miércoles, abril 02, 2008

Manchester United, versión europea

Vaya, casi nos hemos quedado sin emoción en los partidos de vuelta. Confirma el Manchester United su condición de máximo favorito a levantar esta Champions, y lo hace demostrando su flexibilidad para dominar distintos registros. No fue el equipo dominante que acostumbra. No arrolló. Ferguson optó por una versión alternativa, más conservadora, más europea. La máquina del ataque total se convirtió en un engranaje defensivo solidario en el que incluso los extremos ayudaban a los laterales -Park Ji-Sung no paró de correr, para recordarnos por qué una vez llegamos a pensar que se parecía a un roedor veloz e infatigable-. Cedió la iniciativa el equipo que siempre quiere mandar y por momentos el partido pareció presidido por la prudencia excesiva -también ayudó una Roma en la que Aquilani no acabó de interpretar su papel de teórico enganche y se juntó demasiado con Pizarro y De Rossi-. Pero aunque no escribiera el guión del partido, el United fue capaz de pedir el turno de palabra. Cuando habló, lo hizo con fuerza: gritó. Con la autoridad del que se sabe poseedor de la razón. Con la confianza del que se siente el mejor. Cristiano Ronaldo, el atacante más completo del fútbol actual, llegó desde atrás, voló hacia el cielo romano y conectó un cabezazo imperial. En la segunda parte rozó el doblete en dos acciones geniales. Sentenció Rooney en un balón bien peleado por Park y mal rechazado por Doni. La Roma pudo marcar, pero le faltó la pegada del rival. La única mala noticia para el United fue la lesión de Vidic, una pieza clave en la zaga.

En Gelsenkirchen, al Barça le bastó con una genialidad de Iniesta, un error de Neuer y el desacierto rematador alemán para ganar el partido y tener pie y medio en semifinales. Está lejos de mostrar el nivelazo de antaño, pero una vez en semifinales, y con Messi recuperado, tiene el talento necesario para soñar. No le daríamos como favorito ante el United, pero tampoco lo descartaríamos de entrada, está claro. Al Schalke le faltó mucho fútbol: todo el que pone Rakitic y el que le negó Slomka, dejando a sus posibles sustitutos en el banquillo. Aún así, pudo marcar gracias a su habitual empuje y al balón parado. Pander fue de lo más rescatable de un equipo que ha hecho mucho llegando hasta cuartos, una ronda que le viene grande. El fútbol es tan extraño que le ha regalado a la entidad del Rühr la posibilidad de disfrutar en la Champions en una temporada en la que no tiene precisamente su mejor plantilla. La de la 2005/2006, con Poulsen, Lincoln y Hamit Altintop -el mejor de los dos gemelos- era bastante superior. Esa que machacó al Espanyol y que tuvo contra las cuerdas al Sevilla.

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martes, abril 01, 2008

Europa mira a Gelsenkirchen y a Roma

Llegan los cuartos de la Champions, siempre partidos de gran prestigio. Aunque el Schalke suene a intruso que se ha colado en la fiesta aristocrática, aunque el Barça tenga más nombre que juego y más pasado que presente. Sin embargo, la música de estrellas ilumina a los grandes talentos y es capaz de levantar el ánimo y la tensión competitiva. Es por ello que el equipo de Rijkaard sigue siendo favorito ante unos alemanes que tampoco están para tirar cohetes. Si nos tuviéramos que guiar por las últimas actuaciones azulgranas, diríamos que el partido de esta noche no debe ser cómodo para ellos. El Schalke intenta que se juegue un partido muy físico, con escasa pausa, con mucho balón largo y con el balón parado como arma principal. Al no estar Rakitic, la única pieza que puede desequilibrar con el balón en el suelo es Rafinha y el plus que proporciona en ataque por la banda favorita del equipo de Gelsenkirchen: por ahí también se mueve Asamoah y es el lado que elige Jermaine Jones para descolgarse y llegar desde segunda línea, aunque hoy el norteamericano no estará por sanción. Le sustituirá el zurdo Kobiashvili, que es un interior de cierto recorrido pero que hoy tendrá como misión principal impedir que el Barça toque y mueva el balón. Para ello contará con la ayuda de Ernst, un medio centro defensivo puro que suple con su carácter aguerrido su físico más bien modesto. Hay varias dudas en el once de Slomka, como la pareja de centrales, que puede quedar modificada según la posición en la que se ubique Pander, con el que el técnico ensayó el sábado en el centro del campo. Westermann, gran revelación de la temporada, podría guardarle la espalda o desplazar al banquillo a uno de los dos zagueros clásicos, Krstajic y Bordón. La línea suelen tirarla bastante arriba, todo un riesgo ante un equipo que tiene velocidad en la delantera. Sin embargo, el buen trabajo en la presión de los dos pivotes convierten al Schalke en un equipo menos desbordable que el Werder Bremen. Para marcar diferencias se agarran a las dos posiciones cruciales: la portería, con el prometedor Neuer, y el delantero centro, donde Kuranyi ejerce de rematador intuitivo.

