domingo, febrero 24, 2008

Sí, fue para llorar

El de ayer por la tarde fue un golpe muy duro para el Arsenal. Mucho más duro, sin duda, que la goleada en Old Trafford siete días antes. Nada que ver. La terrible lesión de Eduardo Da Silva dejó en estado de shock a los jugadores gunners, que disputaron los primeros cuarenta y cinco minutos con el piloto automático, con la cabeza totalmente centrada en la terrible imagen de la pierna partida de su compañero. No sabemos qué sucedió en el descanso, pero pareció ser una conjura para remontar el partido, para olvidarse por una hora del pobre delantero croata y volver a pensar en él cuando el árbitro señalara el final del partido. Con hambre y con rabia, el Arsenal lo hizo todo para logar los tres puntos y sólo la mala puntería le impidió dejar el partido sentenciado. Luego, con el encuentro ganado, llegó lo incomprensible. Gael Clichy, cuya gran temporada no debe quedar oscurecida por este error clamoroso, se distrajo unos segundos y perdió la posesión de un balón que era suyo. Cuando lo intentó recuperar chocó con un rival. No pareció penalti, ya que el francés tocó el balón, pero el árbitro lo señaló. Pero dio más rabia la concesión que la injusticia, la equivocación propia que la del colegiado. Y con todo lo que había pasado, con el valor numérico y psicológico de esos tres puntos, con la transformación anímica tras el descanso, aquello fue insoportable. Willy Gallas no lo pudo resistir, le propinó una patada a una valla publicitaria, se fue al otro lado del campo para no ver de cerca cómo ese esfuerzo iba a convertirse en un mísero punto. Y cuando terminó el partido se quedó en el centro del campo, sentado, llorando. Como si hubiera perdido una final. Sufriendo el golpe más duro para el Arsenal en muchos, muchísimos meses.

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jueves, enero 10, 2008

No bastó con el show de Berbatov

Parecía imposible quedarse más cerca de romper el maleficio sin lograrlo, pero el Tottenham lo hizo de nuevo anoche en el Emirates. Sigue sin ganar a su eterno rival desde 1999 y pese al partidazo que firmó en cancha enemiga se retiró frustrado a los vestuarios, preguntándose por qué es tan complicado ganarle al Arsenal. No bastó con una exhibición de Dimitar Berbatov, el mejor jugador sobre el campo con una diferencia abismal. Al búlgaro le dieron sus compañeros algunas razones para desear marcharse -sobre todo Malbranque y Defoe-: se inventaba pases imposibles y ellos los desaprovechaban rematando lejos de la portería de Fabianski. El ex de Bayer Leverkusen se prodigó más como asistente que como rematador. Por momentos dio la sensación que el equipo de Juande le necesita casi para todo en fase ofensiva.

Pero seamos justos: no sólo Berbatov hizo que el Tottenham mereciera ganar. Los spurs fueron colectivamente mejores. Mención especial para Jamie O'Hara, el primer descubrimiento del ex entrenador del Sevilla. Un medio centro zurdo que se ofrece, que toca en corto, que hace circular el balón con sentido. Ganó junto a Jenas la batalla del centro del campo, donde Gilberto Silva evidenció que probablemente ha iniciado su decadencia. No mordió para nada, dándole la razón a Wenger, que le ha dado la titularidad al impetuoso Mathieu Flamini en su posición esta temporada. También brilló la pareja de centrales Dawson-King. El regreso de Ledley fue un alivio para una zaga que se estaba acostumbrando demasiado a las soluciones de emergencia.

Pero pese a todo ello, el Tottenham no ganó. Apareció Eduardo Da Silva, el indiscutible hombre del momento en el universo gunner, y su excelso pase en profundidad lo aprovechó Walcott para empatar con enorme fortuna. Por un momento el Emirates llegó a creer en la remontada, pero al croata le faltaron unos centímetros para conectar con mayor potencia un cabezazo que pudo darle al partido un resultado aún más injusto. Como dijo Wenger esta semana, la gente empieza a pensar que todo lo que toca el ex del Dinamo de Zagreb debe acabar en gol.

