domingo, octubre 05, 2008

Doce minutos para los cuatro cracks diabólicos

Del 65 al 77. Esos doce minutos fueron los primeros –y hasta ahora los únicos- en los que las cuatro grandes estrellas del ataque del Manchester United coincidieron sobre un terreno de juego con la misma camiseta. Ferguson por fin se atrevió a regalarnos la imagen, aunque fue cuando el partido estaba muy encarrilado: el marcador reflejaba un 0-2 en Blackburn y la sensación de superioridad del campeón era indiscutible. Pero no mantuvo la apuesta hasta el final. Con la entrada del coreano Park por Rooney, esa convivencia de cracks se evaporó de nuevo hasta una mejor ocasión.

Carlos Tévez volvió a ser el sacrificado en el once inicial del técnico escocés. Por ahora el argentino ha sido el que más banquillo ha conocido desde que llegó Berbatov. Cuando el ex de Boca ingresó, Rooney pasó a la banda izquierda, Cristiano siguió por la derecha y el Apache acompañó al búlgaro en la delantera. Ojo, y Anderson, también muy ofensivo, estaba en el doble pivote. Sólo fue un ratito, pero bastó para que quedara claro que cuando estos futbolistas se juntan y combinan las oportunidades de gol se reproducen a una velocidad de vértigo. Sin embargo, sigue pareciendo muy complicado que Sir Alex los alineé juntos de entrada en un partido top ante un gigante. Quizá lo veamos en Old Trafford ante un West Brom, pero difícilmente en un hipotético cruce de Champions ante el Barça.

Más allá del jeroglífico permanente que le espera a Ferguson para gestionar los minutos de juego de sus estrellas, el partido de Ewood Park volvió a mostrarnos la cara de un equipo demoledor, con una combinación de velocidad y pegada difícilmente igualable en el panorama europeo. El United se puso en ventaja con un gol algo polémico de Brown, pero acabó mostrando una diferencia de nivel con el Blackburn casi exagerada. Cristiano Ronaldo estuvo fallón en la definición, pero asistió a Rooney en el 0-2 y luego le metió otro pase extraordinario con un cambio de juego de más de treinta metros. Mostró esa cara de generador de oportunidades, de compañero altruista, que tantas veces se le discute y que también forma parte del catálogo de virtudes del extraordinario extremo de Madeira.

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jueves, mayo 22, 2008

La final del resbalón

La lluvia, el césped, las botas. A veces, la diferencia entre que una grada se vacíe y la otra se quede una hora más festejando o sea al revés está en estos pequeños detalles. Unos centímetros menos, en sólo una de las tres grandes ocasiones de Chelsea, y el campeón sería distinto. A veces nos olvidamos del estrecho margen entre el que gana y el que pierde. Y nos agarramos al resultado final para sacar grandes conclusiones sobre la categoría de los jugadores. "Éste no ha sido nunca campeón de Europa, no ha sido tan grande", escuchamos a menudo. Lampard no puede ser menos gigantesco porque su compañero haya resbalado. Es el mismo. Y Brown también.

Fue una final sin héroes. La UEFA eligió a Van der Sar jugador más valioso, pero lo único que paró fue el penalti definitivo a Anelka. Hubo mucha neutralización. El partido no pudo sorprender a nadie: muy cerrado, muy parejo, lo previsto. En el fútbol actual, en grandes instancias, es complicado que un equipo pase por encima de otro. Entonces hay que elogiarlo hasta la exageración. Lo de ayer es lo habitual. Fuerte contra fuerte se anulan. Sólo el mucho más fuerte gana bien.

Cristiano Ronaldo volverá a ser criticado porque falló su penalti. Para mi, jugó un buen partido. Un gol para abrir el encuentro, un excelente centro a Tévez con la zurda para sentenciarlo y un gran pase en profundidad a Evra en una ocasión que se quedó larga. Acciones decisivas, definitivas. No olvidemos que, más o menos por un balance similar, pusimos a Arshavin por las nubes la semana pasada. Lo que ocurre es que en Moscú el desarrollo global de la película fue distinto. El United fue superior en la primera parte pero acusó el golpe del tanto de Lampard, bastante afortunado. Luego el Chelsea debió ganar. Pero Terry resbaló. Quizá si Drogba no se hubiera autoexpulsado, el capitán ni habría tirado. El mazazo fue terrible, la presión cambió de lado y Anelka fue el que se equivocó. Y así se escribirá la historia: gloria para el United, aunque conseguida por los pelos.

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martes, abril 29, 2008

Scholes y la solidaridad

Se cumplieron los pronósticos y pasó el Manchester United. Se cumplieron sólo en eso. En la identidad del ganador. Pero fallaron a la hora de definir la forma de su victoria. Se esperaba que en los red devils triunfara su enorme potencial ofensivo, su capacidad de desequilibrio arriba, su pegada descomunal. Se esperaba a las individualidades, se esperaba a Cristiano Ronaldo. Pero ganaron por el funcionamiento colectivo, por su defensa magistral, por el comportamiento como bloque, por la solidaridad. Y por Scholes, claro.

En el Barça, más de lo mismo. Posesión sin verticalidad. Sólo cuando tenía la pelota Messi parecía que podía suceder alguna cosa. Se fue la combinación electrizante, el balón circulando a alta velocidad, la movilidad constante para crear el caos. Sorprendió que, teniendo que sacrificar a un centrocampista y siendo necesaria la presencia de Touré para frenar contragolpes, Rijkaard retirara a Iniesta. Sorprendió porque Andrés es de los pocos que siguen resultando dañinos en el equipo, de los pocos ahora mismo capaces de dar una asistencia de gol. Y sorprendió porque siguió en el campo Xavi, el más horizontal de los interiores, cuando el juego requería más riesgo en la entrega.

