domingo, agosto 24, 2008

Argentina, reina en el país de la juventud

Con el triunfo de ayer en Pequín, Argentina se ha adjudicado los últimos cuatro campeonatos mundiales en los que predominan los futbolistas jóvenes pero ya profesionales: los Olímpicos de 2004 y 2008 y los sub-20 de 2005 y 2007. Se puede ver desde dos perspectivas: la más optimista para el futuro de la selección absoluta, que se nutrirá de la base de estos equipos que no paran de ganar; o una más escéptica que explicaría la superioridad de la albiceleste por las más tempranas oportunidades de debutar en el profesionalismo que reciben sus jugadores y que les permite estar varios pasos por encima en estas edades. Sea como sea, su dominio es incuestionable y nadie puede rebajar la euforia de una hinchada que ya se siente favorita de cara a Sudáfrica 2010.

Nigeria logró algo que parecía improbable: equilibrar la final, convertirla en un encuentro parejo -y eso que le faltaba el lesionado Ogbuke, la estrella en la semifinal-. Más aún: sus zagueros lograron anular a Agüero y a Riquelme, además de impedir que Messi brillara en exceso -aunque no podemos dejar fuera del análisis el calor insoportable, efecto del criticadísimo horario en el que se programó el partido-. Imagino que los ojeadores internacionales ya estarán revisando los DVD's de la selección africana, porque un bloque defensivo formado por jugadores de un equipo nigeriano, otro de segunda división de Israel y varios de clubes de media tabla de Holanda ha ofrecido un rendimiento fantástico. Ayer sólo cometieron un error, fatal y decisivo: Apam -el que milita en una entidad superior, el Niza- intentó anticipar a Messi saliendo a por él hasta el centro del campo, dejando la línea de cuatro en clara inferioridad numérica y con demasiado espacio por cubrir cuando el crack del Barça se deshizo de él con extrema facilidad y envió un balón perfecto para que Di María resolviera a la contra con esa definición exquisita.

Hablando del zurdo del Benfica, su genial aportación a lo largo del campeonato hay que verla también como un gran mérito del técnico Sergio Batista, que consiguió formar un once repleto de futbolistas de ataque sin que se resintiera el equilibrio defensivo. Ubicar a Di María, casi un delantero, en la posición de interior zurdo con libertad para convertirse de repente en extremo requirió un enorme trabajo táctico en el que Javier Mascherano fue absolutamente fundamental. El centrocampista del Liverpool partía de la derecha de Gago para acabarle acompañando en la zona central y fue para muchos el jugador más determinante de la albiceleste en el torneo. No se llevará ningún trofeo especial porque en este torneo no se premian las individualidades, pero sí puede presumir con orgullo de sus dos medallas de oro consecutivas. Una machine, este Masche.

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viernes, agosto 22, 2008

Bronce para Dunga, ¿suficiente para seguir?

Brasil derrotó con cierta comodidad a Bélgica -aunque el 3-0 final volvió a ser muy exagerado- y se adjudicó la medalla de bronce en Pequín 2008. Aunque cualquier presea suele celebrarse con alegría, parece un botín pobre para un conjunto que partía entre los dos máximos favoritos y para el que un podio debía considerarse como un "mínimo exigible". Le llueven las críticas a Dunga por el juego desplegado a lo largo del torneo y por lo abultado de la derrota ante el eterno rival. Muchos, que ya se habían manifestado muy contrarios al planteamiento del ex centrocampista en la Copa América y en las eliminatorias sudamericanas para el Mundial, esperaban un fracaso sonado para elevar el tono de sus quejas. Se la tenían guardada. Unos Juegos Olímpicos pueden costarle el cargo a un seleccionador de fútbol, como ya ha descubierto Miroslav Djukic tras el fracaso de una selección serbia que tenía potencial para haber llegado mucho más lejos. Incluso en la propia canarinha hay precedentes recientes, con Wanderley Luxemburgo destituido tras el fracaso de Sidney 2000. Sin embargo, no podemos olvidar que Dunga tiene crédito: por mucho que lo ganara de forma antiestética, su triunfo en Venezuela devolvió a Brasil al camino de los títulos, exactamente lo que le exigía su Federación tras el desastre en Alemania. Ese pasado de campeón puede salvarle y mantenerlo en el banquillo hasta Sudáfrica, siempre que esa fase previa no se le complique de forma exagerada.

