lunes, septiembre 22, 2008

Todo empezó con Mesut

Una hora de partido y un resultado de escándalo. El Bremen había tomado el Allianz Arena de la forma en la que suele hacerlo todo: de la mano de los excesos y la generosidad. Por el resultado, claro, abultadísimo, pero no por el juego. El fútbol nos dibuja con asiduidad pasajes de ironía: teniendo el balón, los de Schaff no le marcaron ningún gol al Anorthosis Famagusta; en cambio, el día en el que asumieron menos riesgos atrás, el día en el que se acercaron a la idea del contragolpe, humillaron al Bayern con una manita. Fue una goleada de zarpazos. De meterla casi siempre que llegaban. Y todo empezó con Mesut. Özil, of course. Con el zurdo ex del Schalke, el número de asistentes geniales se multiplica. A Diego le ha salido un acompañante, por lo que ya no basta con tapar al brasileño. El alemán de origen turco estuvo en los tres tantos iniciales: pase al espacio en el primero, golpeo envenenado en el segundo y zambombazo a la escuadra en el tercero. El Bayern no fue tan horroroso como el marcador parece indicar, pero ahora Klinsi deberá decidir si mantiene la línea de tres centrales o se la carga definitivamente -ya lo hizo en el descanso-.

Los grandes detalles del fin de semana empezaron con Mesut, pero no terminaron ahí. En la Premier, Zola debutaba siendo fiel a los principios que había anunciado. Sacó un 4-3-3 repleto de futbolistas que tocan bien y desorientó al Newcastle con la movilidad de Etherington y Di Michele, que no tenían posiciones fijas. En Anfield, el Stoke empleó el cerrojazo más escandaloso de los últimos tiempos y logró sacar un empate histórico de Liverpool. Un resultado que vuelve a demostrar que cualquier estilo puede ser válido, aunque a los de Pulis les acompañó la fortuna. Poco que reprocharle esta vez a Benítez, que sacó un once con sus máximas estrellas y que debía ser capaz de ganar el partido cómodamente. En Bolton, el Arsenal dio otra clase magistral y no se puso nervioso pese a empezar perdiendo en su campo maldito. Siguió combinando y acabó remontando con una facilidad inaudita. Crece Denilson en la banda izquierda, Song empieza a sentirse titular y Eboué está sorprendiendo con un nivel muy alto en el fútbol de asociación en los últimos encuentros. El empate entre Chelsea y Manchester United deja líder al equipo de Wenger, pero sobre todo nos revela la identidad del primer descartado de Ferguson cuando tuvo a todos sus cracks: Carlos Tévez. Lo de Cristiano Ronaldo se supone que se debe a que aún no ha alcanzado la plenitud física.

Ganaron por fin todos los grandes en Italia, con Ronaldinho y Flamini, teóricos fichajes estelares del Milan, relegados al banquillo en San Siro. Aunque mi nombre propio es Alberto Gilardino, protagonista destacado en todos los partidos que lleva con la Fiorentina. Prandelli sí le da la confianza que Ancelotti le negó y el violinista del gol responde con actuaciones estelares. Excesivamente criticado en la Lombardía, donde sus cifras nunca fueron malas, en la Toscana va camino de demostrarle al mundo su enorme categoría. En Francia el Lyon pone la directa y muchos se preguntan si ya ha lanzado su ataque inalcanzable. El Marsella dominó al Monaco, pero volvió a ceder un empate y Ben Arfa fue suplente por segunda jornada consecutiva -algo que sólo se puede explicar por su reciente lesión, teóricamente ya superada-. En Holanda, el super weekend nos dejó un panorama que reabre el campeonato: el PSV perdió con justicia en Alkmaar, donde Van Gaal fue mucho más valiente que Stevens y ganó el partido con el cambio de Martens. El Ajax no supo mantener su ventaja en Rotterdam y sigue por debajo, mientras Heerenveen y Groningen viven un sueño con su liderato compartido, catapultados por sus respectivos cracks -Beerens y Berg-. Y en Rusia el Rubin casi sentenció un título que sería histórico el mismo día en el que Dzagoev le marcó un doblete al Zenit para reclamar el papel de nueva sensación juvenil del país. Sí, todo empezó con Mesut. Pero pasaron muchas cosas después.

