viernes, agosto 22, 2008

Bronce para Dunga, ¿suficiente para seguir?

Brasil derrotó con cierta comodidad a Bélgica -aunque el 3-0 final volvió a ser muy exagerado- y se adjudicó la medalla de bronce en Pequín 2008. Aunque cualquier presea suele celebrarse con alegría, parece un botín pobre para un conjunto que partía entre los dos máximos favoritos y para el que un podio debía considerarse como un "mínimo exigible". Le llueven las críticas a Dunga por el juego desplegado a lo largo del torneo y por lo abultado de la derrota ante el eterno rival. Muchos, que ya se habían manifestado muy contrarios al planteamiento del ex centrocampista en la Copa América y en las eliminatorias sudamericanas para el Mundial, esperaban un fracaso sonado para elevar el tono de sus quejas. Se la tenían guardada. Unos Juegos Olímpicos pueden costarle el cargo a un seleccionador de fútbol, como ya ha descubierto Miroslav Djukic tras el fracaso de una selección serbia que tenía potencial para haber llegado mucho más lejos. Incluso en la propia canarinha hay precedentes recientes, con Wanderley Luxemburgo destituido tras el fracaso de Sidney 2000. Sin embargo, no podemos olvidar que Dunga tiene crédito: por mucho que lo ganara de forma antiestética, su triunfo en Venezuela devolvió a Brasil al camino de los títulos, exactamente lo que le exigía su Federación tras el desastre en Alemania. Ese pasado de campeón puede salvarle y mantenerlo en el banquillo hasta Sudáfrica, siempre que esa fase previa no se le complique de forma exagerada.

No ha deslumbrado Brasil en este torneo, asumiendo muy pocos riesgos y exigiendo responsabilidades defensivas a la mayoría de futbolistas creativos. Sin embargo, hay que reconocerle un avance con relación al equipo de la Copa América en lo que se refiere a la apuesta por el toque. No olvidemos que en la final de Maracaibo el doble pivote lo formaron Mineiro y Josué, mientras que en Pequín ha apostado por Leiva y Anderson (o Hernanes a veces, según el partido). Allí, el media punta era Baptista, más llegador que asistente, más fuerte que técnico. En China, ha sido Diego Rivas, un fantasista, en la mayoría del torneo. E incluso hoy, ante la baja de Leiva, no ha alineado a un medio centro puro para sustituirlo, sino que ha apostado por un jugador de ataque como Ramires y ha retrasado a Hernanes. Son modificaciones que no debemos omitir a la hora de analizar el trabajo del seleccionador brasileño y que indican una apertura que yo, al menos, considero positiva.

Bélgica se fue sin medalla, acusando al final la ausencia de sus baluartes. Hoy dio la sensación que se encerró demasiado al principio. Con 1-0 en contra sí se animó a tener la pelota y fue capaz de generar alguna ocasión llegando a portería contraria a base de fútbol combinativo. Sin embargo, y pese a la falta de acierto que evitó un empate momentáneo, se puede decir que hoy sí se vio superada por un equipo claramente mejor. Pero su participación en China ha sido dignísima y más de media selección de la que empezó el torneo -contamos, claro, a Kompany y Fellaini- debe integrar la absoluta, rival de España en el grupo mundialista. Para analizar lo que se encontrará en frente el conjunto de Del Bosque sirven más de referencia los duelos de Pequín que el amistoso del miércoles pasado en Alemania.

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martes, agosto 19, 2008

Argentina-Nigeria, otra vez

Igual que en Atlanta 96, la final del torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos de Pequín será un Argentina-Nigeria. Sin embargo, hay otro precedente mucho más cercano y que servirá de referencia: la final que ambas selecciones disputaron en Holanda en el Mundial Sub-20 de 2005. Tres años después, las mismas generaciones de ambos países se volverán a enfrentar en una instancia definitiva. Analizando los onces de aquel encuentro de Utrecht comprobamos que muchos de los protagonistas repetirán el sábado en Pequín -sobre todo en Nigeria-, lo que demuestra que su éxito no es una casualidad ni un hecho aislado. Aquel encuentro lo decantarían los penaltis que transformó Lionel Messi, gran estrella del torneo, pero fue la aparición como substituto de Sergio Agüero, que empezaba a hacer méritos para maravillar a todo un país, la que desequilibró un encuentro más igualado de lo previsto. Como entonces, la actual Argentina partirá como favorita el próximo fin de semana. Tiene tanta calidad arriba que debería hacerle mucho daño a la zaga que forman Okonkwo, Apam, Adeleye y Adefemi, muy solvente hasta ahora pero integrada por futbolistas nada acostumbrados al primerísimo nivel.

