viernes, octubre 03, 2008

Actitud de Champions en la UEFA

Ronaldinho ha sido campeón de Europa con el Barça y del mundo con Brasil. Seedorf es el único futbolista de todos los tiempos que ha ganado la Champions con tres equipos distintos. Están acostumbrados al privilegio y al glamour, pero no se les cayeron los anillos para ir a jugar una primera ronda de UEFA Cup en Zurich. Al contrario: se los vio enchufados, metidos en el partido, absolutamente comprometidos. Hicieron lo más brillante y marcaron la diferencia. Cuando ellos inventaban, el Milan generaba peligro. Eran los que proponían algo distinto en un duelo en el que los suizos ofrecían empeño sin calidad y los italianos mostraban un perfil demasiado plano en el centro del campo (el trío Ambrosini-Emerson-Flamini se bastaba para dominar la posesión, pero no era lo suficientemente creativo para ahogar al rival). Ancelotti también se sumó a la exhibición de actitud del conjunto lombardo sacando a Kaká para sentenciar la eliminatoria: el 0-0 no le parecía suficiente. Y presentando un ataque formado por tres Balones de Oro, los rossoneri acabaron ganando el partido con el primer gol de Shevchenko tras su regreso. Por plantilla e historial, el Milan debería ser el gran favorito en esta UEFA, pero muchos creíamos que no se la tomaría en serio. Tras lo visto en el Letzigrund quizá deberíamos rectificar esa opinión y devolverlo a la cabeza del listado de candidatos.

Hubo otros detalles destacables en la jornada del jueves. El Everton acabó cayendo ante un Standard que, no lo olvidemos, fue capaz de forzar la prórroga en la previa de la Champions ante el Liverpool. Défour y Witsel tienen un futuro extraordinario, pero más allá de las individualidades debemos destacar el gran trabajo colectivo de un bloque perfectamente ordenado y con las ideas muy claras. Destacó el serbio Jovanovic, que parecía que iba a salir en verano pero que sigue en Bélgica y nos dejó una acción personal fantástica en la jugada que acabó decidiendo la eliminatoria. Más éxito tuvieron los otros equipos ingleses, aunque el Tottenham sufrió mucho en Cracovia y estuvo muy cerca de tener que jugar la prórroga. Sí hubo tiempo extra en Guimaraes, donde el Portsmouth dilapidó su ventaja con un planteamiento ultradefensivo de Redknapp que resultó difícilmente comprensible. Se entiende que pueda meterse tan atrás ante un Chelsea o un Manchester United, pero lo hizo contra un Vitoria que no es para nada superior a su Pompey. Luego, cuando adelantó las líneas varios metros y los laterales se convirtieron casi en extremos, se cumplió la lógica y Crouch decidió. Pero ese sufrimiento pudo haberse evitado.

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viernes, agosto 15, 2008

¿Una Premier a cuántos?

Llega el gran día. Vuelve la Premier, la reina de todas las ligas, el símbolo del fútbol puro, de la fidelidad a unos colores, del respeto a los profesionales, de la pasión bien entendida. Radio Marca retransmitirá mañana el partido inaugural entre el Arsenal y el West Bromwich Albion en un programa especial de 12 a 4 en el que también tendrán cabida los apasionantes cuartos de final del torneo olímpico de fútbol. Llegados a este punto, uno se pregunta qué nos deparará la nueva temporada. Las versiones más optimistas apuntan a una pelea por el título en la que incluso el Tottenham podría tener voz y voto, con lo que serían cinco los aspirantes. Otros, aferrados a la realidad de las últimas campañas, vuelven a pronosticar un duelo a dos entre United y Chelsea. Quizá, al final, la carrera se sitúe en un termino medio.

No hace falta hablar del Manchester United. Es campeón de Inglaterra y de Europa, posee una plantilla completísima y demostró además su capacidad para manejar registros distintos. No ha habido grandes movimientos en su mercado de fichajes, por lo que su candidatura vuelve a ser indiscutible. Y ya no digamos si acaba llegando Berbatov. El Chelsea, por su parte, se ha reforzado aún más con Bosingwa y Deco, un ganador nato cuya experiencia en las Islas debe servir para cerrar incluso con más éxitos una carrera admirable. Llega Scolari al banquillo, una apuesta sorprendente si creemos a los cronistas que indicaban que Abramovich quería a un entrenador que apostara por un fútbol más ofensivo. Experimentado y exitoso, el brasileño debe saber manejar el vestuario y probablemente saque un rendimiento acorde con el potencial de los mimbres a su disposición. Pero no es Mourinho. El mejor entrenador al que podía aspirar el millonario ruso ya terminó su etapa en Stamford Bridge y ahora está en Milán. Lo digo porque, aunque estoy convencido de que los blues pelearán por todas las competiciones, dudo muchísimo que se acerquen al nivelazo del Chelsea de los dos primeros años del técnico portugués. Eso fue un tope de rendimiento, por mucho que se escapara la Champions, un torneo en el que no siempre gana el mejor.

