miércoles, noviembre 21, 2007

Más show allá que acá

Quién sabe. Quizá Croacia es capaz de darle algún susto a Inglaterra esta noche en Wembley. Quizá Finlandia consigue la machada y gana en Portugal para abrir definitivamente el grupo A. Son los dos partidos más apasionantes de un miércoles en el que todas las incógnitas parecen muy decantadas. Pero debemos agarrarnos a algo. Nos gusta el fútbol-tensión y no soportamos los partidos intrascendentes. Es evidente que ni el de Londres ni el de Oporto lo son. Y aunque el pronóstico parezca claro, hay mucho en juego.

Donde hay diversión asegurada es en Sudamérica. Anoche disfrutamos con dos auténticos partidazos. Uno en el que las defensas parecían de chiste y otro mucho más serio, más competido, de mayor nivel. Sigo enamorado de esa selección boliviana que practica un fútbol bellísimo pero que acaba sucumbiendo por su inocencia. Ahora que ha encontrado una pareja de delanteros prometedora -¡qué buena pinta tienen Arce y Martins!-, su zaga parece empeñada en hacerlo aún peor que en la Copa América. Los dos goles con los que Venezuela remontó el partido -el tercero y el cuarto- son inconcebibles para un equipo de primer nivel. Lo de Bogotá fue muy distinto. Hubo muchas menos ocasiones de gol, pero resultó emocionante. La expulsión de Tévez acabó pesando mucho en una Argentina que tuvo que dejar a Messi como única referencia arriba, peleando sólo contra el mundo, sin opción de pase ni un compañero que le arrastrara rivales. Apareció en su golazo y poco más. Riquelme, que dejó buenos detalles, también acusó la situación, aunque cuentan que le afectó más su cabreo por una negociación que quizá no vaya tan bien como pensábamos. Al final, Colombia remontó el partido por empuje y fe pese a que la albiceleste parecía tenerlo controlado durante todo el choque. Y también por la habilidad de Bustos, un sensacional lanzador de tiros libres que ya nos maravilló con Cúcuta. La cabeza de las eliminatorias se comprime y hoy tendremos otro partidazo: Brasil-Uruguay.

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miércoles, julio 04, 2007

Bolivia jugó, gustó y se fue

Erwin Sánchez era un futbolista técnico, delicioso, de gran calidad. Por algo le apodaban -y siguen haciéndolo- "Platini". Ahora que es entrenador, quiere que sus equipos muestren un gusto especial por el fútbol de toque. Pero nada de posesión sin profundidad: sus jugadores tienen que intentar constantemente el desborde o el pase inteligente que supere contrarios y les deje en una mejor situación para llegar a portería. Este libreto atractivo lo ha mostrado rotundamente su selección boliviana en la Copa América. El combinado verde es el que mejor ha jugado en su grupo, pero paradójicamente es el único que ha quedado eliminado. Ya se sabe, el fútbol tiene estas cosas.

Bolivia tuvo más el balón y generó más oportunidades que Venezuela en su primer encuentro. Lo empató a dos. Su defecto fue carecer de pegada en los últimos metros y no tener la velocidad suficiente atrás para jugar con la defensa adelantada. En su segundo partido, perdió 1-0 contra Uruguay. Sus primeros cuarenta y cinco minutos fueron algo mejores que los de los charrúas, pero Vicente Sánchez estuvo más listo que los centrales bolivianos y aprovechó un balón muerto en el área para marcar en el segundo tiempo el único gol del choque. Llegaba pues el equipo de "Platini" a la última jornada sabiendo que sólo le valía la victoria ante Perú para acceder a cuartos. La buscó, se adelantó con justicia por dos veces, pero le igualaron otras tantas. Con dos jugadas calcadas: buenos servicios de Mariño -fantástico enganche de Cienciano- y poderosos remates de Pizarro. Así que Bolivia, pese a la excelente imagen que mostró a lo largo del torneo, se fue para casa. Fue otra versión más de esos equipos que dominan a las mil maravillas el juego en casi todo el campo pero que no tienen contundencia allí donde se deciden los partidos: en las áreas.

La principal conclusión positiva que debe sacar el conjunto de Erwin Sánchez es que posee un equipo esperanzador que en las eliminatorias podrá pelear de forma digna. Algunos de sus jugadores más destacados son bastante jóvenes. Juan Carlos Arce, que ya está en el Corinthians, tiene 22 años. Es un futbolista encarador, móvil, atrevido. Joselito Vaca, enganche de Blooming, tiene 24. Es el clásico prototipo del "10" sudamericano: pequeño, frágil, pero con gran manejo de balón y visión de juego. Y la gran aparición del partido de ayer, Jashmany Campos, un centrocampista zurdo de Oriente Petrolero que lo chuta todo, sólo tiene 19. En ellos se debe cimentar el futuro de Bolivia, aunque "Platini" deberá encontrar también una línea defensiva más segura. Porque si no lo hace, corre el riesgo de que le suceda otra vez lo mismo: que su equipo guste mucho pero que no gane nada.

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