martes, septiembre 16, 2008

Los otros cracks argentinos

Argentinos, móviles, poseedores de una arrancada explosiva y una enorme capacidad para desequilibrar. Capaces de hacerse las jugadas ellos solos, de levantar con su talento individual a un colectivo. Podría estar hablando de Lionel Messi y Sergio Agüero, pero me refiero a dos de las grandes sensaciones del inicio de campeonato en Italia: Mauro Zárate y Ezequiel Lavezzi. Si el ex de Vélez firmó un golazo monumental con un zurdazo teledirigido, el Pocho logró que San Paolo se olvidara por un instante de esa sanción que le había dado una imagen deslucida y comandó la meritoria remontada ante la Fiorentina. El azul celeste de sus camisetas los acerca a su tierra. Serían fijos en muchas selecciones del mundo, pero tienen por delante a dos cracks que no se discuten. Y a Tévez, el gladiador sacrificado, el delantero que también trabaja, el goleador que incluso asiste. Es el privilegio de Basile, que puede elegir entre lo mejor, y también su gran suplicio: tener que despreciar auténticas joyas.

Pero ellos dos no estarán mañana en el gran escenario de naturaleza europea y proyección planetaria. Regresa la Champions y lo hace con Inter, Manchester United y Chelsea como grandes favoritos. Vale, como mis grandes favoritos. Ya se sabe que entre los gigantes las distancias son muy cortas, los detalles deciden y la inspiración determina. En realidad es un torneo a ocho o diez, y si a eso le añadimos el carácter imprevisible y más arbitrario de las eliminatorias a doble partido nos encontramos con un campeonato mucho más incierto que cualquier liga nacional. Menciono a los dos finalistas del año pasado, sólo separados por un resbalón, porque estuvieron por encima y además han sumado ambos un megacrack a sus plantillas: Deco y Berbatov. Y digo Inter por el plus que supone Mourinho para un bloque de enorme nivel competitivo, mejorado en cuanto a calidad y hambriento como pocos. Y sueño Arsenal, claro, siempre partiendo desde una segunda fila por su apuesta a largo plazo, por su renuncia a gastar dinero firmando a grandes nombres.

Motiva el Marsella-Liverpool en el día del estreno. Debería ser más equilibrado que el del año pasado, en el que los galos se hicieron un harakiri asumiendo unos riesgos en defensa que no se correspondían con su necesidad. Ya lo digo en la Guía Marca de la Champions que sale este martes a la venta: se fueron Nasri y Cissé pero el OM tiene más peso arriba que el año pasado. Vi íntegro su partido en Burdeos el sábado y no lo ganó porque falló tres situaciones de uno contra uno que en circunstancias normales acaban en gol. No tuvo la pelota -Gerets no la quiso-, pero sus contragolpes fueron demoledores. Quizá busquen la misma estrategia, aunque es complicado pensar que el Liverpool se lo vaya a permitir. Motivado por su gran segunda parte ante el Manchester United, el conjunto de Benítez descubrió que es capaz de pelear con los grandes incluso sin Torres ni Gerrard. Y este es quizá el detalle más interesante que nos dejó el duelo de Anfield, además de la sensación que dejaron los red devils de desaprovechar a Rooney metiéndolo en la banda.

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viernes, agosto 15, 2008

¿Una Premier a cuántos?

Llega el gran día. Vuelve la Premier, la reina de todas las ligas, el símbolo del fútbol puro, de la fidelidad a unos colores, del respeto a los profesionales, de la pasión bien entendida. Radio Marca retransmitirá mañana el partido inaugural entre el Arsenal y el West Bromwich Albion en un programa especial de 12 a 4 en el que también tendrán cabida los apasionantes cuartos de final del torneo olímpico de fútbol. Llegados a este punto, uno se pregunta qué nos deparará la nueva temporada. Las versiones más optimistas apuntan a una pelea por el título en la que incluso el Tottenham podría tener voz y voto, con lo que serían cinco los aspirantes. Otros, aferrados a la realidad de las últimas campañas, vuelven a pronosticar un duelo a dos entre United y Chelsea. Quizá, al final, la carrera se sitúe en un termino medio.

No hace falta hablar del Manchester United. Es campeón de Inglaterra y de Europa, posee una plantilla completísima y demostró además su capacidad para manejar registros distintos. No ha habido grandes movimientos en su mercado de fichajes, por lo que su candidatura vuelve a ser indiscutible. Y ya no digamos si acaba llegando Berbatov. El Chelsea, por su parte, se ha reforzado aún más con Bosingwa y Deco, un ganador nato cuya experiencia en las Islas debe servir para cerrar incluso con más éxitos una carrera admirable. Llega Scolari al banquillo, una apuesta sorprendente si creemos a los cronistas que indicaban que Abramovich quería a un entrenador que apostara por un fútbol más ofensivo. Experimentado y exitoso, el brasileño debe saber manejar el vestuario y probablemente saque un rendimiento acorde con el potencial de los mimbres a su disposición. Pero no es Mourinho. El mejor entrenador al que podía aspirar el millonario ruso ya terminó su etapa en Stamford Bridge y ahora está en Milán. Lo digo porque, aunque estoy convencido de que los blues pelearán por todas las competiciones, dudo muchísimo que se acerquen al nivelazo del Chelsea de los dos primeros años del técnico portugués. Eso fue un tope de rendimiento, por mucho que se escapara la Champions, un torneo en el que no siempre gana el mejor.

El Arsenal no se quedó tan lejos. A cuatro puntos. Sin tantas lesiones de futbolistas fundamentales, Wenger habría peleado el título hasta la última jornada, con bastantes posibilidades de ganarlo. Sin embargo, la ausencia de Flamini no ha sido aún sustituida, y esa es la gran duda que planea sobre un equipo cuyo once titular está compuesto, en el resto de demarcaciones, por futbolistas formidables. Dos factores necesitan los gunners para ser candidatos al título: encontrar a ese acompañante de Fàbregas, ya sea en la propia plantilla o en el mercado, y tener fortuna en no perder a sus piezas básicas. El alsaciano sigue apostando por sus jóvenes y prefiere, en la mayoría de los casos, formar talento antes que comprarlo a golpe de talonario. Es una cuestión de filosofía, pero también un peaje necesario debido a la construcción de un estadio moderno que en el futuro sí debe aportar beneficios económicos a la entidad. Pero por ahora, esta situación convierte el reto en un "más difícil todavía", una odisea que en caso de superarla con nota tendría un mérito añadido.

Al Liverpool hay que exigirle constancia. Que pelee todas las semanas como si estuviera en juego una plaza en la final de la Champions. Ya no puede haber excusas: con Keane, Gerrard, Torres, Benayoun y Babel hay talento suficiente para derrotar a cualquier rival encerrado. Son muchos años ya gastando mucho dinero, fichando lo que pide el entrenador, por lo que Benítez ya dispone de un bloque para luchar de una vez por un torneo que hace demasiado tiempo que no acaba en las vitrinas de Anfield. Los triunfos europeos le han servido al técnico madrileño para tapar sus pobres actuaciones en el campeonato liguero, mientras sus rivales, con más o menos suerte, iban a por todos los frentes. Se ha asumido como cierto el discurso que sitúa al Liverpool en un nivel inferior al de los demás gigantes, disculpándolo luego si se cae de la terna antes de Navidad. Llega el momento de asumir las responsabilidades con valentía. Y si no se puede exigir nunca la victoria en un campeonato con tantos gallos, sí al menos debe pedirse a un equipo tan potente que esté con los mejores hasta el final.

Y cerramos con el Tottenham. ¿Estará peleando con los cuatro gigantes o hay que ponerle en el grupo de los decentísimo Everton, Aston Villa y Portsmouth? Me ha gustado que Juande haya declarado que van a por todas y que están preparados para competir con los gigantes. Si ya rozó el cuarto puesto en campañas anteriores, ¿cómo no va a aspirar a él ahora que se ha reforzado a conciencia para dar el salto de calidad? Sin embargo, resulta complicado pronosticar su futuro debido a la incertidumbre sobre la situación de Berbatov y Arshavin, aunque lo más lógico resulte pensar que uno se irá y el otro llegará. Con lo que hemos elogiado en este blog al ruso y a Modric, es evidente que si se juntan en el Lane estaremos ante una de las propuestas más atractivas de toda la Premier. Un equipo para que su hinchada sueñe con todo.