Ambos finalistas superaron con claridad el penúltimo obstáculo, pero sus goleadas fueron a todas luces exageradas. Los dos encuentros se encontraban bastante parejos hasta que los contragolpes y la frustración los acabaron convirtiendo en monólogos. Fue el caso del Nigeria-Bélgica, en el que los africanos salieron más fuertes, dominaron los primeros minutos y se adelantaron con justicia tras un error de Simaeys. Sin embargo, los europeos se adueñaron entonces del balón e hicieron méritos para empatar. Sólo las paradas prodigiosas de Vanzekin lo evitaron. Volvieron a impresionar arriba los Dembelé, Mirallas y De Mul, pero naufragó esta vez Martens ubicado al lado de Haroun en el doble pivote. En realidad, no había muchas alternativas. Hoy sí pesaron las ausencias en el cuadro de De Sart: en el 1-0 falló el sustituto de Kompany y la pieza que no carburó fue la que el técnico debió improvisar para suplir a Fellaini en el centro del campo. Luego, las contras y los disparos lejanos acabaron con cualquier esperanza belga, aunque aún sigue viva la ilusión de la medalla. En Nigeria, un equipo que forma con cuatro delanteros repartidos en distintas posiciones -Obinna en la izquierda, Ogbuke en la media punta, Okoronwko en la derecha y Odemwingie arriba-, gustó otra vez la gran capacidad para hacer daño arriba. Si Argentina les deja espacios, sufrirá.

El Brasil-Argentina se estaba desarrollando por los cauces esperados: pocos riesgos, mucha competitividad, escasas ocasiones. Era igualado, aunque la albiceleste salió tras el descanso con la intención de presionar más arriba y dificultó la salida de balón del rival. Pero los dos zarpazos de Agüero fueron determinantes. Digamos que decidió la puntería, porque tras los tantos del Kun Brasil disparó dos veces a la madera. Habrá polémica, porque todas las jugadas dudosas beneficiaron al conjunto ganador: la posible mano del atlético, el gol anulado con 2-0, las rojas directas a Leiva y Thiago Neves... Aunque fue elogiable la organización de la actual campeona olímpica, con un Gago monumental que se siente muy arropado por Mascherano y juega con una confianza bárbara tanto en ataque como en defensa. Me comentaba ya hace unos meses mi compañero Ariel Judas que le ilusionaba más la selección olímpica que la absoluta. Pues se cumplen sus pronósticos, porque ésta le devolvió el 3-0 al combinado de Dunga.

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jueves, agosto 07, 2008

Rodó el balón y reapareció la polémica

La polémica había rodeado los días previos al inicio del torneo de fútbol olímpico. El litigio entre los clubes y las federaciones acaparó más titulares que los análisis previos a un campeonato que se presume apasionante: con mucha calidad, enorme presencia de futbolistas prometedores y una rivalidad feroz entre los dos gigantes sudamericanos, que lo plantean casi como si fuera un Mundial. Pero el balón empezó a rodar, el juego nos absorbió y olvidamos al instante los tribunales de arbitraje y las resoluciones judiciales. Hasta que el árbitro se cargó el interesantísimo duelo que estaban protagonizando Bélgica y Brasil.

Dunga sacó un equipo muy distinto al que acostumbramos a criticarle a nivel absoluto: repleto de jugadores capaces de tener la pelota y moverla con criterio. Un doble pivote Lucas Leiva-Hernanes te garantiza prácticamente el dominio del juego, tener la posesión, buscar las oportunidades desde la creatividad. Pero no le estaba resultando nada sencillo a la canarinha, bien controlada por un conjunto belga que rozó la excelencia defensiva. Esta generación es capaz, sin lugar a dudas, de levantar el pésimo nivel del fútbol en este país centroeuropeo. Su once de hoy debe ser la base del equipo mayor en la próxima fase de clasificación para la Eurocopa, en la que pelear por el segundo puesto con Turquía puede no ser una utopía. El doble pivote Fellaini-Vertonghen -el chico del Ajax es una mina, rinde donde le pongan- ahogaba la imaginación de un ataque que rebosaba calidad. Excelente encuentro también de los centrales -monumental Vermaelen- y ayudas constantes de los centrocampistas de banda, los ofensivos De Mul y Maartens, muy sacrificados en labores de recuperación. Con este decorado, y pese a la mayor y lógica posesión sudamericana, el 0-0 se antojaba justo. Incluso Bélgica había tenido las mejores ocasiones, con el móvil Mirallas causando peligro con sus inteligentes desmarques.

