Sevilla-Espanyol: trabajar bien vale la pena
Hoy se ha metido en la final gracias a una remontada de equipo grande, maduro, experto. No le asustó la amenaza de recibir un gol que prácticamente le habría dejado fuera y sólo pensó en ganar. Presionó como siempre, echó al rival atrás y todo lo demás llegó solo, facilitado por los nervios de un Osasuna que jugó su peor partido en toda la competición. Quizá atenazado por lo histórico de la oportunidad, el equipo navarro se metió en la cueva y perdió las señas de identidad que le hicieron llegar hasta la penúltima ronda. Nadie acompañó a Webó en ataque y los pivotes recularon en demasía, obligando a los centrales a jugar a cuatro pasos de Ricardo. Hubo incluso errores individuales en la zaga, como la endeblez de Cuéllar en el 1-0 -no se puede permitir que Luis Fabiano acabe rematando a gol tras dar tres toques en el área pequeña- o la deficiencia en la marca de Renato en el 2-0, en el que el brasileño remató prácticamente a placer un buen centro de Alves. Luego, jugando a remolque, la precipitación se comió todas las opciones de los rojillos, que colgaron demasiados balones pese a que Milosevic seguía en el banco. Triste despedida para un equipo que ha hecho una UEFA fantástica.
Lo del Espanyol es espectacular. No ha perdido un solo partido en toda la competición, y eso que ha jugado en el Amsterdam Arena, en Da Luz y hoy en el Weser Stadion. Claro que mucho tiene que agradecerle a Miroslav Klose, que facilitó el trabajo a un equipo que empezaba a temblar con el 1-0 de Hugo Almeida a los tres minutos. Lo del internacional alemán es inadmisible: con 1-0, antes del minuto veinte, teniendo una tarjeta amarilla, se tiró para forzar... ¡una falta al lado del córner! Inexplicable, difícilmente perdonable, igual que su reunión con dirigentes del Bayern cuando su equipo se estaba jugando la Bundesliga y la UEFA. Schaff se indignó con el árbitro, que estuvo muy atrevido dejando al equipo local con diez en una semifinal europea, pero más debería estarlo con su jugador. Es cierto que muchas veces este tipo de acciones se ignoran, sobre todo cuando el futbolista en cuestión tiene ya una cartulina amarilla, pero la simulación es clarísima y no tiene sentido alguno. Para el Espanyol fue luego todo más fácil, pero no le quitemos mérito a un equipo que posee unas categorías inferiores envidiables y cuyo trabajo da frutos al primer equipo: hoy, prácticamente toda la defensa titular era de la cantera, el gol decisivo lo anotó Ferran Corominas y hasta se permitió el lujo de ofrecerle un pequeño cameo al joven Julián, del que hablan muy bien. Y es que cuando no hay mucho dinero hay que intentar crecer de otra forma. Cuidando la base, por ejemplo.
