domingo, octubre 05, 2008

Doce minutos para los cuatro cracks diabólicos

Del 65 al 77. Esos doce minutos fueron los primeros –y hasta ahora los únicos- en los que las cuatro grandes estrellas del ataque del Manchester United coincidieron sobre un terreno de juego con la misma camiseta. Ferguson por fin se atrevió a regalarnos la imagen, aunque fue cuando el partido estaba muy encarrilado: el marcador reflejaba un 0-2 en Blackburn y la sensación de superioridad del campeón era indiscutible. Pero no mantuvo la apuesta hasta el final. Con la entrada del coreano Park por Rooney, esa convivencia de cracks se evaporó de nuevo hasta una mejor ocasión.

Carlos Tévez volvió a ser el sacrificado en el once inicial del técnico escocés. Por ahora el argentino ha sido el que más banquillo ha conocido desde que llegó Berbatov. Cuando el ex de Boca ingresó, Rooney pasó a la banda izquierda, Cristiano siguió por la derecha y el Apache acompañó al búlgaro en la delantera. Ojo, y Anderson, también muy ofensivo, estaba en el doble pivote. Sólo fue un ratito, pero bastó para que quedara claro que cuando estos futbolistas se juntan y combinan las oportunidades de gol se reproducen a una velocidad de vértigo. Sin embargo, sigue pareciendo muy complicado que Sir Alex los alineé juntos de entrada en un partido top ante un gigante. Quizá lo veamos en Old Trafford ante un West Brom, pero difícilmente en un hipotético cruce de Champions ante el Barça.

Más allá del jeroglífico permanente que le espera a Ferguson para gestionar los minutos de juego de sus estrellas, el partido de Ewood Park volvió a mostrarnos la cara de un equipo demoledor, con una combinación de velocidad y pegada difícilmente igualable en el panorama europeo. El United se puso en ventaja con un gol algo polémico de Brown, pero acabó mostrando una diferencia de nivel con el Blackburn casi exagerada. Cristiano Ronaldo estuvo fallón en la definición, pero asistió a Rooney en el 0-2 y luego le metió otro pase extraordinario con un cambio de juego de más de treinta metros. Mostró esa cara de generador de oportunidades, de compañero altruista, que tantas veces se le discute y que también forma parte del catálogo de virtudes del extraordinario extremo de Madeira.

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martes, agosto 26, 2008

Fichar complementos o piezas básicas

El Chelsea quiere a Robinho y el United a Berbatov, pero ambos fichajes serían complementarios para unas plantillas que ya están preparadas para afrontar todas las competiciones de la temporada con garantías. El Arsenal, en cambio, precisa urgentemente a un medio centro defensivo, sobre todo después del previsible fracaso de Eboué en el Cottage el pasado sábado. No se trata de un lujo, es una necesidad. Nos cansamos la temporada pasada de repetir que el corazón del equipo, lo que lo manejaba por encima de todo lo demás, era ese eje Flamini-Fàbregas. En Fulham, con uno en Milán y el otro lesionado, la escuadra de Wenger pareció la más vulgar del mundo. El recambio del catalán en la plantilla se llama Denilson Neves, un brasileño de características parecidas pero evidentemente mucho más verde. El del galo, y eso es muy preocupante, aún no se sabe quién es. Di mi opinión y la reitero: Alex Song está preparado para ello, es el jugador más parecido a Mathieu del que dispone el técnico alsaciano, porque además de sus virtudes futbolísticas, enormes, transmite el mismo espíritu. Pero Arsène lo considera más central que pivote, lo que volvió a quedar claro cuando lo introdujo para sustituir a Kolo Touré y no a su compatriota marfileño -o como también lo confirma que deje marchar a Senderos, cuya carrera en Londres ya generaba muchas dudas, al Milan-. Si ese es su criterio, el fichaje es aún más necesario.

Ninguno de los grandes ganó sobrado en la segunda jornada de la Premier. Sólo lo hizo el City, que presentó un interesante centro del campo con Kompany y Johnson. Deco ya está marcando diferencias en el Chelsea, confirmándose como uno de los mejores futbolistas de toda una generación. Gerrard rescató a un Liverpool al que volvió a faltarle continuidad y que fue incapaz de dominar al Middlesbrough en Anfield. Y esta noche, al United le ha bastado con su habitual solidez para anular por completo al Portsmouth y aprovechar una combinación por la izquierda entre Tévez y Evra, muy activos durante todo el partido. Hay mucho nivel en esta Premier, es muy complicado ganar con comodidad y cualquier equipo puede complicarte, por mucho que hoy el cuadro de Redknapp haya parecido mediocre ante el campeón: esa es una de las virtudes de los grandes equipos.

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lunes, agosto 18, 2008

El campeón es el primero que cede

Igual que el año anterior, el Manchester United empezó la Premier empatando en casa. No fue una actuación decepcionante, ya que su fútbol probablemente fue superior al del Arsenal y el Liverpool, que habían ganado por un margen corto el día anterior. Generó numerosas oportunidades en la primera parte, moviendo el balón con gran velocidad y chocando ante el impresionante Shay Given, uno de los porteros con una trayectoria más remarcable en la última década en el fútbol inglés. Pero al final se acabó acordando de Cristiano Ronaldo, su factor más desequilibrante y el hombre decisivo en los dos títulos de los red devils en la pasada campaña. Muchas veces criticado por sus supuestas deficiencias en el juego colectivo, el luso asegura precisamente lo que le faltó ayer al campeón: definir los ataques, inventar una acción de gol cuando el contrario se resiste a morir. La falta de pólvora hizo aún más necesario el fichaje de Berbatov, con el que el United poseerá una plantilla impresionante. Y pese a todo ello, ayer volvió a gustar el joven Frazier Campbell, un punta de excelentes movimientos.

Pero démosle crédito al Newcastle. Keegan cuenta con la mejor pareja de centrales que han tenido los magpies en los últimos diez años: Steven Taylor y Fabricio Coloccini. Estuvieron formidables, al igual que Jonás Gutiérrez y Danny Guthrie, que tuvieron debuts prometedores. Sin embargo, la plantilla se presume corta, considerando que además está formada por varios jugadores muy propensos a las lesiones. Y se presume débil además en la parte izquierda de la zaga, donde N'Zogbia es especialmente vulnerable en tareas defensivas. El veredicto, vista la competencia que se presume, es que el histórico club del noreste debe acabar en la zona media-alta, con opciones de pelear un puesto de UEFA.

