Aghahowa, la última pesadilla de Aragonés
Kayseri está en el centro de Turquía. Tan lejos ya del Bósforo que la vieja Europa parece muy lejana. Ciudad de un millón de habitantes, poco conocida fuera del país. Hasta este 2008, sus dos principales equipos de fútbol eran famosos por un caso estrafalario: en 2004 se habían intercambiado los nombres. Pero en el último año y medio la fama ha llegado por méritos deportivos. El Kayserispor ha logrado incorporar a jugadores bastante conocidos en el panorama internacional: Franco Cángele, Salomon Olembé, Milan Purovic, Tevfik Köse o el ex del Zaragoza y el Espanyol Delio Toledo. A ellos se unió este verano Julius Aghahowa, atraído por el aliciente de poder disputar la UEFA tras el histórico título de Copa Turca que su nuevo club había logrado unos meses antes. Con él instalado como titular, el equipo visitaba el Sükrü Saracoglu con dos puntos más que el Fenerbahçe y con la idea de aprovechar el difícil momento que vivía el conjunto de Luis Aragonés.
Es difícil que la idea de un entrenador se convierta luego en el guión de un partido con la exactitud con la que el Kayserispor desarrolló su plan de contragolpe en Estambul. Todos atrás y que corra el rápido. Aprovechando la adelantadísima defensa que había dispuesto el técnico de Hortaleza, Aghahowa se pasó el partido esprintando detrás de balones largos. Cayó varias veces en fuera de juego, pero en tres ocasiones acertó. Tres goles casi idénticos y un buen pase en otro tanto: actuación estelar para dibujar un 1-4 que ha obrado un par de milagros. Que se vuelva a hablar de Julius cuando su carrera parecía caer en picado. Y que todos los medios españoles hayan repetido varias veces el nombre de un equipo tan anónimo, tan exótico, tan extraño.
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