Más glamouroso se presenta el duelo del Olímpico de Roma. No está Totti, pero seríamos injustos con el gran trabajo de Spalletti si dijéramos que la ausencia del capitán deja sin opciones al cuadro italiano. Jugará Vucinic, con grandes números en la presente Champions y con un perfil más contragolpeador que el de Francesco. El partido puede venirle muy bien al montenegrino, ya que el United sólo sabe jugar a tener el balón. Cuando no lo hizo, en la semifinal de Milán del año pasado, acabó goleado. Los italianos apuntan al duelo Mancini-Brown como vía de acceso más explotable. Por ahí la Roma puede marcar diferencias, pero está claro que los red devils aún pueden sacar más provecho en el otro extremo del campo. Panucci formará pareja con Mexès al estar lesionado Juan, por lo que en los laterales se juegan dos plazas Cicinho, Cassetti y Tonetto. Misión casi imposible para los elegidos, visto el momento de forma actual de Cristiano Ronaldo, que el sábado jugó uno de sus mejores partidos desde que está en Old Trafford. La ausencia de Perrotta la suplirá la Roma con Aquilani en la media punta. Perderá llegada por sorpresa, pero ganará último pase y disparo desde fuera. Anderson se perfila como titular en la media punta en un 4-3-3 del United en el que Tévez podría ser el gran sacrificado. El brasileño tendrá una prueba de fuego ante uno de los medios centros de moda del fútbol europeo, el gran De Rossi. Partido precioso, eliminatoria más abierta de lo que puede indicar el recuerdo de ese 7-1. Pero favoritismo para los ingleses, que hoy por hoy asustan y deberían ser los máximos candidatos a levantar esta Champions.

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viernes, marzo 28, 2008

Un fin de semana sin reservas

El fin de semana previo a una ronda importante de Champions suele ser un escenario ideal para las rotaciones. Los grandes, a veces, piensan más en su cita europea y ofrecen la oportunidad más propicia a sus rivales inferiores. Sin embargo, ninguno de los ocho supervivientes puede jugar relajado mañana o el domingo. Todos están inmersos en peleas importantes y algunos además tienen enfrentamientos directos a los que deberán prestar gran atención y olvidarse de la canción de las estrellas pese a que sus notas están tan cercanas que ya casi se pueden oír.

En la Premier podría pensarse que Manchester United tiene margen de maniobra, pero aún debe enfrentarse a sus dos rivales londinenses -al Chelsea debe visitarlo, además-, por lo que el colchón no es tan irremontable como los números parecen indicar. Es posible que, jugando en casa, Ferguson reserve a algunos titulares, pero el Aston Villa querrá apurar sus escasas opciones de meterse en Europa y es un rival tremendamente incómodo que ya ha sido capaz de puntuar en el Emirates, el Bridge y Anfield. Los hombres de Martin O'Neil querrán rematar su grand slam saliendo vivos de Old Trafford, por lo que el partido requerirá la máxima concentración de los red devils. No hace falta decir que ni Arsenal ni Chelsea pueden permitirse tropezar si quieren seguir en la pelea. Los gunners viajan a Bolton, su campo maldito, y lo harán sin un Bacary Sagna que se perderá los dos encuentros ante el Liverpool. Baja muy sensible, ya que el galo ha mejorado con mucho las prestaciones que ofrecía Eboué en el lateral derecho. El equipo de Grant, por su parte, recibe el domingo a un Boro que en su última salida empató en el Emirates. Y el Liverpool tiene un compromiso de vital trascendencia: su derbi ciudadano ante el Everton, convertido además en una finalísima por la cuarta plaza. Ganar significaría sentenciarla para el conjunto de Benítez, que entonces sí podría centrarse básicamente en la Champions. Pero sólo si derrota al sólido bloque de Moyes.

El Barça y la Roma viven una situación clasificatoria muy parecida: están segundos a cuatro puntos del líder, aunque la escuadra de Spalletti da mejores sensaciones que el de Rijkaard. Visita complicada del conjunto giallorosso a Cagliari para medirse a un equipo con la moral alta tras recuperar en los despachos los tres puntos de sanción, una medida que los ha dejado empatados con el Livorno en el límite de la salvación. En casa el conjunto sardo ha ganado sus últimos cuatro partidos y no pierde desde el 13 de enero. La gente empieza a creer en la salvación y a Totti y compañía les espera un ambiente hostil, aunque no tanto como el que se encontrará el Barça en Sevilla tras los acontecimientos de la semana. Cerrando con la Roma, las sanciones de De Rossi, Perrotta y Vucinic llegan en un momento más o menos oportuno, ya que al menos servirán para darles descanso de cara al duelo ante el United. Unas rotaciones obligadas.

¿Qué se juega el Schalke en Karlsruhe? Mucho, ya que los de Slomka están metidos en una dura pelea: cinco equipos se juegan dos plazas de Champions. La victoria serviría además para descartar a un rival que en caso de ganar aún soñaría con la UEFA. Y el Fenerbahçe tiene un derbi clave mañana en la cancha del Besiktas, ya que en la Superliga turca, liderada por el conjunto de Zico, los cuatro primeros están separados por sólo dos puntos. Lo dicho: nadie puede sestear pensando en Europa.