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jueves, agosto 14, 2008

No fue un rival estándar

La jornada de ida de la tercera previa de Champions nos deparó varios resultados llamativos, aunque no en los encuentros de los gigantes, que, salvo en el caso del Liverpool, sentenciaron su pasaporte para la fase de grupos. Pero las goleadas de Dinamo de Kiev y Anorthosis en sus duelos morbosos ante Spartak y Olympiacos y el triunfo a domicilio del BATE Borisov se salieron del guión previsto y dieron aire fresco a una ronda que, muchas veces, se convierte en demasiado previsible. Podemos estar ante la edición con más debutantes de los últimos tiempos. No olvidemos que, además de las sorpresas que se produzcan en esta previa, CFR Cluj y Zenit de San Petersburgo ya tienen asegurada su plaza.

¿Estará también el Standard? Lo dudo: noventa minutos en Anfield son muy largos y el partido en ese templo sagrado será muy distinto al que se vio ayer en Lieja. Pero, ocurra lo que ocurra, aplaudamos al campeón de Bélgica, que fue mejor que el Liverpool en prácticamente todas las fases del encuentro de anoche. Benítez tuvo que alinear al joven Damien Plessis ante las bajas de los olímpicos Leiva y Mascherano y los problemas físicos de un Gerrard que sólo acudió al rescate en la última media hora de juego, cuando el técnico madrileño consideró indispensable recurrir a su capitán para intentar cambiar un guión que no le estaba gustando en absoluto. Y es que todo el ímpetu, todo el entusiasmo, incluso todo el fútbol, lo puso el conjunto de Boloni. Y todas las ocasiones claras. Estuvo por encima del nivel medio de los rivales que suelen encontrarse los grandes en esta ronda. De hecho, Reina, lo dijo el propio Rafa, fue el mejor del partido.

Teníamos excelentes referencias de los jóvenes futbolistas que configuran la columna vertebral de este Standard. Ayer lo demostraron ante uno de los equipos más potentes del continente. Los belgas defendieron en bloque, empezando por los delanteros, que dificultaban la salida de balón de los reds. Los cuatro centrocampistas estaban siempre pendientes de encimar a los posibles receptores del balón. Y Carragher y Agger no sabían qué hacer con la pelota: se la pasaban horizontalmente ante los abucheos de un público entregado, en una imagen que recordó por momentos el penoso espectáculo de los centrales de Grecia ante Suecia en la Eurocopa. Así, Defour y el monumental Fellaini se comieron por completo a Alonso y Plessis. Y los cuatro hombres de ataque, Torres, Keane, Benayoun y Kuyt, estuvieron inéditos. Un nulo: ese fue el resultado del primer ensayo oficial de la nueva pareja de ataque del Liverpool.

Pero si en defensa estuvo impecable el conjunto de Boloni -el ecuatoriano Aragón sólo tuvo que hacer una parada, nada difícil además-, en ataque le generó muchas dificultades a la zaga de Benítez. Dossena no tuvo un debut plácido: Dalmat le volvió loco. Y los centrales no lograron en ningún momento imponerse en el carrusel de centros cruzados que plantearon los belgas y que se convirtieron en oportunidades claras de gol. Pero a los locales les faltó, como a tantos otros equipos decentes, calidad en la definición. La que probablemente sí tendrá el Liverpool en la vuelta y le permitirá sentenciar la eliminatoria.

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miércoles, agosto 13, 2008

Lo buscabas en Shanghai y está en Lieja

Se habló mucho de Messi, Diego y Rafinha, pero Argentina y Brasil siguen disfrutando de su participación en los Juegos Olímpicos pese a la sentencia del TAS. En cambio, son selecciones más pequeñas las que se ven perjudicadas por la coincidencia entre el calendario de clubes y el de equipos nacionales. Bélgica, que con todos los efectivos disponibles sería una candidata muy a tener en cuenta en la pelea por las medallas, tuvo que disputar hoy su encuentro crucial ante Nueva Zelanda sin los que probablemente sean sus dos mejores futbolistas: Vincent Kompany y Marouane Fellaini. Al primero lo reclamó el Hamburgo para el encuentro inaugural de la Bundesliga ante el Bayern, que se disputará el viernes por la noche. Un caso que ha levantado mucha polémica, porque al parecer, según anunciaba la federación belga, la intención del jugador era permanecer en China. Pero, después de perder el primer vuelo al olvidarse el pasaporte, el poderoso defensor ya está en Alemania. Más comprensible por la trascendencia del compromiso que lo ha devuelto a Europa es el capítulo de Fellaini: su Standard se enfrenta esta noche con el Liverpool en uno de los duelos más destacados de la ronda previa de la Champions. Irónicamente, fue su sustituto, Faris Haroun, el que marcó el gol que clasificó a Bélgica para medirse a Italia en cuartos de final, en lo que será un duelo interesantísimo.

Lamentablemente, Fellaini no puede estar en dos sitios a la vez. El dilema que se le planteó, a él y a las autoridades futbolísticas belgas, era de proporciones monumentales. ¿Qué es más importante para su país: lograr una medalla en el torneo olímpico de fútbol o conseguir una histórica clasificación del Standard de Lieja para la fase de grupos de la Champions? Difícil de responder. En cualquier caso, el tiempo para dudar ya terminó. El medio centro, que actuará como central esta noche para suplir la baja del sancionado Onyewu, se enfrenta al reto de intentar parar a la dupla Torres-Keane, que debutará en compromiso oficial. El duelo se antoja atractivo: no sólo por ver por primera vez a la nueva versión del equipo de Benítez -que tras el enésimo desembolso económico veraniego presenta la mejor plantilla de toda la era del técnico madrileño-, sino porque además el conjunto belga posee a varios jóvenes prometedores que también debemos incluir en ese relevo generacional tan esperanzador para los centroeeuropeos -los más notables, Steven Defour y Axel Witsel-.

El de Lieja es pues un plato fuerte en una jornada que nos brinda la oportunidad de revivir un clásico de la era soviética: el Spartak de Moscú-Dinamo de Kiev. Los favoritos no deben pasar grandes apuros: el Barça debería liquidar ya hoy su cruce ante un Wisla en el que Pawel Brozek es lo más decente, al igual que la Juve ante el Artmedia. Quizá pueda sufrir algo más el Arsenal ante el Twente: por su condición de visitante y por las numerosísimas bajas que tiene Wenger y que lo obligarán a improvisar un centro del campo con Denilson y el novato Ramsey, al que la primera gran oportunidad le llega mucho más pronto de lo que se podía esperar. Y en Alemania, eliminatoria igualada entre Schalke y Atlético. Los españoles serían favoritos con Agüero, pero como ha quedado claro, Argentina no es Bélgica.

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jueves, mayo 01, 2008

La final que merecía Mou, la final que merece Lamps

El fútbol es así de caprichoso. En el año en el que hay menor diferencia de potencial entre ambos, en el año en el que el Liverpool posee la mejor plantilla de toda la era Benítez y en el año en el que al Chelsea no lo entrena el técnico con más espíritu ganador del fútbol actual, el equipo de Stamford Bridge ha llegado a la final de la Champions. Una final merecidísima para el club que ha competido con mayor intensidad y en todos los frentes en los últimos cuatro años. Una final que merecía José, por haber ido siempre a por todos los títulos, por no haber despreciado un solo partido, por ser el arquitecto del bloque que dominó el fútbol inglés con mayor solidez y con una aureola de máquina insuperable. Quizá en un acto de justicia poética, los hombres que certificaron el pase de los blues a Moscú fueron sus dos jugadores más fieles, los más mourinhistas del vestuario, Didier Drogba y Frank Lampard. Un guiño al mundo para dejar claro que, por mucho que sus críticos puedan aprovechar ahora el triunfo de Grant para atizarle, el éxito del Chelsea tiene mucho que ver con el estratega de Setúbal. Los londinenses han jugado toda la temporada con el sistema de los mejores tiempos de Mou, con los automatismos generados por sus más de tres años en el cargo, con la columna vertebral que él definió para convertir al equipo en una trituradora hambrienta.

