Lyon, tan favorito como siempre (o más)
¿Por qué? De entrada, Aulas arriesgó fuerte echando al único entrenador que le había dado el doblete, Perrin. Pero quería progresar, crecer aún más, acercarse a los gigantes europeos. Para ello ha depositado su confianza en uno de los mejores estrategas del país: Claude Puel. Su trabajo con el Lille en las últimas temporadas ha sido asombroso. Sus equipos son intensos, trabajados tácticamente, disciplinados, solidarios, profundos y dinámicos. Da gusto verlos. Mi opinión es que el Lyon tiene ahora el mejor técnico de toda su era triunfal. Y lo digo sabiendo que la presión para él es enorme: Santini, Le Guen, Houllier y Perrin escribieron una historia que sólo conoce el éxito. Repetirlo es lo mínimo que se le exigirá al nuevo inquilino del banquillo. Reto asumido.
Y luego están los fichajes. La estrategia es fantástica: quedarse lo que más destaca en un torneo repleto de promesas, quizá la gran cantera del fútbol europeo de primer nivel. Ir introduciendo piezas nuevas, competencia para que nadie se duerma, novatos hambrientos que no estén cansados de ganar. Lloris, Pjanic, Ederson, Makoun y Piquionne. El equipo que mejor ha fichado este verano en Francia vuelve a ser el campeón. Y a ello hay que sumarle la madurez de Benzema, ya estrella indiscutible que no para de repetir que su gran sueño es ganar la Champions... con su club del alma.
Ayer, 3-0 para empezar. Le falta un poco de fútbol colectivo en ataque, pero el equipo de Puel fue el que más fácil ganó en la primera jornada. El trabajo defensivo -pese a la grave lesión de Clerc- fue extraordinario: Gignac, Braaten y Bonnet, los tres atacantes del Toulouse, estuvieron inéditos. El centro del campo presionó, se juntó, trabajó... Mención especial para Pjanic, del que se destacaron siempre sus virtudes ofensivas, pero que ayer mostró una enorme solidaridad muy elogiable en un chico tan joven y al que le han colgado la etiqueta de crack. Recuperó balones, bajó a cerrar líneas de pase, siguió a su lateral... Su debut no fue brillante, pero dejó detalles que seguro que gustaron a Puel.
A la espera de examinar a los grandes rivales del Lyon, el PSG dio una imagen más bien pobre en su debut en Monaco. Su partido no fue un desastre: lo perdió 1-0, aunque pudo resolverse a favor de cualquiera de los dos. Pero dio la sensación que al equipo le falta capacidad desequilibrante en ataque. En la salida de balón, Clement no es tan profundo como Chantôme, por lo que extraña su elección como acompañante de Makelelé. Y la delantera Pancrate-Hoarau no resiste comparaciones con ninguna de las que presentan los demás equipos punteros. No extraña que el conjunto de Le Guen haya perseguido durante todo el verano a Jimmy Briand, un jugadorazo que sí es capaz de marcar diferencias. Parece que finalmente el que llegará será Kezman. Algo más necesitan los parisinos, en los que al menos sí se vio muy comprometidos a Giuly y Makelelé, metidísimos en el partido: nada de retiro cómodo y dorado. Volviendo a la delantera, el debut de Hoarau en primera división no pasará a la historia. Tras sus excelentes cifras el año pasado en el Le Havre, se esperaba mucho de su estreno, una vez lo han elegido para la complicadísima misión de suplir a Pauleta. Evidentemente tiene cosas buenas: en el juego de espaldas, en el desmarque... Pero se le vio torpe, como superado por la situación, pidiendo a gritos un periodo de adaptación. Y en París necesitan a alguien que ya esté preparado para intentar pelear un título que se antoja muy complicado.
