Samassa por Cissé, ¿Danny por Arshavin?
Pero nada se acerca al gran terremoto que representó el lunes la contratación de Danny por el Zenit de San Petersburgo. 30 millones de euros por un futbolista muy poco conocido para el gran público, pero de calidad indudable y enorme reputación en Rusia. Me acuerdo de su participación en la Eurocopa sub-21 de 2004, cuando Portugal estaba preparando su gran cita continental y la locura por el fútbol llevó a que ese campeonato menor se sirviera como aperitivo en la televisión lusa. Vi un resumen y me llamó mucho la atención un talentoso, desequilibrante, técnico y atrevido extremo que se movía por la banda izquierda. Apunté su nombre, me enteré de que pertenecía al Sporting y pregunté por él a un entrañable tabernero lisboeta que ya me había manifestado su amor a los colores leoninos. Buen jugador, me dijo, sin extenderse demasiado, pues casi todo su fútbol profesional se había desarrollado en una cesión al Marítimo. Imagino que sus regates y conducciones no sólo me impresionaron a mi: los ojeadores rusos debieron tomar nota de ese torneo, porque el Dinamo de Moscú lo fichó pocos meses después, aceptando él la aventura tras comprobar que no se ganaba un puesto de titular en el Alvalade. Desde entonces me interesé por su suerte, lo vi algunos partidos, me volvió a conquistar, pero parecía destinado a no salir nunca del anonimato, a ser eternamente un ídolo para un público residual. Hasta que el Zenit pagó 30 millones y su rostro apareció en portada de uefa.com.
¿Por qué ficha el Zenit a Danny? Andaba sigiloso el gigante de Gazprom, sólo con el prometedor Faizulin y el contundente Puygrenier como incorporaciones notables. Por condiciones, la llegada del portugués de origen venezolano suena a recambio de Arshavin, pues puede ocupar su posición en el campo y es capaz de asumir un papel central, de liderazgo ofensivo. Sin embargo, no está nada claro que el crack ruso vaya a salir. El Tottenham ha centrado sus últimos esfuerzos en Pavlyuchenko mucho más que en Andrei, algo lógico, pues Roman es mucho más parecido a Berbatov y es ese el perfil que necesitaba Juande para reforzar su delantera. Pero por si acaso, en San Petersburgo ya se han cubierto las espaldas. Danny no llega al nivel del ídolo local, pero mitigaría el golpe de una salida eventual. Y si coinciden los dos, tendrán talento a cantidades industriales.
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