Pero Khalil Al Ghamdi se cargó el partido. Primero expulsó de forma muy rigurosa a Kompany, debilitando enormemente el eje central de la zaga de los europeos. Justo por ese lugar, ocupado entonces por el centrocampista del Brujas Jeroen Simaeys, llegó el 1-0 de Hernanes. Brasil podía haber marcado igualmente, el partido estaba enormemente disputado y en la segunda parte los de Dunga habían mejorado en ataque. Pero dio la sensación que el empujón definitivo lo dio el colegiado, sobre todo cuando unos minutos después mostró la segunda amarilla a Fellaini, esta vez ya de forma escandalosamente injusta. El enfado belga estaba justificado. Su capacidad de reacción quedaba cortada de raíz, y pese a ello fueron capaces de disparar a puerta y tener una última falta peligrosa a su favor. Lo peor, además, es que pierden a dos de sus puntales de cara al decisivo duelo ante China. Se junta todo: con las mismas decisiones se beneficia al unísono al poderoso y al anfitrión.

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lunes, julio 16, 2007

Brasil gana la Copa América y Dunga todo el crédito del mundo

El jogo Dungao había encontrado enormes dificultades para abrir los partidos ante equipos cerrados. Pero lo había hecho en la mayoría de las ocasiones: en algunas con ayuda arbitral, en otras en jugadas a balón parado, casi siempre en el momento preciso. Hoy, cuando Brasil se enfrentaba a un equipo que quería el balón y tenía la mayor responsabilidad en la construcción, la estrategia del técnico se volvió perfecta. Un bloque armadísimo atrás, agrupando jugadores cerca del rival con posesión, cerrando los espacios para los pases y reduciendo el tiempo para pensar, saliendo rápido tras la recuperación para sorprender a una defensa descolocada. Con una acción muy vertical -como no podía ser de otra forma-, la canarinha se adelantó y pudo jugar el partido que más le convenía. Es cierto que tuvo fortuna en acciones decisivas: en el disparo de Riquelme que se fue al poste, en el autogol de Ayala... Pero Dunga parece abonado a ella, y hoy no se puede recurrir a ese argumento como única explicación del resultado final. Brasil le ganó el partido tácticamente a Argentina. Y por ello, el técnico sale reforzado ante todos sus críticos. Consigue el crédito necesario para plantear el próximo Mundial de la manera que encuentre más acertada. Puede hasta repetir un centro del campo físico y renunciar a los talentosos. Así ha ganado una Copa América. Así le ha metido 3-0 a Argentina en una gran final.

Y es que es el entrenador el que aparece como gran triunfador de la tarde venezolana. No hubo un jugador en el equipo campeón que estuviera por encima de los demás en este último partido. Fue un triunfo del bloque, un triunfo del funcionamiento colectivo, un triunfo del que dispuso las piezas sobre el tablero. Cuando se lesionó Elano, Dunga podría haber elegido a Fernando Menegazzo para formar con un trivote con el que flirteó durante gran parte del torneo, pero prefirió a Daniel Alves para tener profundidad por banda derecha y el carrilero del Sevilla acabó siendo decisivo. Él fabricó el 2-0 con el centro que remató Ayala contra su arco y él cerró el encuentro con el 3-0 definiendo de maravilla la aguda asistencia de Vágner Love. Se puede decir incluso que la lesión del centrocampista del Shaktar fue beneficiosa para Brasil.