No ha deslumbrado Brasil en este torneo, asumiendo muy pocos riesgos y exigiendo responsabilidades defensivas a la mayoría de futbolistas creativos. Sin embargo, hay que reconocerle un avance con relación al equipo de la Copa América en lo que se refiere a la apuesta por el toque. No olvidemos que en la final de Maracaibo el doble pivote lo formaron Mineiro y Josué, mientras que en Pequín ha apostado por Leiva y Anderson (o Hernanes a veces, según el partido). Allí, el media punta era Baptista, más llegador que asistente, más fuerte que técnico. En China, ha sido Diego Rivas, un fantasista, en la mayoría del torneo. E incluso hoy, ante la baja de Leiva, no ha alineado a un medio centro puro para sustituirlo, sino que ha apostado por un jugador de ataque como Ramires y ha retrasado a Hernanes. Son modificaciones que no debemos omitir a la hora de analizar el trabajo del seleccionador brasileño y que indican una apertura que yo, al menos, considero positiva.

Bélgica se fue sin medalla, acusando al final la ausencia de sus baluartes. Hoy dio la sensación que se encerró demasiado al principio. Con 1-0 en contra sí se animó a tener la pelota y fue capaz de generar alguna ocasión llegando a portería contraria a base de fútbol combinativo. Sin embargo, y pese a la falta de acierto que evitó un empate momentáneo, se puede decir que hoy sí se vio superada por un equipo claramente mejor. Pero su participación en China ha sido dignísima y más de media selección de la que empezó el torneo -contamos, claro, a Kompany y Fellaini- debe integrar la absoluta, rival de España en el grupo mundialista. Para analizar lo que se encontrará en frente el conjunto de Del Bosque sirven más de referencia los duelos de Pequín que el amistoso del miércoles pasado en Alemania.

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martes, agosto 19, 2008

Argentina-Nigeria, otra vez

Igual que en Atlanta 96, la final del torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos de Pequín será un Argentina-Nigeria. Sin embargo, hay otro precedente mucho más cercano y que servirá de referencia: la final que ambas selecciones disputaron en Holanda en el Mundial Sub-20 de 2005. Tres años después, las mismas generaciones de ambos países se volverán a enfrentar en una instancia definitiva. Analizando los onces de aquel encuentro de Utrecht comprobamos que muchos de los protagonistas repetirán el sábado en Pequín -sobre todo en Nigeria-, lo que demuestra que su éxito no es una casualidad ni un hecho aislado. Aquel encuentro lo decantarían los penaltis que transformó Lionel Messi, gran estrella del torneo, pero fue la aparición como substituto de Sergio Agüero, que empezaba a hacer méritos para maravillar a todo un país, la que desequilibró un encuentro más igualado de lo previsto. Como entonces, la actual Argentina partirá como favorita el próximo fin de semana. Tiene tanta calidad arriba que debería hacerle mucho daño a la zaga que forman Okonkwo, Apam, Adeleye y Adefemi, muy solvente hasta ahora pero integrada por futbolistas nada acostumbrados al primerísimo nivel.