El Arsenal no se quedó tan lejos. A cuatro puntos. Sin tantas lesiones de futbolistas fundamentales, Wenger habría peleado el título hasta la última jornada, con bastantes posibilidades de ganarlo. Sin embargo, la ausencia de Flamini no ha sido aún sustituida, y esa es la gran duda que planea sobre un equipo cuyo once titular está compuesto, en el resto de demarcaciones, por futbolistas formidables. Dos factores necesitan los gunners para ser candidatos al título: encontrar a ese acompañante de Fàbregas, ya sea en la propia plantilla o en el mercado, y tener fortuna en no perder a sus piezas básicas. El alsaciano sigue apostando por sus jóvenes y prefiere, en la mayoría de los casos, formar talento antes que comprarlo a golpe de talonario. Es una cuestión de filosofía, pero también un peaje necesario debido a la construcción de un estadio moderno que en el futuro sí debe aportar beneficios económicos a la entidad. Pero por ahora, esta situación convierte el reto en un "más difícil todavía", una odisea que en caso de superarla con nota tendría un mérito añadido.

Al Liverpool hay que exigirle constancia. Que pelee todas las semanas como si estuviera en juego una plaza en la final de la Champions. Ya no puede haber excusas: con Keane, Gerrard, Torres, Benayoun y Babel hay talento suficiente para derrotar a cualquier rival encerrado. Son muchos años ya gastando mucho dinero, fichando lo que pide el entrenador, por lo que Benítez ya dispone de un bloque para luchar de una vez por un torneo que hace demasiado tiempo que no acaba en las vitrinas de Anfield. Los triunfos europeos le han servido al técnico madrileño para tapar sus pobres actuaciones en el campeonato liguero, mientras sus rivales, con más o menos suerte, iban a por todos los frentes. Se ha asumido como cierto el discurso que sitúa al Liverpool en un nivel inferior al de los demás gigantes, disculpándolo luego si se cae de la terna antes de Navidad. Llega el momento de asumir las responsabilidades con valentía. Y si no se puede exigir nunca la victoria en un campeonato con tantos gallos, sí al menos debe pedirse a un equipo tan potente que esté con los mejores hasta el final.

Y cerramos con el Tottenham. ¿Estará peleando con los cuatro gigantes o hay que ponerle en el grupo de los decentísimo Everton, Aston Villa y Portsmouth? Me ha gustado que Juande haya declarado que van a por todas y que están preparados para competir con los gigantes. Si ya rozó el cuarto puesto en campañas anteriores, ¿cómo no va a aspirar a él ahora que se ha reforzado a conciencia para dar el salto de calidad? Sin embargo, resulta complicado pronosticar su futuro debido a la incertidumbre sobre la situación de Berbatov y Arshavin, aunque lo más lógico resulte pensar que uno se irá y el otro llegará. Con lo que hemos elogiado en este blog al ruso y a Modric, es evidente que si se juntan en el Lane estaremos ante una de las propuestas más atractivas de toda la Premier. Un equipo para que su hinchada sueñe con todo.

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martes, enero 22, 2008

Cinco goles por ocho años de espera

La mejor forma de romper una racha negrísima con el eterno rival es goleándolo. Es como decirle: "toma, me voy a desquitar de tantos años de frustración... te meteré tantos como rabia tenía dentro". Eso es lo que le ha hecho esta noche el Tottenham al Arsenal en una semifinal de la Carling Cup que indudablemente pasará a la historia. Porque es el primer triunfo de los spurs a los gunners desde 1999, por lo abultado del marcador (5-1) y porque conduce al equipo de Juande al nuevo Wembley por primera vez. Para cualquier habitual de White Hart Lane, lo de hoy tiene que haber sido una gozada.

Juande Ramos ha logrado que su equipazo funcione al máximo nivel. La materia prima ya estaba ahí: una plantilla muy cercana al potencial de las cuatro grandes -se podría llegar a discutir, en algún caso, si no es incluso superior a alguna de ellas-. Pero empezó la temporada rindiendo muy por debajo de lo esperado. Su clasificación no debe engañar a nadie. Tottenham es top class, too much class para los jóvenes del Arsenal. Presión asfixiante, ritmo altísimo, velocidad en la salida al ataque. La receta que hizo grande al Sevilla pulverizó al equipo del flying football. No fue una victoria de Berbatov, ni de Jenas, ni tampoco de Lennon. Fue un triunfo colectivo, merecido, arrollador, incontestable.

Wenger quiere que la Carling sirva para que sus jóvenes maduren. Algunos lo necesitan. Otros parece que no lo lograrán nunca. Y alguno ya lo ha hecho demasiado. No es una crítica a la política del alsaciano, una estrategia que aquí aplaudimos en repetidas ocasiones. Es admirable, y por lo tanto hay que tomarse esta derrota con filosofía. Es una derrota lógica, previsible. Expuso a sus jóvenes a un equipo de primer nivel y perdió. Nada que decir. Que les sirva a los chavales para progresar.

