domingo, agosto 24, 2008

Argentina, reina en el país de la juventud

Con el triunfo de ayer en Pequín, Argentina se ha adjudicado los últimos cuatro campeonatos mundiales en los que predominan los futbolistas jóvenes pero ya profesionales: los Olímpicos de 2004 y 2008 y los sub-20 de 2005 y 2007. Se puede ver desde dos perspectivas: la más optimista para el futuro de la selección absoluta, que se nutrirá de la base de estos equipos que no paran de ganar; o una más escéptica que explicaría la superioridad de la albiceleste por las más tempranas oportunidades de debutar en el profesionalismo que reciben sus jugadores y que les permite estar varios pasos por encima en estas edades. Sea como sea, su dominio es incuestionable y nadie puede rebajar la euforia de una hinchada que ya se siente favorita de cara a Sudáfrica 2010.

Nigeria logró algo que parecía improbable: equilibrar la final, convertirla en un encuentro parejo -y eso que le faltaba el lesionado Ogbuke, la estrella en la semifinal-. Más aún: sus zagueros lograron anular a Agüero y a Riquelme, además de impedir que Messi brillara en exceso -aunque no podemos dejar fuera del análisis el calor insoportable, efecto del criticadísimo horario en el que se programó el partido-. Imagino que los ojeadores internacionales ya estarán revisando los DVD's de la selección africana, porque un bloque defensivo formado por jugadores de un equipo nigeriano, otro de segunda división de Israel y varios de clubes de media tabla de Holanda ha ofrecido un rendimiento fantástico. Ayer sólo cometieron un error, fatal y decisivo: Apam -el que milita en una entidad superior, el Niza- intentó anticipar a Messi saliendo a por él hasta el centro del campo, dejando la línea de cuatro en clara inferioridad numérica y con demasiado espacio por cubrir cuando el crack del Barça se deshizo de él con extrema facilidad y envió un balón perfecto para que Di María resolviera a la contra con esa definición exquisita.

Hablando del zurdo del Benfica, su genial aportación a lo largo del campeonato hay que verla también como un gran mérito del técnico Sergio Batista, que consiguió formar un once repleto de futbolistas de ataque sin que se resintiera el equilibrio defensivo. Ubicar a Di María, casi un delantero, en la posición de interior zurdo con libertad para convertirse de repente en extremo requirió un enorme trabajo táctico en el que Javier Mascherano fue absolutamente fundamental. El centrocampista del Liverpool partía de la derecha de Gago para acabarle acompañando en la zona central y fue para muchos el jugador más determinante de la albiceleste en el torneo. No se llevará ningún trofeo especial porque en este torneo no se premian las individualidades, pero sí puede presumir con orgullo de sus dos medallas de oro consecutivas. Una machine, este Masche.

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martes, agosto 19, 2008

Argentina-Nigeria, otra vez

Igual que en Atlanta 96, la final del torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos de Pequín será un Argentina-Nigeria. Sin embargo, hay otro precedente mucho más cercano y que servirá de referencia: la final que ambas selecciones disputaron en Holanda en el Mundial Sub-20 de 2005. Tres años después, las mismas generaciones de ambos países se volverán a enfrentar en una instancia definitiva. Analizando los onces de aquel encuentro de Utrecht comprobamos que muchos de los protagonistas repetirán el sábado en Pequín -sobre todo en Nigeria-, lo que demuestra que su éxito no es una casualidad ni un hecho aislado. Aquel encuentro lo decantarían los penaltis que transformó Lionel Messi, gran estrella del torneo, pero fue la aparición como substituto de Sergio Agüero, que empezaba a hacer méritos para maravillar a todo un país, la que desequilibró un encuentro más igualado de lo previsto. Como entonces, la actual Argentina partirá como favorita el próximo fin de semana. Tiene tanta calidad arriba que debería hacerle mucho daño a la zaga que forman Okonkwo, Apam, Adeleye y Adefemi, muy solvente hasta ahora pero integrada por futbolistas nada acostumbrados al primerísimo nivel.

