Se habló de Babel, de Martins, de Tévez, de Owen, de Anelka. Salieron a la palestra grandes nombres como objetivos del Arsenal para sustituir a Thierry Henry. Sin embargo, justo una semana después de que la leyenda de Les Ulis fuese presentada en el Camp Nou, el club londinense anunció el fichaje de un delantero que, de no haberle marcado un gol a Inglaterra en un partido de la presente fase de clasificación para la Eurocopa, sería un perfecto desconocido para el público británico. Un croata llamado
Eduardo da Silva.
Su historia es más o menos conocida entre los seguidores del fútbol internacional. Nacido en Río de Janeiro, llegó a Zagreb con 15 años para probar fortuna en Europa, y tras foguearse con algunas cesiones, acabó convirtiéndose en titular indiscutible en el Dinamo. En 2002 obtuvo la nacionalidad croata y pronto se convirtió en una de las grandes estrellas del equipo nacional sub-21. Se le esperaba en el Mundial 2006, pero Zlatko Kranjcar lo dejo fuera de la lista contra todo pronóstico. Tras la eliminación a manos de Australia y la llegada del nuevo seleccionador Slaven Bilic, Eduardo pasó a ser un fijo en la delantera. Marcó en el famoso amistoso que le ganaron a la campeona del mundo Italia en Livorno y ya lleva anotados seis goles en la previa del Euro 2008. Tres de ellos en aquel partido ante Israel que
nos llamó la atención por su carácter cosmopolita. Aunque para cifras espectaculares, las que ha firmado esta temporada con su club: 34 tantos en 32 jornadas. Será la liga croata, pero hay que meterlos.
Ahora surgen las dudas. ¿Podrá triunfar en Inglaterra en un club acostumbrado a tener como delantero estrella a Thierry Henry? Es pronto para decirlo, pero las referencias son muy buenas. Toñito, el centrocampista tinerfeño que ha estado jugando esta temporada en el Rijeka, me habló de él como un goleador muy especial, como un futbolista destinado a jugar en un campeonato grande.
Cuenta Jonathan Wilson en la web del Arsenal que tres años atrás Slaven Bilic ya le mencionó su nombre como el de un jugador que tenía en la sub-21 que "podría jugar perfectamente en el Manchester United". Y me consta que algún equipo español se planteó su fichaje la temporada pasada pero lo acabó rechazando al no poder llegar al elevado precio que pedía el Dinamo de Zagreb.
Porque esta es otra.
La prensa croata habla de que al Arsenal le ha costado 24 millones de euros. O sea, la misma cantidad por la que vendió a Thierry Henry. El club londinense nunca hace oficial lo que paga por sus fichajes, por lo que las especulaciones serán continuas en los próximos días.
Sky Sports afirmaba ayer que sus fuentes les habían hablado de justo la mitad: 8 millones de libras, unos 12 millones de euros. Este sería un precio mucho más lógico para un jugador reputadísimo en Croacia pero que aún no se ha probado en una gran liga.
Con Eduardo, Wenger firma a un jugador rápido, móvil y goleador. Con ese instinto asesino del que a veces ha carecido su equipo. Uno de esos puntas que siempre saben dónde está la portería y que en cuanto reciben ya piensan en el mejor modo de llegar a ella. Y aunque
se sigue vinculando al club del Emirates con Tévez y con Anelka, no parece haber necesidad alguna de firmar a otro punta. Con van Persie, Adebayor, un Walcott que debe tener ya más protagonismo y un Bendtner que se ha curtido en el Birmingham y que ya es internacional absoluto con Dinamarca, la línea de ataque está cubierta. Sin nombres galácticos, pero con futbolistas de grandes virtudes.