Un oyente me preguntó la semana pasada qué diferencia había entre Theo Walcott y Aaron Lennon. Que quién me parecía mejor. Le respondí que los años de diferencia se notaban. Que uno estaba por hacer y el otro ya era un jugador importante en un equipo de buen nivel de Premier League. Como cumpliendo la profecía, el extremo spur firmó una actuación memorable. Desequilibró por banda, acuchilló por velocidad, asistió por clarividencia. Al gunner, en cambio, aún se le espera. Le vino grande el partido, pero no hay que echarse las manos a la cabeza por ello. Se medía a Dawson-King, una pareja formidable, y aún así fue capaz de sacar un buen centro que Bendtner mandó al larguero. Necesita tiempo, partidos, derrotas, caídas, orgullo. Explotar su inmensa potencialidad. Creerse importante y capaz, desear más que nada ser un futbolista de primer nivel mundial. Aprender de Fàbregas, ese prodigio de la competitividad.

Walcott tiene condiciones, pero hay algún otro que no. Sorprende la insistencia de Wenger en Justin Hoyte, un defensor limitadísimo. Flojo como lateral, su alineación como central al lado de Gallas producía terror esta noche ya antes de empezar el partido. Luego confirmó su inaptitud. Tanto en el primer gol como en el tercero, llega ese medio segundo tarde a bloquear el disparo. Es un chico comprometido, muy del Arsenal, se le ve con ilusión, pero lamentablemente parece no dar el nivel.

Gilberto Silva. Jugador importantísimo en el Arsenal de los invencibles, medio centro determinante en el camino hacia París, capitán dignísimo en ausencia de Thierry Henry. Cuando se retire habrá que incluirle en el capítulo de leyendas del club. Una trayectoria indiscutible. Pero un presente decadente. Su ciclo puede haber terminado. Lo anunciaba su repetida suplencia a lo largo de la temporada, lo confirmaban sus decepcionantes actuaciones en Newcastle, Middlesbrough y en la ida contra los spurs. Esta noche ha tocado fondo en White Hart Lane. Incapaz de contener, de estar a la altura en la batalla física, de imponer respeto en la parcela central. Pero sobre todo, sin hambre, sin ímpetu, sin agresividad. En el cuarto gol estaba corriendo junto a Lennon y cuando éste aceleró él siguió trotando, sin seguirle, consciente de que no tenía ninguna opción. Si la importancia de un futbolista se exagera cuando no está, hoy Flamini ha parecido ser la pieza imprescindible de este Arsenal.

Uno se pregunta ahora qué consecuencias tendrá esta debacle. Hará bien Wenger en elaborar un discurso que convenza a los jugadores de que la derrota dolorosa llegó en otra competición, con una columna vertebral distinta, que el que perdió 5-1 no era el Arsenal que pelea el campeonato. De no ser así, los gunners corren el riesgo de sufrir una resaca tan prolongada como aquella que siguió al fin de la racha en Old Trafford el 24 de octubre de 2004. Pero sinceramente, uno ve a Fàbregas y a Flamini y se da cuenta de que este equipo tiene la personalidad suficiente para levantarse y pelear.

Crónica del Egipto-Camerún de la CAN para Público

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miércoles, enero 16, 2008

Noche de lluvia

Diluvio en Inglaterra. Lluvia que cae con violencia sobre las Islas Británicas y que obliga a suspender tres replays de FA Cup. Lluvia que cae sobre Benítez, al que le preguntan tres veces sobre Klinsmann y responde tres veces sobre el partido contra el Luton Town. Lluvia que cae sobre los humildes futbolistas del equipo del pueblo del aeropuerto, que tras resisitir 45 minutos ante el cuarto de la Premier acaban sucumbiendo goleados.

Rafa se tomó en serio el duelo y sacó un once con todos sus pesos pesados: Carragher -en su partido 500 con el club-, Gerrard, Torres... El marcador registraba un embarazoso 0-0 con el descanso asomando, pero Babel logró romper el cerrojo con una definición extraordinaria. El holandés había sido el jugador más incisivo en la primera parte y volvió a reivindicarse. Le escuché luego a Alan Hansen, analista de la BBC, que cuando él entra cambia los partidos y que merece ser titular. No puedo estar más de acuerdo.

Aunque los titulares se los llevará Gerrard, que firmó un hat-trick soberbio. Mejor que sean para él, pensará Benítez, que con el 5-0 logró sacarse cierta presión de encima. Un tropiezo esta noche podría haber sido fatídico. Quizá por eso se le vio relajado y sonriente cuando atendió a la prensa. Quizá también porque la grada volvió a estar a su lado y cuestionó de nuevo a los magnates americanos.

Otro técnico español se la jugaba también esta noche. A Juande aún no le discute nadie, pero los torneos coperos parecen ser su única opción de lograr una plaza europea -y un título, no menos importante-. Ganó en Reading pese al resfriado que dejó KO a Berbatov y lo hizo logrando mantener la portería a cero tras siete partidos encajando goles. La defendió de nuevo Cerny, por lo que Robinson empieza a acostumbrarse al banquillo. Fue precisamente el duelo en White Hart Lane ante los de Steve Coppell el que lo condenó. Los spurs tuvieron cierta fortuna, ya que una precisa volea de Stephen Hunt golpeó en la cruceta cuando el Madejski ya cantaba el empate. Es curioso lo de este equipo: declaran que no les interesa la Copa, pero luego la pelean con una intensidad incuestionable.