Ambos finalistas superaron con claridad el penúltimo obstáculo, pero sus goleadas fueron a todas luces exageradas. Los dos encuentros se encontraban bastante parejos hasta que los contragolpes y la frustración los acabaron convirtiendo en monólogos. Fue el caso del Nigeria-Bélgica, en el que los africanos salieron más fuertes, dominaron los primeros minutos y se adelantaron con justicia tras un error de Simaeys. Sin embargo, los europeos se adueñaron entonces del balón e hicieron méritos para empatar. Sólo las paradas prodigiosas de Vanzekin lo evitaron. Volvieron a impresionar arriba los Dembelé, Mirallas y De Mul, pero naufragó esta vez Martens ubicado al lado de Haroun en el doble pivote. En realidad, no había muchas alternativas. Hoy sí pesaron las ausencias en el cuadro de De Sart: en el 1-0 falló el sustituto de Kompany y la pieza que no carburó fue la que el técnico debió improvisar para suplir a Fellaini en el centro del campo. Luego, las contras y los disparos lejanos acabaron con cualquier esperanza belga, aunque aún sigue viva la ilusión de la medalla. En Nigeria, un equipo que forma con cuatro delanteros repartidos en distintas posiciones -Obinna en la izquierda, Ogbuke en la media punta, Okoronwko en la derecha y Odemwingie arriba-, gustó otra vez la gran capacidad para hacer daño arriba. Si Argentina les deja espacios, sufrirá.

El Brasil-Argentina se estaba desarrollando por los cauces esperados: pocos riesgos, mucha competitividad, escasas ocasiones. Era igualado, aunque la albiceleste salió tras el descanso con la intención de presionar más arriba y dificultó la salida de balón del rival. Pero los dos zarpazos de Agüero fueron determinantes. Digamos que decidió la puntería, porque tras los tantos del Kun Brasil disparó dos veces a la madera. Habrá polémica, porque todas las jugadas dudosas beneficiaron al conjunto ganador: la posible mano del atlético, el gol anulado con 2-0, las rojas directas a Leiva y Thiago Neves... Aunque fue elogiable la organización de la actual campeona olímpica, con un Gago monumental que se siente muy arropado por Mascherano y juega con una confianza bárbara tanto en ataque como en defensa. Me comentaba ya hace unos meses mi compañero Ariel Judas que le ilusionaba más la selección olímpica que la absoluta. Pues se cumplen sus pronósticos, porque ésta le devolvió el 3-0 al combinado de Dunga.

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miércoles, noviembre 21, 2007

Más show allá que acá

Quién sabe. Quizá Croacia es capaz de darle algún susto a Inglaterra esta noche en Wembley. Quizá Finlandia consigue la machada y gana en Portugal para abrir definitivamente el grupo A. Son los dos partidos más apasionantes de un miércoles en el que todas las incógnitas parecen muy decantadas. Pero debemos agarrarnos a algo. Nos gusta el fútbol-tensión y no soportamos los partidos intrascendentes. Es evidente que ni el de Londres ni el de Oporto lo son. Y aunque el pronóstico parezca claro, hay mucho en juego.

Donde hay diversión asegurada es en Sudamérica. Anoche disfrutamos con dos auténticos partidazos. Uno en el que las defensas parecían de chiste y otro mucho más serio, más competido, de mayor nivel. Sigo enamorado de esa selección boliviana que practica un fútbol bellísimo pero que acaba sucumbiendo por su inocencia. Ahora que ha encontrado una pareja de delanteros prometedora -¡qué buena pinta tienen Arce y Martins!-, su zaga parece empeñada en hacerlo aún peor que en la Copa América. Los dos goles con los que Venezuela remontó el partido -el tercero y el cuarto- son inconcebibles para un equipo de primer nivel. Lo de Bogotá fue muy distinto. Hubo muchas menos ocasiones de gol, pero resultó emocionante. La expulsión de Tévez acabó pesando mucho en una Argentina que tuvo que dejar a Messi como única referencia arriba, peleando sólo contra el mundo, sin opción de pase ni un compañero que le arrastrara rivales. Apareció en su golazo y poco más. Riquelme, que dejó buenos detalles, también acusó la situación, aunque cuentan que le afectó más su cabreo por una negociación que quizá no vaya tan bien como pensábamos. Al final, Colombia remontó el partido por empuje y fe pese a que la albiceleste parecía tenerlo controlado durante todo el choque. Y también por la habilidad de Bustos, un sensacional lanzador de tiros libres que ya nos maravilló con Cúcuta. La cabeza de las eliminatorias se comprime y hoy tendremos otro partidazo: Brasil-Uruguay.