Grandes elogios para el debut del Chelsea. Scolari resolvió el exceso de medias puntas situando a Deco de falso extremo izquierdo, aunque luego el portugués volvió al centro cuando Ballack se lesionó e ingresó Malouda. Gustó la circulación de pelota de los blues, que poseen varios pasadores de buen nivel. Mikel se presume fundamental heredando la posición de Makelelé y dando salida al balón con criterio. El Pompey se mostró absolutamente desbordado, algo inusual teniendo en cuenta la solidez habitual del equipo de Redknapp, que hace siete días logró mantener a cero su puerta en la Community Shield ante el Manchester United. El técnico reconoció que faltó velocidad para detener los ataques rivales.

Y sensacional el estreno del Aston Villa. Cuando se acoplen, Luke Young, Nicky Shorey y Carlos Cuéllar -que ayer aún no debutó- le puden dar una consistencia defensiva fantástica a un bloque que ya funcionaba bien en este aspecto pero que ahora pretende subir el nivel para acercarse a los grandes. Las deliciosas combinaciones entre Barry, Agbonlahor y el exquisito Ashley Young tumbaron por completo a un Manchester City que difícilmente podrá cumplir sus ambiciosos objetivos. Comentaban anoche Alan Hansen y Lee Dixon en el prestigioso programa de la BBC Match of the day que ven imposible que algún equipo fuera de los cuatro gigantes logre meterse este año en los puestos de Champions -incluso descartaron al Tottenham-. O'Neill desafía este pronóstico, le pide a Barry que se quede prometiéndole un salto de calidad del Villa y sueña con firmar la gran sorpresa de la temporada. Cuarto, quinto o sexto, el conjunto de Birmingham tiene una pinta fantástica y promete diversión.

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viernes, agosto 15, 2008

¿Una Premier a cuántos?

Llega el gran día. Vuelve la Premier, la reina de todas las ligas, el símbolo del fútbol puro, de la fidelidad a unos colores, del respeto a los profesionales, de la pasión bien entendida. Radio Marca retransmitirá mañana el partido inaugural entre el Arsenal y el West Bromwich Albion en un programa especial de 12 a 4 en el que también tendrán cabida los apasionantes cuartos de final del torneo olímpico de fútbol. Llegados a este punto, uno se pregunta qué nos deparará la nueva temporada. Las versiones más optimistas apuntan a una pelea por el título en la que incluso el Tottenham podría tener voz y voto, con lo que serían cinco los aspirantes. Otros, aferrados a la realidad de las últimas campañas, vuelven a pronosticar un duelo a dos entre United y Chelsea. Quizá, al final, la carrera se sitúe en un termino medio.

No hace falta hablar del Manchester United. Es campeón de Inglaterra y de Europa, posee una plantilla completísima y demostró además su capacidad para manejar registros distintos. No ha habido grandes movimientos en su mercado de fichajes, por lo que su candidatura vuelve a ser indiscutible. Y ya no digamos si acaba llegando Berbatov. El Chelsea, por su parte, se ha reforzado aún más con Bosingwa y Deco, un ganador nato cuya experiencia en las Islas debe servir para cerrar incluso con más éxitos una carrera admirable. Llega Scolari al banquillo, una apuesta sorprendente si creemos a los cronistas que indicaban que Abramovich quería a un entrenador que apostara por un fútbol más ofensivo. Experimentado y exitoso, el brasileño debe saber manejar el vestuario y probablemente saque un rendimiento acorde con el potencial de los mimbres a su disposición. Pero no es Mourinho. El mejor entrenador al que podía aspirar el millonario ruso ya terminó su etapa en Stamford Bridge y ahora está en Milán. Lo digo porque, aunque estoy convencido de que los blues pelearán por todas las competiciones, dudo muchísimo que se acerquen al nivelazo del Chelsea de los dos primeros años del técnico portugués. Eso fue un tope de rendimiento, por mucho que se escapara la Champions, un torneo en el que no siempre gana el mejor.

El Arsenal no se quedó tan lejos. A cuatro puntos. Sin tantas lesiones de futbolistas fundamentales, Wenger habría peleado el título hasta la última jornada, con bastantes posibilidades de ganarlo. Sin embargo, la ausencia de Flamini no ha sido aún sustituida, y esa es la gran duda que planea sobre un equipo cuyo once titular está compuesto, en el resto de demarcaciones, por futbolistas formidables. Dos factores necesitan los gunners para ser candidatos al título: encontrar a ese acompañante de Fàbregas, ya sea en la propia plantilla o en el mercado, y tener fortuna en no perder a sus piezas básicas. El alsaciano sigue apostando por sus jóvenes y prefiere, en la mayoría de los casos, formar talento antes que comprarlo a golpe de talonario. Es una cuestión de filosofía, pero también un peaje necesario debido a la construcción de un estadio moderno que en el futuro sí debe aportar beneficios económicos a la entidad. Pero por ahora, esta situación convierte el reto en un "más difícil todavía", una odisea que en caso de superarla con nota tendría un mérito añadido.

Al Liverpool hay que exigirle constancia. Que pelee todas las semanas como si estuviera en juego una plaza en la final de la Champions. Ya no puede haber excusas: con Keane, Gerrard, Torres, Benayoun y Babel hay talento suficiente para derrotar a cualquier rival encerrado. Son muchos años ya gastando mucho dinero, fichando lo que pide el entrenador, por lo que Benítez ya dispone de un bloque para luchar de una vez por un torneo que hace demasiado tiempo que no acaba en las vitrinas de Anfield. Los triunfos europeos le han servido al técnico madrileño para tapar sus pobres actuaciones en el campeonato liguero, mientras sus rivales, con más o menos suerte, iban a por todos los frentes. Se ha asumido como cierto el discurso que sitúa al Liverpool en un nivel inferior al de los demás gigantes, disculpándolo luego si se cae de la terna antes de Navidad. Llega el momento de asumir las responsabilidades con valentía. Y si no se puede exigir nunca la victoria en un campeonato con tantos gallos, sí al menos debe pedirse a un equipo tan potente que esté con los mejores hasta el final.

Y cerramos con el Tottenham. ¿Estará peleando con los cuatro gigantes o hay que ponerle en el grupo de los decentísimo Everton, Aston Villa y Portsmouth? Me ha gustado que Juande haya declarado que van a por todas y que están preparados para competir con los gigantes. Si ya rozó el cuarto puesto en campañas anteriores, ¿cómo no va a aspirar a él ahora que se ha reforzado a conciencia para dar el salto de calidad? Sin embargo, resulta complicado pronosticar su futuro debido a la incertidumbre sobre la situación de Berbatov y Arshavin, aunque lo más lógico resulte pensar que uno se irá y el otro llegará. Con lo que hemos elogiado en este blog al ruso y a Modric, es evidente que si se juntan en el Lane estaremos ante una de las propuestas más atractivas de toda la Premier. Un equipo para que su hinchada sueñe con todo.