Ambos finalistas superaron con claridad el penúltimo obstáculo, pero sus goleadas fueron a todas luces exageradas. Los dos encuentros se encontraban bastante parejos hasta que los contragolpes y la frustración los acabaron convirtiendo en monólogos. Fue el caso del Nigeria-Bélgica, en el que los africanos salieron más fuertes, dominaron los primeros minutos y se adelantaron con justicia tras un error de Simaeys. Sin embargo, los europeos se adueñaron entonces del balón e hicieron méritos para empatar. Sólo las paradas prodigiosas de Vanzekin lo evitaron. Volvieron a impresionar arriba los Dembelé, Mirallas y De Mul, pero naufragó esta vez Martens ubicado al lado de Haroun en el doble pivote. En realidad, no había muchas alternativas. Hoy sí pesaron las ausencias en el cuadro de De Sart: en el 1-0 falló el sustituto de Kompany y la pieza que no carburó fue la que el técnico debió improvisar para suplir a Fellaini en el centro del campo. Luego, las contras y los disparos lejanos acabaron con cualquier esperanza belga, aunque aún sigue viva la ilusión de la medalla. En Nigeria, un equipo que forma con cuatro delanteros repartidos en distintas posiciones -Obinna en la izquierda, Ogbuke en la media punta, Okoronwko en la derecha y Odemwingie arriba-, gustó otra vez la gran capacidad para hacer daño arriba. Si Argentina les deja espacios, sufrirá.

El Brasil-Argentina se estaba desarrollando por los cauces esperados: pocos riesgos, mucha competitividad, escasas ocasiones. Era igualado, aunque la albiceleste salió tras el descanso con la intención de presionar más arriba y dificultó la salida de balón del rival. Pero los dos zarpazos de Agüero fueron determinantes. Digamos que decidió la puntería, porque tras los tantos del Kun Brasil disparó dos veces a la madera. Habrá polémica, porque todas las jugadas dudosas beneficiaron al conjunto ganador: la posible mano del atlético, el gol anulado con 2-0, las rojas directas a Leiva y Thiago Neves... Aunque fue elogiable la organización de la actual campeona olímpica, con un Gago monumental que se siente muy arropado por Mascherano y juega con una confianza bárbara tanto en ataque como en defensa. Me comentaba ya hace unos meses mi compañero Ariel Judas que le ilusionaba más la selección olímpica que la absoluta. Pues se cumplen sus pronósticos, porque ésta le devolvió el 3-0 al combinado de Dunga.

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sábado, agosto 16, 2008

Bélgica, corazón de Europa

Empezó la Premier con triunfos mínimos de Arsenal y Liverpool y con una derrota del Tottenham en Middlesbrough. Los reds, aún sin brillar ni convencer, sacan la mejor nota al lograr tres puntos en un escenario complicado. Y Torres se reconfirma una vez más -por si a alguien le quedaban dudas- como uno de los cracks del fútbol actual. Es un jugador que marca diferencias, que decide un partido al ejecutar en décimas de segundo una acción que requiere agilidad mental y coordinación en los movimientos. Pero mañana ampliaremos nuestro juicio sobre los favoritos una vez los hayamos visto todos. Hoy toca hablar, una vez más, de la brillante selección belga olímpica.

Mientras Brasil y Argentina han caminado con paso incierto hacia su cita en semifinales, necesitando ambos una prórroga en los cuartos, un pequeño país europeo de pésimo pasado reciente futbolístico ha vuelto a demostrar que posee una generación capaz de cambiar el presente y el futuro. Se encontró hoy con un par de ayudas arbitrales -el gol fantasma del empate no queda nada claro que entre y hay con 1-2 un claro penalti a Rossi-, pero sumaba mucho más lo que tenía en contra. El cabreo de la federación y de Kompany aumentó ayer cuando el central del Hamburgo no fue titular en el encuentro inaugural de la Bundesliga. Martin Jol había declarado que requirieron su vuelta porque su participación era absolutamente necesaria y luego lo dejó en el banquillo. Sin él ni Fellaini, De Sart volvió a confiar en Simaeys y Haroun, que no son lo mismo. Cuando a los 18 minutos Baldassi expulsó con justicia al excelente Vermaelen y el zurdo del Villarreal convirtió el 1-0, parecía no haber futuro para Bélgica. Vaya misión se presentaba: remontarle a Italia con uno menos y con los dos mejores en casa.