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lunes, julio 16, 2007

Brasil gana la Copa América y Dunga todo el crédito del mundo

El jogo Dungao había encontrado enormes dificultades para abrir los partidos ante equipos cerrados. Pero lo había hecho en la mayoría de las ocasiones: en algunas con ayuda arbitral, en otras en jugadas a balón parado, casi siempre en el momento preciso. Hoy, cuando Brasil se enfrentaba a un equipo que quería el balón y tenía la mayor responsabilidad en la construcción, la estrategia del técnico se volvió perfecta. Un bloque armadísimo atrás, agrupando jugadores cerca del rival con posesión, cerrando los espacios para los pases y reduciendo el tiempo para pensar, saliendo rápido tras la recuperación para sorprender a una defensa descolocada. Con una acción muy vertical -como no podía ser de otra forma-, la canarinha se adelantó y pudo jugar el partido que más le convenía. Es cierto que tuvo fortuna en acciones decisivas: en el disparo de Riquelme que se fue al poste, en el autogol de Ayala... Pero Dunga parece abonado a ella, y hoy no se puede recurrir a ese argumento como única explicación del resultado final. Brasil le ganó el partido tácticamente a Argentina. Y por ello, el técnico sale reforzado ante todos sus críticos. Consigue el crédito necesario para plantear el próximo Mundial de la manera que encuentre más acertada. Puede hasta repetir un centro del campo físico y renunciar a los talentosos. Así ha ganado una Copa América. Así le ha metido 3-0 a Argentina en una gran final.

Y es que es el entrenador el que aparece como gran triunfador de la tarde venezolana. No hubo un jugador en el equipo campeón que estuviera por encima de los demás en este último partido. Fue un triunfo del bloque, un triunfo del funcionamiento colectivo, un triunfo del que dispuso las piezas sobre el tablero. Cuando se lesionó Elano, Dunga podría haber elegido a Fernando Menegazzo para formar con un trivote con el que flirteó durante gran parte del torneo, pero prefirió a Daniel Alves para tener profundidad por banda derecha y el carrilero del Sevilla acabó siendo decisivo. Él fabricó el 2-0 con el centro que remató Ayala contra su arco y él cerró el encuentro con el 3-0 definiendo de maravilla la aguda asistencia de Vágner Love. Se puede decir incluso que la lesión del centrocampista del Shaktar fue beneficiosa para Brasil.

Se podrá comentar que en este blog se ha pasado de la crítica feroz contra Dunga al elogio de su mismo planteamiento en la final. ¿En qué quedamos, en que es bueno o en que es malo? Probablemente, esta Copa América ha demostrado que este sistema da mejor rendimiento ante equipos grandes que ante escuadras pequeñas. Cuando Brasil ha tenido que llevar la iniciativa ha sufrido y su fútbol exigía a gritos la presencia de algún media punta imaginativo capaz de desequilibrar ante defensas cerradas. Pero en una final ante el equipo que mayor posesión de balón y actitud ofensiva ha mostrado durante todo el torneo, esa disposición ha parecido enormemente efectiva y ha acabado siendo positivamente decisiva -anuló por completo a las figuras rivales y mató al contragolpe-. Probablemente todo hubiera cambiado si el primer disparo de Baptista lo ataja Abbondanzieri -no era imparable- y luego Riquelme adelanta a Argentina. Con el equipo que tenía sobre el campo, a la canarinha le habría costado horrores voltear el marcador. Pero en el fútbol los que deciden son los goles y Brasil ha sabido marcarlos en los momentos oportunos. Y esa virtud es la que mejor define a los equipos grandes.

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domingo, julio 15, 2007

De Lima a Maracaibo

25 de julio de 2004. Argentina acaba de adelantarse en el marcador con un derechazo del "Chelito" Delgado en el minuto 87. Ya casi saborea un triunfo memorable ante Brasil en la final de la Copa América. Queda sólo una jugada, la última que hay que defender. Aguantar sólo una vez más y la gloria será suya. Pero de repente, nadie es capaz de alejar un balón colgado al área que tras varios rebotes le acaba llegando a Adriano. El delantero del Inter suelta un zapatazo descomunal e iguala el partido en el minuto 93. En la tanda siguiente, una albiceleste herida falla dos tiros desde los once metros y entrega a la canarinha el título de campeón continental. Marcelo Bielsa, que pensaba renunciar a su cargo dándole el campeonato a su país, se ve obligado a demorar su decisión hasta la conquista en Atenas del torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos. El golpe va a ser difícil de olvidar.