La final que merecía Mou, pero también la final que merecía una generación de futbolistas fantásticos. La final que merecía, sin ninguna duda, Frank Lampard Junior, una leyenda indiscutible -como rezaba una pancarta ayer en el Bridge-, "el mejor profesional que he conocido en mi vida", según dijo el propio entrenador portugués. En el momento más emotivo de toda la edición de la Champions 2007-2008, Frankie, que ya había regalado al partido asistencias fantásticas sólo al alcance de los supercracks, convirtió el penalti decisivo engañando a uno de los mejores especialistas en detenerlos, se besó el brazalete y señaló al cielo. En la grada, su padre, mito del West Ham, aplaudía el coraje de su hijo. A uno, al que le da igual que gane Chelsea o Manchester United, le entran ganas de que la Champions viaje a Londres sólo para recompensar a un futbolista con una trayectoria monumental y al que han querido enterrar demasiado pronto. Lampard fue durante los dos años de dominio blue el mejor jugador de la Premier con una diferencia abismal. Merece ganar el título más elevado, porque su fútbol ha estado en la cima.

Y la final que merecían Cech, Terry, Carvalho, Makelelé, Drogba. ¡Qué partido de Drogba! ¡Qué definiciones en el momento decisivo, aquel en el que a muchos les tiemblan las piernas! Benítez lo picó en la previa y al marfileño las críticas le sirvieron de acicate.

Se generan debates en los comentarios sobre la justicia del resultado, ese término tan abstracto. El Liverpool ganó dos veces sin ser más que el Chelsea, siempre con los pequeños detalles de su lado. Ayer, la intensidad con la que los blues jugaron la prórroga desafió todas las leyes físicas. Se sobrepusieron al gol anulado a Essien y volvieron a ir a por el segundo, y luego a por el tercero. En ese tramo decantaron una eliminatoria equilibrada.

Las lesiones perjudicaron al Liverpool. La de Fabio Aurelio en la ida, la de Skrtel en la vuelta, la de Torres en el tiempo extra. Pudieron ser factores determinantes. Como lo fueron las ausencias de Sagna y Flamini para el Arsenal en los cuartos de final. Entonces se dijo que aquello era producto de la mejor gestión de plantilla de Benítez, que rotaba para evitar contratiempos. Sin embargo, el infortunio puede azotarte en cualquier momento, rotes o no. Sólo ayer, cuando la moneda salió cruz, el Liverpool se dio cuenta de que en la Champions el factor suerte tiene un papel decisivo. No tanto en la liga, donde la longitud del torneo juega a favor de los mejores. Apostar casi toda la temporada a una competición en la que influyen tantos factores incontrolables es un riesgo demasiado elevado. Hasta ahora a Benítez le había salido bien. Esperemos que esta derrota le anime a pelear de verdad por una Premier que, por potencial económico y grandeza de la institución, debería ser un objetivo abordable. La historia del Liverpool lo merece.

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miércoles, abril 23, 2008

Como siempre, los pequeños detalles

Los Liverpool-Chelsea son así: hay pocas oportunidades y se suelen decidir en pequeños detalles, por errores individuales, por cuestiones que tienen poco que ver con el plano general del juego. Así fue en las dos semifinales que ganó el equipo de Benítez -ambas con más ocasiones de gol para los blues- y así fue anoche en Anfield en un partido en el que sólo el extraño desacierto de Torres de cara a portería y la excelencia de Cech evitaron un triunfo que los reds merecieron por su mayor número de llegadas. El equipo de Benítez supo sacarse de encima la agresividad inicial de los londinenses, que empezaron mejor, y dominó gran parte del encuentro, aunque tampoco con una superioridad tan escandalosa como para poder decir que el resultado final fue la mayor injusticia del mundo. El Chelsea pareció por momentos carecer del espíritu ganador que sí poseía en los tiempos de Mourinho -como había comentado Rafa en la previa-, pero sí fue capaz de fabricar un par de oportunidades claras gracias a la clarividencia de Frank Lampard, que estuvo torpe en una pérdida de balón que propició el 1-0 pero que creó con su visión y su precisión lo más meritorio que hizo su equipo en ataque. Gerrard apareció menos que en otras ocasiones, pero estuvo a punto de anotar un golazo memorable. Skrtel y Carragher formaron una pareja casi insuperable, pero cuando Riise tuvo que cerrar en una acción por banda su equivocación dejó la eliminatoria muy complicada para el Liverpool, que nunca ha marcado en Stamford Bridge desde que lo entrena Benítez. Por un simple detalle, como tantas otras veces.

Distinta será la historia esta noche en el Camp Nou. Espero a un Barça muy superior al que hemos visto últimamente, con la maestría de Deco en el centro del campo y con un tridente Iniesta-Eto'o-Messi que asusta tanto como el que pueda plantear el rival. Cuando hay un premio tan importante en juego, la tensión competitiva se eleva y las estrellas son capaces de rendir por una vez como si estuvieran teniendo continuidad en su fútbol reciente. Sin embargo, no podemos esconder el favoritismo de un Manchester United superior en el apartado colectivo y que quizá hoy muestre una cara más bien conservadora, con un repliegue parecido al de Roma, con muchas ayudas de los extremos y con el contragolpe como arma principal. Sea como sea, será un partidazo imperdible.

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jueves, abril 10, 2008

Rotar para ganarlo todo

Cuando se escuchan y se leen grandes elogios hacia la política de rotaciones de Rafa Benítez por haber sabido regular a su equipo para que haya llegado en plenitud de condiciones físicas al tramo decisivo de la Champions League, ¿qué no diremos de Alex Ferguson? El escocés no sólo ha logrado que su escuadra se haya metido en semifinales con el cartel de máximo favorito al trono continental, sino que además lo ha hecho sin renunciar a ningún otro título. El técnico español ha sido criticado por sacar onces demasiado alternativos en encuentros de liga que lo han alejado de la cabeza y en esa fatídica tarde copera ante el Barnsley. Para Rafa, la prioridad siempre ha sido Europa. En cambio, el Manchester United ha intentado ir a por todo -también el Chelsea- y a día de hoy es líder de la Premier y sigue invicto en el torneo de las estrellas. Sólo quedó eliminado de la FA Cup por un partido de infortunio infinito, cuando debió ganarle al Portsmouth por goleada pero acabó perdiendo por una de esas casualidades fantásticas que a veces nos regala el fútbol. Pero cayó con los mejores sobre el campo, en una clara demostración de que Ferguson no prioriza nada, sino que lo quiere todo. Por lo que conlleva de ambicioso y atrevido, siempre me parecerá más admirable este planteamiento que el de Benítez -cuyo club, por cierto, en contra de lo que se suele comentar, ha gastado más dinero en fichajes en los últimos cuatro años que el Manchester United-.

¿A qué viene todo esto? Al once que ha sacado el United esta noche contra la Roma. Ha reservado a Cristiano Ronaldo, Wayne Rooney y Paul Scholes, probablemente sus tres piezas de mayor valor en ataque. Ha jugado con el 0-2 de la ida, consciente de que el domingo tiene una finalísima en la Premier ante el Arsenal. Y le ha bastado para ganar. No lo ha hecho con brillo, no ha aplastado al rival, pero ha seguido adelante y tendrá a sus cracks descansados para el clásico del fin de semana. Con el margen que llevaba, podía correr este riesgo. Si la Roma se hubiese adelantado, habría podido introducir a sus estrellas aún con la eliminatoria a favor. Extraordinaria gestión de plantilla de un entrenador de leyenda.

Digamos también que la Roma murió con una dignidad bárbara. Le igualó la posesión a un equipo que suele apropiarse del balón, generó peligro -aunque Doni había salvado antes opciones claras del United- y por momentos dio la sensación de ser capaz de meterse de lleno en la batalla. Su honrosa caída debe proporcionarle fuerzas para intentar quitarle al Inter el título de la Serie A. Un premio que, ya lo hemos dicho en alguna ocasión, probablemente merezca el conjunto de Spalletti por las sensaciones que ambos candidatos dan sobre el campo.

Pero pasó el United y le espera el Barça. Se viene un esperadísimo duelo de colosos del fútbol actual entre Cristiano Ronaldo y Messi, pero en lo colectivo parece no haber color a día de hoy. Y es una lástima, porque por nombres el equipo de Rijkaard podría tener mucho que decir en la eliminatoria. Pero su fútbol es decadente y ante el Schalke pasó casi escondiéndose. Mucho tendrá que cambiar el panorama para que el choque se presente realmente competido, aunque en las grandes citas las estrellas se crecen y la tensión es otra. Y esto es fútbol, claro está, y a veces no tiene lógica.