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jueves, mayo 22, 2008

La final del resbalón

La lluvia, el césped, las botas. A veces, la diferencia entre que una grada se vacíe y la otra se quede una hora más festejando o sea al revés está en estos pequeños detalles. Unos centímetros menos, en sólo una de las tres grandes ocasiones de Chelsea, y el campeón sería distinto. A veces nos olvidamos del estrecho margen entre el que gana y el que pierde. Y nos agarramos al resultado final para sacar grandes conclusiones sobre la categoría de los jugadores. "Éste no ha sido nunca campeón de Europa, no ha sido tan grande", escuchamos a menudo. Lampard no puede ser menos gigantesco porque su compañero haya resbalado. Es el mismo. Y Brown también.

Fue una final sin héroes. La UEFA eligió a Van der Sar jugador más valioso, pero lo único que paró fue el penalti definitivo a Anelka. Hubo mucha neutralización. El partido no pudo sorprender a nadie: muy cerrado, muy parejo, lo previsto. En el fútbol actual, en grandes instancias, es complicado que un equipo pase por encima de otro. Entonces hay que elogiarlo hasta la exageración. Lo de ayer es lo habitual. Fuerte contra fuerte se anulan. Sólo el mucho más fuerte gana bien.

Cristiano Ronaldo volverá a ser criticado porque falló su penalti. Para mi, jugó un buen partido. Un gol para abrir el encuentro, un excelente centro a Tévez con la zurda para sentenciarlo y un gran pase en profundidad a Evra en una ocasión que se quedó larga. Acciones decisivas, definitivas. No olvidemos que, más o menos por un balance similar, pusimos a Arshavin por las nubes la semana pasada. Lo que ocurre es que en Moscú el desarrollo global de la película fue distinto. El United fue superior en la primera parte pero acusó el golpe del tanto de Lampard, bastante afortunado. Luego el Chelsea debió ganar. Pero Terry resbaló. Quizá si Drogba no se hubiera autoexpulsado, el capitán ni habría tirado. El mazazo fue terrible, la presión cambió de lado y Anelka fue el que se equivocó. Y así se escribirá la historia: gloria para el United, aunque conseguida por los pelos.

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domingo, mayo 11, 2008

Sobre la goal difference

Decía ayer Avram Grant que no es justo que el título de la Premier se decida por la diferencia de goles. Que cuando un equipo tiene muchas bajas lo que intenta es ganar, y que si lo consigue, aunque sea por un margen mínimo, ya ha logrado un objetivo de enorme mérito. Y afirmaba también que la clasificación refleja una situación de igualdad, por lo que lo más sensato sería disputar un encuentro de desempate que separara a Chelsea y a Manchester United. No estoy de acuerdo. La goal difference me parece la mejor forma posible de desempate. La que premia más el largo plazo, que es lo que tiene que primar en un torneo basado en la regularidad. La que refleja con más claridad quién ha impuesto una mayor superioridad en sus partidos. Si nos vamos a Alemania, donde la norma también se aplica, encontraremos bastante lógico que una posible igualdad entre Werder y Schalke recompense al equipo de Bremen, que busca la goleada en todos sus encuentros y que cuando hay una plaza Champions en juego es capaz de meterle 6-1 al Hannover. El criterio de desempate, pues, parece el más justo. Más discusión puede generar la actuación de los equipos que no se juegan nada en la última jornada, el verdadero factor desvirtuador y al mismo tiempo incorregible de los campeonatos ligueros. Wigan y Bolton por arriba y Portsmouth, Derby y Blackburn por abajo tienen mucho que decir en esta última y apasionante jornada de la Premier. De su profesionalidad y su esfuerzo por alcanzar la tensión competitiva máxima puede depender el desenlace del Super Sunday.

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martes, abril 29, 2008

Scholes y la solidaridad

Se cumplieron los pronósticos y pasó el Manchester United. Se cumplieron sólo en eso. En la identidad del ganador. Pero fallaron a la hora de definir la forma de su victoria. Se esperaba que en los red devils triunfara su enorme potencial ofensivo, su capacidad de desequilibrio arriba, su pegada descomunal. Se esperaba a las individualidades, se esperaba a Cristiano Ronaldo. Pero ganaron por el funcionamiento colectivo, por su defensa magistral, por el comportamiento como bloque, por la solidaridad. Y por Scholes, claro.

En el Barça, más de lo mismo. Posesión sin verticalidad. Sólo cuando tenía la pelota Messi parecía que podía suceder alguna cosa. Se fue la combinación electrizante, el balón circulando a alta velocidad, la movilidad constante para crear el caos. Sorprendió que, teniendo que sacrificar a un centrocampista y siendo necesaria la presencia de Touré para frenar contragolpes, Rijkaard retirara a Iniesta. Sorprendió porque Andrés es de los pocos que siguen resultando dañinos en el equipo, de los pocos ahora mismo capaces de dar una asistencia de gol. Y sorprendió porque siguió en el campo Xavi, el más horizontal de los interiores, cuando el juego requería más riesgo en la entrega.

¿Quién brilló en el United? Desequilibró Scholes con su golazo, pero estuvieron soberbios en las ayudas, en el esfuerzo y en el sacrificio él y todos los demás. Todos, quizá, menos Cristiano Ronaldo, al que seguro que sus críticos señalarán ahora para apuntar que sigue sin responder en los grandes partidos. Estando muy discreto, el portugués tuvo su importancia en el resultado final. De él se suele decir que absorve demasiado juego, y se dice como un reproche. Esta vez absorbió a tantos rivales en la acción del gol que no quedaron jugadores para tapar la segunda línea. Cuando Zambrotta se equivocó en la entrega y Scholes controló, se encontró un mundo por delante. Tres contrarios con Ronaldo, nadie en la zona central de tres cuartos.

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domingo, abril 27, 2008

Y pese a todo, lo tienen en sus manos...

Aunque llegó tras un penalti que suscitó enorme controversia y pudo haberse evaporado con dos claras ocasiones finales del United, el triunfo del Chelsea ante el equipo de Ferguson fue ampliamente merecido. El técnico escocés salió con las mismas precauciones que en Barcelona, pero diseñó un equipo menos capacitado para defender y, sobre todo, lanzó un mensaje con la suplencia de Cristiano Ronaldo que pudo ser decisivo para que sus jugadores no alcanzaran el nivel máximo de tensión competitiva: hoy, y no el martes, se puede perder. Y aunque la derrota nos lleva a un final apasionante de la Premier, aunque genere dudas en la hinchada de los red devils de cara al tramo decisivo de los dos torneos más importantes, el segundo plano en el que situó Sir Alex la batalla del Bridge puede no ser del todo desacertado. En realidad, sí, el United podía perder. Podía perder y acabar siendo campeón inglés igualmente. Le basta con ganar los dos últimos partidos, aparentemente cómodos. Uno en casa ante un West Ham que no se juega nada y otro en Wigan ante un rival que podría estar ya salvado en la última jornada. Ya lo dijimos la semana pasada: el gol de Tévez, el empate en Blackburn, valía media liga o más. De haber caído el once de Manchester en Ewood Park, la finalísima del Bridge sí habría sido absolutamente decisiva. La de hoy lo era a medias. En cabeza sigue estando el mismo, y la meta no está nada lejos...

