domingo, mayo 18, 2008

La FA Cup de Harry

"Supongo que ahora Harry es una leyenda, ¿no? ¡Bien hecho Harry!". Lo dijo David James tras coronarse campeón de FA Cup ayer en Wembley. El título del Portsmouth, el segundo en su historia, se convierte también en la merecida recompensa para Harry Redknapp, uno de los técnicos con mayor trayectoria en el fútbol inglés. El hombre que hizo debutar en primera división a Joe Cole, Michael Carrick, Rio Ferdinand y a su sobrino Frank Lampard -a los que verá, por cierto, enfrentarse en una final de Champions League la semana que viene-. El entrenador que construyó en el West Ham una de las plantillas más prometedoras que ha visto Inglaterra en las últimas décadas. La gloria se la llevaron los chicos firmando por clubes gigantescos, pero Big Harry la saborea ahora con su FA Cup. Puede parecer un logro menor, casi una anécdota, pero que la injusta cobertura que se le ha dedicado en España a la competición no nos lleve a engaño: en las Islas se le da una importancia astronómica a la Copa y lo que ha hecho el Pompey es remarcable. Desde 1995 no la ganaba un equipo que no perteneciera a los Big Four. Y el conjunto sureño lo ha conseguido ganando todos los partidos, sin necesitar ni un solo replay, eliminando al Manchester United en cuartos de final en Old Trafford y recibiendo un único gol en toda su trayectoria. Premio también para veteranos como Sol Campbell, David James -¡qué temporada ha hecho!- y Nwankwo Kanu, convertido en héroe por sus goles en las instancias decisivas. La edición de 2008, que empezaba con las gestas del Havant and Waterlooville, termina muy cerca de allí: en Portsmouth, la capital de la región. Well done Harry!

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lunes, marzo 10, 2008

La Copa de los sueños

Mañana se sortearán las semifinales de la FA Cup. En el bombo, Portsmouth, Barnsley, Cardiff City y West Bromwich Albion. Algunos dirán que es un cartel que devalúa la competición, que le quita interés. A mi, en cambio, me parece la mejor edición de todas las que he vivido. La más mágica, la más apasionante, la más excitante. Y en Inglaterra también lo han entendido en este sentido. Soccernet, mi página web de cabecera, cambió ayer el formato de su titular y colocó una foto gigante de la celebración del gol del Barnsley. Comprendió que estábamos ante un hecho histórico, fuera de lo común. Y abrió, en letras gigantes, con un título que ponía los pelos de punta: Cup of dreams. Sueños de niño de ciudad pequeña, sueños de niño que resiste al merchandising de los grandes, sueños de niño que sigue fiel pese a que la Premier sólo se puede ver por la tele. Sueños de niño que ni se imagina qué es Europa, sueños de niño para quien Wembley suena a utopía, sueños de niño que sólo saborea trofeos de pretemporada. El Barnsley -porque creo que ahora casi todos vamos con el Barnsley- se ha cargado a los dos últimos campeones escribiendo una de las páginas más memorables de un torneo centenario. Havant and Waterlooville abrió el camino y los clubes de segunda se han encargado de seguir las huellas y caminar hacia el final. Esto sólo es posible en Inglaterra o allí donde copian el modelo. La Copa de los sueños. La Copa que yo sueño.

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jueves, febrero 28, 2008

Noche de fútbol cruel

La derrota siempre duele, pero la herida aún es más profunda cuando se ha trabajado bien y el golpe llega justo al final, cuando la gloria ya se estaba empezando a saborear. Ayer el fútbol fue muy cruel con la Roma, el Munich 1860 y el Sheffield United. Pareció que, por un día, los partidos siguieran el guión escrito por un mismo autor de obras trágicas.

La Roma mereció ganar en Milán. Fue mejor que el Inter, confirmando las sensaciones que el juego de ambos ha desprendido a lo largo de la temporada. Sin embargo, el líder vive de la pegada y anoche volvió a demostrar que no necesita dominar los partidos para conseguir sus objetivos. Pero ayer estuvo muy cerca de la derrota. Con 0-1, el conjunto de Spalletti tuvo claras oportunidades para sentenciar el encuentro y abrir la lucha por el título. Su centro del campo dominó con autoridad, movió el balón con elegancia y profundidad y generó ocasiones de gol. Nos recordó que no sabe encerrarse y que su forma de defender la ventaja es tener el balón. Dio una imagen magnífica de cara a la vuelta de Champions en Madrid, pero acabó recibiendo un doloroso empate cuando Javier Zanetti ajustó un disparo lejano. Es increíble lo del equipo de Mancini: te golpea incluso su futbolista más inesperado.