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miércoles, abril 09, 2008

Crónica muy subjetiva sobre el final de un sueño

Cuando Theo había firmado la jugada con mayúsculas de esta edición de la Champions League, Babel cayó en el área y el árbitro sueco pitó penalti. Andújar Oliver dijo en la transmisión que hicimos en Radio Marca que ningún entrenador se quejaría del colegiado. Wenger, of course, lo hizo. No podía ser de otra forma. En dos acciones similares, una en la ida y la otra en la vuelta, las decisiones fueron distintas. Incluso pareció mucho más claro el agarrón sobre Hleb en el Emirates que el que derribó al ex delantero del Ajax en la vuelta. Hablaremos de muchas cosas -lo haré yo también a continuación-, de tácticas, de jugadores que no debieron estar, de otros a los que se echó de menos, de valentía y de carácter, pero at the end of the day, esa jugada de Kolo con Ryan decidió la eliminatoria. Si el árbitro la pitaba era billete para el Liverpool, si no la señalaba probablemente se habría metido el Arsenal. Critiquemos también al defensor marfileño por situarse demasiado cerca de su rival, por dejar lugar a la duda. Debió quedarse parado, Gallas le había hecho la cobertura y ya estaba esperando a Babel. Me alegro, al menos, cuando llego a casa, me pongo a leer la prensa inglesa y descubro que califican el penalti como controversial. Claro, discutible, polémico. Demasiado para decantar una eliminatoria tan disputada.

Wenger siente que la justicia no trató bien a su equipo. Quizá tampoco él estuvo acertado en alguna decisión -Senderos, Gilberto, Walcott-, pero lo que ha condenado a este Arsenal ha sido la desmembración de su equipo titular. Las lesiones han destrozado a un bloque fantástico que estaba preparado para luchar con los mejores. La ausencia de Sagna planteó un quebradero de cabeza que finalmente no se resolvió de la mejor forma posible, pero uno se pregunta cómo debió hacerse -la solución obvia parecía Eboué en el lateral, pero con él en ese puesto el equipo ha sido muy desbordable por su costado-. Sin Rosicky, el técnico alsaciano se quedaba sin el único de sus jugadores de banda con cierta capacidad goleadora. Sin Eduardo, sin el mejor finalizador de la plantilla. Sin Van Persie -que no está bien-, sin el delantero más directo, el mejor lanzador desde fuera. Ya sólo faltaba que se lesionara Flamini. ¡Ay, cuando se lesionó Flattuso! ¿No pensaste tú también que ese partido difícilmente se ganaba? Miramos al banquillo y aparecía Gilberto como única alternativa. Y nos echamos a temblar. ¡Qué grande fue Gilberto en sus buenos tiempos, pero qué lejos quedan éstos! Prometo que en ese momento lo vi muy negro, pese al 1-1 del marcador, y que me la habría jugado antes con Alex Song que con el brasileño. Era arriesgado, no tiene ritmo, le falta experiencia, pero el camerunés posee una vehemencia y una intensidad que suplen todo lo demás. Y si se apuesta por los jóvenes, se apuesta por ellos hasta el final, con todas las consecuencias. Pero la historia fue distinta. Mathieu se fue, se sentó en el banquillo con un gorrito, Cesc se fundió teniendo que hacer el trabajo de los dos, no le quedó oxígeno para pensar y el Liverpool imprimió el ritmo que quiso. Se acabó el Arsenal. Y pese a ello fue capaz de reaccionar, de lograr ese 2-2 que bajó del cielo, de otro planeta quizá, para que al final ese penalti lo echara todo por la borda. Oh, Theo, ¡no te merecías algo así! Ahora este golazo de youtube no valdrá para nada, no será tan legendario, no podremos recordarlo con una sonrisa.

Es evidente que Benítez ha armado un equipazo, el mejor de toda su era en Anfield, el que tiene más calidad diferencial arriba -Torres, Babel-. Un candidato indiscutible a ganar la Champions, por mucho que en la Premier decepcione años tras año. Pero su Liverpool no tuvo tantas lesiones de hombres fundamentales y las decisiones arbitrales decisivas estuvieron de su lado. Es por ello que Wenger se siente traicionado por la justicia. En fin, qué le vamos a hacer. Pues nada, irnos a dormir, que ya es tarde.

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jueves, abril 03, 2008

Si mereció un empate, no fue a uno

Más allá de los interminables debates que intentan descubrir dónde está la relación entre lo bello y lo bueno, resulta cuanto menos curioso que el Liverpool pueda clasificarse para los cuartos de final de la Champions gracias a una regla -la de los goles en campo contrario- que a priori pretende premiar al equipo que se ha comportado de una forma más atrevida como visitante. Si en Anfield no hay goles, el pase del equipo de Benítez gracias a esta discutible normativa resultaría casi una broma pesada. Seamos justos con el técnico madrileño y digamos que los reds defendieron muy bien y consiguieron que el Arsenal, uno de los equipos de Europa que más oportunidades de gol genera, no tuviera tantas opciones claras como de costumbre. Por ese trabajo bien hecho, desde una perspectiva que no valorara para nada la osadía ni el estilo, podríamos llegar a afirmar que quizá merecieron el empate -aunque a mi me pareció que los gunners debieron ganar-. Pero en ese caso, lo merecieron a cero. Nunca a uno. La sensación que dejó el partido fue que el Liverpool no hizo lo suficiente para llevarse un valioso gol en campo contrario. Prácticamente no lo buscó, pero tiene a un fenómeno llamado Gerrard que es capaz de producir más beneficios que los que pretende el planteamiento colectivo. Podrá decir Benítez que, al empatar tan pronto, tuvo una ventaja que defender. Y que de haberse prolongado el 1-0, el partido hubiera sido distinto. Puede ser. Pero resulta cuanto menos cruel, visto lo visto sobre el césped, que sean los reds los que tengan ahora la iniciativa en la eliminatoria.

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viernes, marzo 28, 2008

Un fin de semana sin reservas

El fin de semana previo a una ronda importante de Champions suele ser un escenario ideal para las rotaciones. Los grandes, a veces, piensan más en su cita europea y ofrecen la oportunidad más propicia a sus rivales inferiores. Sin embargo, ninguno de los ocho supervivientes puede jugar relajado mañana o el domingo. Todos están inmersos en peleas importantes y algunos además tienen enfrentamientos directos a los que deberán prestar gran atención y olvidarse de la canción de las estrellas pese a que sus notas están tan cercanas que ya casi se pueden oír.

En la Premier podría pensarse que Manchester United tiene margen de maniobra, pero aún debe enfrentarse a sus dos rivales londinenses -al Chelsea debe visitarlo, además-, por lo que el colchón no es tan irremontable como los números parecen indicar. Es posible que, jugando en casa, Ferguson reserve a algunos titulares, pero el Aston Villa querrá apurar sus escasas opciones de meterse en Europa y es un rival tremendamente incómodo que ya ha sido capaz de puntuar en el Emirates, el Bridge y Anfield. Los hombres de Martin O'Neil querrán rematar su grand slam saliendo vivos de Old Trafford, por lo que el partido requerirá la máxima concentración de los red devils. No hace falta decir que ni Arsenal ni Chelsea pueden permitirse tropezar si quieren seguir en la pelea. Los gunners viajan a Bolton, su campo maldito, y lo harán sin un Bacary Sagna que se perderá los dos encuentros ante el Liverpool. Baja muy sensible, ya que el galo ha mejorado con mucho las prestaciones que ofrecía Eboué en el lateral derecho. El equipo de Grant, por su parte, recibe el domingo a un Boro que en su última salida empató en el Emirates. Y el Liverpool tiene un compromiso de vital trascendencia: su derbi ciudadano ante el Everton, convertido además en una finalísima por la cuarta plaza. Ganar significaría sentenciarla para el conjunto de Benítez, que entonces sí podría centrarse básicamente en la Champions. Pero sólo si derrota al sólido bloque de Moyes.