La noche tuvo también sus momentos épicos, acentuados por los diluvios. Hubo tanda de penaltis en West Bromwich y gran sorpresa en Bury, donde un equipo de cuarta división sin entrenador y que no ganaba desde el 1 de diciembre logró derrotar al Norwich de segunda y clasificarse para la cuarta ronda. Todo ello bajo la lluvia, claro.

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jueves, enero 10, 2008

No bastó con el show de Berbatov

Parecía imposible quedarse más cerca de romper el maleficio sin lograrlo, pero el Tottenham lo hizo de nuevo anoche en el Emirates. Sigue sin ganar a su eterno rival desde 1999 y pese al partidazo que firmó en cancha enemiga se retiró frustrado a los vestuarios, preguntándose por qué es tan complicado ganarle al Arsenal. No bastó con una exhibición de Dimitar Berbatov, el mejor jugador sobre el campo con una diferencia abismal. Al búlgaro le dieron sus compañeros algunas razones para desear marcharse -sobre todo Malbranque y Defoe-: se inventaba pases imposibles y ellos los desaprovechaban rematando lejos de la portería de Fabianski. El ex de Bayer Leverkusen se prodigó más como asistente que como rematador. Por momentos dio la sensación que el equipo de Juande le necesita casi para todo en fase ofensiva.

Pero seamos justos: no sólo Berbatov hizo que el Tottenham mereciera ganar. Los spurs fueron colectivamente mejores. Mención especial para Jamie O'Hara, el primer descubrimiento del ex entrenador del Sevilla. Un medio centro zurdo que se ofrece, que toca en corto, que hace circular el balón con sentido. Ganó junto a Jenas la batalla del centro del campo, donde Gilberto Silva evidenció que probablemente ha iniciado su decadencia. No mordió para nada, dándole la razón a Wenger, que le ha dado la titularidad al impetuoso Mathieu Flamini en su posición esta temporada. También brilló la pareja de centrales Dawson-King. El regreso de Ledley fue un alivio para una zaga que se estaba acostumbrando demasiado a las soluciones de emergencia.

Pero pese a todo ello, el Tottenham no ganó. Apareció Eduardo Da Silva, el indiscutible hombre del momento en el universo gunner, y su excelso pase en profundidad lo aprovechó Walcott para empatar con enorme fortuna. Por un momento el Emirates llegó a creer en la remontada, pero al croata le faltaron unos centímetros para conectar con mayor potencia un cabezazo que pudo darle al partido un resultado aún más injusto. Como dijo Wenger esta semana, la gente empieza a pensar que todo lo que toca el ex del Dinamo de Zagreb debe acabar en gol.

Eliminatoria abierta de cara a la vuelta, pero con ligero favoritismo para los spurs. Si es cierto que los chicos alternativos del Arsenal son capaces de ganar a buenos equipos de la Premier, no podemos olvidar que el Tottenham es más que eso: es un conjunto top, por mucho que diga la clasificación. Estaba cuarto en muchas encuestas previas a la temporada, y el nivelazo se nota. O si no que se lo pregunten a Djourou, que tuvo un regreso funesto a la escuadra gunner. Wenger le cambió en el descanso, pero esperemos que ese no haya sido el juicio definitivo. Y es que medirse a Keane-Berbatov son palabras mayores.

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viernes, septiembre 14, 2007

De Arsenal a White Hart Lane

Los distritos de Islington –casa del Arsenal- y de Haringey –feudo del Tottenham- son fronterizos. Sólo cuatro millas separan los estadios de los dos feroces rivales del Norte de Londres. Y sin embargo, recorrer esa distancia bajo tierra –qué bonito es ir al fútbol en metro- se puede convertir en una odisea. La capital del Reino Unido, famosa por su tube, su underground y su mind the gap, no conecta fluidamente a sus dos equipos más históricos de manera subterránea.

Veamos: cogemos el metro en Arsenal, la parada de la que se sienten tan orgullosos los gunners –la única de toda la red con nombre de club de fútbol-. Estamos en la Picadilly Line, dirección Cockfosters. Bajamos sólo una estación después, en Finsbury Park, para cambiar a la Victoria Line. Dirección Walthamstow Central, recorremos nuevamente un trayecto de sólo una parada y bajamos en Seven Sisters. Allí subimos al tren nacional y al cabo de dos paradas llegamos a White Hart Lane. Tras tres viajes fugaces, dos transbordos pesados y varios metros recorridos por el subsuelo londinense, hemos llegado al campo del Tottenham.

Y allí, en el Lane, se juega mañana otro North London Derby. Será el número 203. Por ahora la estadística favorece al Arsenal, que se ha disparado gracias a una reciente racha muy positiva: no pierde este partido desde noviembre de 1999. Aunque lo más curioso es que, pese a que gunners y spurs se midieron por primera vez en 1887, su enfrentamiento no se convirtió en un clásico de rivalidad vecinal hasta 1913: el Arsenal se fundó en el distrito de Greenwich, al sur del Támesis, y no se mudó al norte hasta ese año, cuando su presidente Henry Norris decidió buscar una ubicación que le permitiera al club atraer a una mayor masa de aficionados. Es por ello que algunos hinchas del Tottenham consideran que el Arsenal no es en realidad un equipo del norte de Londres. Que el genuino, el único verdaderamente norteño en la elite, es el suyo.

