Lo de Paulo Bento con Veloso
De Paulo Bento me gusta su atrevimiento con los jóvenes: darle galones a Moutinho, convertir a Veloso en titular indiscutible cuando venía de una cesión a un equipo de segunda división, apostar por Rui Patricio en la portería pese a disponer de todo un internacional como Stojkovic, dar oportunidades a Yannick en ataque... Pero hay que reconocer que el juego no siempre ha estado en correspondencia con los nombres. Jugador por jugador, el Sporting debería haber peleado el último título liguero con el Oporto, y en cambio ya estaba descartado en el ecuador del campeonato. Veías muchos partidos y no entendías cómo era posible que individualmente te gustaran casi todos los futbolistas y en cambio el colectivo no deslumbrara. Quizá esa responsabilidad había que pedírsela al entrenador.
Miguel Veloso es uno de los mejores medios centros defensivos jóvenes de Europa -quizá sea el mejor-. Extraordinario en la colocación, privilegiado en la condición física, finísimo en el golpeo de balón con la zurda, inteligente en la salida de pelota... Lo tiene casi todo. El rombo del año pasado casi no se podía mejorar: él de pivote defensivo, Moutinho e Izmailov de interiores, Romagnoli de media punta. Pero llegó Rochemback y Paulo Bento sentó a Veloso. ¡Y puso a Moutinho de medio centro! El pequeño Joao, en mi opinión, no tiene ni cuerpo para jugar por delante de la defensa ni el talento desequilibrante para ser media punta. Es ideal para jugar de interior, para enlazar entre el uno y el otro, para dar continuidad al juego combinativo. Pero a lo que íbamos: con la decisión de marginar a Veloso, Paulo Bento no sólo está restando potencial deportivo a su escuadra, sino que también está comprometiendo el principal activo económico del club a corto plazo. No puedes pedir lo mismo por tu estrella que por un suplente. Quizá lo que en verano valía veinte millones, hoy sólo valga diez.
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