martes, abril 29, 2008

Scholes y la solidaridad

Se cumplieron los pronósticos y pasó el Manchester United. Se cumplieron sólo en eso. En la identidad del ganador. Pero fallaron a la hora de definir la forma de su victoria. Se esperaba que en los red devils triunfara su enorme potencial ofensivo, su capacidad de desequilibrio arriba, su pegada descomunal. Se esperaba a las individualidades, se esperaba a Cristiano Ronaldo. Pero ganaron por el funcionamiento colectivo, por su defensa magistral, por el comportamiento como bloque, por la solidaridad. Y por Scholes, claro.

En el Barça, más de lo mismo. Posesión sin verticalidad. Sólo cuando tenía la pelota Messi parecía que podía suceder alguna cosa. Se fue la combinación electrizante, el balón circulando a alta velocidad, la movilidad constante para crear el caos. Sorprendió que, teniendo que sacrificar a un centrocampista y siendo necesaria la presencia de Touré para frenar contragolpes, Rijkaard retirara a Iniesta. Sorprendió porque Andrés es de los pocos que siguen resultando dañinos en el equipo, de los pocos ahora mismo capaces de dar una asistencia de gol. Y sorprendió porque siguió en el campo Xavi, el más horizontal de los interiores, cuando el juego requería más riesgo en la entrega.

¿Quién brilló en el United? Desequilibró Scholes con su golazo, pero estuvieron soberbios en las ayudas, en el esfuerzo y en el sacrificio él y todos los demás. Todos, quizá, menos Cristiano Ronaldo, al que seguro que sus críticos señalarán ahora para apuntar que sigue sin responder en los grandes partidos. Estando muy discreto, el portugués tuvo su importancia en el resultado final. De él se suele decir que absorve demasiado juego, y se dice como un reproche. Esta vez absorbió a tantos rivales en la acción del gol que no quedaron jugadores para tapar la segunda línea. Cuando Zambrotta se equivocó en la entrega y Scholes controló, se encontró un mundo por delante. Tres contrarios con Ronaldo, nadie en la zona central de tres cuartos.

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jueves, abril 24, 2008

El United no engañó a nadie

Estaba cantado. El United se transformó en su versión europea, la misma que ganó en Roma con un planteamiento casi idéntico y que recibió entonces grandes elogios por su practicidad. Alex Ferguson no quiso que se repitiera la debacle de San Siro y decidió que, este año, en Champions y fuera de casa se dedicaría a amarrar. Su aparente 4-4-2 con nombres más ofensivos que los que leíamos en las previas se transformó por momentos en un 6-3-1. Los extremos, igual que en el Olímpico, ejercieron de laterales mientras éstos se iban al centro para cerrar todos los espacios posibles. Carrick y Scholes pelearon como leones, atentos a los llegadores del equipo de Rijkaard. Hasta Tévez defendió en campo propio. Y Cristiano se quedó solo en la isla, esperando una oportunidad que ya no se repitió tras su error en el penalti. Lectura común: un equipo con tanto talento debería ser capaz de encontrar otras formas de sacar un resultado positivo. Sí, es cierto. Pero su entrenador pensó lo contrario y le salió bien la jugada. Sabe que en Old Trafford su equipo es poderoso y pensó que con el empate le bastaba. Ese fue su plan y la ejecución fue casi ejemplar. No pasará a la historia, no será recordada por virtuosa, quizá hasta avergonzará a algún que otro seguidor red devil. Pero el United logró que un Barça con una posesión de balón escandalosa y motivado como no se le veía desde hacía mucho tiempo prácticamente no generara ocasiones claras de gol. Claro, tuvo algunas, pero no muchas. La mejor, en la única jugada que recordó al fantástico equipo campeón de 2006: combinaron Deco, Messi, Iniesta y Eto'o en una acción que mereció el gol. Casi todo lo demás fue horizontalidad excesiva, escasa profundidad, automatismos olvidados en el fútbol colectivo para enloquecer al rival con combinaciones veloces. Resultado que lo deja todo abierto, mejor en lo numérico para el Barça -al que le vale cualquier empate-, pero aún empatado y con el factor ambiental invertido. En seis días la resolución, un capítulo muy distinto.

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miércoles, abril 23, 2008

Como siempre, los pequeños detalles

Los Liverpool-Chelsea son así: hay pocas oportunidades y se suelen decidir en pequeños detalles, por errores individuales, por cuestiones que tienen poco que ver con el plano general del juego. Así fue en las dos semifinales que ganó el equipo de Benítez -ambas con más ocasiones de gol para los blues- y así fue anoche en Anfield en un partido en el que sólo el extraño desacierto de Torres de cara a portería y la excelencia de Cech evitaron un triunfo que los reds merecieron por su mayor número de llegadas. El equipo de Benítez supo sacarse de encima la agresividad inicial de los londinenses, que empezaron mejor, y dominó gran parte del encuentro, aunque tampoco con una superioridad tan escandalosa como para poder decir que el resultado final fue la mayor injusticia del mundo. El Chelsea pareció por momentos carecer del espíritu ganador que sí poseía en los tiempos de Mourinho -como había comentado Rafa en la previa-, pero sí fue capaz de fabricar un par de oportunidades claras gracias a la clarividencia de Frank Lampard, que estuvo torpe en una pérdida de balón que propició el 1-0 pero que creó con su visión y su precisión lo más meritorio que hizo su equipo en ataque. Gerrard apareció menos que en otras ocasiones, pero estuvo a punto de anotar un golazo memorable. Skrtel y Carragher formaron una pareja casi insuperable, pero cuando Riise tuvo que cerrar en una acción por banda su equivocación dejó la eliminatoria muy complicada para el Liverpool, que nunca ha marcado en Stamford Bridge desde que lo entrena Benítez. Por un simple detalle, como tantas otras veces.