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jueves, abril 24, 2008

El United no engañó a nadie

Estaba cantado. El United se transformó en su versión europea, la misma que ganó en Roma con un planteamiento casi idéntico y que recibió entonces grandes elogios por su practicidad. Alex Ferguson no quiso que se repitiera la debacle de San Siro y decidió que, este año, en Champions y fuera de casa se dedicaría a amarrar. Su aparente 4-4-2 con nombres más ofensivos que los que leíamos en las previas se transformó por momentos en un 6-3-1. Los extremos, igual que en el Olímpico, ejercieron de laterales mientras éstos se iban al centro para cerrar todos los espacios posibles. Carrick y Scholes pelearon como leones, atentos a los llegadores del equipo de Rijkaard. Hasta Tévez defendió en campo propio. Y Cristiano se quedó solo en la isla, esperando una oportunidad que ya no se repitió tras su error en el penalti. Lectura común: un equipo con tanto talento debería ser capaz de encontrar otras formas de sacar un resultado positivo. Sí, es cierto. Pero su entrenador pensó lo contrario y le salió bien la jugada. Sabe que en Old Trafford su equipo es poderoso y pensó que con el empate le bastaba. Ese fue su plan y la ejecución fue casi ejemplar. No pasará a la historia, no será recordada por virtuosa, quizá hasta avergonzará a algún que otro seguidor red devil. Pero el United logró que un Barça con una posesión de balón escandalosa y motivado como no se le veía desde hacía mucho tiempo prácticamente no generara ocasiones claras de gol. Claro, tuvo algunas, pero no muchas. La mejor, en la única jugada que recordó al fantástico equipo campeón de 2006: combinaron Deco, Messi, Iniesta y Eto'o en una acción que mereció el gol. Casi todo lo demás fue horizontalidad excesiva, escasa profundidad, automatismos olvidados en el fútbol colectivo para enloquecer al rival con combinaciones veloces. Resultado que lo deja todo abierto, mejor en lo numérico para el Barça -al que le vale cualquier empate-, pero aún empatado y con el factor ambiental invertido. En seis días la resolución, un capítulo muy distinto.

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miércoles, abril 23, 2008

Como siempre, los pequeños detalles

Los Liverpool-Chelsea son así: hay pocas oportunidades y se suelen decidir en pequeños detalles, por errores individuales, por cuestiones que tienen poco que ver con el plano general del juego. Así fue en las dos semifinales que ganó el equipo de Benítez -ambas con más ocasiones de gol para los blues- y así fue anoche en Anfield en un partido en el que sólo el extraño desacierto de Torres de cara a portería y la excelencia de Cech evitaron un triunfo que los reds merecieron por su mayor número de llegadas. El equipo de Benítez supo sacarse de encima la agresividad inicial de los londinenses, que empezaron mejor, y dominó gran parte del encuentro, aunque tampoco con una superioridad tan escandalosa como para poder decir que el resultado final fue la mayor injusticia del mundo. El Chelsea pareció por momentos carecer del espíritu ganador que sí poseía en los tiempos de Mourinho -como había comentado Rafa en la previa-, pero sí fue capaz de fabricar un par de oportunidades claras gracias a la clarividencia de Frank Lampard, que estuvo torpe en una pérdida de balón que propició el 1-0 pero que creó con su visión y su precisión lo más meritorio que hizo su equipo en ataque. Gerrard apareció menos que en otras ocasiones, pero estuvo a punto de anotar un golazo memorable. Skrtel y Carragher formaron una pareja casi insuperable, pero cuando Riise tuvo que cerrar en una acción por banda su equivocación dejó la eliminatoria muy complicada para el Liverpool, que nunca ha marcado en Stamford Bridge desde que lo entrena Benítez. Por un simple detalle, como tantas otras veces.

Distinta será la historia esta noche en el Camp Nou. Espero a un Barça muy superior al que hemos visto últimamente, con la maestría de Deco en el centro del campo y con un tridente Iniesta-Eto'o-Messi que asusta tanto como el que pueda plantear el rival. Cuando hay un premio tan importante en juego, la tensión competitiva se eleva y las estrellas son capaces de rendir por una vez como si estuvieran teniendo continuidad en su fútbol reciente. Sin embargo, no podemos esconder el favoritismo de un Manchester United superior en el apartado colectivo y que quizá hoy muestre una cara más bien conservadora, con un repliegue parecido al de Roma, con muchas ayudas de los extremos y con el contragolpe como arma principal. Sea como sea, será un partidazo imperdible.

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domingo, abril 13, 2008

Roja a Bonera, rojo de alarma

Una entrada brutal de Daniele Bonera sobre Momo Sissoko desequilibró el espectacular duelo entre la Juventus y el Milan. La justísima expulsión del ex defensor del Parma obligó a Ancelotti a meter atrás a su equipo -sacrificó al único delantero que tenía sobre el campo- y la Juve lo aprovechó para ganar el partido. Extraordinario Mauro Germán Camoranesi, un futbolista con fama de simple guerrillero pero que en realidad también es un asistente privilegiado. Los tres goles bianconeros nacieron de su precisa bota derecha. La situación es dramática para el aún actual campeón de Europa, que mañana podría verse a siete puntos de la zona Champions. Cuesta imaginarse el torneo sin uno de sus clásicos, pero esta posibilidad va cobrando cada vez más vida.

Mañana disfrutaremos con dos partidazos de la Serie A, pero también lo haremos con el de la Premier. Pronóstico claramente favorable al United, más entero en lo físico y en lo psicológico. Habrá que ver cómo llega el Arsenal después del mazazo de Anfield, pero en realidad su principal problema está en la enfermería. Sagna y Flamini, dos jugadores irreemplazables, se perderán el choque por lesión. Wenger recordó esta semana a los críticos que su equipo ha hecho mucho más de lo que presumían todas las quinielas iniciales, que situaban a los gunners "entre el décimo y el decimoquinto puesto". Un poco exagerado el comentario del alsaciano, pero sí es cierto que antes de empezar la temporada prácticamente ningún analista creía que el Arsenal llegara a abril con opciones de pelear el campeonato. Arsène, por cierto, reconoció que Cristiano Ronaldo es el mejor jugador de la actualidad, y lo argumentó con una frase clara, precisa y brillante: "Tiene la combinación de las dos cosas más difíciles en la vida: estilo y eficacia". No puedo estar más de acuerdo.