El derbi ha dejado a lo largo de los años grandes nombres propios. El gunner David O’Leary es el jugador que lo ha disputado más veces –35-, mientras que los spurs Billy Minter y Bobby Smith siguen constando como los máximos goleadores históricos –nueve tantos-. El hoy jugador del Villarreal Robert Pires se quedó cerca: llegó a marcarle ocho veces al Tottenham. Sol Campbell ha sido hasta ahora el último jugador que realizó el trayecto antes mencionado para cambiar una camiseta por otra en verano de 2002.

Y aunque los cánticos irreverentes se escucharán por parte de ambas hinchadas mañana por la tarde en White Hart Lane, el derbi del Norte de Londres enfrenta a dos equipos que han colaborado a la integración de grupos sociales minoritarios. Históricamente, el Tottenham ha contado con un gran apoyo por parte de la comunidad judía, mientras que en el Arsenal ha sucedido lo mismo con la irlandesa. A día de hoy, además, los gunners cuentan con el mayor porcentaje de aficionados no blancos que acuden habitualmente a su estadio –cerca de un ocho por ciento-. Derbi multicultural.

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Para seguir leyendo sobre el derbi, os pongo un enlace al blog Canal Deporte. Su autor, Yago López Vila, asiduo lector de este espacio, me propuso un cara a cara peleón en el que yo diera una visión gunner del partido y él hiciera lo mismo desde la óptica spur. Os recomiendo su lectura fervientemente: más que por mi parte, por la suya. Con dieciséis años es indudable que estamos ante un futuro periodista de enorme talento.

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viernes, abril 13, 2007

La parada de Gorka y la clase de Diego

Noche de grandes emociones en la UEFA. Sobre todo en el partido de Lisboa, que para los hinchas del Espanyol se ha convertido en uno de aquellos encuentros en los que es imposible disfrutar mientras lo estás viendo, ya que el sufrimiento y la excitación te hacen dudar entre maldecir el fútbol o declararle amor eterno. Luego, si termina con el resultado deseado, no existe sonrisa más dulce, aunque el corazón tarde todavía unas horas en recuperar su ritmo habitual y dormir sea prácticamente imposible hasta altas horas de la madrugada. Mientras no te viene el sueño, van pasando por la mente las imágenes más trascendentes de un partido de fútbol que ya forma parte de la historia personal de uno mismo...

Y, si nos seguimos poniendo en la piel del aficionado perico que ha pasado la hora y media más larga de su vida presenciando el duelo de Da Luz, la diapositiva que más se repetirá esta noche en su subconsciente será la parada de Gorka Iraizoz a disparo a bocajarro de Nuno Gomes en una de las intervenciones más espectaculares que se le recuerdan a un guardameta en los últimos años. Por reflejos, por agilidad, por valentía, el portero navarro se habría ganado sólo con esta acción el papel de héroe del partido, pero es que además estuvo inmenso en la primera parte en otras dos jugadas en las que evitó sendos goles benfiquistas. Tuvo que llegarle la gloria en Lisboa -aunque, quién sabe, quizá esta UEFA aún le reserve noches aún más dulces-, pero Gorka lleva tiempo demostrando que es un portero inmenso y que sólo jugar de vez en cuando es muy poco para un futbolista de su categoría. Lo comenté ya en cierta ocasión el año pasado y vuelvo a repetirlo: me parece incluso mejor que Kameni. Y hoy incluso le acompañó la suerte, ya que los portugueses chutaron al poste en dos ocasiones en un tramo final de partido trepidante. Por el mero hecho de haber aguantado el bombardeo -y también por su buen partido de ida en Montjuïc-, el Espanyol merece su plaza en semifinales.

Pasaré de puntillas por el partido de Pamplona -que no tenía ya historia alguna- y un poco menos por el de White Hart Lane, que el Sevilla prácticamente ventiló en ocho minutos aprovechando la debilidad defensiva de los spurs, sin duda un factor determinante en una eliminatoria que enfrentaba a dos equipos de muy buen nivel. Luego pudo sufrir algo más cuando el Tottenham empató el encuentro gracias a su fe, pero resistió como el campeón que es y conserva su cartel de máximo favorito a reeditar el título. Y aunque esta UEFA ha quedado muy española, quizá su rival más temible sea el Werder Bremen, que hoy ha vuelto a mostrar toda su categoría con un 4-1 contundente ante el suicida AZ Alkmaar de Van Gaal. Y de nuevo volvió a brillar Diego, este brasileño de enorme talento que se está convirtiendo en uno de los enganches más destacados del fútbol europeo. Dio dos asistencias -mágica la del 1-0, precisa la del 3-1- y cerró el partido convirtiendo en gol una magnífica pared con Klose, el delantero que hoy terminó con su doblete con una sequía de más de novecientos minutos sin marcar. Esta pareja mágica, además del trabajo de Frings y la llegada de Borowski, es el gran argumento del equipo de Thomas Schaaf para intentar ganar, quince años después de la Recopa del 92, su segundo título internacional.