¿Quién brilló en el United? Desequilibró Scholes con su golazo, pero estuvieron soberbios en las ayudas, en el esfuerzo y en el sacrificio él y todos los demás. Todos, quizá, menos Cristiano Ronaldo, al que seguro que sus críticos señalarán ahora para apuntar que sigue sin responder en los grandes partidos. Estando muy discreto, el portugués tuvo su importancia en el resultado final. De él se suele decir que absorve demasiado juego, y se dice como un reproche. Esta vez absorbió a tantos rivales en la acción del gol que no quedaron jugadores para tapar la segunda línea. Cuando Zambrotta se equivocó en la entrega y Scholes controló, se encontró un mundo por delante. Tres contrarios con Ronaldo, nadie en la zona central de tres cuartos.

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lunes, abril 28, 2008

El team of the year

Es otro asunto que en Inglaterra tratan de maravilla. Todos los futbolistas profesionales -los de las cuatro primeras divisiones- eligen a su candidato al mejor jugador de la temporada y al mejor joven. Luego diseñan el once ideal de su categoría. Y a finales de abril los premiados se reúnen en una cena de gala en Londres para recibir los galardones. Cristiano Ronaldo fue elegido player of the year. No hubo sorpresa. Vaya, creo que nadie la esperaba. Su reinado es lógico y casi indiscutible. Cesc Fàbregas fue elegido young player of the year, un premio de enorme mérito, ya que el propio portugués y Fernando Torres aún competían en esta categoría -de hecho, el extremo de Madeira hizo doblete el año pasado-. Y lo más de lo más fue el team of the year: David James; Bacary Sagna, Rio Ferdinand, Nemanja Vidic, Gael Clichy; Cristiano Ronaldo, Steven Gerrard, Cesc Fàbregas, Ashley Young; Emmanuel Adebayor y Fernando Torres. Cuatro jugadores del Arsenal, tres del United, dos del Liverpool y uno de Portsmouth y Aston Villa. Ninguno del Chelsea, sin duda noticiable, aunque quizá no tan sorprendente, ya que sus grandes estrellas no han tenido un año especialmente brillante. Sólo echo de menos a Mathieu Flamini, pero se ha configurado un once sin medio centro defensivo puro. El francés, por cierto, anunciará su futuro esta semana, aunque todos los rumores lo sitúan en el Milan. Sería una pérdida dolorosísima para Arsenal, ya que Flattuso es el jugador que aporta más vehemencia, agresividad, corazón y carácter al equipo. Volviendo al once de gala, destaca la presencia de Ashley Young. Merecidísimo reconocimiento para un chico que ya debería ser titular en la selección inglesa y que, junto a su compañero en el Villa Gareth Barry, será el gran animador del mercado de fichajes en Inglaterra.

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domingo, abril 13, 2008

Roja a Bonera, rojo de alarma

Una entrada brutal de Daniele Bonera sobre Momo Sissoko desequilibró el espectacular duelo entre la Juventus y el Milan. La justísima expulsión del ex defensor del Parma obligó a Ancelotti a meter atrás a su equipo -sacrificó al único delantero que tenía sobre el campo- y la Juve lo aprovechó para ganar el partido. Extraordinario Mauro Germán Camoranesi, un futbolista con fama de simple guerrillero pero que en realidad también es un asistente privilegiado. Los tres goles bianconeros nacieron de su precisa bota derecha. La situación es dramática para el aún actual campeón de Europa, que mañana podría verse a siete puntos de la zona Champions. Cuesta imaginarse el torneo sin uno de sus clásicos, pero esta posibilidad va cobrando cada vez más vida.

Mañana disfrutaremos con dos partidazos de la Serie A, pero también lo haremos con el de la Premier. Pronóstico claramente favorable al United, más entero en lo físico y en lo psicológico. Habrá que ver cómo llega el Arsenal después del mazazo de Anfield, pero en realidad su principal problema está en la enfermería. Sagna y Flamini, dos jugadores irreemplazables, se perderán el choque por lesión. Wenger recordó esta semana a los críticos que su equipo ha hecho mucho más de lo que presumían todas las quinielas iniciales, que situaban a los gunners "entre el décimo y el decimoquinto puesto". Un poco exagerado el comentario del alsaciano, pero sí es cierto que antes de empezar la temporada prácticamente ningún analista creía que el Arsenal llegara a abril con opciones de pelear el campeonato. Arsène, por cierto, reconoció que Cristiano Ronaldo es el mejor jugador de la actualidad, y lo argumentó con una frase clara, precisa y brillante: "Tiene la combinación de las dos cosas más difíciles en la vida: estilo y eficacia". No puedo estar más de acuerdo.

