Aunque hubo un momento del partido en el que la remontada del Inter parecía posible -esos primeros once minutos del segundo tiempo en los que el equipo de Mancini logró reducir su desventaja a la mitad-, la Roma aguantó el huracán
nerazzurro y
acabó celebrando su primer título en seis años en el césped de San Siro junto a su fiel hinchada desplazada hasta Milán, que ocupaba toda la grada inferior de la
curva sur del estadio. Fue el primer trofeo para Luciano Spalletti y para la práctica totalidad de la plantilla
giallorossa, pues sólo Francesco Totti estaba en el equipo que en 2001 conquistó la liga y la supercopa. Pero también para el capitán hubo algo nuevo en la celebración: por primera vez podía levantar la
Coppa, un torneo que la Roma había ganado ya en siete ocasiones pero cuya última conquista se remontaba a 1991. Aún con la euforia desatada, con el himno sonando en la megafonía y con los compañeros lanzando agua a los jugadores entrevistados, empezaba a hablarse ya de un objetivo de cara a la próxima temporada: hacer un equipo potente para poder pelear el
Scudetto.Y es que visto el éxito de los dos primeros años del proyecto Spaletti, la idea de todo el universo romanista es que este título conseguido en una soleada tarde de Milán no sea un logro aislado, sino el comienzo de algo grande. El 7-1 de Manchester, quizá el resultado que más fronteras traspasó en toda la campaña, no debe ocultar la gran temporada que ha realizado la Roma. Segunda en la Serie A, cuartofinalista de Champions y campeona de
Coppa -donde, por cierto, no había penalizaciones de puntos para nadie-, la escuadra capitalina ha cumplido con nota. Y lo ha hecho con un equipo que ofrece garantías de crecimiento: hay juventud, hay fútbol y hay compromiso. Es evidente que deberán fichar para mejorar en algunas posiciones -el año que viene será muy duro con la vuelta a la normalidad-, pero lograr la segunda liga de la era Totti ya no es una quimera.
Esta tarde el Inter fue mejor que la Roma, pero se trataba de saber gestionar la ventaja. Los de Mancini merecieron irse al descanso con ventaja, pero enseguida se cobraron la deuda con la justicia con dos tantos rápidos. Spalletti no se descompuso. Retiró al amonestado Aquilani y reeditó el doble pivote de la ida dando entrada a Pizarro. Sólo un error de Doni estuvo a punto de darle el 3-0 a Recoba, pero la avalancha ya había sido frenada -en gran parte, gracias a la expulsión de Córdoba-. Y cuando el Inter ya no parecía creer en sus opciones, Perrotta anotó un gol de indudable factoría
giallorossa -llegando desde atrás-, con lo que la alegría se desbordó diez minutos antes de que pitara el árbitro. Era el gol del título. El gol de la primera
Coppa de Totti.
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