Final de la Copa América 2004, Argentina 2-2 Brasil (2-4 en los penaltis)
Lima, Estadio Nacional, 25 de julio de 2004, 15:00
Argentina: Abbondanzieri; Coloccini, Ayala, Heinze; Zanetti, Mascherano, Sorín; Luis González (D'Alessandro 75'); Rosales (César Delgado 64'), Tévez (Quiroga 92'), Kily González.
Brasil: Julio César; Maicon, Luisao (Cris 81'), Juan, Gustavo Nery; Kléberson (Diego 54'), Renato, Edú; Alex (Felipe 63'); Luis Fabiano, Adriano.
Goles: 1-0 Kily González 21' (pen), 1-1 Luisao 46', 2-1 Delgado 87', 2-2 Adriano 93'.
Penaltis: D'Alessandro falla (para Julio César), Adriano marca, Heinze falla (desviado), Edú marca, Kily González marca, Diego marca, Sorín marca, Juan marca.

29 de junio de 2005. El fútbol casi siempre ofrece posibilidad de revancha, pero en esta ocasión le regaló a Argentina la oportunidad de devolverle el golpe a Brasil en una final de prestigio once meses después de aquel dramático partido en Perú. Las dos gigantes del fútbol sudamericano se disputaban el título de la Copa Confederaciones después de que en semifinales la albiceleste se cargara por penaltis a México y la canarinha mostrara toda su pegada ante la anfitriona Alemania. Pero esta vez no hubo color. El repóquer de ases del equipo de Parreira apabulló a su eterno rival y dejó la herida aún más abierta.

Final de la Copa Confederaciones 2005, Brasil 4-1 Argentina
Frankfurt, Estadio de la Copa del Mundo, 29 de junio de 2005, 20:45
Brasil: Dida; Cicinho (Maicon 86'), Roque Júnior, Lúcio, Gilberto; Emerson, Zé Roberto; Kaká (Renato 86'), Ronaldinho; Robinho (Juninho Pernambucano 90'), Adriano.
Argentina: Lux; Zanetti, Coloccini, Heinze, Placente; Bernardi, Cambiasso (Aimar 56'), Sorín; Riquelme; César Delgado (Galletti 81'), Figueroa (Tévez 72').
Goles: 1-0 Adriano 11', 2-0 Kaká 16', 3-0 Ronaldinho 47', 4-0 Adriano 63', 4-1 Aimar 65'.

15 de julio de 2007. El destino le da a Argentina otra oportunidad. La albiceleste se mide a Brasil en una gran final por tercera vez en cuatro años. Y ahora parte como favorita. Por su fútbol a lo largo del torneo, por la plantilla que ha llevado a la competición y por el momento estelar de sus figuras. También porque Gilberto Silva, el medio centro más capaz del rival, es baja por sanción. Dunga ha conseguido acallar a sus críticos llegando al último partido del campeonato con un equipo muy físico sin espacio para los enganches creativos. La prensa internacional presenta el choque como un enfrentamiento entre Messi y Robinho por el premio de mejor jugador de la Copa. Es una antagonismo lógico, pues ambos jugadores poseen perfiles relativamente parecidos y además visten la camiseta de los eternos rivales de la liga española. Sin embargo, de los veintidós jugadores que saltarán sobre el césped de Maracaibo, el que ha mostrado un nivel más regular a lo largo del torneo ha sido Juan Román Riquelme. El enganche de Boca, que puede lograr un doblete memorable Libertadores-Copa América, tiene todos los números para volver a ser el líder que marque el ritmo del juego. Y es que los únicos futbolistas que podrían hacerle competencia en el equipo rival, Diego y Anderson, parece que empezarán otra vez desde el banquillo. Por cierto, el que gane esta noche desequilibrará una estadística igualadísima: en las 91 ocasiones en las que se han enfrentado, ambos equipos se han llevado 34 duelos. 23 terminaron en empate. Es por algo que este es uno de los grandes clásicos del fútbol mundial.

Final de la Copa América 2007, Brasil-Argentina
Maracaibo, Estadio José Encarnación "Pachencho" Romero, 15 de julio de 2007, 17:05
Alineaciones probables:
Brasil: Doni; Maicon, Alex, Juan, Gilberto; Mineiro, Josué, Elano; Baptista; Robinho, Vágner Love.
Argentina: Abbondanzieri; Zanetti, Ayala, Gaby Milito, Heinze; Verón, Mascherano, Cambiasso; Riquelme; Messi y Tévez.

