jueves, septiembre 11, 2008

Primeros apuntes de un miércoles memorable

Quedará como una fecha señalada en la historia del fútbol el 10 de septiembre de 2008. Por varios motivos: porque Inglaterra rompió el mito del Maksimir con una goleada de escándalo, porque Luxemburgo -quizá la peor selección europea junto a San Marino en los últimos años- fue capaz de lograr una asombrosa victoria en Suiza, porque Dinamarca remontó en Portugal un partido en el descuento, porque Klose marcó un hat-trick en Finlandia que sólo sirvió para que Alemania empatara y porque Bosnia-Herzegovina ganó a Estonia con un marcador propio de una superpotencia. Todo ello tendré que revisarlo mañana ya que no integró mi menú de partidos visionados en su totalidad. Sí presencié un tramo del duelo de Zagreb, con un Rooney impresionante, un Heskey inconmensurable y un Walcott convertido en estrella consolidada. Pero no diré más: el resultado precisa un análisis profundo que aún no puedo hacer.

Hablaré de lo que vi. En Moscú, una Rusia maravillosa en la media hora inicial y que dejó renacer a Gales bajando la intensidad de su fútbol y durmiéndose en los laureles de la confianza. Pavlyuchenko sigue haciéndolo todo bien: el Tottenham ha firmado a un delantero de primera categoría, mucho más que un rematador. Anyukov entró por la banda como quiso y por momentos el estadio Lokomotiv presenció un baño. Hasta que Bale cogió la manija, abandonó el lateral izquierdo y empezó a jugar de todo. ¡Qué futbolista! Aún fallando un penalti, su encuentro fue soberbio. Sus 19 años no le impiden ejercer de líder absoluto. Firmó un jugadón en el 1-1 y metió el miedo en el cuerpo a Hiddink, que tuvo que arriesgar sacando a Pogrebnyak por Semak para acabar ganando el partido.

En Estambul, Bélgica volvió a exhibir un dominio absoluto del registro defensivo hasta que se excedió en su interpretación. Liderada por un Verthongen monumental, se fue al descanso ganando con relativo merecimiento ante una Turquía incapaz de trenzar un fútbol fluido. Esta vez no apareció Arda, ni tampoco Emre, y encima Tuncay se fue muy pronto lesionado. Pero los visitantes se echaron demasiado atrás, renunciaron a la contra quitando a Defour por Mudingayi y se empezaron a preocupar más de perder tiempo que de jugar. Recibieron un justo castigo con el controvertido penalti de Witsel. La derrota hubiese sido demasiado, sobre todo considerando que los otomanos sólo generaron peligro en centros desde las bandas.

Y en Belfast, el debut oficial de Petr Rada en el banquillo checo dejó algunos detalles positivos y otros más negativos. Gustaron sus dos principales apuestas novedosas con relación a su antecesor: Kovac, jugando de medio centro defensivo puro, fue el mejor futbolista sobre el terreno de juego, con una excelente lectura del juego a nivel posicional y una salida de balón dotada de enorme coherencia, y Sirl, el elegido en el extremo izquierdo, hizo un buen trabajo y mezcló bien con Jankulovski, convirtiendo aquel carril en lo más peligroso del conjunto centroeuropeo. Pero la República Checa no logró imponerse nunca a su limitadísimo rival, con Plasil muy escondido -y él debía asumir responsabilidades ante la ausencia de Rosicky-. Rada mandó mensajes conservadores desde el banquillo: retiró a Sionko para dar entrada al mucho más defensivo Pospech y nunca se atrevió a meter a un segundo delantero, cambiando a Baros y dejando sin jugar a Fenin. Demasiado conformismo en un campo que dictará sentencia: los norirlandeses no deberían optar a un billete para el Mundial, pero ejercerán de árbitros quitando puntos de enorme valor.