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jueves, diciembre 27, 2007

La pegada del United no se discute

Esta tarde, comiendo, mi hermano me ha dicho que "a ver quién los pilla ahora". Al United, claro. Aunque el Arsenal ha maravillado al mundo con su flying football, da la sensación que el equipo de Ferguson es más fiable en el largo plazo. No porque tenga más consistencia, no. Los gunners, con fenómenos como Touré, Gallas, Sagna o Flamini -gran revelación de la temporada-, también poseen el nivel defensivo suficiente como para no sufrir. La diferencia, quizá, está en la pegada. Fàbregas, Hleb y Rosicky firmaron un inicio de temporada asombrosamente goleador. Demasiado goleador. Fuera de lo normal, casi anti-natural. Se puede esperar que Cesc llegue a los 15 goles por temporada, pero es que si hubiera mantenido el tono con el que empezó llegaría a los 30. Y claro, esas no son sus cifras, ni reales ni potenciales. Existía en el entorno del equipo de Wenger un temor: el jugar bien perdurará, pero el meter tantos goles, ¿lo hará? Dicho de otra forma: ¿se mantendrá arriba el Arsenal cuando le abandone el estado de gracia de cara a portería de sus centrocampistas? Parece evidente que si quiere llevarse el título, la segunda línea debe aportar goles con regularidad.

Mientras el empate a cero anoche en Portsmouth alimenta ese debate, la pegada del otro gran candidato no se discute. Ya no lo digo por el choque de ayer en Sunderland, sentenciado por la vía rápida. Me impresionó aún más el domingo ante el Everton. Sí, el día en el que ganaron sólo porque Pienaar cometió un penalti infantil en el último minuto. Pero ese día, ante uno de los mejores bloques defensivos de la Premier -¡qué bueno es Moyes!-, ante una zaga que les estaba anulando casi por completo, la sensación de peligro estaba siempre presente. La amenaza del coloso, del gigante, de sus patas poderosas que te aniquilan sólo desplazándose. Uno los ve llegar y se asusta: Cristiano -que no, digámoslo otra vez, no es un malabarista de circo, es un golpeador profesional-, Rooney, Tévez... El fútbol tiene muchas variables y se puede triunfar de formas muy distintas. Pero por pegada no hay duda: la mayor la tiene el United.

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martes, diciembre 04, 2007

Cristiano, el rematador

Pocas conclusiones nos dejó el triunfo del Manchester United 2-0 ante el Fulham esta noche en Old Trafford. Fue el típico partido que el equipo grande gana a medio gas, sabiéndose tan superior que decide no forzar la máquina y reservarse para mejores ocasiones. Aunque Arsenal, Chelsea y Liverpool estén jugando bien, el conjunto de Ferguson no creyó que fuera necesario firmar una gran actuación para mandar una respuesta. ¿Para qué? Son campeones y tienen una gran calidad arriba, una pegada descomunal, una artillería que asusta. De hecho, sí se acercaron a su mejor nivel en los primeros diez minutos. Jugaron con velocidad, con tensión, con intensidad. Pudieron meter dos en cinco minutos, pero fue la tercera la que entró, a los 10'. Luego se dedicaron a sestear, a esperar que pasara el tiempo y que con él llegara la sentencia en una acción aislada. El rival era inocente como pocos. Este Fulham tiene pinta de pasarlo horriblemente mal. Tiene la peor plantilla de los últimos años y no sería una sorpresa verle descender.

Un detalle que sí puede sacarse del partido es la enésima confirmación de la gran capacidad rematadora de Cristiano Ronaldo. El extremo de Madeira es acusado de frívolo, de malabarista intrascendente, de showman narcisista. Ya hemos contestado a estos argumentos varias veces, así que no nos vamos a extender. El 7 es productivo, gana partidos. Hoy marcó dos goles, ambos al primer toque. Un remate de volea buscando la escuadra con delicadeza e intención y un cabezazo cruzado anticipándose al central. Es un futbolista listo, que se adapta a la zona del campo y al momento del partido. Cuando hay que hacer bicicletas las hace, cuando hay que golpear golpea.

Viendo su facilidad en la finalización, y volviendo al debate en clave Eurocopa que iniciamos en los comentarios del post de ayer, se me ocurrió una posibilidad que puede parecer algo extravagante, pero que podría solucionar uno de los problemas que tiene Portugal. Los lusos no disponen de un nueve de primer nivel. Hugo Almeida, Nuno Gomes, Hélder Postiga y Makukula no acaban de convencer. En cambio, les sobran los extremos. ¿Podría situarse a Cristiano Ronaldo como falso delantero centro? Está claro: no es su posición natural, no tiene los automatismos que el puesto requiere, pero va bien por arriba, tiene disparo, sabe anticiparse a los defensas y posee cuerpo para pelear físicamente con ellos. La Roma lo probó con Totti y su capitán se convirtió en máximo goleador del fútbol europeo. Quién sabe.

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miércoles, septiembre 19, 2007

Cristiano vuelve al Alvalade

6 de agosto de 2003. Sporting de Portugal y Manchester United disputan un partido amistoso en Lisboa para inaugura el nuevo Estadio José Alvalade XXI. Cristiano Ronaldo, la gran joya de la cantera leonina, impresiona a sus rivales con una actuación memorable cargada de talento. A Alex Ferguson no le queda otro remedio que intentar su fichaje. Lo consiguió. Diez días después, el extremo de Madeira ya lucía el 7 de Beckham en su debut en la Premier, entrando en los últimos minutos del partido en Old Trafford ante el Bolton.

Aquel, es evidente, era el primer día en el que Cristiano jugaba en el nuevo santuario del club que le formó como futbolista. Poco podía imaginar que también iba a ser, durante muchos años, el único. Ahora la Champions le da una oportunidad de volver al lugar de los hechos, al césped que cambió en un momento su carrera, que le dio la gran oportunidad -aunque, también es evidente, si aquel 6 de mayo no hubiera jugado un buen partido, tarde o temprano se hubiera acabado ganando igualmente la admiración de algún grande de Europa-. El sportinguismo de Cristiano quedó patente en sus visitas al Benfica con los red devils, así que es de esperar que la hinchada verdiblanca le reciba con enorme cariño. Como a uno de los suyos que ha conseguido convertirse en estrella mundial.

