jueves, abril 10, 2008

Rotar para ganarlo todo

Cuando se escuchan y se leen grandes elogios hacia la política de rotaciones de Rafa Benítez por haber sabido regular a su equipo para que haya llegado en plenitud de condiciones físicas al tramo decisivo de la Champions League, ¿qué no diremos de Alex Ferguson? El escocés no sólo ha logrado que su escuadra se haya metido en semifinales con el cartel de máximo favorito al trono continental, sino que además lo ha hecho sin renunciar a ningún otro título. El técnico español ha sido criticado por sacar onces demasiado alternativos en encuentros de liga que lo han alejado de la cabeza y en esa fatídica tarde copera ante el Barnsley. Para Rafa, la prioridad siempre ha sido Europa. En cambio, el Manchester United ha intentado ir a por todo -también el Chelsea- y a día de hoy es líder de la Premier y sigue invicto en el torneo de las estrellas. Sólo quedó eliminado de la FA Cup por un partido de infortunio infinito, cuando debió ganarle al Portsmouth por goleada pero acabó perdiendo por una de esas casualidades fantásticas que a veces nos regala el fútbol. Pero cayó con los mejores sobre el campo, en una clara demostración de que Ferguson no prioriza nada, sino que lo quiere todo. Por lo que conlleva de ambicioso y atrevido, siempre me parecerá más admirable este planteamiento que el de Benítez -cuyo club, por cierto, en contra de lo que se suele comentar, ha gastado más dinero en fichajes en los últimos cuatro años que el Manchester United-.

¿A qué viene todo esto? Al once que ha sacado el United esta noche contra la Roma. Ha reservado a Cristiano Ronaldo, Wayne Rooney y Paul Scholes, probablemente sus tres piezas de mayor valor en ataque. Ha jugado con el 0-2 de la ida, consciente de que el domingo tiene una finalísima en la Premier ante el Arsenal. Y le ha bastado para ganar. No lo ha hecho con brillo, no ha aplastado al rival, pero ha seguido adelante y tendrá a sus cracks descansados para el clásico del fin de semana. Con el margen que llevaba, podía correr este riesgo. Si la Roma se hubiese adelantado, habría podido introducir a sus estrellas aún con la eliminatoria a favor. Extraordinaria gestión de plantilla de un entrenador de leyenda.

Digamos también que la Roma murió con una dignidad bárbara. Le igualó la posesión a un equipo que suele apropiarse del balón, generó peligro -aunque Doni había salvado antes opciones claras del United- y por momentos dio la sensación de ser capaz de meterse de lleno en la batalla. Su honrosa caída debe proporcionarle fuerzas para intentar quitarle al Inter el título de la Serie A. Un premio que, ya lo hemos dicho en alguna ocasión, probablemente merezca el conjunto de Spalletti por las sensaciones que ambos candidatos dan sobre el campo.

Pero pasó el United y le espera el Barça. Se viene un esperadísimo duelo de colosos del fútbol actual entre Cristiano Ronaldo y Messi, pero en lo colectivo parece no haber color a día de hoy. Y es una lástima, porque por nombres el equipo de Rijkaard podría tener mucho que decir en la eliminatoria. Pero su fútbol es decadente y ante el Schalke pasó casi escondiéndose. Mucho tendrá que cambiar el panorama para que el choque se presente realmente competido, aunque en las grandes citas las estrellas se crecen y la tensión es otra. Y esto es fútbol, claro está, y a veces no tiene lógica.

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