Distinta será la historia esta noche en el Camp Nou. Espero a un Barça muy superior al que hemos visto últimamente, con la maestría de Deco en el centro del campo y con un tridente Iniesta-Eto'o-Messi que asusta tanto como el que pueda plantear el rival. Cuando hay un premio tan importante en juego, la tensión competitiva se eleva y las estrellas son capaces de rendir por una vez como si estuvieran teniendo continuidad en su fútbol reciente. Sin embargo, no podemos esconder el favoritismo de un Manchester United superior en el apartado colectivo y que quizá hoy muestre una cara más bien conservadora, con un repliegue parecido al de Roma, con muchas ayudas de los extremos y con el contragolpe como arma principal. Sea como sea, será un partidazo imperdible.

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jueves, abril 10, 2008

Rotar para ganarlo todo

Cuando se escuchan y se leen grandes elogios hacia la política de rotaciones de Rafa Benítez por haber sabido regular a su equipo para que haya llegado en plenitud de condiciones físicas al tramo decisivo de la Champions League, ¿qué no diremos de Alex Ferguson? El escocés no sólo ha logrado que su escuadra se haya metido en semifinales con el cartel de máximo favorito al trono continental, sino que además lo ha hecho sin renunciar a ningún otro título. El técnico español ha sido criticado por sacar onces demasiado alternativos en encuentros de liga que lo han alejado de la cabeza y en esa fatídica tarde copera ante el Barnsley. Para Rafa, la prioridad siempre ha sido Europa. En cambio, el Manchester United ha intentado ir a por todo -también el Chelsea- y a día de hoy es líder de la Premier y sigue invicto en el torneo de las estrellas. Sólo quedó eliminado de la FA Cup por un partido de infortunio infinito, cuando debió ganarle al Portsmouth por goleada pero acabó perdiendo por una de esas casualidades fantásticas que a veces nos regala el fútbol. Pero cayó con los mejores sobre el campo, en una clara demostración de que Ferguson no prioriza nada, sino que lo quiere todo. Por lo que conlleva de ambicioso y atrevido, siempre me parecerá más admirable este planteamiento que el de Benítez -cuyo club, por cierto, en contra de lo que se suele comentar, ha gastado más dinero en fichajes en los últimos cuatro años que el Manchester United-.

¿A qué viene todo esto? Al once que ha sacado el United esta noche contra la Roma. Ha reservado a Cristiano Ronaldo, Wayne Rooney y Paul Scholes, probablemente sus tres piezas de mayor valor en ataque. Ha jugado con el 0-2 de la ida, consciente de que el domingo tiene una finalísima en la Premier ante el Arsenal. Y le ha bastado para ganar. No lo ha hecho con brillo, no ha aplastado al rival, pero ha seguido adelante y tendrá a sus cracks descansados para el clásico del fin de semana. Con el margen que llevaba, podía correr este riesgo. Si la Roma se hubiese adelantado, habría podido introducir a sus estrellas aún con la eliminatoria a favor. Extraordinaria gestión de plantilla de un entrenador de leyenda.

Digamos también que la Roma murió con una dignidad bárbara. Le igualó la posesión a un equipo que suele apropiarse del balón, generó peligro -aunque Doni había salvado antes opciones claras del United- y por momentos dio la sensación de ser capaz de meterse de lleno en la batalla. Su honrosa caída debe proporcionarle fuerzas para intentar quitarle al Inter el título de la Serie A. Un premio que, ya lo hemos dicho en alguna ocasión, probablemente merezca el conjunto de Spalletti por las sensaciones que ambos candidatos dan sobre el campo.

Pero pasó el United y le espera el Barça. Se viene un esperadísimo duelo de colosos del fútbol actual entre Cristiano Ronaldo y Messi, pero en lo colectivo parece no haber color a día de hoy. Y es una lástima, porque por nombres el equipo de Rijkaard podría tener mucho que decir en la eliminatoria. Pero su fútbol es decadente y ante el Schalke pasó casi escondiéndose. Mucho tendrá que cambiar el panorama para que el choque se presente realmente competido, aunque en las grandes citas las estrellas se crecen y la tensión es otra. Y esto es fútbol, claro está, y a veces no tiene lógica.