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viernes, marzo 16, 2007

Un lujazo de UEFA

Si el año pasado destacábamos la gran democratización que suponía para el fútbol europeo la presencia de cuatro equipos del Este en cuartos de final de la UEFA -Rapid y Steaua de Bucarest, Levski de Sofía y Zenit de San Petersburgo-, hoy nos maravilla el enorme nivel que se desprende del nombre de los ocho últimos supervivientes de la presente edición. Hay a quien le gustará más el cartel del año pasado -seguidores del aperturismo de Platini- y otros que afirmarán con rotundidad que se ha dado un paso hacia adelante -partidarios del modelo aristocrático de Johansson-. Pero incluso los primeros, entre los que quizá me encontraría si me obligaran a tomar la difícil decisión de elegir entre unos y otros, disfrutan con el espectáculo maravilloso que nos está deparando la competición esta temporada. Pocos partidos se han visto en la Champions tan entretenidos como los que ayer se disputaron en Donetsk y en Alkmaar. Y los que nos esperan...

De los ocho equipos que entraban esta mañana en el sorteo de Glasgow creo que hay tres que están por encima de los demás: Werder Bremen, Sevilla y Tottenham. Cualquier emparejamiento entre ellos iba a ser considerado como la final anticipada, y así sucede ya con el cruce entre londinenses y andaluces. Los Spurs, que acumulan un balance de goles a favor y en contra de 13-10 en los últimos cuatro encuentros que han disputado, parten con una ventaja: su prioridad absoluta es la UEFA. Y aunque el actual campeón demostró anoche que quiere repetir título -si no te interesa la competición tu portero no sube a rematar un córner-, el desgaste de pelear por la liga española puede pasarle factura. No vamos a descubrir ahora a un equipo fantástico que cuenta con cuatro delanteros de enorme nivel -Defoe, Mido, Robbie Keane y el man of the moment Dimitar Berbatov- y con una plantilla completísima con grandes promesas con evidente futuro en la selección inglesa -Dawson y Lennon son debilidades de este blog desde hace ya algún tiempo-. La eliminatoria promete ser de aquellas que se recuerdan durante años.

En tanto que han evitado a los tres grandes favoritos, Osasuna y Espanyol han tenido un sorteo relativamente afortunado. Pero esto no supone que vayan a pasar: es evidente que ya no quedan mirlos. De hecho, parecen dos emparejamientos tremendamente equilibrados. El Benfica de Fernando Santos, pese a no repetir el milagro en Champions de la pasada temporada, da la sensación de ser un equipo con más capacidad para desequilibrar partidos que el de Koeman. Menos conservador y más peligroso arriba. El cambio de técnico ha tenido algo que ver, pero démosle mérito a un fichaje fantástico del último verano: Kostas Katsouranis. Se puso de moda durante la Eurocopa decir que Grecia era un equipo horroroso y que su triunfo fue un insulto al fútbol, pasando por alto el enorme trabajo de algunos de sus futbolistas. El ex medio centro del AEK, un todo terreno incansable con buena distribución y cierta capacidad para llegar a portería contraria, permite que puedan jugar juntos Simao, Nuno Gomes y Miccoli sin que el equipo se resienta, formando un trivote con Karagounis y Petit que recorre una gran cantidad de kilómetros. También es muy físico el rival de Osasuna, un Leverkusen poco brillante pero que hace mucho daño a balón parado. Subrayemos en él la presencia de dos jóvenes de enorme proyección: el chico para todo Gonzalo Castro y la nueva estrella mediática de la Bundesliga, René Adler -poner un programa futbolístico de cualquier canal alemán supone encontrarse con reportajes sobre este portero que se ha convertido en la gran aparición de 2007-. Se diría que es el sustituto natural de Kahn si no fuera porque parece mucho más simpático.

Y diversión garantizada es lo que promete el cruce que nos queda. AZ Alkmaar y Werder Bremen, quizá los dos equipos con mayor vocación ofensiva del continente, protagonizarán dos partidos cuyo número de goles puede batir varios registros. Ayer Van Gaal salió con cinco jugadores de ataque para remontar ante el Newcastle -Jenner, Martens, Koevermans, Dembelé y Arveladze- y lo consiguió con todo merecimiento: el resultado incluso se quedó corto. Apetece que llegue el 5 de abril sólo para presenciar este intercambio de golpes.

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jueves, marzo 15, 2007

Jugando con el riesgo

Llegaba el Chelsea al City of Manchester Stadium con el objetivo de situarse a seis puntos del United. No era un escenario agradable: allí perdió Mourinho por primera y única vez en su temporada de estreno en el fútbol inglés. Y había que dosificar los esfuerzos ante la terrible semana que les espera a los futbolistas blues: vuelven a tener Premier el sábado, afrontan el replay de FA Cup el lunes y se concentran con sus selecciones inmediatamente después. Pero rotación es una palabra extraña en el vocabulario de Mourinho, así que la consigna fue reservar, únicamente, energía. Ganar con lo justo, haciendo lo mínimo posible. Y así se llevó el triunfo: con un penalti más que dudoso y dejando pasar el tiempo mientras el fútbol desaparecía. Con un riesgo máximo, ya que cualquier acción, rebote o caída podía convertirse en un empate que les habría puesto, entonces sí, el título prácticamente imposible. Pero los hombres de Mou saben manejarse de maravilla en este tipo de situaciones y una vez más lograron conservar la renta.