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lunes, septiembre 08, 2008

Vukcevic, en la noche memorable de Podgorica

De todos los partidos clasificatorios que se disputaron el sábado en la zona europea, el Montenegro-Bulgaria era el que poseía mayor carácter histórico. Tras un par de años de amistosos preparativos tras la independencia del país, la federación que dirige el histórico Dejan Savicevic pudo por fin competir de manera oficial en un encuentro con puntos en juego. El ambiente en el pequeño estadio central de Podgorica era eminentemente festivo: sería una noche para recordar eternamente, más allá del resultado. Pero si su querida Crna Gora lograba la victoria, las tabernas locales desafiarían con absoluta justificación la hora de cierre en una madrugada memorable. Pero para ello había que jugar: ganar, perder, competir, la tensión que estimula.

Mi opinión previa al partido decía que Montenegro tiene opciones de pelear por el segundo puesto del grupo y, por lo tanto, de meterse en la repesca. Italia es la favorita evidente, pero ni la República de Irlanda ni Bulgaria son lo suficientemente superiores al equipo balcánico como para descartarlo de entrada. Es un país pequeño, pero tiene talento en ataque con Vucinic, Jovetic, Vukcevic y Boskovic, aquel zurdo que llegó a fichar por el Paris Saint-Germain hace algunos años y que luego se perdió en el olvido. Esas sensaciones positivas se confirmaron tras el encuentro: sin deslumbrar, Montenegro pudo ganar y en ningún momento fue menos que el equipo de Berbatov.

La primera parte fue aburrida y a los locales les faltó continuidad. Muy poquito de los cracks: algún taconazo de Jovetic, un buen pase en profundidad de Vucinic, pero escasas sensaciones en el fútbol colectivo. Merecida ventaja búlgara en el descanso tras una excelente jugada entre Dimitrov y Stilian Petrov. Pero el decorado cambió radicalmente tras la reanudación con el ingreso del zurdo del Sporting Simon Vukcevic, que será rival del Barça en la Champions y cuya suplencia inicial resultó difícil de comprender. Ubicado en la banda derecha, con el 7 en la espalda y una camiseta de tono muy parecido al de la de Portugal, por momentos se pareció a Cristiano Ronaldo. Jugó un segundo tiempo escandaloso, colosal, de un nivel técnico alucinante. Comandó la remontada de Montenegro, y ya con 2-1 a favor, se atrevió incluso a hacer malabarismos para retener la posesión del balón lo máximo posible. Era un show absoluto que merecía un final feliz, pero el ex del Alavés Georgiev clavó una falta directa en el tiempo de descuento para helar por completo la fiesta de Podgorica.

Fue lo más llamativo de la jornada del sábado, aunque hubo muchos otros detalles. Vi enteros los partidos de Bélgica y Turquía, los rivales más peligrosos de España en el camino hacia Sudáfrica. El equipo de Terim no asombró en Armenia, pero logró lo que se proponía: ganar. No es poco en un campo tan incómodo y en el que en la fase anterior tropezaron Polonia, Serbia e incluso Portugal. Tras un primer tiempo trabado, Arda Turan subió su nivel y el equipo entero mejoró, también empujado por Kazim Kazim desde su salida como revulsivo. Bélgica, con un equipo muy joven repleto de jugadores sub-23, gustó por momentos en ataque, con una circulación de balón muy fluida. Pero defensivamente se mostró vulnerable y acabó sufriendo demasiado ante un conjunto estonio de escasísimo nivel técnico. El mejor fue Sonck, aunque lo más esperanzador lo apuntó esa línea de centrocampistas casi juveniles formada por Fellaini, Vertonghen, Defour y Witsel. Equipo de futuro.