Se podrá comentar que en este blog se ha pasado de la crítica feroz contra Dunga al elogio de su mismo planteamiento en la final. ¿En qué quedamos, en que es bueno o en que es malo? Probablemente, esta Copa América ha demostrado que este sistema da mejor rendimiento ante equipos grandes que ante escuadras pequeñas. Cuando Brasil ha tenido que llevar la iniciativa ha sufrido y su fútbol exigía a gritos la presencia de algún media punta imaginativo capaz de desequilibrar ante defensas cerradas. Pero en una final ante el equipo que mayor posesión de balón y actitud ofensiva ha mostrado durante todo el torneo, esa disposición ha parecido enormemente efectiva y ha acabado siendo positivamente decisiva -anuló por completo a las figuras rivales y mató al contragolpe-. Probablemente todo hubiera cambiado si el primer disparo de Baptista lo ataja Abbondanzieri -no era imparable- y luego Riquelme adelanta a Argentina. Con el equipo que tenía sobre el campo, a la canarinha le habría costado horrores voltear el marcador. Pero en el fútbol los que deciden son los goles y Brasil ha sabido marcarlos en los momentos oportunos. Y esa virtud es la que mejor define a los equipos grandes.

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domingo, julio 15, 2007

De Lima a Maracaibo

25 de julio de 2004. Argentina acaba de adelantarse en el marcador con un derechazo del "Chelito" Delgado en el minuto 87. Ya casi saborea un triunfo memorable ante Brasil en la final de la Copa América. Queda sólo una jugada, la última que hay que defender. Aguantar sólo una vez más y la gloria será suya. Pero de repente, nadie es capaz de alejar un balón colgado al área que tras varios rebotes le acaba llegando a Adriano. El delantero del Inter suelta un zapatazo descomunal e iguala el partido en el minuto 93. En la tanda siguiente, una albiceleste herida falla dos tiros desde los once metros y entrega a la canarinha el título de campeón continental. Marcelo Bielsa, que pensaba renunciar a su cargo dándole el campeonato a su país, se ve obligado a demorar su decisión hasta la conquista en Atenas del torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos. El golpe va a ser difícil de olvidar.

Final de la Copa América 2004, Argentina 2-2 Brasil (2-4 en los penaltis)
Lima, Estadio Nacional, 25 de julio de 2004, 15:00
Argentina: Abbondanzieri; Coloccini, Ayala, Heinze; Zanetti, Mascherano, Sorín; Luis González (D'Alessandro 75'); Rosales (César Delgado 64'), Tévez (Quiroga 92'), Kily González.
Brasil: Julio César; Maicon, Luisao (Cris 81'), Juan, Gustavo Nery; Kléberson (Diego 54'), Renato, Edú; Alex (Felipe 63'); Luis Fabiano, Adriano.
Goles: 1-0 Kily González 21' (pen), 1-1 Luisao 46', 2-1 Delgado 87', 2-2 Adriano 93'.
Penaltis: D'Alessandro falla (para Julio César), Adriano marca, Heinze falla (desviado), Edú marca, Kily González marca, Diego marca, Sorín marca, Juan marca.

29 de junio de 2005. El fútbol casi siempre ofrece posibilidad de revancha, pero en esta ocasión le regaló a Argentina la oportunidad de devolverle el golpe a Brasil en una final de prestigio once meses después de aquel dramático partido en Perú. Las dos gigantes del fútbol sudamericano se disputaban el título de la Copa Confederaciones después de que en semifinales la albiceleste se cargara por penaltis a México y la canarinha mostrara toda su pegada ante la anfitriona Alemania. Pero esta vez no hubo color. El repóquer de ases del equipo de Parreira apabulló a su eterno rival y dejó la herida aún más abierta.

Final de la Copa Confederaciones 2005, Brasil 4-1 Argentina
Frankfurt, Estadio de la Copa del Mundo, 29 de junio de 2005, 20:45
Brasil: Dida; Cicinho (Maicon 86'), Roque Júnior, Lúcio, Gilberto; Emerson, Zé Roberto; Kaká (Renato 86'), Ronaldinho; Robinho (Juninho Pernambucano 90'), Adriano.
Argentina: Lux; Zanetti, Coloccini, Heinze, Placente; Bernardi, Cambiasso (Aimar 56'), Sorín; Riquelme; César Delgado (Galletti 81'), Figueroa (Tévez 72').
Goles: 1-0 Adriano 11', 2-0 Kaká 16', 3-0 Ronaldinho 47', 4-0 Adriano 63', 4-1 Aimar 65'.

