Bronce para Dunga, ¿suficiente para seguir?
No ha deslumbrado Brasil en este torneo, asumiendo muy pocos riesgos y exigiendo responsabilidades defensivas a la mayoría de futbolistas creativos. Sin embargo, hay que reconocerle un avance con relación al equipo de la Copa América en lo que se refiere a la apuesta por el toque. No olvidemos que en la final de Maracaibo el doble pivote lo formaron Mineiro y Josué, mientras que en Pequín ha apostado por Leiva y Anderson (o Hernanes a veces, según el partido). Allí, el media punta era Baptista, más llegador que asistente, más fuerte que técnico. En China, ha sido Diego Rivas, un fantasista, en la mayoría del torneo. E incluso hoy, ante la baja de Leiva, no ha alineado a un medio centro puro para sustituirlo, sino que ha apostado por un jugador de ataque como Ramires y ha retrasado a Hernanes. Son modificaciones que no debemos omitir a la hora de analizar el trabajo del seleccionador brasileño y que indican una apertura que yo, al menos, considero positiva.
Bélgica se fue sin medalla, acusando al final la ausencia de sus baluartes. Hoy dio la sensación que se encerró demasiado al principio. Con 1-0 en contra sí se animó a tener la pelota y fue capaz de generar alguna ocasión llegando a portería contraria a base de fútbol combinativo. Sin embargo, y pese a la falta de acierto que evitó un empate momentáneo, se puede decir que hoy sí se vio superada por un equipo claramente mejor. Pero su participación en China ha sido dignísima y más de media selección de la que empezó el torneo -contamos, claro, a Kompany y Fellaini- debe integrar la absoluta, rival de España en el grupo mundialista. Para analizar lo que se encontrará en frente el conjunto de Del Bosque sirven más de referencia los duelos de Pequín que el amistoso del miércoles pasado en Alemania.
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