Eliminatoria abierta de cara a la vuelta, pero con ligero favoritismo para los spurs. Si es cierto que los chicos alternativos del Arsenal son capaces de ganar a buenos equipos de la Premier, no podemos olvidar que el Tottenham es más que eso: es un conjunto top, por mucho que diga la clasificación. Estaba cuarto en muchas encuestas previas a la temporada, y el nivelazo se nota. O si no que se lo pregunten a Djourou, que tuvo un regreso funesto a la escuadra gunner. Wenger le cambió en el descanso, pero esperemos que ese no haya sido el juicio definitivo. Y es que medirse a Keane-Berbatov son palabras mayores.

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martes, julio 03, 2007

El croata de Río de Janeiro

Se habló de Babel, de Martins, de Tévez, de Owen, de Anelka. Salieron a la palestra grandes nombres como objetivos del Arsenal para sustituir a Thierry Henry. Sin embargo, justo una semana después de que la leyenda de Les Ulis fuese presentada en el Camp Nou, el club londinense anunció el fichaje de un delantero que, de no haberle marcado un gol a Inglaterra en un partido de la presente fase de clasificación para la Eurocopa, sería un perfecto desconocido para el público británico. Un croata llamado Eduardo da Silva.

Su historia es más o menos conocida entre los seguidores del fútbol internacional. Nacido en Río de Janeiro, llegó a Zagreb con 15 años para probar fortuna en Europa, y tras foguearse con algunas cesiones, acabó convirtiéndose en titular indiscutible en el Dinamo. En 2002 obtuvo la nacionalidad croata y pronto se convirtió en una de las grandes estrellas del equipo nacional sub-21. Se le esperaba en el Mundial 2006, pero Zlatko Kranjcar lo dejo fuera de la lista contra todo pronóstico. Tras la eliminación a manos de Australia y la llegada del nuevo seleccionador Slaven Bilic, Eduardo pasó a ser un fijo en la delantera. Marcó en el famoso amistoso que le ganaron a la campeona del mundo Italia en Livorno y ya lleva anotados seis goles en la previa del Euro 2008. Tres de ellos en aquel partido ante Israel que nos llamó la atención por su carácter cosmopolita. Aunque para cifras espectaculares, las que ha firmado esta temporada con su club: 34 tantos en 32 jornadas. Será la liga croata, pero hay que meterlos.

Ahora surgen las dudas. ¿Podrá triunfar en Inglaterra en un club acostumbrado a tener como delantero estrella a Thierry Henry? Es pronto para decirlo, pero las referencias son muy buenas. Toñito, el centrocampista tinerfeño que ha estado jugando esta temporada en el Rijeka, me habló de él como un goleador muy especial, como un futbolista destinado a jugar en un campeonato grande. Cuenta Jonathan Wilson en la web del Arsenal que tres años atrás Slaven Bilic ya le mencionó su nombre como el de un jugador que tenía en la sub-21 que "podría jugar perfectamente en el Manchester United". Y me consta que algún equipo español se planteó su fichaje la temporada pasada pero lo acabó rechazando al no poder llegar al elevado precio que pedía el Dinamo de Zagreb.

Porque esta es otra. La prensa croata habla de que al Arsenal le ha costado 24 millones de euros. O sea, la misma cantidad por la que vendió a Thierry Henry. El club londinense nunca hace oficial lo que paga por sus fichajes, por lo que las especulaciones serán continuas en los próximos días. Sky Sports afirmaba ayer que sus fuentes les habían hablado de justo la mitad: 8 millones de libras, unos 12 millones de euros. Este sería un precio mucho más lógico para un jugador reputadísimo en Croacia pero que aún no se ha probado en una gran liga.

Con Eduardo, Wenger firma a un jugador rápido, móvil y goleador. Con ese instinto asesino del que a veces ha carecido su equipo. Uno de esos puntas que siempre saben dónde está la portería y que en cuanto reciben ya piensan en el mejor modo de llegar a ella. Y aunque se sigue vinculando al club del Emirates con Tévez y con Anelka, no parece haber necesidad alguna de firmar a otro punta. Con van Persie, Adebayor, un Walcott que debe tener ya más protagonismo y un Bendtner que se ha curtido en el Birmingham y que ya es internacional absoluto con Dinamarca, la línea de ataque está cubierta. Sin nombres galácticos, pero con futbolistas de grandes virtudes.

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