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jueves, junio 26, 2008

Lahm, el rayo en la tormenta

Ya advertimos el día de la llegada a Viena de la peculiaridad de la meteorología en esta zona de Centroeuropa. No hay día en el que uno pueda dejar el chubasquero en el hotel: siempre, aunque amanezca soleado y sin nubes, hay riesgo de lluvia torrencial. Ayer, el cuarto diluvio universal del mes se cargó durante varios minutos la señal televisiva que se distribuía desde el IBC a todo el mundo. Sólo el canal suizo, que emitía desde Basilea, no tuvo problemas. En varios países no se pudieron ver las jugadas decisivas. Fue una catástrofe para los tiempos que vivimos, en los que el fútbol es un show global que se juega más para las parabólicas que para el estadio. Con todo el dinero invertido, con toda la repercusión mediática que mueve el juego, uno se pregunta si no debió pararse el encuentro en el Saint Jakob's. Contestaba ayer Juan Andújar en Radio Marca que el reglamento no lo contempla y que no puede detenerse el partido por un problema de la televisión. Pero en uno de los duelos más importantes de los últimos dos años, sonó prehistórico que, durante unos minutos, sólo unos pocos pudieran ver el Alemania-Turquía.

Vayamos al partido. Me pasé todo el día peleando con compañeros que pronosticaban un paseo para el equipo de Löw, convencidos de que no habría batalla. No es que yo viera favorita a Turquía, pero analizando el once inicial que iba a sacar Terim, bastante compensado, y añadiéndole a ello la motivación extra de los otomanos por cuestiones sociales, estaba convencido de que el encuentro sería muy disputado. Y lo fue. De hecho, la primera parte fue claramente turca. Con profundidad por las bandas, con un gran Ügur Boral, con el recorrido de un centro del campo repleto de energía y con el incansable trabajo de Mehmet Aurelio, el Senna del Fenerbahce, el equipo de la media luna ahogó la salida de balón alemana y mereció irse al descanso con el marcador a favor. Pero pronto descubrió la campeona del 96 que la zaga rival tenía un problema: Sabri Sarioglu, lateral ofensivo que ataca mejor que defiende. Por esa banda, completada por Kazim Kazim, que tampoco es precisamente el mejor de Turquía, llegaron los tres goles germanos. El primero, en una combinación Schweini-Poldi que empieza a convertirse en un clásico. La entrada de Frings equilibró la contienda y dio mayor personalidad al centro del campo alemán. Los errores de los porteros situaron el marcador en un 2-2 y el pasaporte a Viena lo encargó Lahm, otro futbolista que se crece en las grandes citas, con una acción de enorme categoría. La que ganó el partido. La que hizo la diferencia.

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sábado, junio 21, 2008

Tras el bostezo, lo más insólito

El fútbol nunca dejará de sorprendernos. Un partido repleto de pasión pero que había perdido gran parte del juego elegante que nos prometían sus estrellas debido al impacto del cansancio en el día más caluroso del torneo acabó regalándonos uno de los desenlaces más inesperados de todos los tiempos. Cuando recibes un gol en el minuto 119 en un partido que no ha deparado demasiadas oportunidades claras lo normal es que te hundas y te des por vencido. Pero esta Turquía de Terim, el equipo para el que fue concebida la expresión inglesa never-say-die, obró el más difícil todavía, superó su romance con la locura para elevarlo al surrealismo de los grandes genios que no saben en qué mundo habitan. La fortuna, eso ya es indiscutible, está siempre de su lado: en el golazo de Arda que desvió un defensa contra Suiza, en la cantada de Cech contra los checos, en ese remate de Semih de ayer. El azar, el destino, los Dioses -que cada uno crea en lo que quiera- le está allanando el camino. Y ahora le concede el regalo más preciado: una semifinal contra Alemania, con todo lo que esto representa a nivel social. Partido de altísimo riesgo, de pasiones encendidas.