El Munich 1860 logró resistir 120 minutos actuando como visitante ante el todopoderoso Bayern. Tenía la tanda de penaltis en sus manos, pero el colegiado señaló como pena máxima una falta sobre Klose que pareció fuera del área. Dudosísima jugada que no aclararon ni las repeticiones, pero una forma de caer desmesuradamente injusta. Habrá que seguir al conjunto celeste, que tiene el ascenso a cuatro puntos y que desafió al líder de la Bundesliga con un once inicial repleto de juventud.

Al Sheffield United le sucedió algo similar. Había mantenido el empate a cero en Middlesbrough hasta la segunda parte de la prórroga y acabó sucumbiendo tras una jugada de múltiples rechaces: disparo de Mido que toca en un defensa, desvía su trayectoria, golpea en el poste, el portero Kenny intenta atajarlo e introduce el balón en su portería. Fatalidad absoluta para un guardameta que había cuajado una actuación sensacional pero que tenía reservado el papel de víctima en el drama de Riverside.

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domingo, febrero 17, 2008

Un sábado memorable

No sé si más por el asombroso triunfo del Barnsley en Anfield o por la goleada histórica del United al Arsenal. Probablemente por la suma de ambas. Sea como sea, el sábado que vivimos ayer fue absolutamente memorable y será recordado durante mucho tiempo en Inglaterra y en todos los rincones del mundo en los que seguimos con pasión la FA Cup. Son tardes en las que llegas a pensar que es una auténtica bendición que se pare la Premier para dejar paso a un torneo más abierto, más emocionante, más puro. La edición de 2008 está siendo fantástica. Y una auténtica demostración de que el fútbol más local tiene aún cabida en el mundo de la globalización y las grandes potencias.

Benítez está recibiendo muchas críticas por una derrota que puede considerarse humillante -en casa ante el decimocuarto de segunda división-. Tommy Smith, ex defensa del Liverpool, ha llegado a cuestionar su alineación titular, preguntándose por qué dejó fuera a las estrellas. En realidad, sacó un once más que decente y que debería haber derrotado sin problemas al rival. Aunque el técnico español está registrando en los torneos domésticos resultados que están muy por debajo de los que deberían exigírsele por potencial, tampoco se le puede condenar en exceso por el desastre de ayer. Su equipo generó ocasiones clarísimas, y sólo la mala puntería y la maravillosa actuación del portero debutante Luke Steel evitaron que se cumpliera la lógica. Luego llegó el momento de locura colectiva, de magia futbolística, con el golazo de Brian Howard, un premio justo a un equipo que nunca renunció a salir a la contra pese al asedio al que se estaba viendo sometido.

Lo de Old Trafford fue muy distinto. Fue un baño, un monólogo evidente en una representación que se presumía dialogada. Un problema estomacal dejó fuera a Cristiano Ronaldo, pero Ferguson sacó un equipo muy competente que se comió al rival en el centro del campo, en parte debido a la modificación del escocés, que renunció a un delantero para situar a tres hombres en el corazón de la cancha. Fue un show de Nani -que volvió a recordar al extremo de Madeira- y de Anderson, confirmando los buenos augurios de un doble fichaje muy elogiado en verano. Pero no podemos olvidar los problemas con los que llegó el Arsenal a Manchester: con multitud de lesionados, con cuatro jugadores tocados en el banquillo y con Cesc Fàbregas en muy malas condiciones físicas tras pasar toda la semana enfermo con fiebre. Wenger tuvo que poner a todo lo que tenía, arriesgando además a algunos futbolistas que en circunstancias normales se habrían quedado en casa. El 4-0 sirvió de nuevo -al igual que el 5-1 del Lane- para subrayar la importancia de algunas piezas defensivas absolutamente fundamentales. Las ausencias de Sagna, Clichy y Flamini se notaron muchísimo. Hoyte volvió a evidenciar que probablemente no tiene nivel para jugar en el Arsenal -Nani hizo con él lo que quiso-. Por fortuna para el técnico alsaciano, parece que varios titulares podrán volver contra el Milan. Hay que cambiar el chip.

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miércoles, enero 16, 2008

Noche de lluvia

Diluvio en Inglaterra. Lluvia que cae con violencia sobre las Islas Británicas y que obliga a suspender tres replays de FA Cup. Lluvia que cae sobre Benítez, al que le preguntan tres veces sobre Klinsmann y responde tres veces sobre el partido contra el Luton Town. Lluvia que cae sobre los humildes futbolistas del equipo del pueblo del aeropuerto, que tras resisitir 45 minutos ante el cuarto de la Premier acaban sucumbiendo goleados.