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jueves, abril 10, 2008

Rotar para ganarlo todo

Cuando se escuchan y se leen grandes elogios hacia la política de rotaciones de Rafa Benítez por haber sabido regular a su equipo para que haya llegado en plenitud de condiciones físicas al tramo decisivo de la Champions League, ¿qué no diremos de Alex Ferguson? El escocés no sólo ha logrado que su escuadra se haya metido en semifinales con el cartel de máximo favorito al trono continental, sino que además lo ha hecho sin renunciar a ningún otro título. El técnico español ha sido criticado por sacar onces demasiado alternativos en encuentros de liga que lo han alejado de la cabeza y en esa fatídica tarde copera ante el Barnsley. Para Rafa, la prioridad siempre ha sido Europa. En cambio, el Manchester United ha intentado ir a por todo -también el Chelsea- y a día de hoy es líder de la Premier y sigue invicto en el torneo de las estrellas. Sólo quedó eliminado de la FA Cup por un partido de infortunio infinito, cuando debió ganarle al Portsmouth por goleada pero acabó perdiendo por una de esas casualidades fantásticas que a veces nos regala el fútbol. Pero cayó con los mejores sobre el campo, en una clara demostración de que Ferguson no prioriza nada, sino que lo quiere todo. Por lo que conlleva de ambicioso y atrevido, siempre me parecerá más admirable este planteamiento que el de Benítez -cuyo club, por cierto, en contra de lo que se suele comentar, ha gastado más dinero en fichajes en los últimos cuatro años que el Manchester United-.

¿A qué viene todo esto? Al once que ha sacado el United esta noche contra la Roma. Ha reservado a Cristiano Ronaldo, Wayne Rooney y Paul Scholes, probablemente sus tres piezas de mayor valor en ataque. Ha jugado con el 0-2 de la ida, consciente de que el domingo tiene una finalísima en la Premier ante el Arsenal. Y le ha bastado para ganar. No lo ha hecho con brillo, no ha aplastado al rival, pero ha seguido adelante y tendrá a sus cracks descansados para el clásico del fin de semana. Con el margen que llevaba, podía correr este riesgo. Si la Roma se hubiese adelantado, habría podido introducir a sus estrellas aún con la eliminatoria a favor. Extraordinaria gestión de plantilla de un entrenador de leyenda.

Digamos también que la Roma murió con una dignidad bárbara. Le igualó la posesión a un equipo que suele apropiarse del balón, generó peligro -aunque Doni había salvado antes opciones claras del United- y por momentos dio la sensación de ser capaz de meterse de lleno en la batalla. Su honrosa caída debe proporcionarle fuerzas para intentar quitarle al Inter el título de la Serie A. Un premio que, ya lo hemos dicho en alguna ocasión, probablemente merezca el conjunto de Spalletti por las sensaciones que ambos candidatos dan sobre el campo.

Pero pasó el United y le espera el Barça. Se viene un esperadísimo duelo de colosos del fútbol actual entre Cristiano Ronaldo y Messi, pero en lo colectivo parece no haber color a día de hoy. Y es una lástima, porque por nombres el equipo de Rijkaard podría tener mucho que decir en la eliminatoria. Pero su fútbol es decadente y ante el Schalke pasó casi escondiéndose. Mucho tendrá que cambiar el panorama para que el choque se presente realmente competido, aunque en las grandes citas las estrellas se crecen y la tensión es otra. Y esto es fútbol, claro está, y a veces no tiene lógica.

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miércoles, abril 02, 2008

Manchester United, versión europea

Vaya, casi nos hemos quedado sin emoción en los partidos de vuelta. Confirma el Manchester United su condición de máximo favorito a levantar esta Champions, y lo hace demostrando su flexibilidad para dominar distintos registros. No fue el equipo dominante que acostumbra. No arrolló. Ferguson optó por una versión alternativa, más conservadora, más europea. La máquina del ataque total se convirtió en un engranaje defensivo solidario en el que incluso los extremos ayudaban a los laterales -Park Ji-Sung no paró de correr, para recordarnos por qué una vez llegamos a pensar que se parecía a un roedor veloz e infatigable-. Cedió la iniciativa el equipo que siempre quiere mandar y por momentos el partido pareció presidido por la prudencia excesiva -también ayudó una Roma en la que Aquilani no acabó de interpretar su papel de teórico enganche y se juntó demasiado con Pizarro y De Rossi-. Pero aunque no escribiera el guión del partido, el United fue capaz de pedir el turno de palabra. Cuando habló, lo hizo con fuerza: gritó. Con la autoridad del que se sabe poseedor de la razón. Con la confianza del que se siente el mejor. Cristiano Ronaldo, el atacante más completo del fútbol actual, llegó desde atrás, voló hacia el cielo romano y conectó un cabezazo imperial. En la segunda parte rozó el doblete en dos acciones geniales. Sentenció Rooney en un balón bien peleado por Park y mal rechazado por Doni. La Roma pudo marcar, pero le faltó la pegada del rival. La única mala noticia para el United fue la lesión de Vidic, una pieza clave en la zaga.

En Gelsenkirchen, al Barça le bastó con una genialidad de Iniesta, un error de Neuer y el desacierto rematador alemán para ganar el partido y tener pie y medio en semifinales. Está lejos de mostrar el nivelazo de antaño, pero una vez en semifinales, y con Messi recuperado, tiene el talento necesario para soñar. No le daríamos como favorito ante el United, pero tampoco lo descartaríamos de entrada, está claro. Al Schalke le faltó mucho fútbol: todo el que pone Rakitic y el que le negó Slomka, dejando a sus posibles sustitutos en el banquillo. Aún así, pudo marcar gracias a su habitual empuje y al balón parado. Pander fue de lo más rescatable de un equipo que ha hecho mucho llegando hasta cuartos, una ronda que le viene grande. El fútbol es tan extraño que le ha regalado a la entidad del Rühr la posibilidad de disfrutar en la Champions en una temporada en la que no tiene precisamente su mejor plantilla. La de la 2005/2006, con Poulsen, Lincoln y Hamit Altintop -el mejor de los dos gemelos- era bastante superior. Esa que machacó al Espanyol y que tuvo contra las cuerdas al Sevilla.

