jueves, febrero 28, 2008

Noche de fútbol cruel

La derrota siempre duele, pero la herida aún es más profunda cuando se ha trabajado bien y el golpe llega justo al final, cuando la gloria ya se estaba empezando a saborear. Ayer el fútbol fue muy cruel con la Roma, el Munich 1860 y el Sheffield United. Pareció que, por un día, los partidos siguieran el guión escrito por un mismo autor de obras trágicas.

La Roma mereció ganar en Milán. Fue mejor que el Inter, confirmando las sensaciones que el juego de ambos ha desprendido a lo largo de la temporada. Sin embargo, el líder vive de la pegada y anoche volvió a demostrar que no necesita dominar los partidos para conseguir sus objetivos. Pero ayer estuvo muy cerca de la derrota. Con 0-1, el conjunto de Spalletti tuvo claras oportunidades para sentenciar el encuentro y abrir la lucha por el título. Su centro del campo dominó con autoridad, movió el balón con elegancia y profundidad y generó ocasiones de gol. Nos recordó que no sabe encerrarse y que su forma de defender la ventaja es tener el balón. Dio una imagen magnífica de cara a la vuelta de Champions en Madrid, pero acabó recibiendo un doloroso empate cuando Javier Zanetti ajustó un disparo lejano. Es increíble lo del equipo de Mancini: te golpea incluso su futbolista más inesperado.

El Munich 1860 logró resistir 120 minutos actuando como visitante ante el todopoderoso Bayern. Tenía la tanda de penaltis en sus manos, pero el colegiado señaló como pena máxima una falta sobre Klose que pareció fuera del área. Dudosísima jugada que no aclararon ni las repeticiones, pero una forma de caer desmesuradamente injusta. Habrá que seguir al conjunto celeste, que tiene el ascenso a cuatro puntos y que desafió al líder de la Bundesliga con un once inicial repleto de juventud.

Al Sheffield United le sucedió algo similar. Había mantenido el empate a cero en Middlesbrough hasta la segunda parte de la prórroga y acabó sucumbiendo tras una jugada de múltiples rechaces: disparo de Mido que toca en un defensa, desvía su trayectoria, golpea en el poste, el portero Kenny intenta atajarlo e introduce el balón en su portería. Fatalidad absoluta para un guardameta que había cuajado una actuación sensacional pero que tenía reservado el papel de víctima en el drama de Riverside.

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miércoles, febrero 27, 2008

Ayer Turín, hoy Múnich

Hay varias similitudes entre Turín y Múnich. Grandes ciudades sin ser capitales, más grises que brillantes, con los Alpes siempre en el horizonte para embellecer el paisaje y condicionar el clima. Cunas de los equipos más populares de Italia y Alemania, pero feudos numantinos de sus enemigos íntimos. Unidas esta vez en el tiempo: sus derbis, tan raros últimamente por las diferencias de categoría, casi coinciden en el calendario. Ayer se vio un Juventus-Torino. Hoy le toca el turno al Bayern-1860.

Preocupó la imagen del gigante piamontés en su batalla con el toro. Porque no logró ser superior en un centro del campo en el que Ranieri sigue ignorando extrañamente a Tiago. Camoranesi y Sissoko no lograron imponerse a Barone y Grella, una pareja que compite hasta el final y que logra incomodar a los rivales más fuertes. Mirabas las alineaciones y la sensación de superioridad de los locales sólo se hacía evidente en la delantera. Y porque Novellino dejó fuera del equipo titular a Rosina y Di Michele. Incapaz de mandar en sus partidos, la Juventus no tiene garantizada aún la cuarta plaza y puede sufrir para conseguirla.

Más desequilibrado debería ser el duelo de esta noche (20:30) entre el Bayern y el 1860. El líder de la Bundesliga contra el séptimo de la segunda división. Pero una magnífica oportunidad para examinar a los gemelos Bender, Lars y Sven, medios centros ambos, 18 años, internacionales en categorías inferiores por Alemania, los grandes valores en la actualidad del conjunto celeste muniqués. Con una plaza en las semifinales de la DFB Pokal en juego, donde ya esperan Borussia Dortmund y Carl Zeiss Jena.

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