Rafa se tomó en serio el duelo y sacó un once con todos sus pesos pesados: Carragher -en su partido 500 con el club-, Gerrard, Torres... El marcador registraba un embarazoso 0-0 con el descanso asomando, pero Babel logró romper el cerrojo con una definición extraordinaria. El holandés había sido el jugador más incisivo en la primera parte y volvió a reivindicarse. Le escuché luego a Alan Hansen, analista de la BBC, que cuando él entra cambia los partidos y que merece ser titular. No puedo estar más de acuerdo.

Aunque los titulares se los llevará Gerrard, que firmó un hat-trick soberbio. Mejor que sean para él, pensará Benítez, que con el 5-0 logró sacarse cierta presión de encima. Un tropiezo esta noche podría haber sido fatídico. Quizá por eso se le vio relajado y sonriente cuando atendió a la prensa. Quizá también porque la grada volvió a estar a su lado y cuestionó de nuevo a los magnates americanos.

Otro técnico español se la jugaba también esta noche. A Juande aún no le discute nadie, pero los torneos coperos parecen ser su única opción de lograr una plaza europea -y un título, no menos importante-. Ganó en Reading pese al resfriado que dejó KO a Berbatov y lo hizo logrando mantener la portería a cero tras siete partidos encajando goles. La defendió de nuevo Cerny, por lo que Robinson empieza a acostumbrarse al banquillo. Fue precisamente el duelo en White Hart Lane ante los de Steve Coppell el que lo condenó. Los spurs tuvieron cierta fortuna, ya que una precisa volea de Stephen Hunt golpeó en la cruceta cuando el Madejski ya cantaba el empate. Es curioso lo de este equipo: declaran que no les interesa la Copa, pero luego la pelean con una intensidad incuestionable.

La noche tuvo también sus momentos épicos, acentuados por los diluvios. Hubo tanda de penaltis en West Bromwich y gran sorpresa en Bury, donde un equipo de cuarta división sin entrenador y que no ganaba desde el 1 de diciembre logró derrotar al Norwich de segunda y clasificarse para la cuarta ronda. Todo ello bajo la lluvia, claro.

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martes, noviembre 13, 2007

Matando la Copa

No hay fútbol en Europa esta semana. Todas las ligas y copas descansan para que las selecciones puedan preparar la decisiva jornada del sábado. ¿Todas? No. Increíblemente, en España se juega una ronda de Copa del Rey con presencia de equipos de primera división. O sea, aún sabiendo que muchos clubes no podrán disponer de sus internacionales, se colocan los partidos en esta fecha. ¿Cómo evitar las quejas y la revolución? Fácil: a los grandes se les pone una eliminatoria a doble partido contra los equipos más pequeños del torneo y con la vuelta en casa. Para que puedan clasificarse cómodamente aún sin sus figuras. Escándalo sobre escándalo.

Malas noticias que llegan vía UEFA: finalmente, los campeones de Copa no irán a la Champions. Es de suponer que los gigantes presionaron de lo lindo: para ellos, mucho mejor que el cuarto pueda ir a la máxima competición continental que no que se consiga un billete vía torneo del KO, en el que un único tropiezo puede dejarte fuera. La admirable ambición de Platini de democratizar el fútbol choca con la barrera insalvable de los intereses económicos. Es la misma historia de siempre: hay que mantener el status quo. ¿Para qué arriesgarnos a que un Rácing pueda ir a la Champions dejando fuera a un Madrid que tenga una mala temporada? Donde digo Madrid puedo decir Barça. Para este caso, es lo mismo.

Luego pasa lo que pasa. Entro esta mañana en el blog de Enric Bañeres, que se ha convertido en una especie de foro no-oficial del barcelonismo -en parte por los posts ácidos de su autor, en parte también por el nivel tan alto de muchos de sus comentaristas-. Pues bien, en el artículo de hoy ni se menciona que el Barça juega esta noche ante el Alcoyano. Tampoco en las reflexiones de los lectores. Nada de nada. Partido fantasma, inexistente, irrelevante. Hasta ese punto hemos llegado con la Copa: es menos importante que fantasear con fichajes deseados. Como si estuviésemos en verano y el balón no rodara. La Federación tiene un problema.