¿Mereció ganar Croacia? Probablemente fue superior en el global del encuentro, aunque le faltó la consistencia de su partidazo ante Alemania. Modric dio los mejores pases del encuentro, pero le costó ser regular y por momentos era uno más dentro de esa maraña de jugadores que batallaban en un pobladísimo centro del campo. El partido se había instalado en el bostezo hasta que llegó ese desenlace que debe llevarse el Oscar al mejor guión original. Bilic no se lo creía. Un balón frontal, última acción del partido, hay que sacarlo del área como sea. Pero le cayó a Semih, golpeó en alguien, se fue a la escuadra. Es el fútbol: Croacia para casa sin haber conocido la derrota. Porque la tanda de penaltis estaba sentenciada antes de empezar. Modric, segundos antes de tirar su lanzamiento, estaba en el suelo con las manos en la cabeza, muy lejos del estado de ánimo necesario para lanzar una pena máxima decisiva. ¿Por qué la tiró él? ¡Todos estaban igual! Croacia no podía ganar nunca ese desempate.

En Turquía hay que destacar el despliegue físico de Tuncay Sanli, un chico que empezó de delantero pero que hoy juega de todo lo que le pidan. Y corre los 90, 120, 150 minutos si existieran. Arda nos dejó sólo algún detalle, pero estuvo apagado. Ambos se perderán la batalla de todos los tiempos, que es como se venderá en Turquía el duelo ante Alemania. Más bajas para Terim, que sin embargo será capaz de sacar un once muy competente. Todo juega a favor del equipo de Löw: más descanso, más futbolistas disponibles, más experiencia... Pero que nadie descarte a esta Turquía. Y menos contra Alemania. Su hambre y su pasión no conocen límites. Y hasta ahora, tampoco su suerte.

SMS desde Viena


Las porras de los medios.
Los medios de comunicación desplazados a la Eurocopa suelen realizar una macroporra entre sus redactores. Se puntúa doble el acierto del resultado exacto. Suele suceder que acabe ganando algún técnico de sonido al que no le gusta el fútbol.

(Este SMS con foto encabeza la sección diaria del 20-06 que aparecerá durante toda la Eurocopa en Público. El resto de SMS del día pueden leerse aquí).

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lunes, junio 16, 2008

Turquía se enamora de la locura

Los momentos de locura le están dando vida a Turquía en esta Eurocopa. Acciones fulgurantes en las que se pasa de la jugada inocua al remate a portería en escasos segundos. El equipo de Terim se está especializando en las situaciones límite: sólo reacciona cuando parece muerto. Hasta ahora, ha tenido que remontarlo todo. Empezó la liguilla perdiendo por 2-0, último. Y luego volteó el marcador en sus otros dos encuentros. Aunque lo de ayer ya lo supera todo. ¡Iba 2-0 abajo e incluso Polak remató al poste en lo que pudo ser el tercero! Si ganar así, en un plis-plas, te traslada a la más incontrolable de las euforias, debe ser imposible asumir una derrota como esta. Brückner confesó que no dormiría en varias noches. Estuvo muy cerca de lograr algo meritorio: meterse en cuartos con unos mimbres que están a años luz de los de 2004.