Con Nani sucederá algo parecido, aunque el caboverdiano aún no ha alcanzado el nivel de prestigio y fama que ostenta el de Madeira. El encuentro de esta noche posee ingredientes que lo hacen ser especial, pero además es muy atractivo a nivel futbolístico. El Sporting sigue contando con canteranos de un futuro enorme -Joao Moutinho, Miguel Veloso, Yannick Djaló- y se reforzó este verano con talento de la Europa oriental: llegaron el ruso Marat Izmailov y los montenegrinos Milan Purovic y Simon Vukcevic. El grupo complicadísimo en el que ha caído dificultará su pase a octavos de final, algo que sin duda, por plantilla, estaría a su alcance en otro tipo de circunstancias.

Pero hoy hay otros platos fuertes: un Arsenal-Sevilla que enfrenta a dos de los equipos que mejor juegan en todo el fútbol europeo y un Barça-Lyon que supondrá un examen muy serio para ambos. Jornada pues más atractiva que la de ayer, en la que destacó el asombroso empate del Rosenborg -quinto en la liga noruega a 13 puntos del Brann Bergen- en Stamford Bridge. El Chelsea se encuentra en el peor momento de toda la era Mourinho y aunque tiene lesionados a Drogba y Lampard su dificultad para perforar la portería contraria no parece muy lógica. Y ojo, que el domingo va a Old Trafford y los cracks parece que tampoco estarán.

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lunes, mayo 07, 2007

Una derrota de campeón y un triunfo de la cordura

Con un jugador menos. Sin Drogba ni Ashley Cole. Sin Carvalho ni Ballack. Con Kalou y Wright-Phillips arriba. Con el debutante Sinclair en los últimos minutos. Y con un orgullo inmenso, con la grandeza de un doble campeón de la Premier, con su actitud ganadora habitual. Así ha caído el Chelsea, así ha perdido Mourinho su primera liga. En uno de los mejores partidos de la temporada, sabiéndose sin opciones pero renunciando a la rendición, el equipo blue empató en el Emirates un encuentro en el que parecía no tener opción alguna y que estuvo a punto de ganar. Dijo el técnico portugués a los pocos minutos de consumarse su derrota en la lucha por el título: "Normalmente, cuando un equipo que ha tenido mucho éxito pierde un campeonato, suele ser por falta de motivación, por no tener el mismo espíritu ni la misma ambición. Pero en este caso ha sido lo contrario. Mi equipo estuvo brillante". Y es por eso que José Mourinho es muy grande. Porque nunca sus hombres parecerán acomodados. Nunca sus futbolistas desprenderán apatía. Siempre tendrán hambre. Siempre irán a ganar. Puede que el destino sea cruel con el estratega de Setúbal y esta temporada termine sin grandes trofeos en las vitrinas del Bridge, pero es innegable que muy pocos han sido tan valientes como él. Fue a por cuatro competiciones sin tirar ninguna. Quiso ganarlo todo. Y luchó por todo hasta casi el final. No puede haber adjetivos negativos ante una actitud como esta. No puede hablarse de fracaso ante el que ha competido con los mejores durante toda la temporada. Por su pasión desmedida por la victoria, por su atrevimiento constante sin reservas, José Mourinho merece todos los aplausos del mundo. Los que él mismo pedía para sus jugadores en el césped del Emirates.

Reconozco que no esperaba que el Manchester United ganara esta liga. Siempre lo vi menos sólido que el Chelsea, más frágil atrás, más proclive a dejarse puntos en campos complicados. Digamos pues hoy que la ha merecido. Por saber aguantar la presión del rival más temible pisándole los talones. Por ganar encuentros inmensamente comprometidos -en Fulham, en Tottenham, en Liverpool, en Everton-. Por mostrarse mucho más maduro de lo que en un principio se podía creer. Aunque Cristiano Ronaldo debe llevarse merecidamente todos los titulares -justísimos los premios individuales que le coronan como el mejor de esta Premier-, ha sido éste un triunfo colectivo, un éxito de equipo. Lo corroboran los grandes momentos de fútbol combinativo que nos ha dejado el equipo de Ferguson, que hace un año parecía estar muy lejos del Chelsea. Justo la tarde posterior a la debacle de Lisboa, escribí en este blog lo siguiente: "Creo que estamos más cerca del resurgimiento que de la caída. La eliminación europea hay que verla más como un accidente que como un símbolo de debilidad. Con pocas piezas nuevas, este equipo no debería envidiarle nada a los más grandes. Me atrevería a decir que el United está a sólo un medio centro de formar un grandísimo equipo." La verdad es que no esperaba que este resurgimiento llegara tan pronto, pero es evidente que el medio centro misterioso que el equipo precisaba y que se ha convertido en la pieza fundamental es Michael Carrick. Ferguson se tomó su tiempo, buscó y rebuscó por todo el panorama europeo e inglés y eligió finalmente a ese magnífico cerebro del Tottenham. Pocos fichajes habrán resultado tan rentables en términos de rendimiento inmediato y adaptación al colectivo. Con él, el resto de centrocampistas han podido jugar más liberados, sin preocuparse por lo que tenían detrás, pues eso ya estaba bien vigilado. La maravillosa aportación ofensiva de Giggs, Scholes y Cristiano Ronaldo tiene mucho que ver con la llegada de Carrick, el motor del equipo, la piedra angular. A veces no hay que volverse loco. No hace falta tirarlo todo ni reinventar las revoluciones en nombre del fútbol. Basta con identificar el problema y ponerle remedio. Entiéndase también este título del United como un triunfo de la cordura.