Pero este sorprendente equipo maneja varios recursos: la potencia de Dembelé, el desborde de De Mul, la visión de Martens, la movilidad de Mirallas... En un cabezazo del atacante del AZ que quizá no entró, el empate le devolvía a los belgas la posibilidad de jugar como más cómodos se sienten: al contragolpe. Los extremos realizaron un trabajo extraordinario juntándose con Haroun y dejando más descuidadas sus labores ofensivas. Vertonghen se convirtió en el líder de la zaga una vez retrasada su posición e Italia prácticamente no generó oportunidades claras. Pero habría más contratiempos: la lesión del meta titular, el 2-2 tras un claro penalti de De Roover y la sensación de que los italianos habían logrado cambiar la dinámica del partido. Fue un espejismo: en un contraataque monumental, parecido al que había firmado Mirallas en la primera parte, Dembelé se inventó una jugada que confirmó todo lo que este fantástico bloque había prometido ya en el Europeo sub-21 del año pasado. Entonces no ganó. Pero hoy ya es el único superviviente del viejo continente en la lejana China. El último representante. Su corazón, como en las esferas institucionales.

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miércoles, agosto 13, 2008

Lo buscabas en Shanghai y está en Lieja

Se habló mucho de Messi, Diego y Rafinha, pero Argentina y Brasil siguen disfrutando de su participación en los Juegos Olímpicos pese a la sentencia del TAS. En cambio, son selecciones más pequeñas las que se ven perjudicadas por la coincidencia entre el calendario de clubes y el de equipos nacionales. Bélgica, que con todos los efectivos disponibles sería una candidata muy a tener en cuenta en la pelea por las medallas, tuvo que disputar hoy su encuentro crucial ante Nueva Zelanda sin los que probablemente sean sus dos mejores futbolistas: Vincent Kompany y Marouane Fellaini. Al primero lo reclamó el Hamburgo para el encuentro inaugural de la Bundesliga ante el Bayern, que se disputará el viernes por la noche. Un caso que ha levantado mucha polémica, porque al parecer, según anunciaba la federación belga, la intención del jugador era permanecer en China. Pero, después de perder el primer vuelo al olvidarse el pasaporte, el poderoso defensor ya está en Alemania. Más comprensible por la trascendencia del compromiso que lo ha devuelto a Europa es el capítulo de Fellaini: su Standard se enfrenta esta noche con el Liverpool en uno de los duelos más destacados de la ronda previa de la Champions. Irónicamente, fue su sustituto, Faris Haroun, el que marcó el gol que clasificó a Bélgica para medirse a Italia en cuartos de final, en lo que será un duelo interesantísimo.

Lamentablemente, Fellaini no puede estar en dos sitios a la vez. El dilema que se le planteó, a él y a las autoridades futbolísticas belgas, era de proporciones monumentales. ¿Qué es más importante para su país: lograr una medalla en el torneo olímpico de fútbol o conseguir una histórica clasificación del Standard de Lieja para la fase de grupos de la Champions? Difícil de responder. En cualquier caso, el tiempo para dudar ya terminó. El medio centro, que actuará como central esta noche para suplir la baja del sancionado Onyewu, se enfrenta al reto de intentar parar a la dupla Torres-Keane, que debutará en compromiso oficial. El duelo se antoja atractivo: no sólo por ver por primera vez a la nueva versión del equipo de Benítez -que tras el enésimo desembolso económico veraniego presenta la mejor plantilla de toda la era del técnico madrileño-, sino porque además el conjunto belga posee a varios jóvenes prometedores que también debemos incluir en ese relevo generacional tan esperanzador para los centroeeuropeos -los más notables, Steven Defour y Axel Witsel-.