¿Es justo que haya pasado Turquía? Tiene más calidad, pero quizá no hizo tantos méritos. El centro del campo de cinco de los checos anuló por completo cualquier intento otomano de salir jugando. Fue una primera parte totalmente centroeuropea: subidas constantes de Jankulovski, intentos del animoso Sionko -el mejor de su equipo en el global del torneo- y una ventaja merecida con el cabezazo de Koller. Terim se vio obligado a mover piezas y sus cambios se adivinaron acertados: centró a Tuncay para que enlazara con Nihat y le dio la banda derecha a Sabri. Pero el carrilero del Galatasaray se durmió en una contra rival y Plasil pareció sentenciar el partido. Ese gol sí hizo daño. Muchísimo. Turquía se convirtió en anarquía y Hamit Altintop decidió que era momento de estar en todas partes -el lateral lo limita, es evidente-. Pero ninguna reacción hubiese sido posible de no haber aparecido Arda. Siempre Arda, perlita del Bósforo, pequeño héroe de este campeonato, ídolo de las nuevas generaciones de la media luna. Le llegó un balón más o menos claro y lo colocó con la mala intención de los talentosos provocadores. Toma ya, Petr, a ver si llegas. Sin embargo, la escuadra de Brückner, tan acostumbrada a defender en el presente campeonato, no se descompuso. Fue necesaria una torpeza de su mejor legionario para dar paso a la locura. Y lo de siempre: el resbalón de Terry, el mal blocaje de Abbondanzieri y tantos otros momentos decisivos pese a su aparente simpleza. Este juego siempre te sorprenderá, porque es tan humano que vive del acierto y del error, del error y del acierto. Del doble error, a veces. A la jugada siguiente, cuando el partido ya formaba parte de otra era de la historia de la humanidad, mucho más salvaje y épica, los checos tiraron mal el fuera de juego y Nihat la puso con una calidad tremenda en la escuadra de los sueños. Y pasaporte para Viena, donde los inmigrantes otomanos se están acostumbrando a la fiesta. Turquía-Croacia, un cuarto de final apasionante pese a ser todo lo contrario a un clásico. Y aunque los de Bilic partirán como favoritos -son mejor equipo-, nunca hay que enterrar a un conjunto enamorado de la locura.

SMS desde Viena

Andreas, hoy es tu día.
Mediático donde los haya, omnipresente en los anuncios publicitarios, Ivanschitz debe jugar esta noche a un gran nivel para que Austria tenga una mínima posibilidad de eliminar a Alemania. Llega el momento de justificar el papel de estrella.

(Este SMS con foto encabeza la sección diaria del 16-06 que aparecerá durante toda la Eurocopa en Público. El resto de SMS del día pueden leerse aquí).

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jueves, junio 12, 2008

Una bofet-Arda

La máxima crueldad. Suiza, esperanzada desde el día en el que le concedieron la coorganización de una Eurocopa, se ha convertido en la primera selección eliminada. En el quinto día de competición. El sueño de una pasarela hacia el cielo se ha convertido en la pesadilla de un camino minado. No mereció perder ninguno de los dos partidos, pero perdió los dos. El último, el definitivo, el mortal, en el minuto 92, en un contraataque, en un rebote. Una bofetada aún más dura que en el primer encuentro, más dolorosa. Nunca tendrán los helvéticos un torneo más idóneo para plantarse entre los más grandes. Tenían más talento, más frescura y más hambre que sus rivales, pero sólo lograron un gol en 180 minutos, mutilados por la lesión de Frey.

Cuando salieron las alineaciones, el partido prometía. Derdiyok y Yakin en Suiza, Arda Turan en Turquía. Diversión garantizada. El joven delantero del Basilea mostró detalles de mucha categoría. En el gol, su desmarque, su regate, su tranquilidad para buscar la solución más adecuada. Pero debemos añadir el nombre de Volkan Demirel entre los arquitectos del resultado. Sus intervenciones, absolutamente providenciales, mantuvieron con vida a un equipo turco que acabó ganando pese a aparentar en algunos momentos que se conformaba con el empate. Y lo ganó por Arda, un futbolista al que reclamamos con vehemencia tras su extraña suplencia ante Portugal, un crack emergente que, por mucha suerte que haya tenido en el rebote, ha logrado el gol más dramático de lo que llevamos de Eurocopa. Condujo, se fabricó el espacio y la pegó con el alma. Pequeña estrella del Galata.

El golpeo de Arda, el mismo que ha hundido a Suiza en la mayor de las depresiones futbolísticas, ha desatado la locura en la colonia de inmigrantes turcos de Centroeuropa. En las calles de Viena, varios jóvenes con banderas otomanas celebran aún una victoria que los mantiene vivos en la Euro. Por su euforia, parece que hayan ganado el campeonato. Dependen de sí mismos en una finalísima ante los checos. El empate, por cierto, llevaría a una novedosa tanda de penaltis.