15 de julio de 2007. El destino le da a Argentina otra oportunidad. La albiceleste se mide a Brasil en una gran final por tercera vez en cuatro años. Y ahora parte como favorita. Por su fútbol a lo largo del torneo, por la plantilla que ha llevado a la competición y por el momento estelar de sus figuras. También porque Gilberto Silva, el medio centro más capaz del rival, es baja por sanción. Dunga ha conseguido acallar a sus críticos llegando al último partido del campeonato con un equipo muy físico sin espacio para los enganches creativos. La prensa internacional presenta el choque como un enfrentamiento entre Messi y Robinho por el premio de mejor jugador de la Copa. Es una antagonismo lógico, pues ambos jugadores poseen perfiles relativamente parecidos y además visten la camiseta de los eternos rivales de la liga española. Sin embargo, de los veintidós jugadores que saltarán sobre el césped de Maracaibo, el que ha mostrado un nivel más regular a lo largo del torneo ha sido Juan Román Riquelme. El enganche de Boca, que puede lograr un doblete memorable Libertadores-Copa América, tiene todos los números para volver a ser el líder que marque el ritmo del juego. Y es que los únicos futbolistas que podrían hacerle competencia en el equipo rival, Diego y Anderson, parece que empezarán otra vez desde el banquillo. Por cierto, el que gane esta noche desequilibrará una estadística igualadísima: en las 91 ocasiones en las que se han enfrentado, ambos equipos se han llevado 34 duelos. 23 terminaron en empate. Es por algo que este es uno de los grandes clásicos del fútbol mundial.

Final de la Copa América 2007, Brasil-Argentina
Maracaibo, Estadio José Encarnación "Pachencho" Romero, 15 de julio de 2007, 17:05
Alineaciones probables:
Brasil: Doni; Maicon, Alex, Juan, Gilberto; Mineiro, Josué, Elano; Baptista; Robinho, Vágner Love.
Argentina: Abbondanzieri; Zanetti, Ayala, Gaby Milito, Heinze; Verón, Mascherano, Cambiasso; Riquelme; Messi y Tévez.

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miércoles, julio 11, 2007

Noches de julio de 2007

Noches largas que terminan cuando casi amanece. Podría ser la historia de un verano de fiestas y terrazas, de discotecas y paseos marítimos, de caipirinhas y cervezas. Pero no. Si estos días trasnochamos de forma exagerada es por el fútbol. Por la Copa América y por el Mundial sub-20. Ayer empezó lo mejor. Hoy nos vamos a superar. Serán más de las siete cuando nos vayamos a la cama.

Brasil, Uruguay y la iluminación del estadio de Maracaibo decidieron que el partido de ayer se prolongara hasta más allá de las cinco. ¿Y quién se atrevió a cerrar los ojos? La tensión de una semifinal clásica sumaba más que el cansancio de un día largo. Ni los diez primeros lanzamientos de la tanda de penaltis sirvieron para decidir el ganador. El desenlace no puede sorprender a nadie: como casi siempre en los últimos años en este tipo de definiciones, ganó la canarinha y perdió el cuadro charrúa. Y sonrió Dunga, que ya conquistó un Mundial desde los once metros. Parece que la suerte esté de su parte: por anotar otra vez en la primera que tuvo su equipo, por marcar el 2-1 justo después de que le empatara una Uruguay que estaba siendo mejor, por ese centímetro que le faltó a Pablo García para que el resultado final hubiese sido radicalmente distinto. Aunque no debemos pasar por alto un detalle: con 2-2 y a falta de quince minutos, el seleccionador brasileño modificó el estilo de su centro del campo dando entrada a Diego y a Fernando Menegazzo por Baptista y Josué. Recurrió al talento cuando más amenazado se sintió. El cambio no fue decisivo, pero el 10 del Werder Bremen le dio otro aire al ataque de Brasil. Veremos qué once saca en la final.