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martes, septiembre 18, 2007

Los rivales alemanes

El Werder ha cambiado poco en relación al equipo que la pasada temporada estuvo a punto de eliminar al Barça de la Champions, pero pese a ello parece un conjunto mucho más débil. Los motivos de este retroceso se encuentran en la marcha de su goleador principal, Miroslav Klose –sólo se ha ido un fijo, pero ha sido precisamente el más importante-, y las lesiones de dos piezas básicas en el centro del campo: el todoterreno Torsten Frings y el llegador Tim Borowski. Con Daniel Jensen y Jurica Vranjes ocupando sus plazas en la zona ancha, el rendimiento global del equipo disminuye notablemente. Arriba Sanogo ofrece fuerza, potencia y velocidad, pero no tiene el olfato del hoy delantero del Bayern. Es menos goleador, y eso se nota. Por todo lo demás, Schaff sigue apostando por la misma filosofía de fútbol: una línea defensiva muy adelantada, presión asfixiante que empieza muy arriba y llegada con muchos jugadores a posiciones de peligro –incluidos los laterales, en los que el zurdo Tosic es un buen refuerzo-. El talento y la improvisación los pone Diego, convertido ahora ya en estrella indiscutible del conjunto hanseático. Si ya cuando están los mejores el equipo es vulnerable en defensa –por la estrategia tan arriesgada que presenta su técnico-, sin Frings la táctica se convierte casi en kamikaze. El centro del campo no muerde, deja espacio para pensar al rival y éste es capaz de enviar balones a la espalda de los centrales, que no son precisamente rápidos –Mertesacker es en este sentido el gran punto débil-. Escenario ideal para Guti y sus asistencias en profundidad.

La baja de Lincoln auguraba una temporada más complicada para el Schalke, pero la irrupción del joven Rakitic, cuya adaptación al fútbol alemán ha sido fulminante, ha disminuido el efecto de la marcha del crack brasileño. Aunque al equipo de Slomka le está costando ganar partidos, su estructura es similar a la del equipo que se quedó tan cerca de ser campeón el año pasado: un bloque sólido y compacto con un centro del campo fuerte –Ernst y Jones-, un media punta talentoso, una delantera que combina movilidad –Lovenkrands- con presencia –Kuranyi- y un juego de bandas profundo. En este sentido, los laterales Rafinha y Pander, que atacan mejor que defienden, pueden representar uno de los mayores peligros de un partido que se presume difícil. No sólo por lo futbolístico: el Veltins Arena es una auténtica caldera que se llena siempre y crea un ambiente muy hostil para el equipo visitante, sobre todo cuando el Schalke se dedica a bombear balones al área para aprovechar su superioridad física. Y si no que se lo pregunten al Espanyol y al Sevilla, que recientemente sufrieron auténticos bombardeos en sus visitas a Gelsenkirshen.

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viernes, mayo 11, 2007

El Schalke se juega la liga en casa del enemigo

"Tenemos que darlo todo para evitar que el Schalke sea campeón". Dedé, que lleva ya nueve temporadas en Dortmund, lo tiene claro. La única forma de salvar una temporada nefasta, en la que el teórico objetivo de clasificarse para Europa tuvo que ser reemplazado por el de una sufrida permanencia, es derrotar al eterno rival y conseguir que el título de la Bundesliga viaje a Stuttgart o a Bremen. O sea, alejarla de Gelsenkirshen, esa ciudad vecina cuyo equipo de fútbol no ha ganado nunca el campeonato nacional desde que se instauró el actual formato profesional en 1963.

Aunque para el Schalke, evidentemente, el propósito es radicalmente opuesto, aunque idénticamente morboso: poder celebrar la consecución de la ensaladera en el estadio de su mayor enemigo, ese coloso en el que mañana 83.000 personas presenciarán uno de los derbis de la cuenca del Ruhr más trascendentes de toda la historia. Aunque para ello no bastaría la victoria: debería perder el Stuttgart en Bochum y que el Werder Bremen no le ganara al Eintracht. Bastante improbable, aunque seguramente sus hinchas ya se conformarían con una victoria que permitiera al equipo de Slomka llegar a la última jornada -en casa ante el Bielefeld- dependiendo de sí mismo.

Es complicado afirmar quién merece llevarse esta Bundesliga. El Schalke puede argumentar que es el equipo que ha ocupado el liderato durante más tiempo. El Stuttgart saca a relucir su excelente campaña en los dos torneos domésticos -también es finalista de copa- con una plantilla teóricamente inferior a la de sus dos rivales y a la del Bayern. Y el Werder Bremen presenta como baza principal las distracciones europeas, que le han tenido ocupado hasta el tramo final y no le han impedido estar con los mejores en la liga. Quizá por eso, porque hay tres equipos que podrían ser dignos campeones, está tan emocionante este desenlace. La suerte de los neutrales es que no sufriremos demasiado: sólo disfrutaremos con las alternativas constantes. Y una excelente noticia: a partir de mañana, horario unificado. Vuelve el fútbol simultáneo.

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