El Barça y la Roma viven una situación clasificatoria muy parecida: están segundos a cuatro puntos del líder, aunque la escuadra de Spalletti da mejores sensaciones que el de Rijkaard. Visita complicada del conjunto giallorosso a Cagliari para medirse a un equipo con la moral alta tras recuperar en los despachos los tres puntos de sanción, una medida que los ha dejado empatados con el Livorno en el límite de la salvación. En casa el conjunto sardo ha ganado sus últimos cuatro partidos y no pierde desde el 13 de enero. La gente empieza a creer en la salvación y a Totti y compañía les espera un ambiente hostil, aunque no tanto como el que se encontrará el Barça en Sevilla tras los acontecimientos de la semana. Cerrando con la Roma, las sanciones de De Rossi, Perrotta y Vucinic llegan en un momento más o menos oportuno, ya que al menos servirán para darles descanso de cara al duelo ante el United. Unas rotaciones obligadas.

¿Qué se juega el Schalke en Karlsruhe? Mucho, ya que los de Slomka están metidos en una dura pelea: cinco equipos se juegan dos plazas de Champions. La victoria serviría además para descartar a un rival que en caso de ganar aún soñaría con la UEFA. Y el Fenerbahçe tiene un derbi clave mañana en la cancha del Besiktas, ya que en la Superliga turca, liderada por el conjunto de Zico, los cuatro primeros están separados por sólo dos puntos. Lo dicho: nadie puede sestear pensando en Europa.

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domingo, febrero 17, 2008

Un sábado memorable

No sé si más por el asombroso triunfo del Barnsley en Anfield o por la goleada histórica del United al Arsenal. Probablemente por la suma de ambas. Sea como sea, el sábado que vivimos ayer fue absolutamente memorable y será recordado durante mucho tiempo en Inglaterra y en todos los rincones del mundo en los que seguimos con pasión la FA Cup. Son tardes en las que llegas a pensar que es una auténtica bendición que se pare la Premier para dejar paso a un torneo más abierto, más emocionante, más puro. La edición de 2008 está siendo fantástica. Y una auténtica demostración de que el fútbol más local tiene aún cabida en el mundo de la globalización y las grandes potencias.

Benítez está recibiendo muchas críticas por una derrota que puede considerarse humillante -en casa ante el decimocuarto de segunda división-. Tommy Smith, ex defensa del Liverpool, ha llegado a cuestionar su alineación titular, preguntándose por qué dejó fuera a las estrellas. En realidad, sacó un once más que decente y que debería haber derrotado sin problemas al rival. Aunque el técnico español está registrando en los torneos domésticos resultados que están muy por debajo de los que deberían exigírsele por potencial, tampoco se le puede condenar en exceso por el desastre de ayer. Su equipo generó ocasiones clarísimas, y sólo la mala puntería y la maravillosa actuación del portero debutante Luke Steel evitaron que se cumpliera la lógica. Luego llegó el momento de locura colectiva, de magia futbolística, con el golazo de Brian Howard, un premio justo a un equipo que nunca renunció a salir a la contra pese al asedio al que se estaba viendo sometido.

Lo de Old Trafford fue muy distinto. Fue un baño, un monólogo evidente en una representación que se presumía dialogada. Un problema estomacal dejó fuera a Cristiano Ronaldo, pero Ferguson sacó un equipo muy competente que se comió al rival en el centro del campo, en parte debido a la modificación del escocés, que renunció a un delantero para situar a tres hombres en el corazón de la cancha. Fue un show de Nani -que volvió a recordar al extremo de Madeira- y de Anderson, confirmando los buenos augurios de un doble fichaje muy elogiado en verano. Pero no podemos olvidar los problemas con los que llegó el Arsenal a Manchester: con multitud de lesionados, con cuatro jugadores tocados en el banquillo y con Cesc Fàbregas en muy malas condiciones físicas tras pasar toda la semana enfermo con fiebre. Wenger tuvo que poner a todo lo que tenía, arriesgando además a algunos futbolistas que en circunstancias normales se habrían quedado en casa. El 4-0 sirvió de nuevo -al igual que el 5-1 del Lane- para subrayar la importancia de algunas piezas defensivas absolutamente fundamentales. Las ausencias de Sagna, Clichy y Flamini se notaron muchísimo. Hoyte volvió a evidenciar que probablemente no tiene nivel para jugar en el Arsenal -Nani hizo con él lo que quiso-. Por fortuna para el técnico alsaciano, parece que varios titulares podrán volver contra el Milan. Hay que cambiar el chip.

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martes, enero 22, 2008

¿Cuál debería ser la pelea del Liverpool?

Volvamos a uno de los asuntos que más controversia generan en el fútbol internacional. El enésimo empate del Liverpool en la presente Premier (2-2 en Anfield ante el Aston Villa) lo sitúa en quinta posición, dos puntos por debajo del Everton e igualado con Manchester City y el propio equipo de Martin O'Neill. Es cierto que ha jugado un partido menos que todos ellos, pero también lo es que si hay que meterlo en una de las dos peleas -título o cuarta plaza-, la clasificación indica claramente que se encuentra en la segunda. Esta vez mereció mejor suerte. Fue superior al rival y mostró grandes detalles en ataque, con la movilidad y el juego entre líneas de Benayoun -¡qué gran fichaje!- y Kuyt haciendo mucho daño a una de las mejores defensas del campeonato. Benítez sacó un buen equipo -aunque sigue insistiendo en Kewell, que está muy por debajo de lo que ofrece Babel casi siempre que lo remplaza- y sus futbolistas estuvieron a un nivel bastante alto, pero el poderío del Villa a balón parado -increíble el rendimiento que le saca- le permitió darle la vuelta al marcador y casi se acabó llevando un botín exageradísimo.

Hay quien apunta que al Liverpool no se le puede exigir más con la plantilla que tiene. Que Benítez ha obrado milagros con ella y que su trabajo está siendo extraordinario. Sin embargo, otros pensamos que el equipo rinde en Premier League muy por debajo de lo que debería pedírsele. Por magnitud de la institución -la que más títulos tiene en Inglaterra- y por inversión en fichajes -al nivel de los más grandes-, los reds deberían pelear con Arsenal, Chelsea y Manchester United. No con Aston Villa, Everton y Manchester City. Por mucho que Anfield se haya acostumbrado a despedirse de la lucha por la liga muchos meses antes de su desenlace, la historia de la entidad merece otro presente. Que Houllier sumara menos puntos que Benítez no significa que el español lo esté haciendo bien en la competición doméstica. El porcentaje del francés era insuficiente, como lo sigue siendo el del ex entrenador del Valencia por mucho que lo haya mejorado. Rafa goza del apoyo de una hinchada que lo idolatra por la victoria en Estambul, pero no hay que olvidar que la competición que mejor mide el potencial real de un equipo es aquella que se basa en el largo plazo y la regularidad. Y en esa, por cuarto año consecutivo, el Liverpool está fracasando.

Como sé que sobre este tema hay opiniones muy distintas, el espacio dedicado a los comentarios cobra esta vez, más si cabe, un interés especial. No me olvido de la CAN, que vivió hoy su segunda jornada, pero creo que coincidiremos casi todos en que lo más atractivo del día estuvo en Anfield. Os remito a mi breve crónica del Nigeria-Costa de Marfil para Público y os comento que Malí, máxima favorita al título para algunos visitantes de este blog, no dejó las mejores sensaciones ante Benín. Tiene a tres futbolistas de extraordinario nivel, pero las dudas surgen cuando se observa a sus compañeros. Ante un rival tan pobre, ganar por un gol y de penalti no supone el mejor inicio del mundo.

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miércoles, enero 02, 2008

Esto no es lo normal

Me preguntaban ayer en Radio Marca si lo normal en la Premier era que los cuatro grandes no fallaran. Que ganaran casi siempre. Y yo, que suelo molestarme cuando escucho afirmaciones del tipo "en Inglaterra sólo hay cuatro equipos y los demás son muy malos", contesté que no. Y dije que cuando jugaban fuera de casa, Arsenal, Manchester United, Chelsea y Liverpool lo pasaban mal en muchos campos y que, como sucedió el fin de semana pasado, podían dejarse puntos. Pero claro, en casa, continué mi discurso, era otra cosa: allí sí, lo normal era que ganaran.