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viernes, marzo 28, 2008

Un fin de semana sin reservas

El fin de semana previo a una ronda importante de Champions suele ser un escenario ideal para las rotaciones. Los grandes, a veces, piensan más en su cita europea y ofrecen la oportunidad más propicia a sus rivales inferiores. Sin embargo, ninguno de los ocho supervivientes puede jugar relajado mañana o el domingo. Todos están inmersos en peleas importantes y algunos además tienen enfrentamientos directos a los que deberán prestar gran atención y olvidarse de la canción de las estrellas pese a que sus notas están tan cercanas que ya casi se pueden oír.

En la Premier podría pensarse que Manchester United tiene margen de maniobra, pero aún debe enfrentarse a sus dos rivales londinenses -al Chelsea debe visitarlo, además-, por lo que el colchón no es tan irremontable como los números parecen indicar. Es posible que, jugando en casa, Ferguson reserve a algunos titulares, pero el Aston Villa querrá apurar sus escasas opciones de meterse en Europa y es un rival tremendamente incómodo que ya ha sido capaz de puntuar en el Emirates, el Bridge y Anfield. Los hombres de Martin O'Neil querrán rematar su grand slam saliendo vivos de Old Trafford, por lo que el partido requerirá la máxima concentración de los red devils. No hace falta decir que ni Arsenal ni Chelsea pueden permitirse tropezar si quieren seguir en la pelea. Los gunners viajan a Bolton, su campo maldito, y lo harán sin un Bacary Sagna que se perderá los dos encuentros ante el Liverpool. Baja muy sensible, ya que el galo ha mejorado con mucho las prestaciones que ofrecía Eboué en el lateral derecho. El equipo de Grant, por su parte, recibe el domingo a un Boro que en su última salida empató en el Emirates. Y el Liverpool tiene un compromiso de vital trascendencia: su derbi ciudadano ante el Everton, convertido además en una finalísima por la cuarta plaza. Ganar significaría sentenciarla para el conjunto de Benítez, que entonces sí podría centrarse básicamente en la Champions. Pero sólo si derrota al sólido bloque de Moyes.

El Barça y la Roma viven una situación clasificatoria muy parecida: están segundos a cuatro puntos del líder, aunque la escuadra de Spalletti da mejores sensaciones que el de Rijkaard. Visita complicada del conjunto giallorosso a Cagliari para medirse a un equipo con la moral alta tras recuperar en los despachos los tres puntos de sanción, una medida que los ha dejado empatados con el Livorno en el límite de la salvación. En casa el conjunto sardo ha ganado sus últimos cuatro partidos y no pierde desde el 13 de enero. La gente empieza a creer en la salvación y a Totti y compañía les espera un ambiente hostil, aunque no tanto como el que se encontrará el Barça en Sevilla tras los acontecimientos de la semana. Cerrando con la Roma, las sanciones de De Rossi, Perrotta y Vucinic llegan en un momento más o menos oportuno, ya que al menos servirán para darles descanso de cara al duelo ante el United. Unas rotaciones obligadas.

¿Qué se juega el Schalke en Karlsruhe? Mucho, ya que los de Slomka están metidos en una dura pelea: cinco equipos se juegan dos plazas de Champions. La victoria serviría además para descartar a un rival que en caso de ganar aún soñaría con la UEFA. Y el Fenerbahçe tiene un derbi clave mañana en la cancha del Besiktas, ya que en la Superliga turca, liderada por el conjunto de Zico, los cuatro primeros están separados por sólo dos puntos. Lo dicho: nadie puede sestear pensando en Europa.

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domingo, noviembre 25, 2007

Liverpool, el mejor del sábado

Fue un sábado de altos vuelos en la Premier. Por ejemplo por la altura que alcanzó el juego del Liverpool, pletórico en Newcastle, dominador, brillante, con un Leiva que mandó y un Torres que se movió a las mil maravillas. No marcó, pero está impresionando a la prensa y a la afición. Con exhibiciones como la de hoy, el equipo de Benítez se gana la etiqueta de candidato al título.

Le costó mucho más a un Arsenal que sin Cesc no estuvo al mismo nivel. Pero ganó, que es lo importante, y demostró tener recursos en el banquillo. La entrada de Bendtner cambió el partido para bien. Otro crack que se ha inventado el mago Wenger.