Antes, Portugal volvió a ganar por dos goles de diferencia. No tuvo un gran fútbol colectivo, pero por ahora le basta con las dos o tres jugadas en las que sus cracks logran combinar. No es extraño: juntar a Deco y Cristiano Ronaldo, dos colosos, es disponer de huracanes de talento. Mejoró el equipo de Bruckner en tres cuartos de campo, con un buen Plasil y un excelente Sionko. Y creó muchísimo peligro a balón parado, algo que los lusos deberán examinar. De todas formas, están en cuartos de final, son matemáticamente primeros de grupo y lo han conseguido todo casi sin despeinarse. Si les bastará o no con eso es la gran pregunta del momento. Yo diría que, para ser campeones, deberán mejorar su prestación global.

SMS desde Viena




Raúl, presente en la Eurocopa.
Realmente llamativo: la UEFA, en el Centro Internacional de Prensa, ha elegido la imagen de Raúl para ilustrar un cartel en el que los trabajadores de la oficina de transmisiones informan de su ausencia. Dicen que no están, pero que volverán.

(Este SMS con foto encabeza la sección diaria del 12-06 que aparecerá durante toda la Eurocopa en Público. El resto de SMS del día pueden leerse aquí).

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domingo, junio 08, 2008

Primera crueldad, primera confirmación

Vi en el Suiza-República Checa el partido que esperaba, salvo en el resultado. El equipo de Bruckner no se parece en nada al que nos enamoró en 2004. Es imposible sentirse atraído por su versión actual. No hizo nada para ganar, pero se llevó los tres puntos de Basilea tras una tarde en la que todo jugó a su favor. O en contra de una Suiza que recibió la bofetada más cruel justo en la fecha que todos los helvéticos tenían marcada en el calendario. Lesión del único hombre gol contrastado, error defensivo que se paga carísimo, claras ocasiones marradas y hasta decisiones arbitrales contrarias. Demasiados reveses para un equipo que no anda sobrado pero que desprende alegría y frescura. El partido empezó con un ritmo alto que decayó en la segunda mitad del primer tiempo, pero el infortunio de Frei pareció rearmar de moral a un conjunto que en la segunda parte fue claramente superior al rival. Hakan Yakin, el mito de ese Basilea que increíblemente superó una fase de grupos en la Champions, comandó los ataques de un anfitrión al que sólo le faltó definir. Pero no estaba el hombre que se encarga de esa complicada tarea, roto en un banquillo al que sólo pudo llegar con muletas. El futuro helvético se presenta oscuro, pese a que su fútbol debería haberles dejado en una situación muy distinta.

Portugal confirmó su condición de favorito al título con un triunfo claro sobre Turquía -pese a lo tardío del segundo tanto-. Los de Scolari crecieron con el partido, que empezó siendo igualado pero que acabó roto por el talento y el desequilibrio luso. Buena actuación de Cristiano Ronaldo, iniciador de casi todos los ataques y generador de clarísimas oportunidades. La lesión de Gokhan Zan perjudicó a los otomanos, que habían resistido con orden y firmeza en un admirable primer tiempo. Pero cuando Portugal cambió la velocidad del juego y logró que se asociaran varios de sus cracks, la zaga de Terim se encontró ante un reto de dimensiones desconocidas. Imperial Pepe y fantástico Nuno Gomes en el 1-0, maravilloso Joao Moutinho en la sentencia. Turquía dejó varios interrogantes. ¿Por qué se quedó fuera del equipo Arda Turan? ¿Por qué Hamit Altintop jugó tan lejos de la portería contraria? ¿Por qué Emre está a años luz de aquel chico prometedor al que llegaron a llamar el Maradona turco? Y la más importante: ¿su inoperancia en ataque se debió al nivelazo defensivo del rival o evidenció carencias en la zona de tres cuartos? Me voy a la cama con una sensación de vacío: la que me dejaron checos y otomanos, la que me produjo el desengaño suizo, la que me transmitió la aparente comodidad sin esfuerzo con la que ganó Portugal.