Pues bien, hoy hemos visto algo que no es normal. Y como lo más periodístico que existe es destacar lo que no es normal -quizá por ello se dice en la facultad que no hay que utilizar demasiado la palabra normal-, en esta jornada de Premier que acaba de concluir debemos subrayar un resultado: el empate del Wigan en Anfield. Tan anormal es que se ha convertido en el primer punto de los latics ante un equipo del top four en toda su historia. Y llegó en un partido en el que hicieron muy pocos méritos. Pero cazaron un rechace y lograron su gol. El error del Liverpool fue dejarlos vivos.

Y es que en fútbol, un gol se puede conseguir con muy poco. A veces cuesta horrores lograrlo, pero otras te lo encuentras con un pelotazo. Quizá por eso es tan bello este deporte, porque ofrece caminos tan distintos hacia el éxito que se plantean hasta batallas filosóficas entre los defensores de las vías más opuestas. Por muy superior que seas, llegar al final del encuentro con una ventaja mínima supone un riesgo evidente. Hasta el Birmingham City, que debió salir goleado ayer de Old Trafford, fue capaz de hacer temer por el resultado al público local. No logró empatar, pero hoy el Wigan sí lo hizo. Con un gol de Bramble, el segundo que logra en dos partidos. Esto sí que es anormal.

Benítez salió con un 4-3-3 esta vez -aunque también podría llamársele 4-5-1-. Buen sistema para los jugadores que tiene, sobre todo en el centro del campo. Un trivote con perfiles variados y complementarios: un tocón en la salida de balón, un barrendero a su lado y un llegador por delante. Alonso-Mascherano-Gerrard, triunvirato de muy buen nivel. Torres, el delantero que marca la diferencia, como punta nato. Y en los extremos, quizá lo más discutible: Kewell por la izquierda y Pennant por la derecha. No parecen las mejores opciones. Supongo que hay que tener paciencia con el australiano, pero está a años luz del que un día nos maravilló en el Leeds United. No se parece en nada.

En resumen: no sacó mal once el técnico español, no eligió mal sistema, pero su equipo sólo logró un punto. No supo poner en el marcador la diferencia que había sobre el campo y lo acabó pagando. Casi se despega de la lucha por el título, aunque esto es muy largo. Está a doce puntos, nueve si le gana al West Ham en partido aplazado. Demasiado, a 2 de enero, considerando que posee la mejor plantilla de la era Benítez.

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domingo, diciembre 30, 2007

Tres choques competidos

Presentaba la última jornada de Premier de 2008 un cartel con tres platos fuertes: las visitas de Manchester United, Arsenal y Liverpool a West Ham, Everton y Manchester City. Parecían encuentros complicados para los favoritos, duelos en los que podían perder puntos. Uno ganó, otro empató y un tercero cayó, pero la fecha confirmó que en la liga inglesa hay varios conjuntos que, en duelos directos, no están tan lejos de los grandes.

Llegaban los red devils a Upton Park tras su exhibición de Sunderland. Claro, no es lo mismo medirse al limitado equipo de Roy Keane -ojo, limitado pero con algún elemento más que interesante, véase la actuación de Kenwyne Jones en el triunfo ante el Bolton- que al digno bloque de Curbishley. Aunque en realidad, hubo más demérito mancuniano que acierto hammer en el 2-1 final. Y no estoy hablando del penalti que desperdició Cristiano Ronaldo, otra vez el más peligroso de los de Ferguson. Me refiero a la actitud, al no tener ninguna intención de ir a sentenciar el partido, el limitarse a esperar atrás a que el tiempo se consumiera o a que el portugués cazara alguna contra. Pese a todo ello, no tenía pinta el partido de terminar en remontada. Pero en choques apretados todo es posible, y ese centrocampista tan prometedor que es Mark Noble se sacó dos centros precisos, tocaditos, con rosquita, y en ambos casos los ganó un compañero suyo, un central, para obrar lo que parecía improbable.

En Goodison pasó algo similar: el desenlace no tuvo nada que ver con la lógica. Tras ver la primera parte, en la que los hombres de Moyes noquearon por completo a los tocones gunners con su presión en el centro del campo, uno habría dicho que el Arsenal firmaba un empate. Pues lo ganó por goleada. Y con un estilo radicalmente opuesto a su propuesta habitual. Con balones largos y con la pillería de un delantero que había mostrado detalles apreciables en otras competiciones pero que aún no había dejado su huella en la Premier. Eduardo Da Silva nos enseñó ese instinto que nos habían prometido que poseía, esa capacidad para desmarcarse, esa definición fría, elegante, de goleador estético. Si explota definitivamente y van Persie vuelve a lo grande y sin lesiones, el cuadro de Wenger tendrá muchas opciones en ataque. Y todas de nivel.

El Liverpool tuvo la ambición final de querer ir a ganar en un estadio tan complicado como el del City, pero se topó con un Richard Dunne colosal, salvador, hasta rápido. Benítez sacó uno de sus mejores onces posibles, con la gran salvedad del extremo izquierdo. Me pasó lo mismo que en su derrota contra el United: terminó el partido y pensé que Babel había salido demasiado tarde. El holandés es más rápido que Kewell, imprime otro ritmo, parece más directo, más desequilibrante. Aún así, a Rafa pudo bastarle para ganar, y probablemente lo mereció.

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jueves, diciembre 20, 2007

De la locura de Crouch a las lágrimas de Makos

Del Chelsea 2 - Liverpool 0 haremos dos apuntes. El primero: Avram Grant cada día se parece más a Mourinho. Hasta ahora encontrábamos similitudes en su sistema táctico, en la personalidad que mostraba en las alineaciones y en las sustituciones ofensivas con marcadores adversos. Añadamos hoy otra más: su carácter ganador, el ir a por todos los títulos posibles. Del portugués nos encataba su hambre de querer triunfar siempre, de desear todas las victorias, de no especular nunca. Fuera Champions o Carling, su equipo salía a por todo. El israelí, con la alineación de hoy, ha mostrado el mismo interés. También con la actitud que sus hombres transmitieron sobre el campo. Segundo detalle: las horas de Peter Crouch en el Liverpool pueden estar contadas. Si la especulación sobre su posible marcha al Manchester City -Eriksson lo adora- era ya insistente, su entrada a John Obi Mikel puede ser un síntoma innegable de su desquiciamiento. Sin sentido alguno, se autoexpulsó. Y se fue insultando a la afición rival. Y casi enterró las opciones de su equipo. El éxito de Torres también es su fracaso. Podría acompañarle en ataque, pero Benítez ha declarado en más de una ocasión que le encanta la compenetración que existe entre el español y Kuyt. Y Babel pide paso. Y hasta Voronin lo ha hecho bien. El ex del Southampton estará los tres próximos partidos sin jugar. ¿Le hemos visto en el Bridge sus últimos minutos de red?

Aunque en un evidente segundo plano mediático internacional, hoy también había Coppa de Italia. Dos protagonistas: Recoba y Balotelli. El chino anotó un doblete en el sorprendente triunfo del Torino 3-1 ante la Roma. El joven italo-ghanés acaparó los titulares en la victoria del Inter en Reggio Calabria (1-4). Sus dos goles no son nada del otro mundo -uno de oportunista, el otro de listo-, pero confirman esa facilidad anotadora que demostró en categorías inferiores. Extraordinaria noticia para el equipo de Mancini, que vio como su atacante de futuro respondía a la confianza justo el día en el que se confirmó la cesión de Adriano al Sao Paulo.

Aunque puestos a elegir un momento del día, me quedo con las lágrimas de Grigoris Makos. No sé si es bueno -aunque debe serlo, debutó en primera división griega con 17 años, es internacional sub-21 y lleva cuatro temporadas siendo titular en su club-, pero su tristeza sobre el césped dibujó la estampa poética de la jornada de Copa de la UEFA. A los 20 minutos de juego, logró un golazo descomunal, empalmando una volea a la escuadra francesa. Hablo del partido Panionios-Burdeos. Era el 2-0 que casi garantizaba el billete de los helenos a la siguiente ronda. Pero luego los franceses remontaron y el equipo de Nea Smirna quedó eliminado. Terminó el partido, los jugadores se retiraron a vestuarios, pero el joven canterano se quedó en el césped llorando desconsoladamente. Se le acercó un empleado del club, pero no logró animarle. Con rabia, lanzó contra el suelo un objeto -¿un guante?, ¿una tirita?, ¿una venda?, no lo sé-. Si el fútbol nos gusta es porque provoca sensaciones profundas. En el llanto de Makos y su desesperación por el pase frustrado de Panionios a la siguiente ronda de la UEFA hay un romanticismo sin el que este juego no podría comprenderse.

