que no tiene precisamente su mejor plantilla. La de la 2005/2006, con Poulsen, Lincoln y Hamit Altintop -el mejor de los dos gemelos- era bastante superior. Esa que machacó al Espanyol y que tuvo contra las cuerdas al Sevilla.

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martes, abril 01, 2008

Europa mira a Gelsenkirchen y a Roma

Llegan los cuartos de la Champions, siempre partidos de gran prestigio. Aunque el Schalke suene a intruso que se ha colado en la fiesta aristocrática, aunque el Barça tenga más nombre que juego y más pasado que presente. Sin embargo, la música de estrellas ilumina a los grandes talentos y es capaz de levantar el ánimo y la tensión competitiva. Es por ello que el equipo de Rijkaard sigue siendo favorito ante unos alemanes que tampoco están para tirar cohetes. Si nos tuviéramos que guiar por las últimas actuaciones azulgranas, diríamos que el partido de esta noche no debe ser cómodo para ellos. El Schalke intenta que se juegue un partido muy físico, con escasa pausa, con mucho balón largo y con el balón parado como arma principal. Al no estar Rakitic, la única pieza que puede desequilibrar con el balón en el suelo es Rafinha y el plus que proporciona en ataque por la banda favorita del equipo de Gelsenkirchen: por ahí también se mueve Asamoah y es el lado que elige Jermaine Jones para descolgarse y llegar desde segunda línea, aunque hoy el norteamericano no estará por sanción. Le sustituirá el zurdo Kobiashvili, que es un interior de cierto recorrido pero que hoy tendrá como misión principal impedir que el Barça toque y mueva el balón. Para ello contará con la ayuda de Ernst, un medio centro defensivo puro que suple con su carácter aguerrido su físico más bien modesto. Hay varias dudas en el once de Slomka, como la pareja de centrales, que puede quedar modificada según la posición en la que se ubique Pander, con el que el técnico ensayó el sábado en el centro del campo. Westermann, gran revelación de la temporada, podría guardarle la espalda o desplazar al banquillo a uno de los dos zagueros clásicos, Krstajic y Bordón. La línea suelen tirarla bastante arriba, todo un riesgo ante un equipo que tiene velocidad en la delantera. Sin embargo, el buen trabajo en la presión de los dos pivotes convierten al Schalke en un equipo menos desbordable que el Werder Bremen. Para marcar diferencias se agarran a las dos posiciones cruciales: la portería, con el prometedor Neuer, y el delantero centro, donde Kuranyi ejerce de rematador intuitivo.

Más glamouroso se presenta el duelo del Olímpico de Roma. No está Totti, pero seríamos injustos con el gran trabajo de Spalletti si dijéramos que la ausencia del capitán deja sin opciones al cuadro italiano. Jugará Vucinic, con grandes números en la presente Champions y con un perfil más contragolpeador que el de Francesco. El partido puede venirle muy bien al montenegrino, ya que el United sólo sabe jugar a tener el balón. Cuando no lo hizo, en la semifinal de Milán del año pasado, acabó goleado. Los italianos apuntan al duelo Mancini-Brown como vía de acceso más explotable. Por ahí la Roma puede marcar diferencias, pero está claro que los red devils aún pueden sacar más provecho en el otro extremo del campo. Panucci formará pareja con Mexès al estar lesionado Juan, por lo que en los laterales se juegan dos plazas Cicinho, Cassetti y Tonetto. Misión casi imposible para los elegidos, visto el momento de forma actual de Cristiano Ronaldo, que el sábado jugó uno de sus mejores partidos desde que está en Old Trafford. La ausencia de Perrotta la suplirá la Roma con Aquilani en la media punta. Perderá llegada por sorpresa, pero ganará último pase y disparo desde fuera. Anderson se perfila como titular en la media punta en un 4-3-3 del United en el que Tévez podría ser el gran sacrificado. El brasileño tendrá una prueba de fuego ante uno de los medios centros de moda del fútbol europeo, el gran De Rossi. Partido precioso, eliminatoria más abierta de lo que puede indicar el recuerdo de ese 7-1. Pero favoritismo para los ingleses, que hoy por hoy asustan y deberían ser los máximos candidatos a levantar esta Champions.