SMS desde Viena


La página estrella de los diarios.
La gran preocupación en la organización del torneo es la meteorología. No es extraño, pues, que una de las secciones más leídas en los periódicos sea la previsión del tiempo. Y casi siempre aparece lo mismo: amenaza de lluvias en todo el país.

(Este SMS con foto encabeza la sección diaria del 07-06 que aparecerá durante toda la Eurocopa en Público. El resto de SMS del día pueden leerse aquí).

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lunes, junio 02, 2008

Llega el momento que Suiza estaba esperando

Cuando las selecciones inferiores suizas empezaron a mostrarse altamente competitivas en los primeros años del nuevo siglo, y una vez conocida su condición de coorganizador, el país helvético se fijó la cita de 2008 como su gran oportunidad para alcanzar una gloria improbable. Despuntaban Senderos, Barnetta y Behrami, alcanzaban la madurez Frei i Hakan Yakin y el trabajo del fútbol menor empezaba a florecer en la absoluta con buenos resultados en las fases previas de Portugal y Alemania. Y el momento ha llegado. No parte entre las favoritas, pero no debe descartarse la gran sorpresa del equipo de Kuhn. El sorteo fue benévolo, alejándolo de las grandes potencias y emparejándolo en primera fase con una República Checa venida a menos y una Turquía que pasó muchas dificultades para superar a Noruega en la fase clasificatoria. Quizá dependa todo del momento de inspiración de Alexander Frei, un goleador que puede resultar decisivo si juega con confianza. Tiene problemas en la pareja de centrales -ha hecho daño que Djourou se haya estancado, porque su progresión debía llevarle a ser titular indiscutible en 2008-, pero su dinamismo y movilidad en ataque lo convierten en un bloque peligroso. La gran sorpresa llega en el doble pivote, donde Gokhan Inler y Gelson Fernandes, que nunca llamaron tanto la atención en sus primeros pasos como algunos de sus compatriotas, han alcanzado un excelente nivel de juego que los ha hecho llegar a la cita como titulares indiscutibles.

Portugal, a priori, es la favorita del grupo. Tiene algunos puestos problemáticos: la portería, donde Ricardo es demasiado irregular y Rui Patricio demasiado inexperto; el lateral izquierdo, que sin embargo puede solucionarse cambiando de banda a Paulo Ferreira, y el delantero centro, donde no debe descartarse la opción Cristiano Ronaldo debido al excedente de cracks en los extremos. Todo lo demás impresiona. Más rotundamente: todo lo demás es de equipo campeón. Pero en la fase previa no alcanzaron un gran nivel de fútbol y los problemas de cara a gol fueron evidentes. Hay muchas incógnitas en el centro del campo, con Maniche y Tiago descartados. Veloso debería ser titular -saca el balón mucho mejor que Petit- y parece que Moutinho y Meirelles se juegan un puesto -Deco es el fijo-. Ha hecho mejor temporada el futbolista del Oporto. El del Sporting, completo e interesante en casi todo, se está encontrando con un problema de indefinición: no tiene cuerpo para desempeñar un rol defensivo y le falta algo de talento puro para la media punta. Paulo Bento lo resuelve metiéndole de interior, una solución parecida a la que podría encontrar Scolari.

Esta mañana hablaba con un periodista checo que me corroboraba mi impresión: esta Eurocopa les llega tarde. O pronto. Lo que está claro es que no pueden presentar su mejor versión. Se fue la generación de Nedved y el exquisito Poborsky, se ha lesionado Rosicky, Galasek y Koller han bajado con el Nurnberg y Baros no ha funcionado en Portsmouth. Matejovsky, Sionko y Jarolim son buenos jugadores, pero no resisten la comparación. Y a la generación finalista en el sub-20 le falta un poco de experiencia para entrar. Sólo tendrá opción Fenin, que se disputa con Sverkos la posibilidad de quitarle el puesto de titular al goleador de Portugal 2004.

