jueves, julio 05, 2007

El "jogo Dungao"

Dunga ha cambiado absolutamente a la selección brasileña. No estoy descubriendo la pólvora: se trata de una evidencia que se puso de manifiesto desde que asumió el cargo hará poco menos de un año. Hasta ahora no había escrito nada al respecto. Me parecía que algunas de sus ideas no estaban tan mal, como apostar por jóvenes futbolistas interesantes con hambre e ilusión -Rafael Sobis, Daniel Carvalho, Elano- para romper con la apatía en la que parecían haberse instalado los cracks acomodados. Algunos ya interpretaron esta primera revolución como un paso hacia la vulgaridad y un elogio a la medianía. Debo reconocer que estas críticas me parecieron exageradas y propias de la tan extendida tendencia al alarmismo que habita en este mundo del fútbol poco proclive a la paciencia. Sin embargo, considero que el camino que ha emprendido Dunga en esta Copa América ya ha sobrepasado todos los límites de la lógica. De forma progresiva y silenciosa ha ido sacrificando a los futbolistas de talento para acabar presentando, ayer por la noche ante Ecuador, un once que pasará a la historia de Brasil como uno de los más rudos y planos de todos los tiempos. Leer la alineación titular de la canarinha era para echarse a llorar. El partido no produjo mejores sensaciones. Pero esto ya no debió sorprender a nadie.

El seleccionador verdeamarelho se ha mantenido fiel a algo parecido a un 4-4-2 (o 4-2-2-2) durante todo el torneo. Se suponía que el centro del campo consistía en dos pivotes defensivos (siempre Gilberto Silva y Mineiro) y dos centrocampistas ofensivos tirados a las bandas -aunque a veces uno de ellos podía permutar su posición con Robinho y jugar casi como enganche, cayendo el punta del Madrid a la izquierda). Para esas dos posiciones de teóricos generadores de fútbol creativo, Dunga apostó en el primer partido por Diego y Elano. No le convenció la prestación del talento del Werder Bremen y se lo cargó en el descanso para dar entrada a Anderson. El nuevo jugador del Manchester United mejoró el juego de Brasil, por lo que se ganó el puesto de cara al segundo encuentro. Pero entonces tampoco estuvo especialmente acertado, de modo que el técnico lo mandó al banquillo para dar entrada a Baptista. Los dos únicos jugadores con características de "10" de la selección brasileña le habían durado al seleccionador cuarenta y cinco minutos por partido. Y claro, como su equipo, ya sin ninguno de ellos en el terreno de juego, acabó ganando 3-0 a Chile -aprovechando un penalti dudoso y los espacios que dejó luego el contrario yéndose hacia arriba para intentar empatar-, Dunga encontró la excusa perfecta para presentar en el último encuentro de la primera fase un centro del campo eminentemente físico y sin ningún jugador imaginativo. Y así lo hizo ayer contra Ecuador.

Es cierto que a Brasil le valía con el empate y que se clasificaba evitando una derrota por dos tantos. Pero de ahí a pensar que la mejor forma de afrontar el partido era formar una línea medular con Gilberto Silva, Mineiro, Josué -27 años, ni una sola vez internacional antes de la llegada de Dunga- y Baptista dista un abismo. Esta actitud es propia de equipos pequeños que no tienen grandes recursos para dominar los partidos y que se aferran a la fuerza del bloque para seguir adelante. Ayer la pentacampeona del mundo ganó por 1-0 -de nuevo abrió la lata gracias a un penalti muy controvertido-, pero no dio para nada la sensación de ser un equipo temible. Es más, pocos pueden considerarla favorita juzgando sus actuaciones en el torneo. Puede salir campeona, pero mientras Anderson y Diego sigan juntos en el banquillo, esta posibilidad parece a día de hoy muy remota.

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lunes, abril 16, 2007

Las batallas de los contrarios

Chelsea - Manchester United: Cada vez cobra mayor vida la posibilidad de que los dos grandes dominadores de la actual temporada en el fútbol inglés se disputen tres títulos en tres enfrentamientos directos el próximo mes de mayo. Dos de estas citas ya están configuradas: el día 9 en Stamford Bridge en el duelo que puede decidir la Premier y el 19 en Wembley para dirimir la final de FA Cup. Ambos esperan encontrarse también el 23 en Atenas con la Champions League en juego. Este fin de semana sirvió para concertar el desafío en el renovado estadio londinense en la final del torneo de clubes más antiguo del mundo. El United prosiguió con su borrachera goleadora iniciada ante la Roma, aunque esta vez cambió de héroes. Si Carrick, Giggs y Cristiano Ronaldo habían sido los mejores ante los italianos, Alan Smith y Wayne Rooney asumieron esta vez el papel principal. Como para dejar claro que en esta disyuntiva entre el rojo de Manchester y el azul de la capital los primeros son los que ofrecen mayor diversión y los segundos los que conquistan las batallas de forma sufrida, el Chelsea necesitó una prórroga para despachar al admirable Blackburn de Mark Hughes. Para Mourinho fue una enorme satisfacción que el gol decisivo lo lograra Michael Ballack, al que ha defendido durante toda la temporada afirmando que está dando un gran rendimiento.