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miércoles, abril 02, 2008

Manchester United, versión europea

Vaya, casi nos hemos quedado sin emoción en los partidos de vuelta. Confirma el Manchester United su condición de máximo favorito a levantar esta Champions, y lo hace demostrando su flexibilidad para dominar distintos registros. No fue el equipo dominante que acostumbra. No arrolló. Ferguson optó por una versión alternativa, más conservadora, más europea. La máquina del ataque total se convirtió en un engranaje defensivo solidario en el que incluso los extremos ayudaban a los laterales -Park Ji-Sung no paró de correr, para recordarnos por qué una vez llegamos a pensar que se parecía a un roedor veloz e infatigable-. Cedió la iniciativa el equipo que siempre quiere mandar y por momentos el partido pareció presidido por la prudencia excesiva -también ayudó una Roma en la que Aquilani no acabó de interpretar su papel de teórico enganche y se juntó demasiado con Pizarro y De Rossi-. Pero aunque no escribiera el guión del partido, el United fue capaz de pedir el turno de palabra. Cuando habló, lo hizo con fuerza: gritó. Con la autoridad del que se sabe poseedor de la razón. Con la confianza del que se siente el mejor. Cristiano Ronaldo, el atacante más completo del fútbol actual, llegó desde atrás, voló hacia el cielo romano y conectó un cabezazo imperial. En la segunda parte rozó el doblete en dos acciones geniales. Sentenció Rooney en un balón bien peleado por Park y mal rechazado por Doni. La Roma pudo marcar, pero le faltó la pegada del rival. La única mala noticia para el United fue la lesión de Vidic, una pieza clave en la zaga.

En Gelsenkirchen, al Barça le bastó con una genialidad de Iniesta, un error de Neuer y el desacierto rematador alemán para ganar el partido y tener pie y medio en semifinales. Está lejos de mostrar el nivelazo de antaño, pero una vez en semifinales, y con Messi recuperado, tiene el talento necesario para soñar. No le daríamos como favorito ante el United, pero tampoco lo descartaríamos de entrada, está claro. Al Schalke le faltó mucho fútbol: todo el que pone Rakitic y el que le negó Slomka, dejando a sus posibles sustitutos en el banquillo. Aún así, pudo marcar gracias a su habitual empuje y al balón parado. Pander fue de lo más rescatable de un equipo que ha hecho mucho llegando hasta cuartos, una ronda que le viene grande. El fútbol es tan extraño que le ha regalado a la entidad del Rühr la posibilidad de disfrutar en la Champions en una temporada en la que no tiene precisamente su mejor plantilla. La de la 2005/2006, con Poulsen, Lincoln y Hamit Altintop -el mejor de los dos gemelos- era bastante superior. Esa que machacó al Espanyol y que tuvo contra las cuerdas al Sevilla.

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martes, abril 01, 2008

Europa mira a Gelsenkirchen y a Roma

Llegan los cuartos de la Champions, siempre partidos de gran prestigio. Aunque el Schalke suene a intruso que se ha colado en la fiesta aristocrática, aunque el Barça tenga más nombre que juego y más pasado que presente. Sin embargo, la música de estrellas ilumina a los grandes talentos y es capaz de levantar el ánimo y la tensión competitiva. Es por ello que el equipo de Rijkaard sigue siendo favorito ante unos alemanes que tampoco están para tirar cohetes. Si nos tuviéramos que guiar por las últimas actuaciones azulgranas, diríamos que el partido de esta noche no debe ser cómodo para ellos. El Schalke intenta que se juegue un partido muy físico, con escasa pausa, con mucho balón largo y con el balón parado como arma principal. Al no estar Rakitic, la única pieza que puede desequilibrar con el balón en el suelo es Rafinha y el plus que proporciona en ataque por la banda favorita del equipo de Gelsenkirchen: por ahí también se mueve Asamoah y es el lado que elige Jermaine Jones para descolgarse y llegar desde segunda línea, aunque hoy el norteamericano no estará por sanción. Le sustituirá el zurdo Kobiashvili, que es un interior de cierto recorrido pero que hoy tendrá como misión principal impedir que el Barça toque y mueva el balón. Para ello contará con la ayuda de Ernst, un medio centro defensivo puro que suple con su carácter aguerrido su físico más bien modesto. Hay varias dudas en el once de Slomka, como la pareja de centrales, que puede quedar modificada según la posición en la que se ubique Pander, con el que el técnico ensayó el sábado en el centro del campo. Westermann, gran revelación de la temporada, podría guardarle la espalda o desplazar al banquillo a uno de los dos zagueros clásicos, Krstajic y Bordón. La línea suelen tirarla bastante arriba, todo un riesgo ante un equipo que tiene velocidad en la delantera. Sin embargo, el buen trabajo en la presión de los dos pivotes convierten al Schalke en un equipo menos desbordable que el Werder Bremen. Para marcar diferencias se agarran a las dos posiciones cruciales: la portería, con el prometedor Neuer, y el delantero centro, donde Kuranyi ejerce de rematador intuitivo.

Más glamouroso se presenta el duelo del Olímpico de Roma. No está Totti, pero seríamos injustos con el gran trabajo de Spalletti si dijéramos que la ausencia del capitán deja sin opciones al cuadro italiano. Jugará Vucinic, con grandes números en la presente Champions y con un perfil más contragolpeador que el de Francesco. El partido puede venirle muy bien al montenegrino, ya que el United sólo sabe jugar a tener el balón. Cuando no lo hizo, en la semifinal de Milán del año pasado, acabó goleado. Los italianos apuntan al duelo Mancini-Brown como vía de acceso más explotable. Por ahí la Roma puede marcar diferencias, pero está claro que los red devils aún pueden sacar más provecho en el otro extremo del campo. Panucci formará pareja con Mexès al estar lesionado Juan, por lo que en los laterales se juegan dos plazas Cicinho, Cassetti y Tonetto. Misión casi imposible para los elegidos, visto el momento de forma actual de Cristiano Ronaldo, que el sábado jugó uno de sus mejores partidos desde que está en Old Trafford. La ausencia de Perrotta la suplirá la Roma con Aquilani en la media punta. Perderá llegada por sorpresa, pero ganará último pase y disparo desde fuera. Anderson se perfila como titular en la media punta en un 4-3-3 del United en el que Tévez podría ser el gran sacrificado. El brasileño tendrá una prueba de fuego ante uno de los medios centros de moda del fútbol europeo, el gran De Rossi. Partido precioso, eliminatoria más abierta de lo que puede indicar el recuerdo de ese 7-1. Pero favoritismo para los ingleses, que hoy por hoy asustan y deberían ser los máximos candidatos a levantar esta Champions.