En cambio el United perdió en Bolton. Piqué se precipitó saliendo a cabecear un balón y le regaló el gol a Anelka. Aunque no hay que culparle sólo a él: en ataque sus compañeros no crearon el peligro habitual y echaron de menos a Cristiano Ronaldo, al que Ferguson dio descanso. Quizá ese fue el gran error del día.

En Alemania el sábado no nos deja grandes titulares, ni tampoco en Italia. Ganaron los grandes: o sea, Inter, Roma, Werder Bremen y Bayern. Lo más llamativo fue que Panucci volvió a anotar en el último minuto. Le ha cogido gusto al tema.

Y en Francia también vencieron los dos primeros, aunque lo hicieron con más estilo: el Lyon con autoridad en Rennes, con un golazo espectacular de Ben Arfa, y el Nancy con claridad al Lille, confirmándose como la gran revelación del campeonato. Está aguantando mucho más de lo que esperábamos.

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domingo, septiembre 16, 2007

Cracks veinteañeros

Ya no se trata de formar parte de la plantilla de un gigante. Ni de ser titular con regularidad. Mucho más que eso: hablamos de liderar a un equipo Champions con sólo veinte años, de ser el jugador decisivo, el que gana los partidos, el que responde en los momentos críticos. De no conocer la presión. De competir al máximo nivel superando todo lo que hay alrededor. Hablamos de descaro, de talento, de carácter. Este fin de semana ha puesto nombres propios a este perfil tan de moda en el fútbol: el de los cracks veinteañeros.

El principal, es evidente, el de Cesc Fàbregas. Había empezado el año mejor que nunca, pero no tuvo recompensa en una selección que últimamente le ignora sin razón aparente. Será que la Premier no se ve mucho esta temporada en España. El sábado, tras una semana extraña marcada por la crisis de medianoche en Oviedo, el cerebro de Arenys de Mar volvió a lo suyo: a jugar a fútbol, a asistir a sus compañeros, a llegar al área, a recorrer muchos metros, a dominar el juego. Volvía a White Hart Lane, donde ya el año pasado había firmado una actuación memorable. Pero esta vez se trataba de dejar huella. Un rastro histórico. Perdiendo 1-0 en ese partido concreto que no se puede perder, Cesc apareció en los tres goles que le dieron la vuelta al marcador. Un centro a la cabeza, un trallazo a la escuadra, una asistencia a los pies. Reloj preciso, el “cuatro” que idolatró a Guardiola se parece a su pueblo: combina la agresividad de esa riera que baja con fuerza cuando llueve con la tranquilidad de los cafés de una pequeña localidad de costa.

Más joyas precoces: Ivan Rakitic. Este no tiene ni los veinte. Y ya le ha tocado tomar una decisión comprometida: elegir bandera. Tras representar a Suiza, la tierra donde nació, en casi todas las categorías inferiores, se acabó decantando por Croacia, la patria de sus padres, y debutó con la selección balcánica absoluta en el encuentro ante Estonia de la semana pasada. Con el mismo aplomo se plantó el sábado en el Allianz y adelantó al Schalke ante el Bayern con un derechazo sublime. Por si alguien lo dudaba, ha asumido su cometido: sustituir a Lincoln, ser el talentoso del equipo de Gelsenkirshen.

Y en el Lyon que llega el miércoles a Barcelona, el 1-5 en Metz lo cimentaron dos chicos de la “generación Fàbregas” –o sea, del 87-. Dos atacantes que coincidieron con Cesc en el Europeo sub-17 de 2004. Karim Benzema y Hatem Ben Arfa, que además comparten origen norteafricano pese a ser franceses de nacimiento, construyeron los cuatro primeros goles del campeón galo, que empujado por su savia joven parece empezar a respirar. Mientras ellos goleaban, todo un Milan Baros se lo miraba desde el banquillo.

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viernes, agosto 24, 2007

Bundesliga y Premier: panoramas opuestos

Justo antes de que empezara, la Bundesliga tenía, por la configuración de las distintas plantillas, toda la pinta de ser un paseo triunfal de un Bayern muy superior al resto de rivales. En dos semanas aquel presagio parece aún más claro y evidente, sobre todo después del 0-4 que le endosó el conjunto bávaro al Werder Bremen -probablemente su principal enemigo- en el Weserstadion. Sólo un equipo había sido capaz de llegar a la tercera jornada con los mismos puntos que el favorito: un Hamburgo que había rentabilizado al máximo sus dos únicos goles y que parecía responder a las expectativas generadas por un grupo de jugadores capacitado sobre el papel para pelear un puesto Champions. El equipo hanseático visitaba este viernes al Bochum en un encuentro que se presentaba como una ocasión ideal para calibrar el verdadero potencial del conjunto de Huub Stevens. Para examinar sus posibilidades reales. Para saber si podía regalarle algo de emoción al campeonato alemán. Y visto lo visto, parece ser que la respuesta es no.