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martes, abril 24, 2007

La noche de los nuevos dioses

El primer partido de semifinales de la Champions del 2007 nos ha brindado tres goles más que los cuatro encuentros juntos de la misma ronda en 2006. Sirva este dato para empezar a describir la magnitud del espectáculo que se ha vivido esta noche en Old Trafford, un intercambio de golpes que, de haber dispuesto de un tiempo indefinido, habría catapultado el marcador de Old Trafford hacia el infinito. Fue también la gala que confirmó a las nuevas estrellas de este mundo, a los estandartes de la generación de los mitos que nacieron en los ochenta. Sobre todo a Kaká. El brasileño fue capaz de voltear un encuentro que parecía claramente decantado hacia los locales, que de forma consciente habían cedido el control del balón al rival con la intención de matarles a la contra. Pero el brasileño asestó dos golpes durísimos, dos heridas profundas que hicieron tambalear todo el sistema nervioso del gigante de Manchester. El United tardó media hora en rehacerse, pero se recompuso juntando mucho a sus tres centrocampistas y abriendo a las bandas a sus dos puñales. Y Rooney, quizá el más adecuado de los veintidós protagonistas para convertirse en héroe del combate de boxeo en el que se había transformado el partido, definió con todo su ímpetu para darle vida al equipo de Ferguson. Aunque digámoslo todo: si los cinco tantos llevaron etiquetados los nombres de las jóvenes perlas del fútbol futurista, los dos últimos nacieron del talento y la visión de dos treintañeros que conservan toda su clase y se sirven de su experiencia. Por si algunos nos preguntábamos por qué el Teatro de los Sueños sigue idolatrando a estos viejecitos, hoy Giggs y Scholes le han dado la razón a un público sabio que, si se deja alumbrar por las apariciones rimbombantes, no se olvida de los fieles servidores que ayudaron a engrandecer esa camiseta roja.

Párrafo a parte para Kaká. Recuerdo que, tras la final de Estambul, un amigo mío que entiende de fútbol mucho más que yo -lleva toda la vida jugando a esto-, me mandó un mensaje impresionado por las grandes virtudes del brasileño. La segunda parte de aquella noche de fatídico recuerdo para los milanistas liquidó su clase maestra del primer tiempo y le dejó sin la gran velada histórica que todo mito necesita para entrar en la leyenda. Quizá hoy el ex del Sao Paulo haya vivido su actuación más portentosa en el fútbol europeo, aunque su partido queda manchado por el resultado final y por los dos goles que falló con 1-2 que pudieron sentenciar la eliminatoria. Sin embargo, ese segundo tanto en el que ridiculiza a Heinze, Evra y Fletcher merece entrar en la historia del fútbol, por mucho que se le puedan poner todos los peros del mundo a esa defensa de emergencia. "¡Qué blandos!" "¿Por qué no le hacen falta?" ¿Pero a qué nos recuerdan estas excusas? Sí, al gol de Messi, que si ciertamente fue más bello y difícil, no tuvo el marco incomparable del escenario hostil, el rival y la trascendencia del partido del que sí ha dispuesto esta obra maestra antológica de Kaká.

¿Y Cristiano? Abrió el marcador en la jugada más fea de todo el partido, nos dejó detallazos sólo al alcance de los que poseen recursos inagotables -su disparo con la zurda es un escándalo, porque le confirma como un jugador imprevisible que se atreve con los dos perfiles y que nunca concede ventaja alguna al contrario- y luego quiso asumir una responsabilidad excesiva cuando el marcador se puso en contra. Sabiéndose la estrella que es, pecó de autoexigencia y se olvidó de que la clave de este Manchester United es su fútbol colectivo, la circulación rápida de balón, la movilidad constante de las piezas. Pero incluso en su defecto se puede reconocer una virtud: lejos de esconderse, se mostró demasiado. Es evidente que no se borra nunca, que es valiente, descarado y ganador. Aunque esta no haya sido su mejor noche, es evidente que tiene un papel central en el Olimpo de los nuevos dioses.

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miércoles, abril 11, 2007

Una noche de rayos y truenos

El dominio inglés se confirmó en forma de tormenta. Lo anticipó un rayo en Old Trafford y finalmente lo completó un trueno en Mestalla. La Roma sintió en su propia piel el efecto de la electricidad: creyó ver una luz desplazándose por el espacio, pero sólo estuvo segura de que recibió un impacto detrás de otro. El Valencia estaba prevenido del peligro que le atenazaba, pero confiaba secretamente en que no llegara un estruendo que se hizo esperar pero que cayó con todo su peso, con la fuerza de un choque de trenes de alta velocidad. Y a eso de la medianoche, cuando el mundo empezaba a recobrar la calma, el fútbol inglés se sentía orgulloso de esa llovizna eterna que baña todo su territorio, desde Londres a Manchester...