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martes, abril 01, 2008

Europa mira a Gelsenkirchen y a Roma

Llegan los cuartos de la Champions, siempre partidos de gran prestigio. Aunque el Schalke suene a intruso que se ha colado en la fiesta aristocrática, aunque el Barça tenga más nombre que juego y más pasado que presente. Sin embargo, la música de estrellas ilumina a los grandes talentos y es capaz de levantar el ánimo y la tensión competitiva. Es por ello que el equipo de Rijkaard sigue siendo favorito ante unos alemanes que tampoco están para tirar cohetes. Si nos tuviéramos que guiar por las últimas actuaciones azulgranas, diríamos que el partido de esta noche no debe ser cómodo para ellos. El Schalke intenta que se juegue un partido muy físico, con escasa pausa, con mucho balón largo y con el balón parado como arma principal. Al no estar Rakitic, la única pieza que puede desequilibrar con el balón en el suelo es Rafinha y el plus que proporciona en ataque por la banda favorita del equipo de Gelsenkirchen: por ahí también se mueve Asamoah y es el lado que elige Jermaine Jones para descolgarse y llegar desde segunda línea, aunque hoy el norteamericano no estará por sanción. Le sustituirá el zurdo Kobiashvili, que es un interior de cierto recorrido pero que hoy tendrá como misión principal impedir que el Barça toque y mueva el balón. Para ello contará con la ayuda de Ernst, un medio centro defensivo puro que suple con su carácter aguerrido su físico más bien modesto. Hay varias dudas en el once de Slomka, como la pareja de centrales, que puede quedar modificada según la posición en la que se ubique Pander, con el que el técnico ensayó el sábado en el centro del campo. Westermann, gran revelación de la temporada, podría guardarle la espalda o desplazar al banquillo a uno de los dos zagueros clásicos, Krstajic y Bordón. La línea suelen tirarla bastante arriba, todo un riesgo ante un equipo que tiene velocidad en la delantera. Sin embargo, el buen trabajo en la presión de los dos pivotes convierten al Schalke en un equipo menos desbordable que el Werder Bremen. Para marcar diferencias se agarran a las dos posiciones cruciales: la portería, con el prometedor Neuer, y el delantero centro, donde Kuranyi ejerce de rematador intuitivo.

Más glamouroso se presenta el duelo del Olímpico de Roma. No está Totti, pero seríamos injustos con el gran trabajo de Spalletti si dijéramos que la ausencia del capitán deja sin opciones al cuadro italiano. Jugará Vucinic, con grandes números en la presente Champions y con un perfil más contragolpeador que el de Francesco. El partido puede venirle muy bien al montenegrino, ya que el United sólo sabe jugar a tener el balón. Cuando no lo hizo, en la semifinal de Milán del año pasado, acabó goleado. Los italianos apuntan al duelo Mancini-Brown como vía de acceso más explotable. Por ahí la Roma puede marcar diferencias, pero está claro que los red devils aún pueden sacar más provecho en el otro extremo del campo. Panucci formará pareja con Mexès al estar lesionado Juan, por lo que en los laterales se juegan dos plazas Cicinho, Cassetti y Tonetto. Misión casi imposible para los elegidos, visto el momento de forma actual de Cristiano Ronaldo, que el sábado jugó uno de sus mejores partidos desde que está en Old Trafford. La ausencia de Perrotta la suplirá la Roma con Aquilani en la media punta. Perderá llegada por sorpresa, pero ganará último pase y disparo desde fuera. Anderson se perfila como titular en la media punta en un 4-3-3 del United en el que Tévez podría ser el gran sacrificado. El brasileño tendrá una prueba de fuego ante uno de los medios centros de moda del fútbol europeo, el gran De Rossi. Partido precioso, eliminatoria más abierta de lo que puede indicar el recuerdo de ese 7-1. Pero favoritismo para los ingleses, que hoy por hoy asustan y deberían ser los máximos candidatos a levantar esta Champions.

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viernes, marzo 28, 2008

Un fin de semana sin reservas

El fin de semana previo a una ronda importante de Champions suele ser un escenario ideal para las rotaciones. Los grandes, a veces, piensan más en su cita europea y ofrecen la oportunidad más propicia a sus rivales inferiores. Sin embargo, ninguno de los ocho supervivientes puede jugar relajado mañana o el domingo. Todos están inmersos en peleas importantes y algunos además tienen enfrentamientos directos a los que deberán prestar gran atención y olvidarse de la canción de las estrellas pese a que sus notas están tan cercanas que ya casi se pueden oír.

En la Premier podría pensarse que Manchester United tiene margen de maniobra, pero aún debe enfrentarse a sus dos rivales londinenses -al Chelsea debe visitarlo, además-, por lo que el colchón no es tan irremontable como los números parecen indicar. Es posible que, jugando en casa, Ferguson reserve a algunos titulares, pero el Aston Villa querrá apurar sus escasas opciones de meterse en Europa y es un rival tremendamente incómodo que ya ha sido capaz de puntuar en el Emirates, el Bridge y Anfield. Los hombres de Martin O'Neil querrán rematar su grand slam saliendo vivos de Old Trafford, por lo que el partido requerirá la máxima concentración de los red devils. No hace falta decir que ni Arsenal ni Chelsea pueden permitirse tropezar si quieren seguir en la pelea. Los gunners viajan a Bolton, su campo maldito, y lo harán sin un Bacary Sagna que se perderá los dos encuentros ante el Liverpool. Baja muy sensible, ya que el galo ha mejorado con mucho las prestaciones que ofrecía Eboué en el lateral derecho. El equipo de Grant, por su parte, recibe el domingo a un Boro que en su última salida empató en el Emirates. Y el Liverpool tiene un compromiso de vital trascendencia: su derbi ciudadano ante el Everton, convertido además en una finalísima por la cuarta plaza. Ganar significaría sentenciarla para el conjunto de Benítez, que entonces sí podría centrarse básicamente en la Champions. Pero sólo si derrota al sólido bloque de Moyes.

El Barça y la Roma viven una situación clasificatoria muy parecida: están segundos a cuatro puntos del líder, aunque la escuadra de Spalletti da mejores sensaciones que el de Rijkaard. Visita complicada del conjunto giallorosso a Cagliari para medirse a un equipo con la moral alta tras recuperar en los despachos los tres puntos de sanción, una medida que los ha dejado empatados con el Livorno en el límite de la salvación. En casa el conjunto sardo ha ganado sus últimos cuatro partidos y no pierde desde el 13 de enero. La gente empieza a creer en la salvación y a Totti y compañía les espera un ambiente hostil, aunque no tanto como el que se encontrará el Barça en Sevilla tras los acontecimientos de la semana. Cerrando con la Roma, las sanciones de De Rossi, Perrotta y Vucinic llegan en un momento más o menos oportuno, ya que al menos servirán para darles descanso de cara al duelo ante el United. Unas rotaciones obligadas.

¿Qué se juega el Schalke en Karlsruhe? Mucho, ya que los de Slomka están metidos en una dura pelea: cinco equipos se juegan dos plazas de Champions. La victoria serviría además para descartar a un rival que en caso de ganar aún soñaría con la UEFA. Y el Fenerbahçe tiene un derbi clave mañana en la cancha del Besiktas, ya que en la Superliga turca, liderada por el conjunto de Zico, los cuatro primeros están separados por sólo dos puntos. Lo dicho: nadie puede sestear pensando en Europa.