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viernes, marzo 28, 2008

Un fin de semana sin reservas

El fin de semana previo a una ronda importante de Champions suele ser un escenario ideal para las rotaciones. Los grandes, a veces, piensan más en su cita europea y ofrecen la oportunidad más propicia a sus rivales inferiores. Sin embargo, ninguno de los ocho supervivientes puede jugar relajado mañana o el domingo. Todos están inmersos en peleas importantes y algunos además tienen enfrentamientos directos a los que deberán prestar gran atención y olvidarse de la canción de las estrellas pese a que sus notas están tan cercanas que ya casi se pueden oír.

En la Premier podría pensarse que Manchester United tiene margen de maniobra, pero aún debe enfrentarse a sus dos rivales londinenses -al Chelsea debe visitarlo, además-, por lo que el colchón no es tan irremontable como los números parecen indicar. Es posible que, jugando en casa, Ferguson reserve a algunos titulares, pero el Aston Villa querrá apurar sus escasas opciones de meterse en Europa y es un rival tremendamente incómodo que ya ha sido capaz de puntuar en el Emirates, el Bridge y Anfield. Los hombres de Martin O'Neil querrán rematar su grand slam saliendo vivos de Old Trafford, por lo que el partido requerirá la máxima concentración de los red devils. No hace falta decir que ni Arsenal ni Chelsea pueden permitirse tropezar si quieren seguir en la pelea. Los gunners viajan a Bolton, su campo maldito, y lo harán sin un Bacary Sagna que se perderá los dos encuentros ante el Liverpool. Baja muy sensible, ya que el galo ha mejorado con mucho las prestaciones que ofrecía Eboué en el lateral derecho. El equipo de Grant, por su parte, recibe el domingo a un Boro que en su última salida empató en el Emirates. Y el Liverpool tiene un compromiso de vital trascendencia: su derbi ciudadano ante el Everton, convertido además en una finalísima por la cuarta plaza. Ganar significaría sentenciarla para el conjunto de Benítez, que entonces sí podría centrarse básicamente en la Champions. Pero sólo si derrota al sólido bloque de Moyes.

El Barça y la Roma viven una situación clasificatoria muy parecida: están segundos a cuatro puntos del líder, aunque la escuadra de Spalletti da mejores sensaciones que el de Rijkaard. Visita complicada del conjunto giallorosso a Cagliari para medirse a un equipo con la moral alta tras recuperar en los despachos los tres puntos de sanción, una medida que los ha dejado empatados con el Livorno en el límite de la salvación. En casa el conjunto sardo ha ganado sus últimos cuatro partidos y no pierde desde el 13 de enero. La gente empieza a creer en la salvación y a Totti y compañía les espera un ambiente hostil, aunque no tanto como el que se encontrará el Barça en Sevilla tras los acontecimientos de la semana. Cerrando con la Roma, las sanciones de De Rossi, Perrotta y Vucinic llegan en un momento más o menos oportuno, ya que al menos servirán para darles descanso de cara al duelo ante el United. Unas rotaciones obligadas.

¿Qué se juega el Schalke en Karlsruhe? Mucho, ya que los de Slomka están metidos en una dura pelea: cinco equipos se juegan dos plazas de Champions. La victoria serviría además para descartar a un rival que en caso de ganar aún soñaría con la UEFA. Y el Fenerbahçe tiene un derbi clave mañana en la cancha del Besiktas, ya que en la Superliga turca, liderada por el conjunto de Zico, los cuatro primeros están separados por sólo dos puntos. Lo dicho: nadie puede sestear pensando en Europa.

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miércoles, octubre 03, 2007

Las dos gacelas

Cuando Frédéric Kanouté llegó al West Ham procedente de un Lyon que no era el equipo dominante que es hoy -o que era hasta hoy, ¿quién sabe?-, en Inglaterra se le comparó a Thierry Henry. Había similitudes entre ambos: delanteros fuertes, altos, atléticos, con gran zancada y una elegancia destacable pese a disponer de un físico que ligaría mejor con la torpeza. Aunque pronto confirmó que se trataba de un atacante de muy buen nivel, el francés de origen maliense nunca llegó al nivel de su compatriota de Les Ulis. Hasta ahora. Su nivel de juego en Sevilla ha alcanzado cotas que los ingleses no le conocieron. Y en una noche de Champions como la de hoy, las dos gacelas que se cruzaron sin encontrarse en el norte de Londres reactivaron todas las comparaciones. Fueron, quizá, los dos hombres más destacados de la jornada.

