jueves, marzo 29, 2007

Una de porteros

No es broma. Igual que Roberto Gómez, que nos lo confesó en el Marcador de anoche, yo también jugué de portero. Y claro, mis sentimientos con respecto a los guardametas que cometen errores garrafales que cuestan resultados y tiran por la borda el trabajo de sus compañeros no pueden ser otros que la comprensión y la simpatía. Oficio de grandes contrastes: se puede pasar de ser el héroe a convertirse en el villano y a pagarlo luego con el olvido del banquillo. La jornada de ayer puso nombres propios a cada una de estas categorías por las que pasan los guardianes del arco.

El héroe fue Vladimir Stojkovic. Una de las primeras decisiones de Javier Clemente como técnico de Serbia fue entregarle la titularidad a este joven y alto cancerbero que empezó su carrera en el Zemun, la prosiguió en el Estrella Roja y dio el salto a la liga francesa fichando por el Nantes. Pero a las pocas semanas, y tras una crisis importante de resultados y un cambio de entrenador, el meta de Loznica fue reemplazado por un arquero aún más joven en una maniobra de Georges Eo que perseguía descubrir a un nuevo Landreau. No funcionó, pero cuando Stojkovic recuperó el puesto llegó Fabien Barthez como refuerzo de emergencia para salvar del descenso al equipo canario. Así que, para conservar el número uno de la selección serbia, Vlada decidió fichar por el Vitesse para seguir contando con minutos de juego. No debutó hasta el 3 de marzo, pero Clemente le mantuvo en los dos partidos de los plavi y anoche se convirtió en el gran protagonista sacando tres manos prodigiosas que valieron un punto que mantiene vivo a su equipo en la lucha por estar en Austria y Suiza.

El villano fue Thomas Myhre. Este trotamundos del fútbol, que ha defendido a multitud de equipos en su larga trayectoria -Viking, Everton, Rangers, Birmingham City, Tranmere Rovers, Copenaghen, Besiktas, Sunderland, Crystal Palace, Fredrikstad y Charlton Athletic-, dilapidó una preciosa ventaja de 0-2 que acercaba a Noruega a la Eurocopa. Fue un inexplicable ejercicio de autoflagelación, un ataque de pánico producido por las faltas en contra. De tres disparos bastante asequibles, se tragó dos y en otro concedió un rechace que no se convirtió en gol de milagro. Hoy el mundo se pregunta de dónde ha salido ese portero noruego tan nefasto, pero lo cierto es que, sin llegar a ser nada del otro jueves, su experiencia le define como un guardameta más o menos fiable que en ningún caso debería ponerse nervioso ante un partido de fase de clasificación para una Eurocopa, por mucho que su equipo esté ganando a domicilio al líder del grupo. Inexplicable.

Y el castigado fue Antonios Nikopolidis. Tras su horrorosa actuación el sábado ante Turquía -la gran beneficiada por los porteros fallones-, ayer Rehhagel revolucionó el once inicial de la campeona de Europa e introdujo seis cambios en el equipo titular. El primero, evidentemente, fue darle el puesto bajo los palos a Kostas Chalkias, compañero del clan español del Aris de Salónica. Y es que en el fútbol la memoria tiene poca importancia. Pese a mostrarse como un titán en el memorable triunfo heleno en Portugal 2004, lo que manda siempre es el presente. Y el técnico alemán ya tuvo bastante con la tragicomedia del sábado. Ya se sabe que en Grecia, incluso los dioses reciben su castigo.

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domingo, marzo 25, 2007

Nadie juega como Portugal

Conclusión diáfana tras visionar cinco partidos de la jornada europea de selecciones. Portugal está, tanto por individualidades como por juego colectivo, bastantes peldaños por encima de todas las demás. Es cierto que hoy se medía a una mediocre Bélgica y que no resolvió el encuentro hasta la segunda parte, pero el recital que nos brindó en esos segundos cuarenta y cinco minutos el equipo de Scolari es difícilmente igualable en el fútbol actual. Cuatro obras de arte, a cuál mejor: la preciosa combinación entre Cristiano Ronaldo, Joao Moutinho y Nuno Gomes en el 1-0; el centro delicioso de Quaresma en el 2-0; la maravilla del extremo del Oporto en el 3-0; la múltiple bicicleta del de Madeira en el 4-0.

Porque casi todo lo demás fue casi para bostezar. En el Irlanda-Gales sólo se salvó la buena jugada del gol entre Robbie Keane y Stephen Ireland -que ya le ha dado seis puntos a su selección en esta fase-. En el Lituania-Francia los galos ganaron gracias a una acción individual de Anelka después de que Domenech sorprendiera con un trivote Diarra-Makelelé-Toulalan que fue incapaz de desbordar a un equipo que sólo se dedicaba a correr, y sin que el técnico supiera reaccionar en un partido que pedía a gritos la presencia de Nasri. En el Grecia-Turquía la campeona de Europa falló lo que no está escrito cuando el marcador estaba aún apretado, y se suicidó encajando goles de risa: a Nikopolidis le colaron por el centro de la portería dos disparos lejanos. Y en el España-Dinamarca se confirmó que el equipo de Luis Aragonés tiene enormes problemas, ya que acabó pidiendo la hora ante una Dinamarca que jugó más de una hora con inferioridad numérica y que al descanso perdía 2-0. Ganó por dos chispazos de calidad y porque la expulsión de Niclas Jensen liberó espacios en la arriesgada defensa de tres que adoptó luego Morten Olsen.

Y suerte que no vi a Inglaterra, porque las crónicas hablan de un empate a cero soporífero en Israel. McClaren se fue abucheado por los hinchas visitantes y los dos grandes rivales del grupo, Croacia y Rusia, le sacan dos puntos más a los pross. Parece que el ex entrenador del Middlesbrough se sentará en el banquillo de Montjuic el próximo miércoles para medirse a Andorra, pero ya no podemos asegurar lo mismo para el partido posterior. Sin estar amenazado su cargo, Javier Clemente vivió una situación muy embarazosa al encajar Serbia una derrota histórica en Kazajistán ante un rival que no había ganado ningún partido oficial desde que ingresó en la UEFA en 2002. Para mayor ironía, todo ello llegó el día en el que la selección de Montenegro se estrenó con victoria en su amistoso inaugural ante Hungría.

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