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domingo, febrero 17, 2008

Un sábado memorable

No sé si más por el asombroso triunfo del Barnsley en Anfield o por la goleada histórica del United al Arsenal. Probablemente por la suma de ambas. Sea como sea, el sábado que vivimos ayer fue absolutamente memorable y será recordado durante mucho tiempo en Inglaterra y en todos los rincones del mundo en los que seguimos con pasión la FA Cup. Son tardes en las que llegas a pensar que es una auténtica bendición que se pare la Premier para dejar paso a un torneo más abierto, más emocionante, más puro. La edición de 2008 está siendo fantástica. Y una auténtica demostración de que el fútbol más local tiene aún cabida en el mundo de la globalización y las grandes potencias.

Benítez está recibiendo muchas críticas por una derrota que puede considerarse humillante -en casa ante el decimocuarto de segunda división-. Tommy Smith, ex defensa del Liverpool, ha llegado a cuestionar su alineación titular, preguntándose por qué dejó fuera a las estrellas. En realidad, sacó un once más que decente y que debería haber derrotado sin problemas al rival. Aunque el técnico español está registrando en los torneos domésticos resultados que están muy por debajo de los que deberían exigírsele por potencial, tampoco se le puede condenar en exceso por el desastre de ayer. Su equipo generó ocasiones clarísimas, y sólo la mala puntería y la maravillosa actuación del portero debutante Luke Steel evitaron que se cumpliera la lógica. Luego llegó el momento de locura colectiva, de magia futbolística, con el golazo de Brian Howard, un premio justo a un equipo que nunca renunció a salir a la contra pese al asedio al que se estaba viendo sometido.

Lo de Old Trafford fue muy distinto. Fue un baño, un monólogo evidente en una representación que se presumía dialogada. Un problema estomacal dejó fuera a Cristiano Ronaldo, pero Ferguson sacó un equipo muy competente que se comió al rival en el centro del campo, en parte debido a la modificación del escocés, que renunció a un delantero para situar a tres hombres en el corazón de la cancha. Fue un show de Nani -que volvió a recordar al extremo de Madeira- y de Anderson, confirmando los buenos augurios de un doble fichaje muy elogiado en verano. Pero no podemos olvidar los problemas con los que llegó el Arsenal a Manchester: con multitud de lesionados, con cuatro jugadores tocados en el banquillo y con Cesc Fàbregas en muy malas condiciones físicas tras pasar toda la semana enfermo con fiebre. Wenger tuvo que poner a todo lo que tenía, arriesgando además a algunos futbolistas que en circunstancias normales se habrían quedado en casa. El 4-0 sirvió de nuevo -al igual que el 5-1 del Lane- para subrayar la importancia de algunas piezas defensivas absolutamente fundamentales. Las ausencias de Sagna, Clichy y Flamini se notaron muchísimo. Hoyte volvió a evidenciar que probablemente no tiene nivel para jugar en el Arsenal -Nani hizo con él lo que quiso-. Por fortuna para el técnico alsaciano, parece que varios titulares podrán volver contra el Milan. Hay que cambiar el chip.

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domingo, diciembre 30, 2007

Tres choques competidos

Presentaba la última jornada de Premier de 2008 un cartel con tres platos fuertes: las visitas de Manchester United, Arsenal y Liverpool a West Ham, Everton y Manchester City. Parecían encuentros complicados para los favoritos, duelos en los que podían perder puntos. Uno ganó, otro empató y un tercero cayó, pero la fecha confirmó que en la liga inglesa hay varios conjuntos que, en duelos directos, no están tan lejos de los grandes.

Llegaban los red devils a Upton Park tras su exhibición de Sunderland. Claro, no es lo mismo medirse al limitado equipo de Roy Keane -ojo, limitado pero con algún elemento más que interesante, véase la actuación de Kenwyne Jones en el triunfo ante el Bolton- que al digno bloque de Curbishley. Aunque en realidad, hubo más demérito mancuniano que acierto hammer en el 2-1 final. Y no estoy hablando del penalti que desperdició Cristiano Ronaldo, otra vez el más peligroso de los de Ferguson. Me refiero a la actitud, al no tener ninguna intención de ir a sentenciar el partido, el limitarse a esperar atrás a que el tiempo se consumiera o a que el portugués cazara alguna contra. Pese a todo ello, no tenía pinta el partido de terminar en remontada. Pero en choques apretados todo es posible, y ese centrocampista tan prometedor que es Mark Noble se sacó dos centros precisos, tocaditos, con rosquita, y en ambos casos los ganó un compañero suyo, un central, para obrar lo que parecía improbable.

En Goodison pasó algo similar: el desenlace no tuvo nada que ver con la lógica. Tras ver la primera parte, en la que los hombres de Moyes noquearon por completo a los tocones gunners con su presión en el centro del campo, uno habría dicho que el Arsenal firmaba un empate. Pues lo ganó por goleada. Y con un estilo radicalmente opuesto a su propuesta habitual. Con balones largos y con la pillería de un delantero que había mostrado detalles apreciables en otras competiciones pero que aún no había dejado su huella en la Premier. Eduardo Da Silva nos enseñó ese instinto que nos habían prometido que poseía, esa capacidad para desmarcarse, esa definición fría, elegante, de goleador estético. Si explota definitivamente y van Persie vuelve a lo grande y sin lesiones, el cuadro de Wenger tendrá muchas opciones en ataque. Y todas de nivel.

El Liverpool tuvo la ambición final de querer ir a ganar en un estadio tan complicado como el del City, pero se topó con un Richard Dunne colosal, salvador, hasta rápido. Benítez sacó uno de sus mejores onces posibles, con la gran salvedad del extremo izquierdo. Me pasó lo mismo que en su derrota contra el United: terminó el partido y pensé que Babel había salido demasiado tarde. El holandés es más rápido que Kewell, imprime otro ritmo, parece más directo, más desequilibrante. Aún así, a Rafa pudo bastarle para ganar, y probablemente lo mereció.

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jueves, diciembre 27, 2007

La pegada del United no se discute

Esta tarde, comiendo, mi hermano me ha dicho que "a ver quién los pilla ahora". Al United, claro. Aunque el Arsenal ha maravillado al mundo con su flying football, da la sensación que el equipo de Ferguson es más fiable en el largo plazo. No porque tenga más consistencia, no. Los gunners, con fenómenos como Touré, Gallas, Sagna o Flamini -gran revelación de la temporada-, también poseen el nivel defensivo suficiente como para no sufrir. La diferencia, quizá, está en la pegada. Fàbregas, Hleb y Rosicky firmaron un inicio de temporada asombrosamente goleador. Demasiado goleador. Fuera de lo normal, casi anti-natural. Se puede esperar que Cesc llegue a los 15 goles por temporada, pero es que si hubiera mantenido el tono con el que empezó llegaría a los 30. Y claro, esas no son sus cifras, ni reales ni potenciales. Existía en el entorno del equipo de Wenger un temor: el jugar bien perdurará, pero el meter tantos goles, ¿lo hará? Dicho de otra forma: ¿se mantendrá arriba el Arsenal cuando le abandone el estado de gracia de cara a portería de sus centrocampistas? Parece evidente que si quiere llevarse el título, la segunda línea debe aportar goles con regularidad.