Y aún más dramático resulta el trato que se les dispensa a los equipos modestos. Es aberrante que más de la mitad de los conjuntos de Segunda B no puedan acceder a la Copa. En Inglaterra y en Francia la disputan hasta los equipos más amateurs del país. Allí hay tradición, allí hay prestigio, allí un partido de Copa suscita el mismo interés que uno de liga, aunque juegues contra un rival de regional. Pero volviendo a lo que iba: ¿cómo es posible que, por imperativo legal, a los equipos de Segunda B les tenga que tocar un equipo de Champions y jugando la vuelta fuera? En la FA Cup hay igualdad absoluta: se sortea rival, escenario, todo. Y si un equipo de cuarta se planta en semifinales sin haber jugado con uno de primera, afortunado él. Tiene el mismo derecho que el Manchester United.

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domingo, mayo 20, 2007

Drogba y Mourinho sonrieron el último día

Ya se sabe que en Inglaterra la final de la FA Cup es el partido más especial del año, la fiesta de despedida de la temporada y el encuentro que, sea cual sea su desenlace, se convertirá en un clásico que se venderá a los coleccionistas muchos años después. Además de toda su significación habitual, la de 2007 aún había levantado más expectación por tratarse de la primera que se jugaría en el nuevo Wembley y porque además llegaron a ella los dos mejores equipos del país. Todo estaba preparado para un sábado memorable en la nueva joya arquitectónica londinense, pero el espectáculo futbolístico estuvo muy por debajo de la ceremonia previa -en la que desfilaron sobre el césped representantes de los equipos campeones en el antiguo estadio y se inauguró oficialmente el recinto-. Chelsea y Manchester United decepcionaron: ya fuera por la enorme precaución que mostraron o por el considerable cansancio que evidenciaron, ambos equipos fueron incapaces de jugar un partido de ritmo alto y repleto de ocasiones de gol. Fue todo lo contrario, pero aún así pasará a la historia.

Y los libros dirán que el autor del primer gol en el nuevo estadio -los amistosos de categorías inferiores previos parece que no se van a considerar como oficiales- fue Didier Drogba, por lo que en este pequeño gran detalle el fútbol sí fue justo. Y es que el marfileño ha sido el máximo goleador de la temporada en Inglaterra, siendo el precioso tanto que decidió la final de FA Cup el número 33 que firma esta campaña. En un encuentro en el que es difícil señalar qué equipo mereció ganar, finalmente triunfó el que fue capaz de firmar la jugada más bella y elaborada del partido: una pared entre Frank Lampard y el punta marfileño que éste resolvió con un toque sutil por encima de Van der Sar. Mourinho lo celebró como todos esperábamos y dándole la importancia al título que ya se desprendía de sus declaraciones en los días previos -llegó a decir que, cuando era pequeño, para él sólo existían cuatro partidos de fútbol: las finales del Mundial, de la Copa de Europa, de la Copa portuguesa y de la FA Cup-. Cuando subió las escaleras para ir a recibir su medalla de campeón, el estratega de Setúbal indicó con las manos que había conseguido ya seis trofeos desde que llegó al Chelsea. Aunque algunos consideren que esta temporada ha fracasado, lo cierto es que ha firmado un meritorio doblete de copas. Teniendo en cuenta que sólo le separó una tanda de penaltis de la final de la Champions y que peleó la liga casi hasta el último día, creo que es de justicia reconocer el gran trabajo que ha realizado una vez más este entrenador extraordinario y ambicioso. No se podrá decir que su campaña haya sido excelente, pero estuvo muy cerca de serlo. Tampoco se podrá decir, por lo tanto, que haya sido un desastre.

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lunes, abril 16, 2007

Las batallas de los contrarios

Chelsea - Manchester United: Cada vez cobra mayor vida la posibilidad de que los dos grandes dominadores de la actual temporada en el fútbol inglés se disputen tres títulos en tres enfrentamientos directos el próximo mes de mayo. Dos de estas citas ya están configuradas: el día 9 en Stamford Bridge en el duelo que puede decidir la Premier y el 19 en Wembley para dirimir la final de FA Cup. Ambos esperan encontrarse también el 23 en Atenas con la Champions League en juego. Este fin de semana sirvió para concertar el desafío en el renovado estadio londinense en la final del torneo de clubes más antiguo del mundo. El United prosiguió con su borrachera goleadora iniciada ante la Roma, aunque esta vez cambió de héroes. Si Carrick, Giggs y Cristiano Ronaldo habían sido los mejores ante los italianos, Alan Smith y Wayne Rooney asumieron esta vez el papel principal. Como para dejar claro que en esta disyuntiva entre el rojo de Manchester y el azul de la capital los primeros son los que ofrecen mayor diversión y los segundos los que conquistan las batallas de forma sufrida, el Chelsea necesitó una prórroga para despachar al admirable Blackburn de Mark Hughes. Para Mourinho fue una enorme satisfacción que el gol decisivo lo lograra Michael Ballack, al que ha defendido durante toda la temporada afirmando que está dando un gran rendimiento.