Y esta noche se juntan dos partidazos superlativos. México-Argentina o la final anticipada de la Copa América si el fútbol entendiera de justicia. España-Brasil o la gran prueba para un equipo sub-20 que por fútbol merece ser catalogado como favorito por mucho nombre que tenga el rival. En el primer choque, la atención la centra la situación de Nery Alberto Castillo. Se le da casi por descartado, pero podría ser una maniobra de despiste. Flota en el aire la sensación de que sin el crack de Olympiacos las opciones del equipo de Hugo se reducirían notablemente, pero lo cierto es que México ya puso contra las cuerdas a la albiceleste en el último Mundial cuando el ex de Danubio no había ni elegido jugar por ellos. Bravo, que no es en absoluto mal delantero, sería la opción más lógica en el ataque azteca si nos quedamos sin ver a la gran estrella del torneo. En Argentina Basile puede modificar su once de gala: Tévez mejoró el juego del conjunto en la segunda parte ante Perú y podría haberle ganado el puesto a Diego Milito. Por los jugadores que habrá sobre el campo y por los estilos mostrados hasta ahora, lo normal sería que el balón fuera para Riquelme y compañía y que México buscara explotar el contragolpe. Pese a su buen registro goleador, el combinado del "Coco" ha tenido problemas para profundizar en algunas fases de la mayoría de partidos. Hoy se mide a la zaga más dura, por lo que el teórico favoritismo albiceleste debe ser entendido como algo muy ligero. En realidad se trata de un choque tremendamente equilibrado de difícil pronóstico.

Y lo del sub-20 viene a ser como un examen para calibrar el grado de madurez de una generación española que no debería levantar ya duda alguna. Su fútbol ante Jordania rozó lo sublime en el primer tiempo, pero ahora toca mostrar la misma cara ante un equipo cuya camiseta impone respeto. También sus nombres, sobre todo en la delantera: Pato y Jô. Pero hoy se medirán a la que probablemente sea la mejor pareja de centrales del torneo -Piqué y Valiente- y en el otro extremo Capel y Mata pueden hacer auténticas diabluras ante una zaga que se ha mostrado bastante insegura hasta el momento. A priori España parece mejor, pero en el fútbol esto hay que demostrarlo en el campo. Ese es el gran reto de un equipo muy equilibrado y que parece tener todo el futuro del mundo.

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domingo, julio 08, 2007

El peso de la camiseta y bofetadas a los críticos

Es lo que tienen las selecciones con historia. Pueden estar mal y dejar sensaciones negativas, pero cuando llegan los partidos importantes parecen empujadas por el peso de la camiseta. Uruguay había marcado sólo un gol en los tres primeros encuentros de la Copa América. Ayer consiguió cuatro. Brasil había necesitado dos penaltis controvertidos para abrir el camino de sus dos triunfos. Anoche sentenció por la vía rápida y acabó goleando 6-1.

Volvió Álvaro Recoba y la celeste salió con otra cara. Intimidó a Venezuela con tres ocasiones consecutivas, una producción ofensiva muy superior a la que había generado en sus arranques en la fase de grupos. Por fin pareció haber conexión entre el centro del campo y la delantera, donde "el Cebolla" Rodríguez fue un incordio constante y Diego Forlán dejó de ser un islote desasistido. El anfitrión sólo puso en duda el triunfo charrúa cuando Juan Arango empató el encuentro en un latigazo con la zurda que encontró la colaboración de un rebote en la barrera. Entonces pudo volver la incertidumbre, pero las apuestas seguían a favor de una Uruguay mucho más experta que se sabía en sintonía con su tradición. Y para que la bofetada a los críticos fuera aún más dolorosa, Pablo García se convirtió en el héroe inesperado al conectar un zurdazo perfecto a la escuadra del arco de Vega. El criticadísimo medio centro defensivo, acusado en multitud de ocasiones de ser la causa del juego tan plano de su equipo, celebró con rabia un 1-2 que prácticamente sentenciaba el partido. Porque luego, ya sin Maldonado en el campo y con muchos espacios atrás en la zaga vinotinto, todo fue mucho más fácil.

Y es que la noche tuvo grandes dosis de ironía. Los más atacados pudieron sonreír ampliamente mientras saboreaban la venganza ante sus detractores. Fue también el caso de Dunga, que encontró la mejor justificación posible para poder seguir utilizando su sistema sin enganche. Repitió ese centro del campo tan físico que ya se había medido a Ecuador y el resultado le dio la razón de forma contundente. Aunque habría que hacer varios matices. El primero, la escasa oposición que presentó el rival: una Chile desdibujada, afectada por problemas internos, que defendió de forma horrible -siempre llegando tarde, siempre tapando mal- y que dejó en el banquillo a casi todos sus talentosos -Villanueva, Valdivia y Matías Fernández-. El segundo, lo sencillo que se le puso el encuentro a la canarinha desde el principio: hasta ahora lo que le había costado había sido abrir la lata, pero ayer lo logró muy pronto con una acción a balón parado y a partir de aquí pudo jugar mucho más liberada. Y el tercero, la espectacular diferencia en cuanto a efectividad: no se trató de un baño absoluto de juego, sino de un porcentaje de acierto asombroso de unos ante un catálogo de ocasiones desperdiciadas de los otros. Sin embargo, el marcador no puede ofrecer dudas y Dunga sale muy reforzado de cara a la semifinal. Igual que Vagner Love, que se estrenó por fin en la Copa con un tanto de enorme clase de aquellos que se le ven de vez en cuando.