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miércoles, diciembre 12, 2007

El mejor Liverpool de Benítez

El Liverpool confirmó en Marsella algo que ya había apuntado en fechas anteriores en la presente temporada: ésta es su mejor versión en toda la era Benítez. Cuando juega con los mejores y con los cinco sentidos puestos en un partido, los reds se acercan mucho a un primer nivel europeo. Las incorporaciones del verano -Torres, Benayoun, Leiva, Babel- esta vez sí permitieron dar un salto de calidad a una plantilla que vivía de la maestría de Benítez en los duelos concretos y que ahora posee una calidad diferencial para dominar el largo plazo. A Rafa sólo le falta incorporar a futbolistas fantásticos en defensa para poseer una escuadra que pueda mirar a los demás gigantes de Europa sin complejos de inferioridad.

¿Con un 0-4 en Marsella cambiamos la opinión? Para nada. En la derrota de Reading, si algo criticamos, fue la aproximación al partido, la falta de interés, el no pelearlo hasta el último minuto. Lo que se vio en el Vélodrome se pareció mucho más a la imagen más habitual de esta temporada: la del 4-0 al Toulouse, la del 8-0 al Besiktas, la del 0-3 en Newcastle. No se podrá decir esta vez que el equipo de Benítez pasó por los pelos, rentabilizando un margen mínimo. En la final decisiva barrió al rival. Y lo hizo con la aparición de sus jugadores decisivos: Gerrard en el 0-1, Torres en el 0-2. Rafa construye la solidez y sus estrellas hacen la diferencia. Si su clasificación estuvo tan comprometida hasta el último día fue por una mala tarde ante el Marsella y por un accidente en Estambul, en un encuentro en el que no merecieron perder. Es de esperar que esta vez nadie se pida al Liverpool para octavos de final: es mejor que el campeón de 2005 y que el finalista de 2007. Mucho mejor.

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jueves, noviembre 29, 2007

Torres no para de crecer

Torres había dado muestras el pasado sábado de encontrarse en un momento inspirado. Estaba atrevido, probaba cosas difíciles y le salían. Falló en la definición, pero era indudable que su momento futbolístico se acercaba a lo óptimo. Esta noche lo confirmó, terminando además el trabajo como se les pide a los goleadores. Si hay cambios de aires que sientan mal y afectan negativamente al rendimiento de los futbolistas, el de Fernando parece el caso contrario. Se le ve liberado, inspirado, demoledor. Confieso que nunca fui un admirador devoto del Niño, pero en Liverpool me está ganando. Parece que está dando ese salto definitivo para convertirse en estrella. Salir al extranjero, abandonar la burbuja de protección, tener que volar sólo: todo eso hace madurar a la persona y lo nota el jugador. Da la sensación que es lo que le está pasando.

Con él como argumento principal, el Liverpool de Benítez ganó al Oporto y llegará con opciones a la última jornada. Presionado, obligado a ganar en Marsella, donde se presume un partidazo memorable, con ese estadio mítico lleno hasta la bandera y el talento de Nasri, Valbuena y Niang amenazando al subcampeón de Europa. El sábado dije que me parecía que este equipo red tiene mejor pinta que el de otros años. Ya lo habíamos apuntado a principio de pretemporada, después de una semana fantástica con goleadas al Toulouse y al Derby. Tiene más profundidad de plantilla y más calidad diferencial en los últimos metros. Sin embargo, lo matizaré: hay algunas piezas que sí son fundamentales, y rotarlas demasiado puede ser perjudicial. Veremos cómo actúa el técnico español. Y me refiero, claro, de nuevo, a Torres. Es su delantero determinante, el que gana los partidos con mayor facilidad. No debería perderse ningún partido comprometido.

La jornada tuvo tantas cosas que se me hace imposible resumirlas en un post, y más si éste debe ser breve porque se escribe en el descanso del Lanús-Gimnasia que perfila el desenlace del Apertura argentino. Donati mantuvo la mística de Celtic Park, haciendo posible que los católicos de Glasgow terminaran de nuevo la liguilla con un nueve de nueve como locales. Ahora buscarán un empate en Milán, un resultado al que no haría ascos tampoco el conjunto lombardo, puesto que le daría el primer puesto de grupo. Habrá que mirar con lupa lo que pase en San Siro. El Chelsea se mostró contundente y dominador en Trondheim, demostrando que está en un buen momento de forma y que, contrariamente a lo que muchos creíamos, Grant está haciendo funcionar al equipo y al vestuario. El Valencia dilapidó sus opciones en Champions con otra actuación muy triste, en la que sorprendió la escasa presencia de Silva, su jugador más talentoso. Y el Madrid se complicó algo la vida en Bremen, aunque se hace difícil pensar que pueda sufrir ante la Lazio en el Bernabéu. Ah, mérito enorme el que tiene este Olympiacos, mucho más guerrero que el de ediciones anteriores.

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miércoles, noviembre 07, 2007

Quiero ver la liga noruega

Se dirá que el Valencia está horrible y que se encuentra sumido en una crisis profunda. Pues sí, es cierto. Pero también lo es que el Rosenborg jugó un partido fantástico en Mestalla. Bien ordenado atrás y con una salida al contragolpe prodigiosa. Si el 0-1 fue de manual, con una conducción perfecta de Skjelbred aguantando el balón hasta encontrar la opción de pase ideal y luego una maniobra maravillosa de Iversen, lo que vino después no fue peor. Los de Trondheim se animaron y dieron una lección de cómo salir con velocidad y con criterio. De cómo aprovechar los espacios. De cómo jugar con movilidad. Al final pudieron hasta golear, y si se elogió con justicia al Madrid por su exhibición de hace siete días en el mismo escenario, también hay que hacer lo propio con un equipo nórdico que posee muchos menos recursos. Lo hizo con otro estilo, es verdad, pero convenció y por momentos ofreció detalles estéticos. Uno se pregunta cómo es posible que hayan finalizado la liga noruega en quinta posición. Por plantilla, desde luego, deberían haberla ganado. Quizá les cueste más cuando tienen que llevar la iniciativa, no lo sé, pero desde luego entran ganas de ver el campeonato de su país. Y es que la pregunta que a uno le viene a la cabeza después de visionar el partido es la siguiente: si el quinto juega así, ¿cómo deben ser los cuatro primeros? La lógica diría que mejores, pero este juego carece de ella.

El otro resultado que llamó poderosamente la atención fue el de Anfield. Exhibición de Benayoun -que se reivindica casi cada vez que juega- y de Voronin, que está rayando a un gran nivel dejándonos mal a los que en su momento no comprendimos su fichaje. Y sobre todo, golpe de autoridad del equipo de Benítez. Será ante el Besiktas, pero no es nada fácil ganar 8-0 cuando llegas a un partido absolutamente presionado y al borde de la eliminación. El hincha red se habrá ido a casa con enorme satisfacción, pero lamentablemente para él a su equipo no le dan más puntos por marcar más goles. La clasificación sigue siendo complicada, aunque el Liverpool depende de sí mismo. Pero recibir al Oporto y viajar a Marsella no se presume sencillo.

Hablando de los portugueses, el marroquí Sektioui marcó el golazo de la noche. El fútbol tiene estas cosas: encumbra a grandes estrellas, pero sus plebeyos también son capaces de saborear la gloria. Un delantero de 30 años en cuyo currículum de ex equipos figuran el Mas Fès, el Marítimo, el Auxerre, el Neuchatel, el Willem II, el AZ y el RKC Waalwijk -siendo suplente en casi todos ellos-, es capaz de acaparar los titulares en una jornada de la máxima competición continental. Mensaje contundente para todos aquellos que desprecian lo que no tiene nombre.

Y mérito tiene lo de Olympiacos, que resistió ante el Madrid terminando el partido con tres jugadores que entre ellos no sumaban antes del choque ni veinte minutos disputados en toda la temporada: Pantos, Archubi y Mendrinos. Un 10 para los futbolistas que resistieron y un 0 para la secretaría técnica helena: por muchas lesiones que tuvieran, no se puede armar una plantilla tan corta. Hoy se lesionaron dos defensas y el único zaguero nato que estaba en el banquillo era Papadopoulos, un chaval de quince años. Lemonis -lógico- no se atrevió a sacarlo, y tuvo que hacer mil inventos para recomponer sus líneas.