Boca - River: Llegaba el equipo de Russo imparable y dando la sensación de ser candidato a todo por su fútbol dañino, mientras que Passarella acudía cuestionadísimo por los pobres resultados de un millonario decepcionante. Pero una vez más se demostró que en los clásicos no importa el contexto y que siempre se sacan fuerzas para pelearlo al máximo. Probablemente debió ganarlo Boca, que fue muy superior en la primera parte y no se fue con una ventaja insalvable al descanso debido a las grandes actuaciones del arquero Carrizo. Pero tras una segunda parte vertiginosa y con ocasiones para ambos conjuntos, River se marchó con la sensación de que incluso lo pudo ganar, sobretodo en dos acciones finales de Marco Rubén. Con el empate final el que sonrió fue San Lorenzo, firme candidato a llevarse este Clausura.

Lincoln - Diego: Entre ambos hay más semejanzas que diferencias, sobre todo a nivel futbolístico. Pero responden a perfiles distintos en cuanto a la evolución de sus carreras. Al ex de Santos ya le colgaron la etiqueta de estrella antes de ser mayor de edad, mientras que el jugador del Schalke no fue tomado en serio como crack hasta que llegó a Gelsenkirshen ya con 25 años. Ahora el destino de esta Bundesliga a la que le quedan cinco jornadas depende en gran medida de sus actuaciones individuales, pues ambos son los motores creativos de los dos primeros clasificados. Los dos marcaron este fin de semana y dejaron claro que en dos equipos físicamente fuertes, el plus de calidad lo ponen ellos.

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martes, marzo 20, 2007

El año del Chelsea-Man U

Chelsea y Manchester United están peleando por el título de la Premier separados por seis puntos y con un enfrentamiento directo en Stamford Bridge aún por disputarse. Pero ese podría no ser el único título por el que rivalicen de aquí al final de temporada. Las casas de apuestas señalan un duelo entre ellos como la final más probable de la Champions League y resulta evidente, tras los replays de ayer noche, que esa es también la final más lógica en la FA Cup. Podemos estar pues ante una temporada histórica en la que dos clubes ingleses se jueguen los tres títulos más importantes de forma directa, lo que sin duda generaría cierta rivalidad de cara al futuro entre las dos instituciones.

Los jugadores del Chelsea celebraron anoche su clasificación para semifinales de la FA Cup como si hubieran ganado un campeonato. Se abrazaron y se fueron al fondo donde estaba situada su afición y empezaron a saltar eufóricos mientras un exultante Mourinho repetía una vez más sus gestos de alegría incontenible. No debe extrañar a nadie: es el único torneo doméstico que no ha ganado el técnico portugués desde su llegada a Inglaterra y consiguieron superar una prueba dificilísima en un campo donde habían perdido en Premier. Fue un partido muy igualado en la primera mitad, con escasas ocasiones y un nivel defensivo muy alto por parte de ambos conjuntos. En la segunda todo lo desequilibró el golazo de Shevchenko, un zurdazo inesperado que se coló por la escuadra de Robinson. Una de esas genialidades por las que se le fichó y que hasta ahora prácticamente no habían aparecido. Cinco minutos después, Dawson, que había estado pletórico en la primera mitad saliendo a pelear los balones aéreos que el Chelsea enviaba a la zona de tres cuartos de campo, no estuvo esta vez tan contundente y el esférico llegó rápidamente al área, donde aprovechando la descolocación de la zaga, Drogba sirvió con el pecho a un Wright-Phillips que cruzó otro zurdazo imprevisto. 0-2 y partido resuelto. Los spurs le dieron cierta emoción al choque con el penalti transformado por Keane -y por el que debió ser expulsado Carvalho, que inexplicablemente no vio ni amarilla-, pero no supieron crear peligro alguno en el cuarto de hora restante. Se precipitaron, quisieron hacer un fútbol demasiado directo y se olvidaron de mover el balón a ras de suelo. Lennon estuvo esta vez muy desafortunado, como casi todos los jugadores de ataque de su equipo.