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jueves, julio 05, 2007

El "jogo Dungao"

Dunga ha cambiado absolutamente a la selección brasileña. No estoy descubriendo la pólvora: se trata de una evidencia que se puso de manifiesto desde que asumió el cargo hará poco menos de un año. Hasta ahora no había escrito nada al respecto. Me parecía que algunas de sus ideas no estaban tan mal, como apostar por jóvenes futbolistas interesantes con hambre e ilusión -Rafael Sobis, Daniel Carvalho, Elano- para romper con la apatía en la que parecían haberse instalado los cracks acomodados. Algunos ya interpretaron esta primera revolución como un paso hacia la vulgaridad y un elogio a la medianía. Debo reconocer que estas críticas me parecieron exageradas y propias de la tan extendida tendencia al alarmismo que habita en este mundo del fútbol poco proclive a la paciencia. Sin embargo, considero que el camino que ha emprendido Dunga en esta Copa América ya ha sobrepasado todos los límites de la lógica. De forma progresiva y silenciosa ha ido sacrificando a los futbolistas de talento para acabar presentando, ayer por la noche ante Ecuador, un once que pasará a la historia de Brasil como uno de los más rudos y planos de todos los tiempos. Leer la alineación titular de la canarinha era para echarse a llorar. El partido no produjo mejores sensaciones. Pero esto ya no debió sorprender a nadie.

El seleccionador verdeamarelho se ha mantenido fiel a algo parecido a un 4-4-2 (o 4-2-2-2) durante todo el torneo. Se suponía que el centro del campo consistía en dos pivotes defensivos (siempre Gilberto Silva y Mineiro) y dos centrocampistas ofensivos tirados a las bandas -aunque a veces uno de ellos podía permutar su posición con Robinho y jugar casi como enganche, cayendo el punta del Madrid a la izquierda). Para esas dos posiciones de teóricos generadores de fútbol creativo, Dunga apostó en el primer partido por Diego y Elano. No le convenció la prestación del talento del Werder Bremen y se lo cargó en el descanso para dar entrada a Anderson. El nuevo jugador del Manchester United mejoró el juego de Brasil, por lo que se ganó el puesto de cara al segundo encuentro. Pero entonces tampoco estuvo especialmente acertado, de modo que el técnico lo mandó al banquillo para dar entrada a Baptista. Los dos únicos jugadores con características de "10" de la selección brasileña le habían durado al seleccionador cuarenta y cinco minutos por partido. Y claro, como su equipo, ya sin ninguno de ellos en el terreno de juego, acabó ganando 3-0 a Chile -aprovechando un penalti dudoso y los espacios que dejó luego el contrario yéndose hacia arriba para intentar empatar-, Dunga encontró la excusa perfecta para presentar en el último encuentro de la primera fase un centro del campo eminentemente físico y sin ningún jugador imaginativo. Y así lo hizo ayer contra Ecuador.

Es cierto que a Brasil le valía con el empate y que se clasificaba evitando una derrota por dos tantos. Pero de ahí a pensar que la mejor forma de afrontar el partido era formar una línea medular con Gilberto Silva, Mineiro, Josué -27 años, ni una sola vez internacional antes de la llegada de Dunga- y Baptista dista un abismo. Esta actitud es propia de equipos pequeños que no tienen grandes recursos para dominar los partidos y que se aferran a la fuerza del bloque para seguir adelante. Ayer la pentacampeona del mundo ganó por 1-0 -de nuevo abrió la lata gracias a un penalti muy controvertido-, pero no dio para nada la sensación de ser un equipo temible. Es más, pocos pueden considerarla favorita juzgando sus actuaciones en el torneo. Puede salir campeona, pero mientras Anderson y Diego sigan juntos en el banquillo, esta posibilidad parece a día de hoy muy remota.

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