En un partido trabadísimo y de escaso nivel técnico, el Hamburgo ha caído derrotado por 2-1. Quizá el resultado no haya sido lo más grave, sino su incapacidad para mandar en el juego y mover el balón con cierto criterio. Ante un rival cuya gran virtud es su capacidad de sacrificio -correr y presionar- y que anda justísimo en cuanto a calidad -sus dos mejores hombres, Gekas y Misimovic, se marcharon en verano y sus sustitutos son los que el año pasado eran sus suplentes-, los hombres de Stevens casi no han generado peligro salvo en un par de disparos lejanos y en una buena acción individual de Zidan. Es cierto que se vieron perjudicados por la exageradísima expulsión de Kompany, pero ya con igualdad numérica no eran superiores al rival y ya iban por detrás en el marcador tras defender horriblemente un saque de banda pegado al banderín de córner. Viéndolo por televisión a la espera de recibir mañana al Hannover, los jugadores del Bayern habrán sentido una tranquilidad casi celestial. No se adivina peligro alguno en muchos kilómetros a la redonda.

La Premier es otra historia. Sobre un total de treinta puntos posibles, los cuatro grandes han sumado, entre todos, diecisiete. Es verdad que por algún lugar tenían que escaparse algunos en el Liverpool-Chelsea del domingo pasado en Anfield, pero la cifra no deja de ser bastante baja para un campeonato del que muchos suelen comentar que hay una diferencia abismal entre los gigantes y el resto de equipos. Sabrán los habituales que no comparto demasiado esta visión, y me da la sensación que esta temporada la igualdad estará aún más presente. Algunos equipos han recibido inyecciones económicas muy poderosas que deben cambiar su fortuna y los resultados de las primeras jornadas apuntan hacia esta dirección. El Manchester City de Eriksson ha firmado un inicio asombroso, aunque no mereció ganar el derbi ante el United, en el que casi siempre estuvo a merced de un rival que desperdició ocasiones clarísimas. Mañana se le examinará con lupa en su visita al Emirates ante el Arsenal, al que se le ha lesionado un Lehmann que había regalado dos goles en dos partidos de liga. Aunque el partidazo de la jornada llegará el domingo en Old Trafford, donde el United estará obligadísimo a vencer ante un Tottenham también muy presionado por las urgencias. Los de Martin Jol partían en varias quinielas como candidatos al cuarto puesto, pero ahora las apuestas señalan a su técnico holandés como el gran favorito a convertirse en el primer entrenador cesado de la temporada. La emoción está servida.

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lunes, mayo 21, 2007

Oporto por lógica, Stuttgart por sorpresa

Alemania y Portugal conocieron a sus campeones de liga este fin de semana, pero la semejanza del suceso sólo reside en el aspecto temporal. Porque mientras los lusos presenciaron la coronación del que partía como gran candidato cuando se inició la competición, los germanos no podían ni imaginarse que la ensaladera se levantaría en Stuttgart. Bayern y Bremen parecían los favoritos obvios el pasado mes de agosto, e incluso Schalke, Dortmund y Hamburgo estaban en las quinielas por encima del inesperado campeón. No me lo estoy inventando para exagerar la sorpresa. Saco del cajón la revista Kicker -probablemente la más prestigiosa a nivel futbolístico que se edita en Alemania- y leo en su número especial previo a la temporada el análisis de tres expertos consultados -Thomas Helmer, Ralf Rangnick y Toni Schumacher- que elaboraron un ránquing de candidatos al título: ¡el Stuttgart aparecía en el décimo puesto! No sólo le superaban los cinco equipos ya mencionados, sino que también daban más opciones a Nürnberg, Leverkusen, Hertha ¡y Mainz! -que ha descendido-. Conclusiones: hacer pronósticos en fútbol es muy complicado y que incluso en un torneo que premia la regularidad se den sorpresas como ésta es una excelente noticia, ya que permite a los hinchas de los clubes más pequeños seguir soñando con alcanzar la gloria algún día.