En Old Trafford el encuentro se decidió en una jugada polémica que ha vuelto a generar debate sobre la deportividad de Cristiano Ronaldo, al que se acusa de piscinero. Resulta complicado, tras ver varias repeticiones, asegurar si existe penalti de Woodgate al extremo portugués, que luego lo transformó con su maestría habitual. No tienen desperdicio las declaraciones posteriores del de Madeira: "Quizá no le gusto a alguna gente. Quizá soy demasiado bueno". Y lo cierto es que, ya sea por astucia y pillería o por desequilibro limpio, Cristiano volvió a ser determinante en el triunfo de un United que sueña con repetir el triplete de 1999. Aunque para conseguirlo, tendrá que superar al Chelsea. Probablemente, en más de una ocasión.

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lunes, marzo 12, 2007

Mou lo quiere todo

Enfrascado en la durísima persecución del Manchester United en la Premier, con la Carling ya en las vitrinas y con la Champions como objetivo prioritario, muchos entrenadores darían una importancia relativa a la FA Cup. Pero el insaciable José Mourinho, ganador como pocos, lucha hasta el final por todos los títulos posibles. Y tiene un sueño: conseguir el cuatriplete. Sería una quimera si el deseo viniera de otro técnico, pero es una posibilidad real conociendo al portugués -y viendo la plantilla de la que dispone-. Ayer, en el memorable encuentro de cuartos de final ante el Tottenham, sacó su mejor once posible, algo que ya hizo ante equipos de inferior categoría. Y perdiendo 1-3 a falta de media hora, se fue desesperadamente a por la remontada, sin importarle que un hipotético empate supusiera un partido más en el ya cargadísimo calendario blue. Así que el estratega de Setúbal terminó el encuentro con el siguiente once: Cech; Boulahrouz, Carvalho, Essien; Wright-Phillips, Ballack, Lampard, Robben; Kalou, Drogba, Shevchenko. Un 3-4-3 que incluso puede interpretarse como un 3-2-5 (en Inglaterra a los extremos se les considera delanteros) y en el que los dos medios centros eran jugadores de clarísima vocación ofensiva. A Mou le suelen acusar de ser un técnico defensivo, pero es quizá el entrenador que más arriesga en todo el mundo cuando su equipo va perdiendo. Y no lo hace precisamente cuando el tiempo se está consumiendo: su primera sustitución la hizo en el minuto 34, sin preocuparse por si el cambio humillaba a un Paulo Ferreira que está viviendo una temporada para olvidar. La prioridad, estaba claro, era remontar.

Y como no podía ser de otra forma, el Chelsea remontó. Es cierto que parte del mérito hay que dársela a Peter Cech, que salvó un mano a mano con el gran Aaron Lennon con 1-3 en el marcador. Pero el tramo final del partido fue un acoso y derribo constante del campeón de liga ante un Tottenham incapaz de capear el temporal. Fue una prueba más de la determinación de un equipo con carácter y pegada, capaz de encontrar resquicios en los muros más impenetrables. Aunque el partido vuelve a generar dudas sobre el rendimiento de una defensa que naufragó una vez más sin John Terry. Martin Jol supo cómo hacerle daño al equipo de Mou: situó a Lennon en la media punta, con libertad absoluta para que se moviera a su antojo, y el joven internacional inglés -es inexplicable que no sea titular con los pross- entraba por donde quería. El 3-3 final nos garantiza otro partidazo, esta vez en el Lane, y con el pase a semifinales en juego. Seguro que, una vez más, Mourinho no reserva a nadie.

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jueves, febrero 15, 2007

Ganar en Bolton: lo más complicado del mundo (para el Arsenal)

¡Qué miércoles! La UEFA nos dejó grandes argumentos para dedicarle varios artículos: los partidazos en Leverkusen y en Estambul, la sorprendente competitividad de los equipos israelíes, el empate a precaución en Burdeos, el excelente resultado del Espanyol en Livorno, la mala puntería del Shakhtar ante el Nancy y la goleada del Werder Bremen a un esperpéntico Ajax en el que incluso vimos a Roger García jugando de central. Sin embargo, el encuentro más taquicárdico de la noche se vivió en el replay de FA Cup entre Bolton y Arsenal. Fue otro capítulo más en la extensa historia de momentos memorables de la competición de clubes más antigua del mundo.