Boca - River: Llegaba el equipo de Russo imparable y dando la sensación de ser candidato a todo por su fútbol dañino, mientras que Passarella acudía cuestionadísimo por los pobres resultados de un millonario decepcionante. Pero una vez más se demostró que en los clásicos no importa el contexto y que siempre se sacan fuerzas para pelearlo al máximo. Probablemente debió ganarlo Boca, que fue muy superior en la primera parte y no se fue con una ventaja insalvable al descanso debido a las grandes actuaciones del arquero Carrizo. Pero tras una segunda parte vertiginosa y con ocasiones para ambos conjuntos, River se marchó con la sensación de que incluso lo pudo ganar, sobretodo en dos acciones finales de Marco Rubén. Con el empate final el que sonrió fue San Lorenzo, firme candidato a llevarse este Clausura.

Lincoln - Diego: Entre ambos hay más semejanzas que diferencias, sobre todo a nivel futbolístico. Pero responden a perfiles distintos en cuanto a la evolución de sus carreras. Al ex de Santos ya le colgaron la etiqueta de estrella antes de ser mayor de edad, mientras que el jugador del Schalke no fue tomado en serio como crack hasta que llegó a Gelsenkirshen ya con 25 años. Ahora el destino de esta Bundesliga a la que le quedan cinco jornadas depende en gran medida de sus actuaciones individuales, pues ambos son los motores creativos de los dos primeros clasificados. Los dos marcaron este fin de semana y dejaron claro que en dos equipos físicamente fuertes, el plus de calidad lo ponen ellos.

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viernes, abril 13, 2007

La parada de Gorka y la clase de Diego

Noche de grandes emociones en la UEFA. Sobre todo en el partido de Lisboa, que para los hinchas del Espanyol se ha convertido en uno de aquellos encuentros en los que es imposible disfrutar mientras lo estás viendo, ya que el sufrimiento y la excitación te hacen dudar entre maldecir el fútbol o declararle amor eterno. Luego, si termina con el resultado deseado, no existe sonrisa más dulce, aunque el corazón tarde todavía unas horas en recuperar su ritmo habitual y dormir sea prácticamente imposible hasta altas horas de la madrugada. Mientras no te viene el sueño, van pasando por la mente las imágenes más trascendentes de un partido de fútbol que ya forma parte de la historia personal de uno mismo...

Y, si nos seguimos poniendo en la piel del aficionado perico que ha pasado la hora y media más larga de su vida presenciando el duelo de Da Luz, la diapositiva que más se repetirá esta noche en su subconsciente será la parada de Gorka Iraizoz a disparo a bocajarro de Nuno Gomes en una de las intervenciones más espectaculares que se le recuerdan a un guardameta en los últimos años. Por reflejos, por agilidad, por valentía, el portero navarro se habría ganado sólo con esta acción el papel de héroe del partido, pero es que además estuvo inmenso en la primera parte en otras dos jugadas en las que evitó sendos goles benfiquistas. Tuvo que llegarle la gloria en Lisboa -aunque, quién sabe, quizá esta UEFA aún le reserve noches aún más dulces-, pero Gorka lleva tiempo demostrando que es un portero inmenso y que sólo jugar de vez en cuando es muy poco para un futbolista de su categoría. Lo comenté ya en cierta ocasión el año pasado y vuelvo a repetirlo: me parece incluso mejor que Kameni. Y hoy incluso le acompañó la suerte, ya que los portugueses chutaron al poste en dos ocasiones en un tramo final de partido trepidante. Por el mero hecho de haber aguantado el bombardeo -y también por su buen partido de ida en Montjuïc-, el Espanyol merece su plaza en semifinales.

Pasaré de puntillas por el partido de Pamplona -que no tenía ya historia alguna- y un poco menos por el de White Hart Lane, que el Sevilla prácticamente ventiló en ocho minutos aprovechando la debilidad defensiva de los spurs, sin duda un factor determinante en una eliminatoria que enfrentaba a dos equipos de muy buen nivel. Luego pudo sufrir algo más cuando el Tottenham empató el encuentro gracias a su fe, pero resistió como el campeón que es y conserva su cartel de máximo favorito a reeditar el título. Y aunque esta UEFA ha quedado muy española, quizá su rival más temible sea el Werder Bremen, que hoy ha vuelto a mostrar toda su categoría con un 4-1 contundente ante el suicida AZ Alkmaar de Van Gaal. Y de nuevo volvió a brillar Diego, este brasileño de enorme talento que se está convirtiendo en uno de los enganches más destacados del fútbol europeo. Dio dos asistencias -mágica la del 1-0, precisa la del 3-1- y cerró el partido convirtiendo en gol una magnífica pared con Klose, el delantero que hoy terminó con su doblete con una sequía de más de novecientos minutos sin marcar. Esta pareja mágica, además del trabajo de Frings y la llegada de Borowski, es el gran argumento del equipo de Thomas Schaaf para intentar ganar, quince años después de la Recopa del 92, su segundo título internacional.

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