¿Quiénes han sido los jugadores clave en el título del Stuttgart? Ha sido más un triunfo colectivo que un conjunto de individualidades decisivas, pero se puede señalar a algunos futbolistas que han destacado por encima del resto: el portero Hildebrand, el lateral izquierdo ofensivo Ludovic Magnin, el bombardero zurdo Thomas Hiztlsperger, el joven extremo Roberto Hilbert y los delanteros Cacau y Mario Gómez. Fue bonito que el gol del título lo consiguiera Sami Khedira, un centrocampista de origen tunecino nacido en Stuttgart hace 20 años y formado en las categorías inferiores del club. Aunque el gran héroe quizá sea Armin Veh, un modesto técnico con poco más de dos años de experiencia en la máxima categoría y que le ha dado al club de la capital de Baden-Württemberg su primera liga en quince años. El logro puede ser aún más grande si el próximo sábado el Stuttgart gana la final de Copa ante el Nürnberg en Berlín, en lo que podría ser el primer doblete de su historia.

Lo del Oporto no tiene nada que ver: aunque ayer pasó minutos de zozobra cuando el Desportivo Aves logró empatar en Dragao, su título es absolutamente lógico teniendo en cuenta la plantilla de la que dispone, la mejor de la Superliga portuguesa. Con un potencial económico importante, el doble campeón de Europa ha sabido fichar con acierto en las últimas temporadas -Anderson, Quaresma, Lucho González, Lisandro López, Pepe, Raúl Meirelles- y ha configurado un equipo capaz de pelear con los gigantes del continente -estuvo muy cerca de eliminar al Chelsea en octavos de la Champions-. Ahora deberá afrontar el problema de tantos otros veranos: intentar retener a sus estrellas, perseguidas por gigantes de ligas más potentes, o reemplazarlas con acierto en caso de desbandada. El que parece que por ahora seguirá contando con sus perlas es el meritorio subcampeón, un Sporting que sigue un modelo basado en la cantera y que cuenta en sus filas con joyas como Nani, Joao Moutinho, Yannick Djaló o Miguel Veloso. Se quedaron a las puertas del éxito, pero tienen un futuro bárbaro por delante. Lo que es evidente es que el fútbol luso cuenta con una salud excelente y que su liga posee un evidente atractivo para los cazatalentos.

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lunes, mayo 14, 2007

Un fin de semana de fútbol-tensión

Cuando la temporada se acerca a su conclusión, los partidos dejan de ser importantes para convertirse en mucho más que eso, en algo parecido al fenómeno central que mueve el mundo. Mientras la bola que marca la diferencia entre el éxito y el fracaso está girando en la ruleta del campo de fútbol de tu equipo, parece imposible que exista algo más allá de las paredes del estadio. No te entra en la cabeza que alguien pueda estar pendiente de otras cosas mientras tu asistes al juicio definitivo que resolverá la gran duda existencial del año: saber si eres un ganador o un perdedor. Este fin de semana hemos asistido a varios episodios de este fenómeno llamado fútbol-tensión. Reflexionemos brevemente sobre algunos de ellos.

Stuttgart: Hildebrand o la mejor parada en tres lustros
En Dortmund se estaba cumpliendo el guión previsto: el Borussia le ganaba al Schalke fastidiando su título soñado. Para depender de sí mismo en la última jornada, el Stuttgart debía amarrar esa preciosa victoria que estaba consiguiendo en Bochum, un campo tremendamente complicado en el tramo final de campeonato. Cacau ya había hecho méritos para convertirse en el hombre del partido -una asistencia y el gol del liderato-, pero era una cuestión de justicia que los titulares fueran para un hombre que lleva en el club toda la vida. Timo Hildebrand, el único superviviente de aquel equipo que en su momento llegó a maravillar Europa, le sacó un remate a bocajarro a Dabrowski a escasos minutos del final en una parada que vale más de media Bundesliga. Lo celebró como si hubiese marcado un gol. No era para menos. Ganando en casa al Cottbus, el Stuttgart será campeón por primera vez desde 1992. Lo que no logró con Kuranyi, Hleb, Lahm y Hinkel puede conseguirlo ahora con Cacau, Gómez, Hilbert, Magnin, Hitzlsperger y compañía. Y siempre con Timo, claro.