Parecía haberse instalado en la psicología gunner la creencia de que el Reebok Stadium era el campo más complicado del planeta. Escuchar la palabra Bolton casi producía pánico en el equipo del toque exquisito, la combinación permanente, la movilidad constante. Claro, los tres últimos precedentes estaban guardados en la memoria: derrotas incontestables ante un conjunto físico de juego directo y que cortaba al instante cualquier intento asociativo del rival. Pues bien, hoy, por fin, los chicos de Wenger ganaron a los guerreros de Allardyce, pero lo hicieron de una forma tan agónica y sufrida que el mito de la dificultad de ese estadio ha crecido un poco más.

La historia podría haber sido muy distinta. Estuvimos muy cerca de leer en las crónicas que esta vez el Arsenal le dio un baño al Bolton, que derrotó a todos sus fantasmas con una actuación convincente. Así fue, de hecho, casi todo el partido, con los gunners bordando una primera parte fantástica cuyo único pero fue irse al descanso con un margen tan corto. Aún sin Henry y sin Cesc, y con un doble pivote Diaby-Denilson que funcionó con una madurez impropia de su carácter novedoso, el conjunto londinense borró del campo al rival con su juego de pases constantes, de tocar y ofrecerse. La segunda parte iba por el mismo camino, pero se acentuó la falta de pegada para sentenciar el partido. Gilberto Silva falló un penalti -lo mandó a las nubes- y Adebayor disparó al palo tras haber regateado al portero, por lo que se llegó al tiempo de descuento con un mísero 0-1. Y entonces el Bolton le recordó al Arsenal que se ha convertido en su peor enemigo con el tanto del empate de Meité. Tan clara que se veía la victoria y había que volver a empezar.

Y en la prórroga parecía aparecerse de nuevo el escenario del pasado: los gunners ya no sabían cómo combinar y se veían superados constantemente por un rival más rápido, más fuerte, más grande. Gilberto remató al poste de su propia portería en lo que parecía ser el prólogo de otro libro funesto. Pero entonces aparecieron Jérémy Aliadière y Freddie Ljungberg, los recambios que había planteado Wenger, para inventarse la jugada del 1-2. Un golazo, pero nada terminado. De aquí hasta el final, una clara ocasión de Anelka y más despropósitos visitantes a la hora de definir. Baptista imitó a Gilberto mandando otro penalti a la grada y sólo en el minuto 123 llegó la sentencia, ya con el Bolton volcado y con una acción de dos contra uno ante Jaaskelainen. Por fin, el Arsenal había ganado en el Reebok. ¡Pero lo que le costó! Eso debía ser lo que, con Adebayor aún celebrando el 1-3, comentaban entre risas Sam Allardyce y Pat Rice, técnico derrotado y asistente vencedor. Aún en la victoria, Bolton sigue siendo el lugar más incómodo del mundo.

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jueves, enero 18, 2007

Bruce y los dos extremos de la FA Cup

La siguiente historia sería impensable en España, donde hasta el Nàstic pierde la paciencia con el entrenador del ascenso a las pocas jornadas de su retorno a Primera División. Hace diez meses contábamos aquí la derrota del Birmingham City por 0-7 ante el Liverpool en cuartos de final de la FA Cup. Su entrenador, Steve Bruce, quedaba muy tocado. No sólo por el humillante resultado, sino también por la mala situación de su equipo en la tabla: construido para luchar por puestos europeos, el Brum se encontraba en zona de descenso. Acabó bajando, y por muy sorprendente que parezca, la directiva siguió confiando en el mismo entrenador. En el fondo, es algo habitual en Inglaterra: si un técnico te sube, lo mantienes aunque luego te devuelva a donde estabas. Y le das confianza para que intente de nuevo el regreso. Eso es lo que hizo la directiva del segundo equipo de la segunda ciudad de Inglaterra, y a día de hoy nadie puede dudar de que han acertado. El Birmingham es líder de la League Championship y ayer firmó una de las actuaciones más memorables de un equipo de segunda división en la FA Cup en los últimos años: goleó al mismísimo Newcastle United por 1-5 en Saint James' Park.

Si aquel día de marzo Bruce vivió la cara más amarga de la competición de clubes más antigua del mundo, ayer todo eran sonrisas. Su equipo dio una auténtica exhibición y le dio un baño a la que, para muchos, es la quinta plantilla de Inglaterra -algo con lo que, por el nivel de la defensa, no estoy de acuerdo-. Fue una victoria de conjunto, con magníficas actuaciones de todos los jugadores, pero en la que destacó el delantero Cameron Jerome. No marcó ningún gol, pero volvió loca a la defensa rival con su potencia y fabricó jugadas de enorme peligró con su visión. Un delantero completísimo de sólo 20 años que ya en el Cardiff llamó la atención la temporada pasada con sus 18 goles y al que, con toda seguridad, veremos en la Premier a partir del próximo agosto. Bien estuvieron también los centrocampistas cedidos por el Arsenal Sebastian Larsson y Fabrice Muamba, así como el otro atacante, DJ Campbell, aquel que se hizo famoso marcando goles en las rondas previas de la FA Cup con un equipo aficionado. Ahora a los blues les espera el Reading en la cuarta ronda, jugando además la ida en Saint Andrews, donde ya se sueña con firmar una temporada perfecta con el ascenso y una larga aventura en la copa.

