jueves, enero 31, 2008

Balotelli, classe '90

La vida sigue igual en la Premier: Cristiano Ronaldo se sale -no, los elogios no son exagerados-, el Chelsea gana sin su columna vertebral y el Liverpool se aleja un poco más de la cabeza -remarcable la personalidad de Mark Noble, 20 años, que convirtió un penalti en el 93' ante un especialista como Pepe Reina-. Así que hablemos de Italia, donde sí hubo una novedad: Mario Balotelli Barwuah. Bueno, en realidad ya hablamos de él cuando anotó un doblete en Reggio Calabria en su primer partido como titular con el primer equipo del Inter. Pero claro, una cosa es brillar ante la Reggina y otra bien distinta hacerlo ante la Juventus. Eso es lo que hizo el joven palermitano -ghanés de nacionalidad- en el Olímpico de Turín. Dos goles de clase, de delantero listo con buenos conceptos, de definidor elegante, de atacante móvil y molesto para la zaga rival. Una actuación prometedora, una respuesta convincente al fenómeno Pato que se vive en la otra entidad de la ciudad lombarda. Y ojo, que Balotelli es classe '90, como dicen los italianos; es decir, tiene sólo 17 años. En este equipo de Mancini que vive del talento y la pegada de sus atacantes, el joven Mario se convirtió en un digno sustituto de Zlatan Ibrahimovic. Palabras mayores.

Eto'o bate el récord entre bostezos

El fútbol, cuando no hay pelea posible entre equipos demasiado separados por su nivel, puede resultar aburridísimo. Era previsible: el grupo C era el menos atractivo a priori, con dos selecciones –Egipto y Camerún- muy por encima de las otras dos –Zambia y Sudán-. La última jornada se presentaba como un trámite pese a la igualdad a puntos entre los leones indomables y el chipolopolo. Y lo fue, aunque irónicamente se convirtió en una fecha para la historia: aquella en la que Samuel Eto’o anotó dos tantos más y se convirtió, ya en solitario, en el máximo goleador de la Copa de África de todos los tiempos.

(Artículo aparecido en Público el 31/01/08. Pinchar en enlace para seguir leyendo).

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jueves, diciembre 20, 2007

De la locura de Crouch a las lágrimas de Makos

Del Chelsea 2 - Liverpool 0 haremos dos apuntes. El primero: Avram Grant cada día se parece más a Mourinho. Hasta ahora encontrábamos similitudes en su sistema táctico, en la personalidad que mostraba en las alineaciones y en las sustituciones ofensivas con marcadores adversos. Añadamos hoy otra más: su carácter ganador, el ir a por todos los títulos posibles. Del portugués nos encataba su hambre de querer triunfar siempre, de desear todas las victorias, de no especular nunca. Fuera Champions o Carling, su equipo salía a por todo. El israelí, con la alineación de hoy, ha mostrado el mismo interés. También con la actitud que sus hombres transmitieron sobre el campo. Segundo detalle: las horas de Peter Crouch en el Liverpool pueden estar contadas. Si la especulación sobre su posible marcha al Manchester City -Eriksson lo adora- era ya insistente, su entrada a John Obi Mikel puede ser un síntoma innegable de su desquiciamiento. Sin sentido alguno, se autoexpulsó. Y se fue insultando a la afición rival. Y casi enterró las opciones de su equipo. El éxito de Torres también es su fracaso. Podría acompañarle en ataque, pero Benítez ha declarado en más de una ocasión que le encanta la compenetración que existe entre el español y Kuyt. Y Babel pide paso. Y hasta Voronin lo ha hecho bien. El ex del Southampton estará los tres próximos partidos sin jugar. ¿Le hemos visto en el Bridge sus últimos minutos de red?

Aunque en un evidente segundo plano mediático internacional, hoy también había Coppa de Italia. Dos protagonistas: Recoba y Balotelli. El chino anotó un doblete en el sorprendente triunfo del Torino 3-1 ante la Roma. El joven italo-ghanés acaparó los titulares en la victoria del Inter en Reggio Calabria (1-4). Sus dos goles no son nada del otro mundo -uno de oportunista, el otro de listo-, pero confirman esa facilidad anotadora que demostró en categorías inferiores. Extraordinaria noticia para el equipo de Mancini, que vio como su atacante de futuro respondía a la confianza justo el día en el que se confirmó la cesión de Adriano al Sao Paulo.

Aunque puestos a elegir un momento del día, me quedo con las lágrimas de Grigoris Makos. No sé si es bueno -aunque debe serlo, debutó en primera división griega con 17 años, es internacional sub-21 y lleva cuatro temporadas siendo titular en su club-, pero su tristeza sobre el césped dibujó la estampa poética de la jornada de Copa de la UEFA. A los 20 minutos de juego, logró un golazo descomunal, empalmando una volea a la escuadra francesa. Hablo del partido Panionios-Burdeos. Era el 2-0 que casi garantizaba el billete de los helenos a la siguiente ronda. Pero luego los franceses remontaron y el equipo de Nea Smirna quedó eliminado. Terminó el partido, los jugadores se retiraron a vestuarios, pero el joven canterano se quedó en el césped llorando desconsoladamente. Se le acercó un empleado del club, pero no logró animarle. Con rabia, lanzó contra el suelo un objeto -¿un guante?, ¿una tirita?, ¿una venda?, no lo sé-. Si el fútbol nos gusta es porque provoca sensaciones profundas. En el llanto de Makos y su desesperación por el pase frustrado de Panionios a la siguiente ronda de la UEFA hay un romanticismo sin el que este juego no podría comprenderse.