La Roma puede lamentar su suerte y su atrevimiento, pero debe aplaudir a un rival que cuando juega en casa es prácticamente imparable. Es cierto que al United le entraron los tres primeros disparos a puerta, pero también lo es que el equipo italiano concedió muchas facilidades -desastrosos Doni y Chivu- y que luego dejó demasiado espacio atrás. Es admirable: no quiso capear el temporal ni conservar un resultado digno, sino que se fue a por la imposible remontada. Fue una especie de heroicidad suicida, pues no hay equipo que mueva el balón a la velocidad que lo hacen los red devils. Repletos de confianza, los hombres de Ferguson se dieron un festín, conducidos por un Michael Carrick estratosférico -man of the match- e inspirados por un Cristiano Ronaldo sobrenatural -man of the moment-. Además de meterse en semifinales presentando una candidatura indiscutible al título europeo, borraron de un plumazo las dudas que podían surgir tras sus derrotas en la ida en el Olímpico y en Fratton Park ante el Portsmouth.

En Mestalla asistimos a la enésima prueba de que el Chelsea es mucho más dañino cuando juega con su 4-3-3. Tras una primera parte muy discreta, en la que Mourinho parecía haberse equivocado de nuevo dando la titularidad a John Obi Mikel, la reestructuración tras el descanso cambió el decorado, ayudada en gran medida por la superioridad física de un equipo que parece compuesto de futbolistas con dos corazones y cuatro pulmones. Por encima de todos ellos, Mickael Essien, que partiendo desde el lateral derecho empezó a revolucionar el partido con sus continuas cabalgadas hacia la gloria. Con Lampard y Ballack más libres, Mikel creció en el partido y se convirtió en el barrendero que Mou esperaba, distribuyendo además con ese criterio que le otorga un valor añadido. Pero los titulares tenía que llevárselos el ghanés, que seguía corriendo en el tiempo de descuento con la misma fuerza que cuando el partido empezaba. El Valencia parecía ni estar en el campo, arrollado por la potencia de un rival superdotado. Y el Chelsea estalló de júbilo sabiendo que los cuatro títulos son aún posibles, pero consciente de que los tres que le faltan deberá peleárselos a un Manchester United enchufadísimo.

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domingo, marzo 25, 2007

Nadie juega como Portugal

Conclusión diáfana tras visionar cinco partidos de la jornada europea de selecciones. Portugal está, tanto por individualidades como por juego colectivo, bastantes peldaños por encima de todas las demás. Es cierto que hoy se medía a una mediocre Bélgica y que no resolvió el encuentro hasta la segunda parte, pero el recital que nos brindó en esos segundos cuarenta y cinco minutos el equipo de Scolari es difícilmente igualable en el fútbol actual. Cuatro obras de arte, a cuál mejor: la preciosa combinación entre Cristiano Ronaldo, Joao Moutinho y Nuno Gomes en el 1-0; el centro delicioso de Quaresma en el 2-0; la maravilla del extremo del Oporto en el 3-0; la múltiple bicicleta del de Madeira en el 4-0.

Porque casi todo lo demás fue casi para bostezar. En el Irlanda-Gales sólo se salvó la buena jugada del gol entre Robbie Keane y Stephen Ireland -que ya le ha dado seis puntos a su selección en esta fase-. En el Lituania-Francia los galos ganaron gracias a una acción individual de Anelka después de que Domenech sorprendiera con un trivote Diarra-Makelelé-Toulalan que fue incapaz de desbordar a un equipo que sólo se dedicaba a correr, y sin que el técnico supiera reaccionar en un partido que pedía a gritos la presencia de Nasri. En el Grecia-Turquía la campeona de Europa falló lo que no está escrito cuando el marcador estaba aún apretado, y se suicidó encajando goles de risa: a Nikopolidis le colaron por el centro de la portería dos disparos lejanos. Y en el España-Dinamarca se confirmó que el equipo de Luis Aragonés tiene enormes problemas, ya que acabó pidiendo la hora ante una Dinamarca que jugó más de una hora con inferioridad numérica y que al descanso perdía 2-0. Ganó por dos chispazos de calidad y porque la expulsión de Niclas Jensen liberó espacios en la arriesgada defensa de tres que adoptó luego Morten Olsen.

Y suerte que no vi a Inglaterra, porque las crónicas hablan de un empate a cero soporífero en Israel. McClaren se fue abucheado por los hinchas visitantes y los dos grandes rivales del grupo, Croacia y Rusia, le sacan dos puntos más a los pross. Parece que el ex entrenador del Middlesbrough se sentará en el banquillo de Montjuic el próximo miércoles para medirse a Andorra, pero ya no podemos asegurar lo mismo para el partido posterior. Sin estar amenazado su cargo, Javier Clemente vivió una situación muy embarazosa al encajar Serbia una derrota histórica en Kazajistán ante un rival que no había ganado ningún partido oficial desde que ingresó en la UEFA en 2002. Para mayor ironía, todo ello llegó el día en el que la selección de Montenegro se estrenó con victoria en su amistoso inaugural ante Hungría.

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martes, marzo 20, 2007

El año del Chelsea-Man U

Chelsea y Manchester United están peleando por el título de la Premier separados por seis puntos y con un enfrentamiento directo en Stamford Bridge aún por disputarse. Pero ese podría no ser el único título por el que rivalicen de aquí al final de temporada. Las casas de apuestas señalan un duelo entre ellos como la final más probable de la Champions League y resulta evidente, tras los replays de ayer noche, que esa es también la final más lógica en la FA Cup. Podemos estar pues ante una temporada histórica en la que dos clubes ingleses se jueguen los tres títulos más importantes de forma directa, lo que sin duda generaría cierta rivalidad de cara al futuro entre las dos instituciones.