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lunes, enero 08, 2007

FA Cup, la copa auténtica

Empezó la FA Cup, la competición de clubes más antigua del mundo, el campeonato de copa más prestigioso del planeta, el único de su especie capaz de competir en importancia con una liga. Tiene este torneo un sabor tan especial que a nadie le molesta que aparezca de golpe y detenga la Premier. Sus partidos aportan incluso mayor diversión: no hay margen de error, o sigues o te vas, cada victoria te acerca a la gloria. No hay derecho de admisión: empiezan en rondas preliminares equipos de divisiones bajísimas, absolutamente amateurs -¿qué es eso de que en España haya muchos equipos de Segunda B que no puedan participar?-, y algunos de ellos llegan a enfrentarse con los de la élite. Y cuando sucede, Inglaterra entera lo celebra. Tanto es así que la BBC, pudiendo elegir sólo tres de los 32 encuentros de tercera ronda para emitirlos en directo , escogió, además del Liverpool-Arsenal y el Manchester United-Aston Villa, el Tamworth-Norwich, un partido entre el penúltimo de la quinta división y un equipo de segunda. Y todo el país tuvo en su primera cadena pública las imágenes de lo que sucedía en el modesto The Lamb Ground, un estadio que se llenó hasta la bandera con sus 3.165 espectadores.

Esta primera ronda mediática -las anteriores, sin equipos de primera ni segunda división, no tienen el seguimiento que se le dispensa al torneo a partir de ahora- nos ha dejado sobretodo la eliminación del campeón. El Liverpool partía como favorito ante el Arsenal por sus actuaciones recientes -sobretodo la exhibición que dio ante el Bolton-, pero cayó ante un conjunto de Wenger que defendió de maravilla y que tuvo una efectividad arriba poco habitual. Los reds disfrutaron de la posesión del balón, pero casi nunca superaron la zona de tres cuartos de campo. Excelentemente posicionados, los gunners cerraron todos los espacios y se pusieron 0-2 arriba antes del descanso gracias a dos zarpazos de Tomas Rosicky. El futbolista al que bautizaron como Mozart por su delicioso talento no estaba firmando una temporada demasiado brillante, pero ayer emuló al mejor Pires con dos disparos fenomenales desde la frontal del área. En la segunda parte el Liverpool bombardeó al rival con centros constantes y se metió en el partido con el gol de Kuyt, pero Senderos estuvo enorme imponiendo toda su corpulencia para ir devolviendo los golpes como si se tratara de una pared de frontón. La sentencia la puso Henry con esa carrera prodigiosa, segunda demostración en una semana de que el descanso le ha venido de fábula. El 1-3 final confirmó de nuevo que este Arsenal se está especializando en ganarle a los otros grandes.

En Old Trafford, el United también selló su pase a la cuarta ronda, aunque debe agradecerle a Gabor Kiraly su error en el gol decisivo de Solskjaer en el tiempo de descuento. El portero húngaro, siempre irregular, se tragó por debajo del cuerpo el disparo del noruego, aparentemente inocente. Aunque el partido será recordado por el debut de Henrik Larsson con los red devils. Y claro, ya se sabe como es Henke, su nombre es prácticamente sinónimo de gol. Uno de los mejores delanteros de su generación, el sueco maniobró con rapidez en el área y se sacó un latigazo habitual para abrir el camino del triunfo. Enorme valor el de su gol, pues la pareja Gary Cahill-Liam Ridgewell estaba defendiendo bien, reafirmando una vez más su enorme futuro. La zozobra la llevó el gol de Milan Baros, que eligió responder a las críticas de su técnico con un gol en Old Trafford, y la eliminatoria se habría ido al replay si no llega a ser por esa última jugada tan poco ortodoxa como los pantalones de su protagonista. A saber qué debió pensar Martin O'Neill, estratega privilegiado, cuando vio como todo el trabajo se echaba a perder por un error de patio de colegio.

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