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viernes, marzo 28, 2008

Un fin de semana sin reservas

El fin de semana previo a una ronda importante de Champions suele ser un escenario ideal para las rotaciones. Los grandes, a veces, piensan más en su cita europea y ofrecen la oportunidad más propicia a sus rivales inferiores. Sin embargo, ninguno de los ocho supervivientes puede jugar relajado mañana o el domingo. Todos están inmersos en peleas importantes y algunos además tienen enfrentamientos directos a los que deberán prestar gran atención y olvidarse de la canción de las estrellas pese a que sus notas están tan cercanas que ya casi se pueden oír.

En la Premier podría pensarse que Manchester United tiene margen de maniobra, pero aún debe enfrentarse a sus dos rivales londinenses -al Chelsea debe visitarlo, además-, por lo que el colchón no es tan irremontable como los números parecen indicar. Es posible que, jugando en casa, Ferguson reserve a algunos titulares, pero el Aston Villa querrá apurar sus escasas opciones de meterse en Europa y es un rival tremendamente incómodo que ya ha sido capaz de puntuar en el Emirates, el Bridge y Anfield. Los hombres de Martin O'Neil querrán rematar su grand slam saliendo vivos de Old Trafford, por lo que el partido requerirá la máxima concentración de los red devils. No hace falta decir que ni Arsenal ni Chelsea pueden permitirse tropezar si quieren seguir en la pelea. Los gunners viajan a Bolton, su campo maldito, y lo harán sin un Bacary Sagna que se perderá los dos encuentros ante el Liverpool. Baja muy sensible, ya que el galo ha mejorado con mucho las prestaciones que ofrecía Eboué en el lateral derecho. El equipo de Grant, por su parte, recibe el domingo a un Boro que en su última salida empató en el Emirates. Y el Liverpool tiene un compromiso de vital trascendencia: su derbi ciudadano ante el Everton, convertido además en una finalísima por la cuarta plaza. Ganar significaría sentenciarla para el conjunto de Benítez, que entonces sí podría centrarse básicamente en la Champions. Pero sólo si derrota al sólido bloque de Moyes.

El Barça y la Roma viven una situación clasificatoria muy parecida: están segundos a cuatro puntos del líder, aunque la escuadra de Spalletti da mejores sensaciones que el de Rijkaard. Visita complicada del conjunto giallorosso a Cagliari para medirse a un equipo con la moral alta tras recuperar en los despachos los tres puntos de sanción, una medida que los ha dejado empatados con el Livorno en el límite de la salvación. En casa el conjunto sardo ha ganado sus últimos cuatro partidos y no pierde desde el 13 de enero. La gente empieza a creer en la salvación y a Totti y compañía les espera un ambiente hostil, aunque no tanto como el que se encontrará el Barça en Sevilla tras los acontecimientos de la semana. Cerrando con la Roma, las sanciones de De Rossi, Perrotta y Vucinic llegan en un momento más o menos oportuno, ya que al menos servirán para darles descanso de cara al duelo ante el United. Unas rotaciones obligadas.

¿Qué se juega el Schalke en Karlsruhe? Mucho, ya que los de Slomka están metidos en una dura pelea: cinco equipos se juegan dos plazas de Champions. La victoria serviría además para descartar a un rival que en caso de ganar aún soñaría con la UEFA. Y el Fenerbahçe tiene un derbi clave mañana en la cancha del Besiktas, ya que en la Superliga turca, liderada por el conjunto de Zico, los cuatro primeros están separados por sólo dos puntos. Lo dicho: nadie puede sestear pensando en Europa.

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