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jueves, julio 12, 2007

Épica y arte

Eran las 7:45 de la mañana en España y Diego Capel seguía corriendo. No sólo él. Gerard Piqué aguantaba en el centro de la defensa pese a los problemas físicos que le acechaban y varios jugadores del centro del campo eran aún capaces de llegar a la portería contraria en manada. El equipo de Ginés Meléndez pasó por encima de Brasil en una prórroga épica en la que se impuso por goleada en el aspecto físico. Fue el desenlace de un partido durísimo en el que la canarinha parecía tenerlo todo de cara para meterse en cuartos de final, pero en el que primero la fortuna, después la pillería y finalmente el poderío acabaron por darle la vuelta a un encuentro memorable. Fue la noche de la confirmación de la madurez de una generación prometedora y de su candidatura al título mundial. Fue también el partido en el que Capel se postuló como aspirante al premio de mejor jugador del torneo, aunque sería injusto destacarle sólo a él dentro de un equipo que funciona como bloque.

Unas horas antes, unos cuantos miles de kilómetros al sur, Argentina concertó su cita venezolana con Brasil tras derrotar a México por un abultado 3-0. El marcador sugiere un encuentro sencillo, pero no lo fue. O al menos no lo fue hasta que Messi se sacó de la chistera una idea genial ejecutada con precisión científica. En el primer tiempo las estrellas estuvieron anuladas y los dos equipos dirimieron una batalla ardua: pocos espacios, escasas ocasiones, bastante respeto, mucho nivel. Guardado fue el que tuvo la más clara para inaugurar el marcador, pero fue Argentina la que golpeó primero. Entre el error de Oswaldo en el tanto de Heinze y los cambios de Hugo en el descanso, el cuadro azteca se vio obligado a irse hacia arriba y a dejar más expuesta su fantástica defensa. Pudo empatar Castillo en su única ocasión de la noche, pero su derechazo se fue al larguero. Como en una reproducción del primer tiempo, Argentina no perdonó en la que tuvo y Messi firmó el gol de la Copa. Una obra de arte que, junto al dudoso penalti sobre Tévez, acabó por hundir a un México que no mereció tamaño castigo. Luego ya fue un baile.

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miércoles, julio 11, 2007

Noches de julio de 2007

Noches largas que terminan cuando casi amanece. Podría ser la historia de un verano de fiestas y terrazas, de discotecas y paseos marítimos, de caipirinhas y cervezas. Pero no. Si estos días trasnochamos de forma exagerada es por el fútbol. Por la Copa América y por el Mundial sub-20. Ayer empezó lo mejor. Hoy nos vamos a superar. Serán más de las siete cuando nos vayamos a la cama.

Brasil, Uruguay y la iluminación del estadio de Maracaibo decidieron que el partido de ayer se prolongara hasta más allá de las cinco. ¿Y quién se atrevió a cerrar los ojos? La tensión de una semifinal clásica sumaba más que el cansancio de un día largo. Ni los diez primeros lanzamientos de la tanda de penaltis sirvieron para decidir el ganador. El desenlace no puede sorprender a nadie: como casi siempre en los últimos años en este tipo de definiciones, ganó la canarinha y perdió el cuadro charrúa. Y sonrió Dunga, que ya conquistó un Mundial desde los once metros. Parece que la suerte esté de su parte: por anotar otra vez en la primera que tuvo su equipo, por marcar el 2-1 justo después de que le empatara una Uruguay que estaba siendo mejor, por ese centímetro que le faltó a Pablo García para que el resultado final hubiese sido radicalmente distinto. Aunque no debemos pasar por alto un detalle: con 2-2 y a falta de quince minutos, el seleccionador brasileño modificó el estilo de su centro del campo dando entrada a Diego y a Fernando Menegazzo por Baptista y Josué. Recurrió al talento cuando más amenazado se sintió. El cambio no fue decisivo, pero el 10 del Werder Bremen le dio otro aire al ataque de Brasil. Veremos qué once saca en la final.