El de Lieja es pues un plato fuerte en una jornada que nos brinda la oportunidad de revivir un clásico de la era soviética: el Spartak de Moscú-Dinamo de Kiev. Los favoritos no deben pasar grandes apuros: el Barça debería liquidar ya hoy su cruce ante un Wisla en el que Pawel Brozek es lo más decente, al igual que la Juve ante el Artmedia. Quizá pueda sufrir algo más el Arsenal ante el Twente: por su condición de visitante y por las numerosísimas bajas que tiene Wenger y que lo obligarán a improvisar un centro del campo con Denilson y el novato Ramsey, al que la primera gran oportunidad le llega mucho más pronto de lo que se podía esperar. Y en Alemania, eliminatoria igualada entre Schalke y Atlético. Los españoles serían favoritos con Agüero, pero como ha quedado claro, Argentina no es Bélgica.

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jueves, agosto 07, 2008

Rodó el balón y reapareció la polémica

La polémica había rodeado los días previos al inicio del torneo de fútbol olímpico. El litigio entre los clubes y las federaciones acaparó más titulares que los análisis previos a un campeonato que se presume apasionante: con mucha calidad, enorme presencia de futbolistas prometedores y una rivalidad feroz entre los dos gigantes sudamericanos, que lo plantean casi como si fuera un Mundial. Pero el balón empezó a rodar, el juego nos absorbió y olvidamos al instante los tribunales de arbitraje y las resoluciones judiciales. Hasta que el árbitro se cargó el interesantísimo duelo que estaban protagonizando Bélgica y Brasil.

Dunga sacó un equipo muy distinto al que acostumbramos a criticarle a nivel absoluto: repleto de jugadores capaces de tener la pelota y moverla con criterio. Un doble pivote Lucas Leiva-Hernanes te garantiza prácticamente el dominio del juego, tener la posesión, buscar las oportunidades desde la creatividad. Pero no le estaba resultando nada sencillo a la canarinha, bien controlada por un conjunto belga que rozó la excelencia defensiva. Esta generación es capaz, sin lugar a dudas, de levantar el pésimo nivel del fútbol en este país centroeuropeo. Su once de hoy debe ser la base del equipo mayor en la próxima fase de clasificación para la Eurocopa, en la que pelear por el segundo puesto con Turquía puede no ser una utopía. El doble pivote Fellaini-Vertonghen -el chico del Ajax es una mina, rinde donde le pongan- ahogaba la imaginación de un ataque que rebosaba calidad. Excelente encuentro también de los centrales -monumental Vermaelen- y ayudas constantes de los centrocampistas de banda, los ofensivos De Mul y Maartens, muy sacrificados en labores de recuperación. Con este decorado, y pese a la mayor y lógica posesión sudamericana, el 0-0 se antojaba justo. Incluso Bélgica había tenido las mejores ocasiones, con el móvil Mirallas causando peligro con sus inteligentes desmarques.

Pero Khalil Al Ghamdi se cargó el partido. Primero expulsó de forma muy rigurosa a Kompany, debilitando enormemente el eje central de la zaga de los europeos. Justo por ese lugar, ocupado entonces por el centrocampista del Brujas Jeroen Simaeys, llegó el 1-0 de Hernanes. Brasil podía haber marcado igualmente, el partido estaba enormemente disputado y en la segunda parte los de Dunga habían mejorado en ataque. Pero dio la sensación que el empujón definitivo lo dio el colegiado, sobre todo cuando unos minutos después mostró la segunda amarilla a Fellaini, esta vez ya de forma escandalosamente injusta. El enfado belga estaba justificado. Su capacidad de reacción quedaba cortada de raíz, y pese a ello fueron capaces de disparar a puerta y tener una última falta peligrosa a su favor. Lo peor, además, es que pierden a dos de sus puntales de cara al decisivo duelo ante China. Se junta todo: con las mismas decisiones se beneficia al unísono al poderoso y al anfitrión.

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