Por cierto, el disparo al poste de Van Nistelrooy genera un debate interesante. El holandés -cuya categoría no discutiré, pues sus números hablan por sí solos- definió con una vaselina exquisita, pero también puede verse como un uno contra uno ante el portero desperdiciado. Si entra, está claro, todos diríamos que fue un golazo. Sin embargo, al fallarlo, se le podría recriminar que no eligiera un golpeo de balón más seguro. Se puede ver de muchas formas, pero yo, si fuera del Madrid, me habría mosqueado por la frivolidad. Porque el partido acabó 0-0.

Termino con Pirlo. Inzaghi marcó un gol de récord, Kaká estuvo inmenso al final -cuando ya había espacios, dirán sus críticos-, pero Andrea fue el que abrió el camino con una recuperación fantástica y una asistencia aún más maravillosa. Futbolista completo, brújula perfecta, pieza fundamental del campeón de Europa a la que a veces no se valora suficientemente. Algunos piden para él el Balón de Oro. No sé si se lo daría o no, pero que suene para el galardón me parece tremendamente justo.

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jueves, octubre 04, 2007

La noche de las sorpresas

Cuatro resultados llamaron especialmente la atención en la jornada de Champions de ayer: las derrotas en casa de Liverpool, Werder Bremen y Benfica y la victoria del Celtic sobre el Milan en Glasgow. Aunque quizá lo que sucedió en el grupo D no fue tan inesperado: el Shakhtar lleva varios años amenazando con meterse en octavos de final y parece que el momento ha llegado. Su contingente de brasileños talentosos ganó en Da Luz en un resultado que puede sorprender por el nombre de los contendientes, pero no por la composición de las plantillas. Si nos dieran a elegir entre la portuguesa y la ucraniana la respuesta no sería obvia. No olvidemos que en el equipo de Donetsk Nery Castillo es suplente. Creo que en el Benfica lo jugaría todo. En el otro partido del grupo, show de Dida al margen -hay que sancionar a los escoceses, pero no hasta el extremo de darles el partido por perdido: daría rabia que el brasileño se saliera con la suya tras su escena digna del mejor cine cómico-, el Celtic demostró una vez más que en casa es un equipo de enorme potencial. Nakamura, el talento del sol naciente que marca la diferencia en la fría Escocia, apareció al final, medio lesionado, para encontrar la coherencia más ilógica y resolver el encuentro: pase hacia atrás -algo que en las islas cuesta entender- para llegar más lejos.

Antes de empezar la temporada, cuando en la Guía Marca me preguntaron por una revelación en la Champions, aposté por el Marsella. Pero ayer no habría puesto ni cinco céntimos a favor de su victoria en Anfield. Por varios motivos: en su liga andan mal y son incapaces de ganarle a nadie, porque el Liverpool ya le dio un repaso al Toulouse -nivel similar- y porque no estaba Samir Nasri, el único del OM que es capaz de hacerte enloquecer. Pero debutaba Eric Gerets y le cambió la cara al equipo de manera radical. El golazo de Valbuena en su cuarto partido como titular en el gigante de la Costa Azul cortó la respiración a un estadio que normalmente produce ese mismo efecto en los contrarios. Cuidado con el Liverpool, que juega mejor que otros años pero que se ha situado en una encrucijada: su próximo partido europeo es en Estambul, y si llega a la última jornada sin el pase asegurado, tendrá que ganárselo en el Velodrome, que no es plaza sencilla.

¿Y el Werder Bremen? ¡Ay, el Werder Bremen! Cada vez estoy más convencido de ello: este equipo está hecho a imagen y semejanza de su ciudad, con ese aire hippie que desprenden los estudiantes tumbados al lado del río observando como las bicicletas transitan arriba y abajo. Alegre, despreocupado, así es el equipo de Schaff. Un torbellino en ataque que no se preocupa de defender. Capaz de ganar 8-1 un sábado y de encajar tres goles en 17 minutos el miércoles siguiente. ¡Y ante el Olympiacos! Los del Pireo llevaban 31 partidos europeos sin ganar fuera de casa, pero su pesadilla terminó en la ciudad en la que se reinventan todas las reglas. Y confirmó ese extrañísimo momento dorado del fútbol griego. El martes el Panathinaikos ya goleó 3-0 al Artmedia en UEFA. Veremos si esta tarde Aris y Larisa son capaces de sobrevivir en Zaragoza y Blackburn.

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domingo, septiembre 02, 2007

La semana del 10-0

Es muy pronto para decirlo, pero las sensaciones del primer mes de competición parecen indicar que el Liverpool sí peleará esta vez la Premier hasta el final. El equipo de Benítez cerró ayer su semana más brillante: tras ganarle 4-0 al Toulouse con un juego fantástico, ayer le metió 6-0 al Derby County para alimentar aún más las esperanzas de una hinchada que no sabe lo que es ganar la liga inglesa desde 1990. Es cierto que el rival que tuvo enfrente ayer en Anfield es quizá el peor de todo el campeonato -o, dicho de otro modo, el gran favorito para acabar en última posición-, pero lo mejor de todo fue la fluidez y la alegría que desprendió el fútbol de los reds, la misma que ya habíamos visto el miércoles ante el tercer clasificado de la última liga francesa. Es decir, entre un partido y el otro hubo continuidad, algo que en temporadas precedentes no era muy habitual: si el Liverpool firmaba momentos espectaculares los alternaba con otros más bien planos, dando una sensación de permanente irregularidad. Parece que esto está cambiando.

¿Qué ha cambiado tanto en el equipo de Benítez? Es indudable que ahora dispone de una plantilla mucho más amplia en términos de calidad. O sea, que ahora sí puede realizar sus famosas rotaciones sin que el nivel colectivo se debilite. En este blog hemos comentado en más de una ocasión que una de las razones por las que el Liverpool no estaba con los mejores en las temporadas precedentes era el bajo nivel de sus onces alternativos. Le criticábamos al técnico español su tendencia irresistible a variar las alineaciones. Pero no lo hacíamos porque nos pareciera una mala estrategia por naturaleza -el Sevilla lo hace y le sale bien-, sino porque probablemente Rafa no tenía una plantilla suficientemente amplia para hacerlo. Y cuando acudía a Birmingham o a Sheffield con Fowler, Warnock y Zenden de titulares se dejaba puntos. Otra discusión consistiría en preguntarnos si los fichajes realizados en esas campañas habían sido los más acertados -o si se sacó el mejor rendimiento del dinero destinado a reforzar la plantilla-, pero parece obvio que está vez sí se ha invertido bien. Tener a suplentes como Benayoun o Lucas Leiva es otra historia: es sinónimo de profundidad de banquillo, de alternativas reales, de posibilidad de gestionar la plantilla para que los jugadores claves lleguen frescos a final de año. Hemos citado a dos de las incorporaciones, pero hay más: Babel tiene una pinta excelente -¡qué elegancia mostró ayer en sus gestos técnicos!-, Torres está firmando jugadas de crack y hasta Voronin, el fichaje más discutible, está marcando goles. Pero quizá uno de los grandes aciertos llegó en el mercado de invierno del año pasado: Mascherano ya es el líder en la zona central, el que lo corta todo y lo entrega a un amigo. Llegó cuando ya no se podía luchar por el título nacional, pero ese rodaje le ha venido de maravilla para empezar en plenitud la temporada del asalto definitivo.

Los dos partidos de esta semana nos han mostrado a un equipo que manda en el centro del campo, que desborda por las bandas, que tiene movilidad arriba y que posee una pegada indiscutible. Si lo que más le costaba al Liverpool en las temporadas anteriores era desatascar los partidos ante rivales encerrados, parece que ahora hay argumentos de sobras para cambiar esa dinámica. También es verdad que el Toulouse se plantó en Anfield con una defensa de tres centrales y dos carrileros largos que dejaron muchos huecos en las bandas, pero estamos hablando de un equipo normalmente muy sólido y que en Francia ha sumado ante el Lyon siete puntos en sus tres últimos enfrentamientos. Y un detalle más para el optimismo red: ni en un partido ni en el otro no estaban Steven Gerrard ni Jamie Carragher. Y no se notó. La semana del 10-0 puede ser la advertencia definitiva de que este Liverpool va en serio.

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