El Sochaux lo confirma: el Marsella está gafado
Imaginemos al Barça o al Madrid sin ganar un título durante catorce años. Parece imposible, pero en Francia el equipo más grande del país está viviendo este calvario. La última vez que en Marsella se echaron a la calle para celebrar que su amado Olympique era campeón corría el año 1993 y acababan de conquistar Europa con esa victoria en Munich ante el Milan en la final de la Champions. Desde entonces, nada de nada. Ni ligas, ni copas -y eso que en Francia se juegan dos-. El sábado podía terminar este negro periodo, pero parece que el destino aún esté castigando al club con más afición del fútbol galo por sus pecados pasados. Ni adelantándose por dos veces en el marcador, una de ellas en la prórroga, pudo el OM llevarse la Coupe de France. Anthony Le Tallec apareció desde el banquillo para empatar por segunda vez el partido y llevarlo a una tanda de penaltis taquicárdica en la que el héroe fue Teddy Richert, guardameta del Sochaux. Y mientras Marsella lloraba por una derrota dolorosísima, los dos pueblos a los que representa el equipo de la Peugeot celebraban un trofeo que llevaban setenta años sin ganar. En el campo, las lágrimas más sinceras eran las de Nasri, que fue el mejor del partido y le quitó todo el protagonismo a un apagado Ribéry. Samir recibirá pronto ofertas de grandes clubes europeos, aunque quizá lo más bonito sería que se quedara en el club de sus amores y lo ayudara a romper este gafe terrible.

Sheffield United: descendió el más inesperado
Las apuestas lo tenían claro: de los tres equipos que se jugaban la última plaza de descenso en la Premier, el que tenía más opciones de salvarse era el Sheffield United. Jugaba en casa ante un Wigan en caída libre y sólo bajaba si perdía y el West Ham puntuaba en Old Trafford. Pues todo ello sucedió. Y lo más irónico fue que el gol que determinó este destino cruel lo firmó un jugador que empezó la temporada en Sheffield y que la ha terminado en Wigan: David Unsworth. Y lo celebró, claro. ¿Cómo no iba a hacerlo? El partido era más dramático que una final, con un ambientazo en el que la tensión se podía respirar en el aire, con los goles gritados con toda la pasión del mundo, con dos aficiones en un mismo estadio sabiendo que al final del partido una se iba a segunda. Paul Jewell -que, por cierto, acaba de dimitir- se está especializando en este tipo de milagros: ya en 2000 salvó al Bradford en otra última jornada de infarto. Aunque el gran nombre propio del final de liga en la parte baja de la tabla es Carlos Tévez, cuyo estado de forma ha sido decisivo para que el West Ham permanezca en la Premier, añadiendo más controversia a esa discutidísima decisión de la liga de no restarles puntos a los hammers.

Nunca se celebró tanto un empate en Paços Ferreira
Para el que no siga la liga portuguesa, que el Oporto sume un punto en Paços Ferreira puede sonar a tropiezo. Sin embargo, la estadística lo dice bien claro: esta temporada, sólo el Belenenses ha sido capaz de ganar en ese campo, uno de los más duros de toda la Superliga. Y como el Sporting lo sabía, había puesto todas sus esperanzas de ser campeón en un tropiezo de los dragones en ese pueblo del interior de Portugal. Los leones hicieron su trabajo: ganaron en Coimbra y durante muchos minutos se vieron líderes a falta de una jornada, ya que el Paços estaba ganando 1-0. Pero el campeón luso se volcó en busca de un empate que le permitiera llegar al último partido dependiendo de sí mismo. Y lo consiguió, de rebote, en un córner que tuvo que rematar dos veces, en una jugada tremendamente fea, pero el valor de ese tanto de Adriano es inmenso. La afición que se había desplazado a un campo tan inhóspito lo celebró como medio título de liga. Y es que ahora bastará con ganarle a un Aves que se estará jugando el descenso la semana que viene en Dragao para que el Oporto vuelva a ganar la liga. Será otro episodio de fútbol-tensión.