A Henry pronto se le vio muy fresco en Stuttgart. Enchufado. Metido en el partido. Con agilidad mental y física. Dispuesto a demostrar que su carrera está lejos de su fecha de caducidad. Encaró, desbordó, vio los pases y los ejecutó con precisión. Y encontró la recompensa que su fútbol merecía en el gol de Messi: no podía irse del partido sin hacer algo realmente productivo. Algo que sentenciara un partido en el que el Barça no había sido más que el Stuttgart, pero en el que el equipo de Rijkaard dejó claro que su insultante calidad en ataque le hará ganar muchos partidos. Hasta que llegaron los tantos, Valdés se encargó de mantener un empate que peligró ciertamente, quizá porque el técnico holandés no supo remediar la ausencia del fundamental Yaya Touré. Pero a lo que íbamos: Henry ha dado dos lecciones en cuatro días y empieza a formar una sociedad temible con ese argentino convertido en el crack del momento. Y Ronaldinho fue el mediático que peor parado salió de Alemania.

Kanouté, si se me permite la expresión osada, casi ganó el partido ante el Slavia él solo. Marcó un golazo y dio dos asistencias de genio, especialmente la del tanto de Luis Fabiano. No había mucho rival enfrente, pero apareció en un momento crítico: tras cuatro derrotas, cuando el equipo empezaba a dudar, cuando se necesita el empuje de los líderes. No sólo lo hizo de entrada: también cuando los checos pusieron un amenazante empate en el marcador del Pizjuán y apareció la zozobra. Pero no había motivos para la preocupación: con jugadores como él, el Sevilla es muy superior al Slavia, como también lo es al Steaua. Debe pasar bien. Otra cosa sería pelearle el primer puesto a un Arsenal imparable, pero esa es otra historia.

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miércoles, junio 27, 2007

Henry: y la leyenda se fue

A Thierry Henry lo presentaron en Highbury el mismo día que a Davor Suker. Pese a que el francés ya había sido campeón del mundo, teóricamente el fichaje estelar era el del croata. Así llegó Titi a Londres: sin hacer ruido y capaz de moverse por la ciudad en metro sin que la gente le reconociese. Ocho años después, 30.000 personas le dieron la bienvenida en su nuevo equipo y aterrizó en Barcelona instalado en el estrellato absoluto. Han cambiado muchas cosas, o más bien dicho, las ha cambiado él con su fútbol.

Henry, lo diré ya de entrada, es el mejor futbolista que he visto en mi vida. Porque para poder juzgarlos de forma completa, a los jugadores hay que verles de forma continuada y viviendo su mismo momento presente. Podemos apreciar lo que hicieron los cracks del pasado gracias a los vídeos, pero no encontraremos en ellos el reflejo de toda su carrera. Tras ver a Thierry semana tras semana en los últimos ocho años, no tengo ninguna duda. Es el futbolista total, el que domina todas las facetas del juego, el que nunca se borra. Ahora que se debate tanto si su fichaje por el Barcelona es o no es acertado, mi única respuesta posible es que yo querría tenerle en mi equipo hasta el día en el que se retirase. Y cuanto más tarde sucediera esto, mejor.

Aunque pasará a la historia como el mejor futbolista del Arsenal de todos los tiempos, Henry ha manchado ligeramente con su marcha su estatus de leyenda gunner. Lo será para siempre, pero no se puede ocultar que su salida ha dejado cierta decepción entre una hinchada que esperaba que se retirara en Londres, manteniendo su fidelidad hasta el final. Es legítimo y respetable su deseo de querer ganar una Champions League, y se puede llegar a comprender su idea de que es más fácil hacerlo con un Barça repleto de cracks consagrados que con un Arsenal que apuesta por el futuro a largo plazo. Pero el cuento de hadas ha perdido su cariz romántico.

Con la marcha de Henry se dirá que termina un ciclo en el Arsenal, aunque ésta quizá sea más la era de Wenger que la del delantero francés. Lo más preocupante para el equipo londinense es que la fuga de su estrella puede interpretarse como una avanzadilla de un éxodo múltiple hacia Barcelona. Con el entrenador alsaciano acabando contrato en 2008, su reunión con Titi en el Camp Nou el próximo verano aparece como algo más que una posibilidad real. Y claro, al técnico podría seguirle tarde o temprano Cesc Fàbregas, cuya fidelidad a los gunners tiene mucho que ver con la figura de Wenger. Esta combinación hipotética sería la peor noticia para el Arsenal, porque entonces sí supondría el fin de una filosofía, de un proyecto apasionante. Entonces la que se habría ido sería la idea, y no sólo el mejor futbolista como ahora.

En medio de esos rumores y una alarmante sensación de decadencia, el Arsenal tiene que empezar a preparar una temporada en la que se le exigirá igualmente pelear por el título de la Premier y llegar lejos en la Champions. Obsesionarse con sustituir a Henry sería una locura. A nadie se le puede cargar con esa responsabilidad. No hay recambio posible, porque no hay nadie de su nivel. Sería más adecuado repartir ese rol entre varios atacantes. Van Persie está preparado para ser aún más protagonista y Walcott debe empezar a entrar en el equipo con mayor regularidad. Y al delantero que llegue habrá que descargarle de presión. En caso contrario, podría fracasar con estrépito.