Los jugadores del Chelsea celebraron anoche su clasificación para semifinales de la FA Cup como si hubieran ganado un campeonato. Se abrazaron y se fueron al fondo donde estaba situada su afición y empezaron a saltar eufóricos mientras un exultante Mourinho repetía una vez más sus gestos de alegría incontenible. No debe extrañar a nadie: es el único torneo doméstico que no ha ganado el técnico portugués desde su llegada a Inglaterra y consiguieron superar una prueba dificilísima en un campo donde habían perdido en Premier. Fue un partido muy igualado en la primera mitad, con escasas ocasiones y un nivel defensivo muy alto por parte de ambos conjuntos. En la segunda todo lo desequilibró el golazo de Shevchenko, un zurdazo inesperado que se coló por la escuadra de Robinson. Una de esas genialidades por las que se le fichó y que hasta ahora prácticamente no habían aparecido. Cinco minutos después, Dawson, que había estado pletórico en la primera mitad saliendo a pelear los balones aéreos que el Chelsea enviaba a la zona de tres cuartos de campo, no estuvo esta vez tan contundente y el esférico llegó rápidamente al área, donde aprovechando la descolocación de la zaga, Drogba sirvió con el pecho a un Wright-Phillips que cruzó otro zurdazo imprevisto. 0-2 y partido resuelto. Los spurs le dieron cierta emoción al choque con el penalti transformado por Keane -y por el que debió ser expulsado Carvalho, que inexplicablemente no vio ni amarilla-, pero no supieron crear peligro alguno en el cuarto de hora restante. Se precipitaron, quisieron hacer un fútbol demasiado directo y se olvidaron de mover el balón a ras de suelo. Lennon estuvo esta vez muy desafortunado, como casi todos los jugadores de ataque de su equipo.

En Old Trafford el encuentro se decidió en una jugada polémica que ha vuelto a generar debate sobre la deportividad de Cristiano Ronaldo, al que se acusa de piscinero. Resulta complicado, tras ver varias repeticiones, asegurar si existe penalti de Woodgate al extremo portugués, que luego lo transformó con su maestría habitual. No tienen desperdicio las declaraciones posteriores del de Madeira: "Quizá no le gusto a alguna gente. Quizá soy demasiado bueno". Y lo cierto es que, ya sea por astucia y pillería o por desequilibro limpio, Cristiano volvió a ser determinante en el triunfo de un United que sueña con repetir el triplete de 1999. Aunque para conseguirlo, tendrá que superar al Chelsea. Probablemente, en más de una ocasión.

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viernes, febrero 09, 2007

Nani, ¿el nuevo Cristiano?

Ahora que Barça y Madrid parecen haber decidido que Cristiano Ronaldo es el fichaje imprescindible, puede dar la sensación de que quien se lo lleve realizará una magnífica operación. Desde luego incorporaría a uno de los mejores futbolistas del mundo, pero debería abonar una cantidad astronómica, quizá estableciendo un nuevo récord a nivel internacional. El negocio redondo en términos económicos, no lo olvidemos, lo haría el Manchester United, que pagó por él 17 millones y medio en verano de 2003. Como antes lo había hecho el Sporting de Lisboa, que lo incorporó procedente del Nacional de Madeira cuando el extremo por el que hoy suspira medio mundo era un niño de doce años.

Lo más rentable, pues, es fichar a un jugador que tiene condiciones de crack y pulirlo para que acabe desarrollando esa realidad. De eso sabe mucho el Arsenal de Wenger. Se suele decir que los gigantes españoles no pueden dedicarse a formar futbolistas por su elevadísimo grado de exigencia y presión por ganar títulos. Sabrán los habituales de este blog que siempre me he posicionado como un defensor de la paciencia. Hoy muchos aficionados blaugrana querrían tener a Quaresma en su equipo, y el único culpable de que esto no sea así son las urgencias. El Manchester United lo ha hecho de cine, y es un club de un tamaño muy similar a Barça y Madrid. Es cierto: lleva tres años sin ganar un título grande, pero Ferguson lleva el mismo tiempo proclamando que se estaba creando un nuevo ciclo vencedor, y ahora el tiempo empieza a darle la razón. Su dosificación de Cristiano fue ejemplar: 15 partidos de titular en la primera temporada, 25 y 24 en las dos siguientes y hoy ya indiscutible. Y un mundo de diferencia entre el exhibicionista circense que llegó a Old Trafford y el futbolista productivo que ahora enamora hasta a muchos de los que le consideraban un bluff.

Decíamos, pues, que quizá lo mejor sería fichar a un nuevo Cristiano Ronaldo que aún no se haya convertido en algo parecido a un Dios. Viendo esta semana el Torneio Vale do Tejo tuve claro un nombre por el que hay que apostar: Nani. Maticemos dos puntos: ni sería barato -tampoco lo fue el de Madeira cuando lo fichó el United- ni hay que asumir la comparación como algo científicamente exacto. Pero este chico de Amadora de origen caboverdiano que jugaba de pequeño en la calle con Manuel Fernandes -otro interesantísimo valor de la cantera portuguesa- se parece mucho a Cristiano -que es casi dos años mayor que él- en muchas cosas: la forma de moverse, el golpeo de balón, la habilidad en el regate, el dinamismo, la facilidad para ocupar cualquier posición en la zona de tres cuartos de campo... Coincide además que ambos son productos de la cantera del Sporting y que representan a Portugal pese a tener su origen lejos de la Península Ibérica, aunque todo esto ya es más anecdótico. Lo más importante, sin lugar a dudas, es el tremendo futuro que tiene Nani.