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viernes, mayo 11, 2007

El Schalke se juega la liga en casa del enemigo

"Tenemos que darlo todo para evitar que el Schalke sea campeón". Dedé, que lleva ya nueve temporadas en Dortmund, lo tiene claro. La única forma de salvar una temporada nefasta, en la que el teórico objetivo de clasificarse para Europa tuvo que ser reemplazado por el de una sufrida permanencia, es derrotar al eterno rival y conseguir que el título de la Bundesliga viaje a Stuttgart o a Bremen. O sea, alejarla de Gelsenkirshen, esa ciudad vecina cuyo equipo de fútbol no ha ganado nunca el campeonato nacional desde que se instauró el actual formato profesional en 1963.

Aunque para el Schalke, evidentemente, el propósito es radicalmente opuesto, aunque idénticamente morboso: poder celebrar la consecución de la ensaladera en el estadio de su mayor enemigo, ese coloso en el que mañana 83.000 personas presenciarán uno de los derbis de la cuenca del Ruhr más trascendentes de toda la historia. Aunque para ello no bastaría la victoria: debería perder el Stuttgart en Bochum y que el Werder Bremen no le ganara al Eintracht. Bastante improbable, aunque seguramente sus hinchas ya se conformarían con una victoria que permitiera al equipo de Slomka llegar a la última jornada -en casa ante el Bielefeld- dependiendo de sí mismo.

Es complicado afirmar quién merece llevarse esta Bundesliga. El Schalke puede argumentar que es el equipo que ha ocupado el liderato durante más tiempo. El Stuttgart saca a relucir su excelente campaña en los dos torneos domésticos -también es finalista de copa- con una plantilla teóricamente inferior a la de sus dos rivales y a la del Bayern. Y el Werder Bremen presenta como baza principal las distracciones europeas, que le han tenido ocupado hasta el tramo final y no le han impedido estar con los mejores en la liga. Quizá por eso, porque hay tres equipos que podrían ser dignos campeones, está tan emocionante este desenlace. La suerte de los neutrales es que no sufriremos demasiado: sólo disfrutaremos con las alternativas constantes. Y una excelente noticia: a partir de mañana, horario unificado. Vuelve el fútbol simultáneo.

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lunes, abril 16, 2007

Las batallas de los contrarios

Chelsea - Manchester United: Cada vez cobra mayor vida la posibilidad de que los dos grandes dominadores de la actual temporada en el fútbol inglés se disputen tres títulos en tres enfrentamientos directos el próximo mes de mayo. Dos de estas citas ya están configuradas: el día 9 en Stamford Bridge en el duelo que puede decidir la Premier y el 19 en Wembley para dirimir la final de FA Cup. Ambos esperan encontrarse también el 23 en Atenas con la Champions League en juego. Este fin de semana sirvió para concertar el desafío en el renovado estadio londinense en la final del torneo de clubes más antiguo del mundo. El United prosiguió con su borrachera goleadora iniciada ante la Roma, aunque esta vez cambió de héroes. Si Carrick, Giggs y Cristiano Ronaldo habían sido los mejores ante los italianos, Alan Smith y Wayne Rooney asumieron esta vez el papel principal. Como para dejar claro que en esta disyuntiva entre el rojo de Manchester y el azul de la capital los primeros son los que ofrecen mayor diversión y los segundos los que conquistan las batallas de forma sufrida, el Chelsea necesitó una prórroga para despachar al admirable Blackburn de Mark Hughes. Para Mourinho fue una enorme satisfacción que el gol decisivo lo lograra Michael Ballack, al que ha defendido durante toda la temporada afirmando que está dando un gran rendimiento.

Boca - River: Llegaba el equipo de Russo imparable y dando la sensación de ser candidato a todo por su fútbol dañino, mientras que Passarella acudía cuestionadísimo por los pobres resultados de un millonario decepcionante. Pero una vez más se demostró que en los clásicos no importa el contexto y que siempre se sacan fuerzas para pelearlo al máximo. Probablemente debió ganarlo Boca, que fue muy superior en la primera parte y no se fue con una ventaja insalvable al descanso debido a las grandes actuaciones del arquero Carrizo. Pero tras una segunda parte vertiginosa y con ocasiones para ambos conjuntos, River se marchó con la sensación de que incluso lo pudo ganar, sobretodo en dos acciones finales de Marco Rubén. Con el empate final el que sonrió fue San Lorenzo, firme candidato a llevarse este Clausura.