¿Y qué rendimiento dará Henry en Barcelona? Desde su explosión en su primera temporada en Londres, el francés ha cuajado siempre temporadas brillantísimas. En la última se le vio poco debido a varios problemas físicos que él mismo atribuye a una mala preparación debido al escaso descanso del que disfrutó, pero entre enero y febrero volvió a jugar a un nivel muy alto. Sin haber disputado un solo partido desde esa eliminatoria ante PSV, su estado físico debería ser óptimo cuando empiece la competición oficial. Profesional como pocos, su protagonismo en el equipo debe ser estelar. No sé cómo piensa jugar Rijkaard, pero si tiene que dejar a alguien fuera en los partidos importantes estoy convencido de que ese no será Henry. No conozco a ningún futbolista capaz de sentarle en un banquillo.

Perfil de Thierry Henry: De Bosquets a Hampstead

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miércoles, marzo 07, 2007

Benítez, ese estratega

Por tercera vez consecutiva, el campeón ha caído en octavos. Cuenta el marcador que lo ha echado la regla del valor doble de los goles en campo contrario, pero seríamos injustos con el Liverpool si dijéramos que el equipo de Benítez pasó por los pelos. El Barça sacó anoche en Anfield mejor resultado del que mereció, sobretodo en una primera parte en la que fue totalmente superado por un equipo más fuerte, más rápido, más impetuoso. Sissoko, probablemente el mejor jugador de la eliminatoria, se comió con la colaboración de Xabi Alonso el centro del campo de pequeños talentosos que planteó un Rijkaard que quizá desequilibró en exceso a su equipo. Partida táctica ganada por Rafa, ese entrenador al que le hemos criticado su irresistible tendencia a unas rotaciones que tantos puntos pueden haberle costado en la Premier, pero que ha vuelto a reivindicarse como uno de los mayores estrategas del planeta cuando se trata de plantear eliminatorias concretas ante rivales muy duros. Más allá de Carragher, más allá de Momo, más allá de Riise -fantásticos todos-, Benítez se erigió anoche en el gran triunfador del cruce estelar de los octavos de final de la Champions 2006-2007. Su magnífica telaraña cerró todos los espacios posibles y anuló el talento individual de los magos rivales, incapaces de aparecer. Además, el mayor peligro lo llevó el equipo red entrando por una banda izquierda -la derecha del Barça- que se ha revelado como el gran agujero de un 3-4-3 que quizá ya no veamos más. Anulado el factor sorpresa de Zaragoza, el nuevo sistema dio la sensación de estar aún muy verde, como sucede con todos los experimentos que se encuentran en fase inicial.

En Valencia apuntábamos ayer que la igualdad sólo la podían romper los jugadores desequilibrantes y ninguno de ellos tuvo el impacto suficiente como para destripar el guión de anulación total. Tiene mucho mérito dejar sin marcar a un equipo que veía puerta en todos sus compromisos desde el 22 de octubre -si no contamos, y no deberíamos, un partido de vuelta de Coppa con la eliminatoria ya resuelta-. El día en el que el gol era más necesario los nerazzurri echaron de menos a su delantero más temible y contundente, el más directo, el más matador. Sin la pólvora de Adriano, Ibrahimovic y Crespo -luego Cruz- fracasaron en su intento de romper una defensa que ya ha presentado su candidatura a ser una de las mejores del continente. Y evidentemente, habiendo eliminado al Inter, ningún rival puede asustar ya a un equipo que demostró en liga ante el Barça que sabe jugarle muy bien a los gigantes europeos.

En Gerland se confirmó que el empate a cero es un muy buen resultado para un equipo de nivel medio-alto que tiene que afrontar la vuelta fuera de su estadio ante un rival que no es infinitamente superior. Liberado de toda presión, sabiendo que un gol hundiría por completo a un Lyon que ya ha chocado demasiadas veces contra su inexperiencia en Champions, la Roma se dedicó a esperar y a salir rápido con sus fabulosos trequartistas. Primero golpeó Totti y luego Mancini en la acción más bella de la noche europea y la eliminatoria estaba ya sentenciada al descanso. Ojo con este equipo de Spalleti, al que nadie espera en la final y que podrá adoptar el papel de contragolpeador, guión idóneo para un equipo que funciona muy bien con espacios. Como el Arsenal el año pasado. Tiene un no sé qué que recuerda a ese caso.

En el Bridge el Chelsea sufrió más de lo esperado ante un muy buen Oporto, pero mostró toda su fortaleza para remontar la eliminatoria en una segunda parte que fue completamente suya. Aunque el 1-1 llegó en un error gravísimo de Helton -¡ay, los porteros excéntricos!-, el equipo de Mourinho hizo méritos para voltear el marcador y que llegara el 2-1 era una cuestión de tiempo. En una acción muy bien construida entre Drogba y Shevchenko, cuyos cabezazos con intención descolocaron a la defensa portuguesa, Ballack firmó el gol de una victoria que convierte ya a los londinenses en los grandes favoritos para ganar esta Champions.

Y esta noche tendremos más. Haría bien el Madrid en no echarse muy atrás ante el Bayern, un equipo que cuenta con varios jugadores capaces de marcar con disparos desde la frontal. De la actitud que adopte el equipo de Capello depende en buena medida su suerte en la eliminatoria. En el Emirates, el Arsenal debe remontar un marcador peligrosísimo ante un PSV que no le va a dar espacios y que planteará la amenaza de Farfán y Koné para rematar el cruce a la contra. Henry volverá a un once local en el que Eboué y Rosicky serán las grandes ausencias. En San Siro, el Milan no debe tener grandes problemas para apear a un Celtic que ha recibido tres goles en todas sus salidas en la presente Champions. Y en Old Trafford, el United debe cumplir el trámite ante un Lille que busca venganza tras sentirse estafado en la ida.