No como el Lens, que intentó defender un 2-1 en Leverkusen y se volvió al norte de Francia con un 3-0 duro y contundente. Tras jugar toda la temporada con defensa de cuatro, Francis Gillot sorprendió ayer con tres centrales y dos carrileros, una clarísima línea de cinco cuando el contrario tenía el balón. Los alemanes aprovecharon la invitación al ataque y se dieron un festín ante el recital de errores de marcaje de los sang et or, que se practicaron un histórico harakiri que les apeó de Europa. Precisamente un ex del Bayer, Dimitar Berbatov, fue el gran protagonista de la media jornada de UEFA. El búlgaro ha crecido tanto que ya está entre los mejores atacantes del continente. Ayer dio una exhibición de recursos y maniobras para anotar un doblete y servirle a Malbranque el 3-2 definitivo de los spurs ante el Braga. Y nada de filigranas gratuitas: es exquisito para sorprender y contundente para arrollar, combinación letal de delantero total. No está a ese nivel Pierre Webó, pero su gol ante el Rangers aseguró el pase de un Osasuna tremendamente sólido. Es admirable: pese a modificar más de la mitad del equipo, la escuadra de Ziganda ha encajado sólo un gol en los últimos cuatro partidos europeos. Tiene tanta confianza que se atrevería incluso ante un Werder Bremen que sigue atacando con todo. Que ganando 2-0 en el global de la eliminatoria Clements Fritz recupere un balón en la zona de tres cuartos de campo es una demostración perfecta del carácter ofensivo radical, prácticamente único, de un equipo que sigue soñando con un doblete histórico Bundesliga-UEFA.

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lunes, marzo 12, 2007

Mou lo quiere todo

Enfrascado en la durísima persecución del Manchester United en la Premier, con la Carling ya en las vitrinas y con la Champions como objetivo prioritario, muchos entrenadores darían una importancia relativa a la FA Cup. Pero el insaciable José Mourinho, ganador como pocos, lucha hasta el final por todos los títulos posibles. Y tiene un sueño: conseguir el cuatriplete. Sería una quimera si el deseo viniera de otro técnico, pero es una posibilidad real conociendo al portugués -y viendo la plantilla de la que dispone-. Ayer, en el memorable encuentro de cuartos de final ante el Tottenham, sacó su mejor once posible, algo que ya hizo ante equipos de inferior categoría. Y perdiendo 1-3 a falta de media hora, se fue desesperadamente a por la remontada, sin importarle que un hipotético empate supusiera un partido más en el ya cargadísimo calendario blue. Así que el estratega de Setúbal terminó el encuentro con el siguiente once: Cech; Boulahrouz, Carvalho, Essien; Wright-Phillips, Ballack, Lampard, Robben; Kalou, Drogba, Shevchenko. Un 3-4-3 que incluso puede interpretarse como un 3-2-5 (en Inglaterra a los extremos se les considera delanteros) y en el que los dos medios centros eran jugadores de clarísima vocación ofensiva. A Mou le suelen acusar de ser un técnico defensivo, pero es quizá el entrenador que más arriesga en todo el mundo cuando su equipo va perdiendo. Y no lo hace precisamente cuando el tiempo se está consumiendo: su primera sustitución la hizo en el minuto 34, sin preocuparse por si el cambio humillaba a un Paulo Ferreira que está viviendo una temporada para olvidar. La prioridad, estaba claro, era remontar.

Y como no podía ser de otra forma, el Chelsea remontó. Es cierto que parte del mérito hay que dársela a Peter Cech, que salvó un mano a mano con el gran Aaron Lennon con 1-3 en el marcador. Pero el tramo final del partido fue un acoso y derribo constante del campeón de liga ante un Tottenham incapaz de capear el temporal. Fue una prueba más de la determinación de un equipo con carácter y pegada, capaz de encontrar resquicios en los muros más impenetrables. Aunque el partido vuelve a generar dudas sobre el rendimiento de una defensa que naufragó una vez más sin John Terry. Martin Jol supo cómo hacerle daño al equipo de Mou: situó a Lennon en la media punta, con libertad absoluta para que se moviera a su antojo, y el joven internacional inglés -es inexplicable que no sea titular con los pross- entraba por donde quería. El 3-3 final nos garantiza otro partidazo, esta vez en el Lane, y con el pase a semifinales en juego. Seguro que, una vez más, Mourinho no reserva a nadie.

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lunes, marzo 05, 2007

Dinámicas que asustan

Ayer fue un domingo repleto de derbis. San Lorenzo se vengó de Boca con un 0-3 memorable en La Bombonera, Palmeiras agudizó la crisis de Corinthians con un marcador idénticamente duro y Panathinaikos ganó en el campo de Olympiakos con un gol en el último minuto que le da a Víctor Muñoz el consuelo de haber logrado el doblete ante el eterno rival por si al final no gana nada -aún puede: está en semifinales de Copa-. Pasamos de puntillas por estos tres pero nos metemos de lleno en otros dos: el siciliano entre Messina y Palermo y el londinense entre West Ham y Tottenham.