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miércoles, febrero 07, 2007

Portugal: futuro garantizado

Aunque Luis Filipe Scolari no deja de ofrecerse para dirigir a grandes clubes europeos -ayer al Barça, hoy a cualquier inglés, mañana ya veremos-, seguir entrenando a la selección portuguesa no debería suponerle una tragedia. Y es que el técnico que hiciera campeona del mundo a Brasil en 2002 está al frente del combinado nacional más regular en el último ciclo -segundo en la Euro 2004, cuarto en el Mundial 2006- y cuenta además con unas perspectivas de futuro brillantes. Establecida ya como potencia contemporánea gracias a los éxitos mencionados, Portugal confirmó su lugar en la elite derrotando anoche a Brasil en un amistoso espectacular, un partido que tuvo lo mejor de las pachangas -el jugar por placer, el atrevimiento constante- y el elemento necesario de los partidos oficiales para que hubiera entretenimiento -la tensión competitiva-. Y la mejor noticia para los aficionados lusos es que, salvo Deco, sus mayores valores tienen aún casi toda la carrera por delante, mientras que la pareja de centrales Andrade-Carvalho entra ahora en su etapa de madurez. Por si fuera poco, lo que viene por detrás amenaza con incluso mejorar el nivel. Ayer, la sub-21 le ganó 3-0 a una floja Estonia jugando a medio gas, pero más allá del resultado y de las nulas conclusiones que se pueden sacar de un duelo tan descafeinado, el catálogo de promesas que desfilaron por el campo configura el gran activo de futuro del fútbol portugués: los Amoreirinha, Manuel Fernandes, Paulo Machado, Nani y Yannick Djaló -y tantos otros- garantizan que el actual periodo dorado tendrá continuidad.

Volviendo a la absoluta, Portugal no posee sólo el típico buen toque ibérico, sino que además le imprime velocidad para convertirse en un equipo de desequilibrio puro. Mientras el mundo se pregunta si Quaresma llegará al nivel de Cristiano Ronaldo -desde que aparecieron en la milagrosa cantera del Sporting han generado comparaciones-, la selección lusa no debe responder a la cuestión sobre quién es mejor: puede disfrutarlos a los dos. Uno por la derecha y el otro por la izquierda, como en esa temporada 2002-2003 en la que acudir al Alvalade era un regalo para los sentidos. Con Tiago instalado en la titularidad, el equipo gana en circulación de balón y visión. Tiene menos gol que Maniche, pero le da mayor continuidad al juego. Sólo puede generar alguna duda el puesto de delantero centro, en el que Hélder Postiga no ha explotado todavía y en el que Hugo Almeida, el ariete de futuro, muestra una irregularidad a veces desesperante. Pero con tanto segunda punta de nivel, siempre se puede encontrar una solución alternativa si las opciones naturales no convencen.

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lunes, febrero 05, 2007

Abuchéame, que soy Cristiano

Querido Ronaldo... Iba a empezar el artículo recriminándote el piscinazo, escribiendo que tu trampa fea ensuciaba la exhibición colectiva que habéis dado esta tarde en el Lane y tu propio partidazo. Iba a hacerlo, pero no lo haré, y no me digas que ya lo he hecho, pues te lo cuento para que sepas que sólo lo pensé y finalmente decidí omitirlo. Para que no creas que fue un simple olvido. Para que veas que tu grandeza lo puede todo, que tu show borra la maniobra más oscura, que cuando desbordas nos regalas los momentos de fútbol más brillantes de nuestro tiempo. ¡Y cómo te creces cuando te abuchean! Con el penalti no sólo ganaste el gol, también el ambiente propicio para reírte del público que te silba, para bailar con el balón al ritmo de los pitos. Si ganáis la liga me alegraré por ti, fantasista fantástico de Madeira, artesano artístico de Portugal, futbolista de la temporada en la Premier... ¡Y feliz cumpleaños! Una suerte que sólo sean veintidós, tu magia aún parece infinita...

Era necesario empezar hoy con un simulacro de carta al gran protagonista de un triunfo memorable del United en White Hart Lane, un golpe de autoridad terrible que minimiza por completo el triunfo conseguido veintitrés horas antes por el Chelsea en The Valley. Seré sincero: hasta tenía pensado el inicio del discurso si el Tottenham le ganaba hoy al líder en el norte de Londres. Es fácil imaginarlo: ahora que llegan los campos difíciles, ahora que vuelven Terry y Cech, ahora que el "normal service has been resumed" -como dice Lampard-... Pero nada de nada. A los que esta mañana seguíamos apostando por el equipo de Mourinho en esta Premier, el Manchester United nos ha propinado un puñetazo escandaloso. De tarjeta roja. De KO total. Queda aún liga por delante y los blues prometen ser mucho más competitivos, pero golear a los spurs a domicilio por 0-4 sólo está al alcance de los campeones distinguidos. Es cierto que el primer gol fue muy polémico, pero el baño posterior casi nos lo elimina de la memoria. No mencionemos sólo al gran Cristiano: también estuvo soberbio Vidic, que anuló por completo a Defoe y anotó el segundo tanto, el que acabó con el rival. Y todo el equipo rayó a un gran nivel, con un Carrick maduro que regresó doctorado al campo de su graduación. Quizá para cuando vuelva otra vez ya podrán llamarle campeón.

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