Y esta noche se juntan dos partidazos superlativos. México-Argentina o la final anticipada de la Copa América si el fútbol entendiera de justicia. España-Brasil o la gran prueba para un equipo sub-20 que por fútbol merece ser catalogado como favorito por mucho nombre que tenga el rival. En el primer choque, la atención la centra la situación de Nery Alberto Castillo. Se le da casi por descartado, pero podría ser una maniobra de despiste. Flota en el aire la sensación de que sin el crack de Olympiacos las opciones del equipo de Hugo se reducirían notablemente, pero lo cierto es que México ya puso contra las cuerdas a la albiceleste en el último Mundial cuando el ex de Danubio no había ni elegido jugar por ellos. Bravo, que no es en absoluto mal delantero, sería la opción más lógica en el ataque azteca si nos quedamos sin ver a la gran estrella del torneo. En Argentina Basile puede modificar su once de gala: Tévez mejoró el juego del conjunto en la segunda parte ante Perú y podría haberle ganado el puesto a Diego Milito. Por los jugadores que habrá sobre el campo y por los estilos mostrados hasta ahora, lo normal sería que el balón fuera para Riquelme y compañía y que México buscara explotar el contragolpe. Pese a su buen registro goleador, el combinado del "Coco" ha tenido problemas para profundizar en algunas fases de la mayoría de partidos. Hoy se mide a la zaga más dura, por lo que el teórico favoritismo albiceleste debe ser entendido como algo muy ligero. En realidad se trata de un choque tremendamente equilibrado de difícil pronóstico.

Y lo del sub-20 viene a ser como un examen para calibrar el grado de madurez de una generación española que no debería levantar ya duda alguna. Su fútbol ante Jordania rozó lo sublime en el primer tiempo, pero ahora toca mostrar la misma cara ante un equipo cuya camiseta impone respeto. También sus nombres, sobre todo en la delantera: Pato y Jô. Pero hoy se medirán a la que probablemente sea la mejor pareja de centrales del torneo -Piqué y Valiente- y en el otro extremo Capel y Mata pueden hacer auténticas diabluras ante una zaga que se ha mostrado bastante insegura hasta el momento. A priori España parece mejor, pero en el fútbol esto hay que demostrarlo en el campo. Ese es el gran reto de un equipo muy equilibrado y que parece tener todo el futuro del mundo.

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miércoles, junio 06, 2007

Belhadj, zurda fina para el Lyon

Anoche acudí al Camp Nou creyendo que iba a presenciar un partido con escaso interés entre una Argentina que no daría lo mejor de sí misma y una selección argelina que estaría bastante por debajo de su rival. La mala clasificación de los norteafricanos en la fase de clasificación para la CAN 2006 nos podían hacer pensar que el fútbol de ese país está en crisis, aunque en las eliminatorias actuales esté cosechando resultados que denotan una clara mejoría. Sin embargo, nunca debimos olvidar que el fútbol de esa zona del mapa suele generar jugadores de buen nivel técnico. Así, anoche, en un partido que confirmó a Lionel Messi como estrella indiscutible de la albiceleste que partirá como gran favorita en la próxima Copa América, dos futbolistas argelinos dejaron su sello con una magnífica actuación personal. Uno fue Karim Ziani, cuya temporada en el Sochaux ya ha sido muy llamativa. El otro, Nadir Belhadj, merece un artículo para él.

El Olympique de Lyon, lo hemos dicho en varias ocasiones, ha cimentado su éxito en el enorme trabajo de planificación que llevan a cabo sus responsables técnicos. Sólo se desprenden de un jugador clave cuando tienen ya en la recámara a un sustituto de garantías. Conscientes de que Eric Abidal iba a abandonar el club en verano -probablemente vía Barcelona- y de que el ciclo de Florent Malouda, elegido mejor jugador de la última Ligue 1, estaba tocando a su fin -lo sitúan en Liverpool-, el Lyon apostó por uno de los mejores zurdos del campeonato francés para conseguir en un solo fichaje un buen sucesor para cualquiera de los dos. Y éste es Nadir Belhadj, internacional argelino nacido en Francia hace 24 años y cuya carrera profesional ha transcurrido entre Gueugnon y Sedan. Pese a que el equipo de las Ardenas ha ocupado la última posición de la liga durante casi toda la temporada, el buen hacer de este lateral ofensivo no ha pasado inadvertido para el campeón, que le firmó hace ya varios meses. El partido de anoche en el Camp Nou define las características de Belhadj: su buen manejo de balón le permite jugar en posiciones más avanzadas -ayer actuó de interior- y tiene en el golpeo con la pierna zurda una de sus grandes armas. De ahí nacieron ayer los tres goles que marcó Argelia -aunque también hay que decir que colaboró Abbondanzieri-: un córner preciso que remató Yahia en el primer palo y dos libres directos con rosquita que no tocó nadie y que, tras botar, se introdujeron en el arco del Pato. Por si alguien se preguntaba quién era el primer refuerzo del Lyon 2007-2008, Belhadj respondió ayer a base de envíos envenenados.

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