En el primer derbi siciliano con público después de la tragedia de Catania, los otros dos equipos de la isla se enfrentaban buscando tres puntos para satisfacer sus objetivos radicalmente distintos. El Messina sabe que tendrá que pelear hasta el final para conseguir una permanencia que el año pasado sólo obtuvo vía despachos y gracias al descenso de la Juve. El Palermo ya no puede sestear más: tras pasarse media liga creyéndose clasificado para la Champions y enfocando los partidos como trámites aburridísimos sin tensión alguna, la renta se ha agotado y los rivales llegan amenazadores pisándole los talones. Sobretodo después de la derrota de ayer, que deja a la Lazio a dos puntos, al Empoli a cuatro, al Milan a cinco y a la Fiorentina a diez... ¡y todos ellos con un partido menos! Cuando quiera meterse de nuevo en la pelea, el equipo de Guidolin se habrá olvidado de competir. Aunque ayer no fue ese el problema. Quiso el balón, dominó el partido y llegó con más peligro que el rival, pero se encontró, por encima de todo, con un arbitraje desesperante. Con empate a cero, Ayroldi no señaló un clarísimo penalti de Lavecchia a Di Michele, y poco después Édgar Álvarez -el mejor del Messina- asistió a Riganò para el 1-0 arrancando en fuera de juego. Así que los palermitanos estaban ya muy calientes cuando en el segundo tiempo el recién ingresado Caracciolo cayó en el área en lo que pareció un penalti de Parisi. El árbitro lo ignoró de nuevo y expulsó al delantero por sus protestas. Con el rival absolutamente fuera de sí, Álvarez firmó otra buena jugada por banda y le puso el segundo centro de gol a Riganò, que con el doblete dejaba atrás tres meses sin marcar. El 2-0 final revela además una dinámica más que negativa para un equipo que ya no puede asegurar que el año que viene esté jugando contra los grandes de Europa: el Palermo ha sumado tres de los últimos quince puntos posibles.

Aunque si hablamos de dinámicas negativas, la del West Ham es la que se lleva la palma. No gana en liga desde el 17 de diciembre, el día que debutó Curbishley y ante ese Manchester United que hoy parece tener media liga en el bolsillo. Incluso le ha superado en la clasificación el pobre Watford, uno de los equipos más débiles que se han visto en la Premier en los últimos años. El derbi de ayer ante los Spurs se presentaba como una auténtica final, y los jugadores salieron motivados, intentando olvidar su pésima situación. Y por primera vez en mucho tiempo, Curbs pudo sacar un once que generaba cierta esperanza, con una defensa que, por nombres, ya firmarían muchos equipos de la mitad alta de la tabla: Neill-Ferdinand-Upson-Konchesky. Pero cuando se está abajo nada sale bien, y el ex central del Birmingham se retiró lesionado a los once minutos. Y entró Davenport, que no es lo mismo. Pero parecía ser un día distinto a los anteriores. Parecía que la suerte podía cambiar. Mark Noble, debutante ayer en la presente Premier y subcampeón de Europa sub-19 con Inglaterra en 2005, adelantó a los hammers con un magnífico derechazo tras asistencia con el pecho de Tévez. Porque esta fue la otra buena noticia: el argentino firmó su mejor partido desde que está en la Premier y se le vio absolutamente adaptado al ritmo del fútbol británico. Se veía venir, pues, que su primer gol estaba cerca, y efectivamente lo consiguió en un magnífico lanzamiento de falta. 2-0 al descanso y primeras sonrisas en mucho tiempo en Upton Park, aunque nada estaba hecho aún. Ni que lo digas. Aaron Lennon decidió que era el momento de empezar su show y en doce minutos igualó el partido: primero forzó un inocente penalti de Bowyer y luego asistió a Tainio con un toque prodigioso que, junto a los de Ibrahimovic y Tiago, se convirtió en lo más bello que nos ha dejado el fin de semana. Mazazo para un equipo hundido al que, como dice su técnico, cualquier contratiempo le afecta demasiado. Pero se vino arriba y logró ponerse por delante de nuevo, con otra asistencia de Tévez y un remate de un Zamora que no se entiende que no sea titular. 3-2 con el tiempo casi cumplido y la sensación de estar cerca de conseguir una victoria épica para la esperanza. Pero todo se derrumbó de nuevo con una falta directa de Berbatov en el 89 -¡cómo ha crecido este búlgaro!- y con la puntilla definitiva, la jugada cruel de la condena, el descenso convertido en acción concreta que fue el 3-4 de Stalteri en una contra en el 95 en la que el Tottenham mató a un West Ham que había subido a rematar un córner con prácticamente el equipo entero. Ante esto, levantarse es casi imposible. Los hammers están con los dos pies en segunda y esto, más que todo lo que escribíamos ayer, sí que no puede creerse.

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