Las batallas de los contrarios
Boca - River: Llegaba el equipo de Russo imparable y dando la sensación de ser candidato a todo por su fútbol dañino, mientras que Passarella acudía cuestionadísimo por los pobres resultados de un millonario decepcionante. Pero una vez más se demostró que en los clásicos no importa el contexto y que siempre se sacan fuerzas para pelearlo al máximo. Probablemente debió ganarlo Boca, que fue muy superior en la primera parte y no se fue con una ventaja insalvable al descanso debido a las grandes actuaciones del arquero Carrizo. Pero tras una segunda parte vertiginosa y con ocasiones para ambos conjuntos, River se marchó con la sensación de que incluso lo pudo ganar, sobretodo en dos acciones finales de Marco Rubén. Con el empate final el que sonrió fue San Lorenzo, firme candidato a llevarse este Clausura.
Lincoln - Diego: Entre ambos hay más semejanzas que diferencias, sobre todo a nivel futbolístico. Pero responden a perfiles distintos en cuanto a la evolución de sus carreras. Al ex de Santos ya le colgaron la etiqueta de estrella antes de ser mayor de edad, mientras que el jugador del Schalke no fue tomado en serio como crack hasta que llegó a Gelsenkirshen ya con 25 años. Ahora el destino de esta Bundesliga a la que le quedan cinco jornadas depende en gran medida de sus actuaciones individuales, pues ambos son los motores creativos de los dos primeros clasificados. Los dos marcaron este fin de semana y dejaron claro que en dos equipos físicamente fuertes, el plus de calidad lo ponen ellos.
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