Lincoln - Diego: Entre ambos hay más semejanzas que diferencias, sobre todo a nivel futbolístico. Pero responden a perfiles distintos en cuanto a la evolución de sus carreras. Al ex de Santos ya le colgaron la etiqueta de estrella antes de ser mayor de edad, mientras que el jugador del Schalke no fue tomado en serio como crack hasta que llegó a Gelsenkirshen ya con 25 años. Ahora el destino de esta Bundesliga a la que le quedan cinco jornadas depende en gran medida de sus actuaciones individuales, pues ambos son los motores creativos de los dos primeros clasificados. Los dos marcaron este fin de semana y dejaron claro que en dos equipos físicamente fuertes, el plus de calidad lo ponen ellos.

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viernes, marzo 30, 2007

El Dortmund entra en descenso

Pese a visitar al penúltimo, no era un partido fácil: derbi de Renania del Norte-Westfalia, estadio lleno con el público muy encima y un rival tremendamente correoso, machaconamente presionante, desesperadamente inagotable. Había, pues, dificultades en el choque del Dortmund en Bielefeld, pero el equipo de Thomas Doll -tercer entrenador del año tras van Marwijk y Röber- dejó sensaciones horribles el día en el que finalmente entró en zona de descenso. Fue incapaz de dominar el partido, prácticamente no creo peligro -sólo tuvo dos buenas oportunidades, y llegaron tras sendos rechaces- y sus jugadores importantes ni aparecieron: ni el desasistido Frei ni un Nuri Sahin al que quizá esta situación dramática le esté viniendo grande a su tierna edad. El rival, bastante limitado, por lo menos lo intentaba: chutaba desde lejos, mordía, quería hacer daño a base de empuje. El único gol del partido, anotado por el danés Jonas Kamper, llegó en un error de Weidenfeller, pero sería cruel culpar al portero de la derrota, ya que antes había evitado tres goles cantados con grandes intervenciones. Habiendo sumado un punto de los últimos quince, y viendo que nadie se hunde en el fondo de la clasificación, el futuro del campeón de Europa del 97 se presenta más negro que las letras de su escudo.

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lunes, febrero 19, 2007

El segundo equipo que menos pierde de Europa

Dejemos el Inter a parte. Lo de su magnífica campaña, récord histórico y mérito indiscutible ya ha sido sobradamente comentado en este blog -y lo seguirá siendo, pues es uno de los grandes temas de la temporada-. El equipo de Mancini aún no ha perdido en la Serie A, pero hay otro equipo en el panorama internacional que sorprende por su bajísimo número de derrotas. Es, después del líder italiano, el equipo que menos pierde en el fútbol europeo -en las cinco grandes ligas, incluso en las siete más importantes si sumamos la holandesa y la portuguesa, aunque en este caso estaría empatado con el Sporting-. Y no es ni el Barça, ni el Manchester United, ni el Chelsea ni el Lyon. No es ninguno de los equipos que comparecerá en octavos de final de Champions a partir de mañana. No es tampoco el Schalke 04, líder sólido de la Bundesliga. Pero en el mismo torneo germano lo encontramos: es el Nürnberg.

Sí, por sorprendente que parezca, el hoy segundo equipo de Baviera -y ojo, que está a sólo un punto del primero, el Bayern- ha perdido dos de los veintidós partidos que ha disputado esta temporada en la liga alemana. Es cierto que ha empatado muchos -doce-, pero ahí queda el impresionante registro de un club que nos había acostumbrado en la última década a ejercer de ascensor. Ahora los agobios por evitar el descenso parecen quedar lejos, y la aspiración del conjunto de Hans Meyer es meterse en Europa para redondear su soberbia temporada. De momento están en zona UEFA, en una quinta posición que ayer consolidaron con su victoria 1-0 ante el Energie Cottbus. Sus dos únicas derrotas llegaron seguidas -ante el Hertha de Berlín y el Werder Bremen, los días 4 y 7 de noviembre- y siguen vivos en la Copa, en la que se medirán al Hannover en cuartos de final el próximo día 28. La clave del éxito radica en la solidez defensiva -son el equipo menos goleado del campeonato con 17 tantos en contra- y en ataque poseen varios jugadores con capacidad para llegar a portería contraria, como demuestra el hecho de que sus goles estén bastante repartidos -ocho Saenko, seis Schroth, tres Banovic, Polak, Mnari y Vittek-. Y viendo el calendario que tienen en los próximos partidos -se miden a equipos de la zona baja: Mainz, Bielefeld y Eintracht- es bastante posible que sus números en la clasificación sigan llamando mucho la atención.

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