Noche de fútbol cruel
La Roma mereció ganar en Milán. Fue mejor que el Inter, confirmando las sensaciones que el juego de ambos ha desprendido a lo largo de la temporada. Sin embargo, el líder vive de la pegada y anoche volvió a demostrar que no necesita dominar los partidos para conseguir sus objetivos. Pero ayer estuvo muy cerca de la derrota. Con 0-1, el conjunto de Spalletti tuvo claras oportunidades para sentenciar el encuentro y abrir la lucha por el título. Su centro del campo dominó con autoridad, movió el balón con elegancia y profundidad y generó ocasiones de gol. Nos recordó que no sabe encerrarse y que su forma de defender la ventaja es tener el balón. Dio una imagen magnífica de cara a la vuelta de Champions en Madrid, pero acabó recibiendo un doloroso empate cuando Javier Zanetti ajustó un disparo lejano. Es increíble lo del equipo de Mancini: te golpea incluso su futbolista más inesperado.
El Munich 1860 logró resistir 120 minutos actuando como visitante ante el todopoderoso Bayern. Tenía la tanda de penaltis en sus manos, pero el colegiado señaló como pena máxima una falta sobre Klose que pareció fuera del área. Dudosísima jugada que no aclararon ni las repeticiones, pero una forma de caer desmesuradamente injusta. Habrá que seguir al conjunto celeste, que tiene el ascenso a cuatro puntos y que desafió al líder de la Bundesliga con un once inicial repleto de juventud.
Al Sheffield United le sucedió algo similar. Había mantenido el empate a cero en Middlesbrough hasta la segunda parte de la prórroga y acabó sucumbiendo tras una jugada de múltiples rechaces: disparo de Mido que toca en un defensa, desvía su trayectoria, golpea en el poste, el portero Kenny intenta atajarlo e introduce el balón en su portería. Fatalidad absoluta para un guardameta que había cuajado una actuación sensacional pero que tenía reservado el papel de víctima en el drama de Riverside.
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