El "jogo Dungao"
El seleccionador verdeamarelho se ha mantenido fiel a algo parecido a un 4-4-2 (o 4-2-2-2) durante todo el torneo. Se suponía que el centro del campo consistía en dos pivotes defensivos (siempre Gilberto Silva y Mineiro) y dos centrocampistas ofensivos tirados a las bandas -aunque a veces uno de ellos podía permutar su posición con Robinho y jugar casi como enganche, cayendo el punta del Madrid a la izquierda). Para esas dos posiciones de teóricos generadores de fútbol creativo, Dunga apostó en el primer partido por Diego y Elano. No le convenció la prestación del talento del Werder Bremen y se lo cargó en el descanso para dar entrada a Anderson. El nuevo jugador del Manchester United mejoró el juego de Brasil, por lo que se ganó el puesto de cara al segundo encuentro. Pero entonces tampoco estuvo especialmente acertado, de modo que el técnico lo mandó al banquillo para dar entrada a Baptista. Los dos únicos jugadores con características de "10" de la selección brasileña le habían durado al seleccionador cuarenta y cinco minutos por partido. Y claro, como su equipo, ya sin ninguno de ellos en el terreno de juego, acabó ganando 3-0 a Chile -aprovechando un penalti dudoso y los espacios que dejó luego el contrario yéndose hacia arriba para intentar empatar-, Dunga encontró la excusa perfecta para presentar en el último encuentro de la primera fase un centro del campo eminentemente físico y sin ningún jugador imaginativo. Y así lo hizo ayer contra Ecuador.
Es cierto que a Brasil le valía con el empate y que se clasificaba evitando una derrota por dos tantos. Pero de ahí a pensar que la mejor forma de afrontar el partido era formar una línea medular con Gilberto Silva, Mineiro, Josué -27 años, ni una sola vez internacional antes de la llegada de Dunga- y Baptista dista un abismo. Esta actitud es propia de equipos pequeños que no tienen grandes recursos para dominar los partidos y que se aferran a la fuerza del bloque para seguir adelante. Ayer la pentacampeona del mundo ganó por 1-0 -de nuevo abrió la lata gracias a un penalti muy controvertido-, pero no dio para nada la sensación de ser un equipo temible. Es más, pocos pueden considerarla favorita juzgando sus actuaciones en el torneo. Puede salir campeona, pero mientras Anderson y Diego sigan juntos en el banquillo, esta posibilidad parece a día de hoy muy remota.
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