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martes, marzo 06, 2007

El partido de las cartas escondidas

Ni una sola concesión al rival. El Liverpool-Barça de esta noche se ha empezado a jugar durante los días previos, con el hermetismo máximo de los técnicos a la hora de dar pistas sobre la formación y los hombres que utilizarán. El duelo entre los dos últimos campeones de Europa se presenta como una partida de ajedrez, aunque el deseo blaugrana es que la técnica prime por encima de la táctica. Si el partido se decide por talento individual, parece obvio que será el equipo de Rijkaard el que estará en la siguiente ronda. Ganar fuera de casa en campos complicados no fue obstáculo la temporada pasada en el camino hacia París, aunque en aquella ocasión los desplazamientos llegaban en los encuentros de ida y no existía la obligación de ganar. Pero si la prestación futbolística está al nivel de la de Stamford Bridge el año pasado, el Barça pasará. La clave es redescubrir el fútbol veloz de asociación constante y desequilibrio individual. Noventa minutos son muchos e incluso contra la mejor prestación defensiva los equipos con recursos siempre disponen de oportunidades de gol.

Decía el libro de ruta que Benítez apostaría en la ida por la pareja Bellamy-Kuyt y que en la vuelta daría entrada a Crouch. Pero en el guión no estaba previsto que el Liverpool ganara en el Camp Nou, por lo que la vía contragolpeadora vuelve a ser válida para Anfield, sobretodo ante un Barça que llevará la iniciativa del juego y querrá dominar el partido de forma tan radical como en Zaragoza. Aunque dice Benítez que jugara de forma distinta, se antoja complicado que resista la tentación de apostar por su atacante más veloz y escurridizo ante una defensa probablemente de tres centrales bastante adelantados. Así que me decanto por Bellamy en un once idéntico al del Camp Nou. En el Barça el modelo es el de La Romareda, aunque con pequeños cambios como la entrada de Eto'o y probablemente de Zambrotta, más rápido que Oleguer. Pero el italiano no podrá subir tanto como a él le gusta y deberá estar especialmente atento, pues la banda izquierda del ataque del Liverpool será la más profunda y Juanfran ya mostró el pasado miércoles que esa puede ser una de las vías más accesibles para atacar el 3-4-3 de Rijkaard.

En Valencia no hay tantas dudas en cuanto a los onces. Sorprende que en las previas italianas se dé por seguro que Mancini dará la titularidad a Cruz para formar pareja con Ibrahimovic, dejando a Crespo en el banquillo. Las bajas de Cambiasso y Vieira son muy importantes en los nerazzurri, que pierden a dos de sus tres piezas fijas en el muro del centro del campo. Dacourt y Stankovic, que llegan tocados, serán sus sustitutos, con Figo repitiendo como enganche en una posición que le exige menos físicamente y le permite desarrollar toda su calidad. El partido, que enfrenta a dos equipos que no suelen encerrar a sus rivales, tiene visos de decidirse en el intercambio de golpes, en el acierto de los jugadores desequilibrantes. Y quizá el mejor de todos ellos sea David Villa, aunque Ibrahimovic se encuentra en un gran momento de forma y está firmando una temporada mucho más productiva de los que nos tenía acostumbrados.

La eliminatoria más clara parece ser la que se resolverá en Stamford Bridge entre Chelsea y Oporto. Mourinho podría apostar por el 4-3-3 dando entrada a un Robben que está generando mucho peligro en los últimos partidos. Lassana Diarra tendrá ante Ricardo Quaresma su primera gran prueba como lateral derecho titular del Chelsea, quizá en el único duelo sobre el campo en el que los portugueses parecen gozar de favoritismo. Los blues llegan al tramo decisivo de la temporada habiendo recuperado la solidez de los dos años anteriores y difícilmente se dejarán sorprender en un torneo que para Mourinho es esta temporada la prioridad absoluta.

Más igualado se presenta el duelo de Lyon, en el que la Roma podrá esperar atrás y buscar la contra con su ejército de llegadores. Pese al 1-3 de Saint-Etienne, el equipo de Houllier ha perdido en los últimos meses parte del crédito que había conseguido y es evidente que no afrontará la eliminatoria con la misma confianza que antes, cuando se sentía invencible. Alou Diarra sustituirá al sancionado Toulalan, con lo que el juego francés tendrá menos toque pero más fuerza. En un partido a priori bastante equilibrado, el balón parado, con dos especialistas como Juninho y Totti, puede ser el que marque la diferencia.