Turquía tiene mucha velocidad arriba -Nihat, Semih, Erding-, y varios hombres de talento en tres cuartos -Arda, Emre, Tumer-, pero su línea defensiva no tiene experiencia internacional. Incluso parece que podría jugar de lateral derecho Hamit Altintop -si se recupera de su lesión-, un jugador con clara tendencia a irse hacia arriba. Ese punto débil puede condenarlos. Tienen un nivel parecido a Suiza, pero la anfitriona parte con ventaja por su condición. Les favorece que tanto ante lusos como ante helvéticos lo normal es que dispongan de espacios para explotar esa rapidez que comentábamos de sus puntas.

Pronóstico: Portugal y Suiza.

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domingo, marzo 25, 2007

Nadie juega como Portugal

Conclusión diáfana tras visionar cinco partidos de la jornada europea de selecciones. Portugal está, tanto por individualidades como por juego colectivo, bastantes peldaños por encima de todas las demás. Es cierto que hoy se medía a una mediocre Bélgica y que no resolvió el encuentro hasta la segunda parte, pero el recital que nos brindó en esos segundos cuarenta y cinco minutos el equipo de Scolari es difícilmente igualable en el fútbol actual. Cuatro obras de arte, a cuál mejor: la preciosa combinación entre Cristiano Ronaldo, Joao Moutinho y Nuno Gomes en el 1-0; el centro delicioso de Quaresma en el 2-0; la maravilla del extremo del Oporto en el 3-0; la múltiple bicicleta del de Madeira en el 4-0.

Porque casi todo lo demás fue casi para bostezar. En el Irlanda-Gales sólo se salvó la buena jugada del gol entre Robbie Keane y Stephen Ireland -que ya le ha dado seis puntos a su selección en esta fase-. En el Lituania-Francia los galos ganaron gracias a una acción individual de Anelka después de que Domenech sorprendiera con un trivote Diarra-Makelelé-Toulalan que fue incapaz de desbordar a un equipo que sólo se dedicaba a correr, y sin que el técnico supiera reaccionar en un partido que pedía a gritos la presencia de Nasri. En el Grecia-Turquía la campeona de Europa falló lo que no está escrito cuando el marcador estaba aún apretado, y se suicidó encajando goles de risa: a Nikopolidis le colaron por el centro de la portería dos disparos lejanos. Y en el España-Dinamarca se confirmó que el equipo de Luis Aragonés tiene enormes problemas, ya que acabó pidiendo la hora ante una Dinamarca que jugó más de una hora con inferioridad numérica y que al descanso perdía 2-0. Ganó por dos chispazos de calidad y porque la expulsión de Niclas Jensen liberó espacios en la arriesgada defensa de tres que adoptó luego Morten Olsen.

Y suerte que no vi a Inglaterra, porque las crónicas hablan de un empate a cero soporífero en Israel. McClaren se fue abucheado por los hinchas visitantes y los dos grandes rivales del grupo, Croacia y Rusia, le sacan dos puntos más a los pross. Parece que el ex entrenador del Middlesbrough se sentará en el banquillo de Montjuic el próximo miércoles para medirse a Andorra, pero ya no podemos asegurar lo mismo para el partido posterior. Sin estar amenazado su cargo, Javier Clemente vivió una situación muy embarazosa al encajar Serbia una derrota histórica en Kazajistán ante un rival que no había ganado ningún partido oficial desde que ingresó en la UEFA en 2002. Para mayor ironía, todo ello llegó el día en el que la selección de Montenegro se estrenó con victoria en su amistoso inaugural ante Hungría.

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