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viernes, mayo 18, 2007

La primera Coppa de Totti

Aunque hubo un momento del partido en el que la remontada del Inter parecía posible -esos primeros once minutos del segundo tiempo en los que el equipo de Mancini logró reducir su desventaja a la mitad-, la Roma aguantó el huracán nerazzurro y acabó celebrando su primer título en seis años en el césped de San Siro junto a su fiel hinchada desplazada hasta Milán, que ocupaba toda la grada inferior de la curva sur del estadio. Fue el primer trofeo para Luciano Spalletti y para la práctica totalidad de la plantilla giallorossa, pues sólo Francesco Totti estaba en el equipo que en 2001 conquistó la liga y la supercopa. Pero también para el capitán hubo algo nuevo en la celebración: por primera vez podía levantar la Coppa, un torneo que la Roma había ganado ya en siete ocasiones pero cuya última conquista se remontaba a 1991. Aún con la euforia desatada, con el himno sonando en la megafonía y con los compañeros lanzando agua a los jugadores entrevistados, empezaba a hablarse ya de un objetivo de cara a la próxima temporada: hacer un equipo potente para poder pelear el Scudetto.

Y es que visto el éxito de los dos primeros años del proyecto Spaletti, la idea de todo el universo romanista es que este título conseguido en una soleada tarde de Milán no sea un logro aislado, sino el comienzo de algo grande. El 7-1 de Manchester, quizá el resultado que más fronteras traspasó en toda la campaña, no debe ocultar la gran temporada que ha realizado la Roma. Segunda en la Serie A, cuartofinalista de Champions y campeona de Coppa -donde, por cierto, no había penalizaciones de puntos para nadie-, la escuadra capitalina ha cumplido con nota. Y lo ha hecho con un equipo que ofrece garantías de crecimiento: hay juventud, hay fútbol y hay compromiso. Es evidente que deberán fichar para mejorar en algunas posiciones -el año que viene será muy duro con la vuelta a la normalidad-, pero lograr la segunda liga de la era Totti ya no es una quimera.

Esta tarde el Inter fue mejor que la Roma, pero se trataba de saber gestionar la ventaja. Los de Mancini merecieron irse al descanso con ventaja, pero enseguida se cobraron la deuda con la justicia con dos tantos rápidos. Spalletti no se descompuso. Retiró al amonestado Aquilani y reeditó el doble pivote de la ida dando entrada a Pizarro. Sólo un error de Doni estuvo a punto de darle el 3-0 a Recoba, pero la avalancha ya había sido frenada -en gran parte, gracias a la expulsión de Córdoba-. Y cuando el Inter ya no parecía creer en sus opciones, Perrotta anotó un gol de indudable factoría giallorossa -llegando desde atrás-, con lo que la alegría se desbordó diez minutos antes de que pitara el árbitro. Era el gol del título. El gol de la primera Coppa de Totti.

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jueves, mayo 10, 2007

Seis gritos en Roma, 44 lágrimas en Nantes

La Roma acaricia su primer título en seis años. Con una actuación soberbia, sólo maquillada por los dos errores de bulto que permitieron a Hernán Crespo marcar por partida doble, el equipo de Spalletti ha apabullado al supercampeón de la Serie A. Es cierto que le salió todo bien desde el principio: a los cinco minutos ya ganaba 2-0 y Adriano parecía no estar en el partido -sólo se le vio en un disparo muy lejano que resolvió bien Doni-. Pero lo que consiguió lo mereció. La defensa nerazzurra hacía aguas por todas partes, pero sobre todo estuvo especialmente torpe en tres facetas del juego: fue constantemente desbordada por los carriles, los llegadores de segunda línea pudieron rematar con demasiada comodidad y las jugadas a balón parado se convirtieron en un martirio -tres goles nacieron así-. El centro del campo naufragó ante la pareja De Rossi-Pizarro -el chileno habría hecho un partido redondo de no haber regalado el pase atrás que supuso el 3-1- y sólo Valdanito se salvó en un conjunto que no se asemejó ni a la sombra del que se paseó por la liga. Qué cosas tiene el fútbol: tras conseguir el Scudetto con enorme mérito, un hipotético triunfo del Milan en Atenas y esta humillación en la final de Coppa pueden oscurecer enormemente el recuerdo que les quedará a los hinchas interistas de la campaña 2006-2007.

Pero la tristeza absoluta es la que sienten esta noche los hinchas del Nantes. El equipo que más años llevaba consecutivamente en la máxima categoría del fútbol francés -cuarenta y cuatro- ha conocido hoy su primer descenso. La Ligue 1 se queda sin uno de sus clubes más emblemáticos, sin un auténtico modelo a seguir en el fútbol formativo, sin el último campeón antes del dominio del Olympique de Lyon. Sólo el Saint-Étienne posee más títulos de liga que el Nantes, pero el fútbol no respeta ni a los gigantes de la historia. Si lo haces mal en el presente recibes tu castigo. Y los canarios lo han hecho realmente mal. 34 puntos en 36 partidos hablan por sí solos, como también lo hacen los dos relevos en un banquillo tradicionalmente muy estable y el fichaje de emergencia de Fabien Barthez que terminó con retirada precipitada del ex internacional galo tras una pelea con un aficionado. Probablemente por plantilla haya equipos peores en la Ligue 1, pero la falta de pegada arriba ha sido decisiva. Con el tanto de Denis Oliech esta noche en Burdeos -que ha servido para registrar una victoria estéril-, el equipo del Pays de la Loire ha anotado 28 goles en el presente torneo. Es lógico que con unos números tan pobres se cierre un ciclo que parecía eterno.

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