Mientras el empate a cero anoche en Portsmouth alimenta ese debate, la pegada del otro gran candidato no se discute. Ya no lo digo por el choque de ayer en Sunderland, sentenciado por la vía rápida. Me impresionó aún más el domingo ante el Everton. Sí, el día en el que ganaron sólo porque Pienaar cometió un penalti infantil en el último minuto. Pero ese día, ante uno de los mejores bloques defensivos de la Premier -¡qué bueno es Moyes!-, ante una zaga que les estaba anulando casi por completo, la sensación de peligro estaba siempre presente. La amenaza del coloso, del gigante, de sus patas poderosas que te aniquilan sólo desplazándose. Uno los ve llegar y se asusta: Cristiano -que no, digámoslo otra vez, no es un malabarista de circo, es un golpeador profesional-, Rooney, Tévez... El fútbol tiene muchas variables y se puede triunfar de formas muy distintas. Pero por pegada no hay duda: la mayor la tiene el United.

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martes, diciembre 04, 2007

Cristiano, el rematador

Pocas conclusiones nos dejó el triunfo del Manchester United 2-0 ante el Fulham esta noche en Old Trafford. Fue el típico partido que el equipo grande gana a medio gas, sabiéndose tan superior que decide no forzar la máquina y reservarse para mejores ocasiones. Aunque Arsenal, Chelsea y Liverpool estén jugando bien, el conjunto de Ferguson no creyó que fuera necesario firmar una gran actuación para mandar una respuesta. ¿Para qué? Son campeones y tienen una gran calidad arriba, una pegada descomunal, una artillería que asusta. De hecho, sí se acercaron a su mejor nivel en los primeros diez minutos. Jugaron con velocidad, con tensión, con intensidad. Pudieron meter dos en cinco minutos, pero fue la tercera la que entró, a los 10'. Luego se dedicaron a sestear, a esperar que pasara el tiempo y que con él llegara la sentencia en una acción aislada. El rival era inocente como pocos. Este Fulham tiene pinta de pasarlo horriblemente mal. Tiene la peor plantilla de los últimos años y no sería una sorpresa verle descender.

Un detalle que sí puede sacarse del partido es la enésima confirmación de la gran capacidad rematadora de Cristiano Ronaldo. El extremo de Madeira es acusado de frívolo, de malabarista intrascendente, de showman narcisista. Ya hemos contestado a estos argumentos varias veces, así que no nos vamos a extender. El 7 es productivo, gana partidos. Hoy marcó dos goles, ambos al primer toque. Un remate de volea buscando la escuadra con delicadeza e intención y un cabezazo cruzado anticipándose al central. Es un futbolista listo, que se adapta a la zona del campo y al momento del partido. Cuando hay que hacer bicicletas las hace, cuando hay que golpear golpea.

Viendo su facilidad en la finalización, y volviendo al debate en clave Eurocopa que iniciamos en los comentarios del post de ayer, se me ocurrió una posibilidad que puede parecer algo extravagante, pero que podría solucionar uno de los problemas que tiene Portugal. Los lusos no disponen de un nueve de primer nivel. Hugo Almeida, Nuno Gomes, Hélder Postiga y Makukula no acaban de convencer. En cambio, les sobran los extremos. ¿Podría situarse a Cristiano Ronaldo como falso delantero centro? Está claro: no es su posición natural, no tiene los automatismos que el puesto requiere, pero va bien por arriba, tiene disparo, sabe anticiparse a los defensas y posee cuerpo para pelear físicamente con ellos. La Roma lo probó con Totti y su capitán se convirtió en máximo goleador del fútbol europeo. Quién sabe.

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miércoles, septiembre 19, 2007

Cristiano vuelve al Alvalade

6 de agosto de 2003. Sporting de Portugal y Manchester United disputan un partido amistoso en Lisboa para inaugura el nuevo Estadio José Alvalade XXI. Cristiano Ronaldo, la gran joya de la cantera leonina, impresiona a sus rivales con una actuación memorable cargada de talento. A Alex Ferguson no le queda otro remedio que intentar su fichaje. Lo consiguió. Diez días después, el extremo de Madeira ya lucía el 7 de Beckham en su debut en la Premier, entrando en los últimos minutos del partido en Old Trafford ante el Bolton.

Aquel, es evidente, era el primer día en el que Cristiano jugaba en el nuevo santuario del club que le formó como futbolista. Poco podía imaginar que también iba a ser, durante muchos años, el único. Ahora la Champions le da una oportunidad de volver al lugar de los hechos, al césped que cambió en un momento su carrera, que le dio la gran oportunidad -aunque, también es evidente, si aquel 6 de mayo no hubiera jugado un buen partido, tarde o temprano se hubiera acabado ganando igualmente la admiración de algún grande de Europa-. El sportinguismo de Cristiano quedó patente en sus visitas al Benfica con los red devils, así que es de esperar que la hinchada verdiblanca le reciba con enorme cariño. Como a uno de los suyos que ha conseguido convertirse en estrella mundial.

Con Nani sucederá algo parecido, aunque el caboverdiano aún no ha alcanzado el nivel de prestigio y fama que ostenta el de Madeira. El encuentro de esta noche posee ingredientes que lo hacen ser especial, pero además es muy atractivo a nivel futbolístico. El Sporting sigue contando con canteranos de un futuro enorme -Joao Moutinho, Miguel Veloso, Yannick Djaló- y se reforzó este verano con talento de la Europa oriental: llegaron el ruso Marat Izmailov y los montenegrinos Milan Purovic y Simon Vukcevic. El grupo complicadísimo en el que ha caído dificultará su pase a octavos de final, algo que sin duda, por plantilla, estaría a su alcance en otro tipo de circunstancias.

Pero hoy hay otros platos fuertes: un Arsenal-Sevilla que enfrenta a dos de los equipos que mejor juegan en todo el fútbol europeo y un Barça-Lyon que supondrá un examen muy serio para ambos. Jornada pues más atractiva que la de ayer, en la que destacó el asombroso empate del Rosenborg -quinto en la liga noruega a 13 puntos del Brann Bergen- en Stamford Bridge. El Chelsea se encuentra en el peor momento de toda la era Mourinho y aunque tiene lesionados a Drogba y Lampard su dificultad para perforar la portería contraria no parece muy lógica. Y ojo, que el domingo va a Old Trafford y los cracks parece que tampoco estarán.

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