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jueves, febrero 22, 2007

Una desatención carísima

El Barça ganaba bien a un Liverpool inocente, incapaz de robar y salir al contragolpe como había planeado su técnico, que consiguió lo que parecía imposible: se especuló con una decena de alineaciones probables, pero nadie acertó que Arbeloa jugaría como lateral izquierdo. El Camp Nou estaba relajado e incluso se preguntaba cómo era posible que el rival fuese tan débil. Entonces llegó una jugada que cambió el partido. Se responsabilizará mayoritariamente a Valdés, pero por mucho que el guardameta falle al intentar blocar el balón, el error más grave es que Bellamy pueda rematar a escasos dos metros de la portería. Los ingleses sacaron una falta rápido y el Barça ni se enteró. Finnan tuvo todo el tiempo del mundo para poner el balón donde quiso y Bellamy se anticipó a su marcador. Fue una desatención gravísima, impropia de un equipo que está disputando unos octavos de final de Champions ante un gigante europeo. Y a partir de aquí el Liverpool se creció, se sintió capaz incluso de reclamar el balón en la segunda parte y ahogó el juego de toque del campeón de Europa con un trabajo intensísimo de sus dos líneas de cuatro. El 1-2 llegó siguiendo la lógica del partido, producto de la valentía inglesa -Riise acompañó la jugada para llegar en posición de remate al punto de penalti- y de la desorientación azulgrana -Márquez despejó mal y Belletti se olvidó de marcar al noruego situándose debajo de los palos para ejercer de segundo portero-. Y como si se tratara de una pesadilla, el Barça se encontró con el final del partido y un resultado más que negativo que le obliga a ganar en Anfield. Es obvio que tiene el fútbol suficiente para hacerlo, pero deberá redescubrirlo en su memoria.

Del resto de la jornada, digamos que el Valencia sacó un empate valiosísimo gracias a los golazos del mejor jugador español de la actualidad y de uno de los que puede serlo en el futuro; escribamos también que Mourinho fue valiente cuando se lesionó Terry al sustituirlo por Robben y que encontró el premio cuando el holandés asistió a Shevchenko en el tanto del empate, y apuntemos que Roma y Lyon confirmaron sobre el campo una sensación que ya teníamos antes de empezar: que el suyo era el partido menos atractivo del miércoles.

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miércoles, febrero 21, 2007

El once del Liverpool

Acertar la alineación del Liverpool esta noche en el Camp Nou se ha convertido en toda una odisea. Benítez, que raramente repite once y que estudia minuciosamente a los rivales para sacar la alineación más adecuada para cada ocasión, no ha podido dar muchas pistas recientemente, pues ha tenido más de una semana para ensayar el encuentro de Champions sin disputar partidos de competición oficial. Algunos compañeros que cubren la información del Barcelona me han comentado que Rijkaard ha estado variando la defensa recientemente pensando en la amenaza de Crouch. No deja de ser sorprendente, ya que en Liverpool se viene comentando que el gigante sólo actuará en el partido de vuelta y que en la ida el técnico español apostará por una pareja mucho más contragolpeadora: Kuyt-Bellamy. Nadie, salvo que disponga de improbables filtraciones, puede asegurar a ciencia cierta qué once sacará el Liverpool. Se puede especular con más o menos conocimiento, con el apoyo de antecedentes o con la intuición como gran aliado.

Intentemos atrevernos. Mi once es parecido al que aventura Martí Perarnau en su prestigioso blog. Parece obvio que un centro del campo Alonso-Gerrard no muerde suficientemente y que la presencia de Sissoko es prácticamente obligatoria. Esto supondría que el capitán juegue como falso hombre de banda, partiendo desde un costado pero con libertad para irse hacia el centro y aparecer en posiciones de remate. ¿En qué banda? Por rendimiento en los últimos partidos y características propias, me inclino más por la titularidad de Pennant -más rápido y profundo que Zenden-, con lo que Gerrard jugaría en la banda izquierda. Este mismo esquema planteó Benítez en el Chelsea-Liverpool de la primera vuelta de la Premier. Aunque el resultado fue negativo, el equipo dejó buenas sensaciones. Así pues, apuesto por el mismo once exacto, con el único cambio de Riise -que era baja- por Warnock -que ya ni está en el club-. O sea: Reina; Finnan, Carragher, Agger, Riise; Pennant, Sissoko, Alonso, Gerrard; Bellamy y Kuyt.

Saque lo que saque el equipo de Anfield, parece obvio que si los jugadores desequilibrantes del Barça tienen una noche inspirada pueden dejar la eliminatoria muy encarada. Más igualados se presentan los otros tres encuentros de la noche. El Valencia se mide a un Inter temible en Italia pero en cuyo campeonato hay muy pocos equipos del nivel del de Quique. Dacourt sustituirá a Vieira en esa barrera de tres con Cambiasso y Javier Zanetti, mientras que en ataque Crespo y Adriano se disputan el puesto de acompañante de Ibrahimovic. Conocida la debilidad defensiva de Maicon, esta puede ser la noche en la que David Silva se dé a conocer en el fútbol europeo. En Roma, el Lyon ha perdido parte del favoritismo que le otorgamos cuando se celebró el sorteo, ya que su rendimiento en los dos últimos meses ha caído considerablemente y parece haberse convertido en un conjunto más vulnerable. Y claro, los italianos tienen a Totti, fuoriclasse indiscutible al que sólo le resta una temporada memorable en la Champions para redondear una carrera envidiable. Tiago será la única ausencia de peso en el campeón francés, que quizá apueste por Kim Kallstrom para suplir al todoterreno luso. Y en Oporto, Mourinho regresa de nuevo a Dragao -ya lo hizo una vez- para confirmar que su Chelsea, una vez recuperados Cech y Terry, vuelve a ser uno de los bloques más sólidos de Europa. Se presume que volverá al 4-4-2 con todos los pesos pesados en el centro del campo. Los portugueses esperan que sus mejoras armas, la magia de Quaresma y la llegada de Lucho, les permitan hacer daño a un equipo con escasas grietas y así poder llegar con opciones a la vuelta del Bridge.

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