lunes, abril 16, 2007

Las batallas de los contrarios

Chelsea - Manchester United: Cada vez cobra mayor vida la posibilidad de que los dos grandes dominadores de la actual temporada en el fútbol inglés se disputen tres títulos en tres enfrentamientos directos el próximo mes de mayo. Dos de estas citas ya están configuradas: el día 9 en Stamford Bridge en el duelo que puede decidir la Premier y el 19 en Wembley para dirimir la final de FA Cup. Ambos esperan encontrarse también el 23 en Atenas con la Champions League en juego. Este fin de semana sirvió para concertar el desafío en el renovado estadio londinense en la final del torneo de clubes más antiguo del mundo. El United prosiguió con su borrachera goleadora iniciada ante la Roma, aunque esta vez cambió de héroes. Si Carrick, Giggs y Cristiano Ronaldo habían sido los mejores ante los italianos, Alan Smith y Wayne Rooney asumieron esta vez el papel principal. Como para dejar claro que en esta disyuntiva entre el rojo de Manchester y el azul de la capital los primeros son los que ofrecen mayor diversión y los segundos los que conquistan las batallas de forma sufrida, el Chelsea necesitó una prórroga para despachar al admirable Blackburn de Mark Hughes. Para Mourinho fue una enorme satisfacción que el gol decisivo lo lograra Michael Ballack, al que ha defendido durante toda la temporada afirmando que está dando un gran rendimiento.

Boca - River: Llegaba el equipo de Russo imparable y dando la sensación de ser candidato a todo por su fútbol dañino, mientras que Passarella acudía cuestionadísimo por los pobres resultados de un millonario decepcionante. Pero una vez más se demostró que en los clásicos no importa el contexto y que siempre se sacan fuerzas para pelearlo al máximo. Probablemente debió ganarlo Boca, que fue muy superior en la primera parte y no se fue con una ventaja insalvable al descanso debido a las grandes actuaciones del arquero Carrizo. Pero tras una segunda parte vertiginosa y con ocasiones para ambos conjuntos, River se marchó con la sensación de que incluso lo pudo ganar, sobretodo en dos acciones finales de Marco Rubén. Con el empate final el que sonrió fue San Lorenzo, firme candidato a llevarse este Clausura.

Lincoln - Diego: Entre ambos hay más semejanzas que diferencias, sobre todo a nivel futbolístico. Pero responden a perfiles distintos en cuanto a la evolución de sus carreras. Al ex de Santos ya le colgaron la etiqueta de estrella antes de ser mayor de edad, mientras que el jugador del Schalke no fue tomado en serio como crack hasta que llegó a Gelsenkirshen ya con 25 años. Ahora el destino de esta Bundesliga a la que le quedan cinco jornadas depende en gran medida de sus actuaciones individuales, pues ambos son los motores creativos de los dos primeros clasificados. Los dos marcaron este fin de semana y dejaron claro que en dos equipos físicamente fuertes, el plus de calidad lo ponen ellos.

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lunes, abril 09, 2007

River llegará hundido al clásico ante Boca

A una semana de otro Boca-River, los dos gigantes de Buenos Aires se encuentran en situaciones radicalmente distintas. El equipo de Miguel Ángel Russo se llevó el partido del morbo ante Vélez por 1-3 mostrando una vez más una gran capacidad para hacer daño en los últimos metros cuando se juntan en el mismo once inicial sus cuatro puñales de lujo (Riquelme, Cardozo, Palermo y Palacio). Pocos minutos más tarde, el Monumental recibía al millonario con insultos a Passarella y a la comisión directiva, consecuencia lógica de la desastrosa eliminación de Copa Libertadores ante los venezolanos de Caracas -algo así como si al Madrid le echara de la Champions el Brondby ganándole los dos partidos-. La respuesta del Kaiser, llámesele castigo o medida de protección, fue sacar un equipo repleto de suplentes y juveniles para medirse a Belgrano, en el que sólo repetían el portero Carrizo y el joven Augusto Fernández. O sea, que el marrón de jugar ante un público indignado que se pasó el partido cantando contra su propio equipo se lo tuvieron que comer Matías Abelairas (21 años), el propio Augusto (20), el debutante Sciorilli (17), Andrés Ríos (18) y Marco Rubén (20). Y claro, tuvieron mucha voluntad, pero no podía exigírseles que acabaran de un plumazo con la crisis de River. Y más cuando el partido se puso aún peor por unas manos inocentes de Lussenhoff en el área que transformó un ex de Boca, Marcelo Delgado, en el 0-1. Incapaces de remontar ni contra diez -Belgrano se quedó con inferioridad al inicio del segundo tiempo-, Passarella tuvo que tirar de los famosos y dio entrada a Ferrari, Belluschi y Farías, que mejoraron al equipo. Pero el gol del empate definitivo lo marcó Augusto Fernández, el superviviente del desastre ante Caracas, con un buen zurdazo desde la frontal. Pudo remontar River, pero habría sido injusto por el esfuerzo del visitante y por la propia nulidad de su juego. A seis días del superclásico, es evidente quién saltará a la Bombonera con el cartel de claro favorito.

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