jueves, octubre 04, 2007

La noche de las sorpresas

Cuatro resultados llamaron especialmente la atención en la jornada de Champions de ayer: las derrotas en casa de Liverpool, Werder Bremen y Benfica y la victoria del Celtic sobre el Milan en Glasgow. Aunque quizá lo que sucedió en el grupo D no fue tan inesperado: el Shakhtar lleva varios años amenazando con meterse en octavos de final y parece que el momento ha llegado. Su contingente de brasileños talentosos ganó en Da Luz en un resultado que puede sorprender por el nombre de los contendientes, pero no por la composición de las plantillas. Si nos dieran a elegir entre la portuguesa y la ucraniana la respuesta no sería obvia. No olvidemos que en el equipo de Donetsk Nery Castillo es suplente. Creo que en el Benfica lo jugaría todo. En el otro partido del grupo, show de Dida al margen -hay que sancionar a los escoceses, pero no hasta el extremo de darles el partido por perdido: daría rabia que el brasileño se saliera con la suya tras su escena digna del mejor cine cómico-, el Celtic demostró una vez más que en casa es un equipo de enorme potencial. Nakamura, el talento del sol naciente que marca la diferencia en la fría Escocia, apareció al final, medio lesionado, para encontrar la coherencia más ilógica y resolver el encuentro: pase hacia atrás -algo que en las islas cuesta entender- para llegar más lejos.

Antes de empezar la temporada, cuando en la Guía Marca me preguntaron por una revelación en la Champions, aposté por el Marsella. Pero ayer no habría puesto ni cinco céntimos a favor de su victoria en Anfield. Por varios motivos: en su liga andan mal y son incapaces de ganarle a nadie, porque el Liverpool ya le dio un repaso al Toulouse -nivel similar- y porque no estaba Samir Nasri, el único del OM que es capaz de hacerte enloquecer. Pero debutaba Eric Gerets y le cambió la cara al equipo de manera radical. El golazo de Valbuena en su cuarto partido como titular en el gigante de la Costa Azul cortó la respiración a un estadio que normalmente produce ese mismo efecto en los contrarios. Cuidado con el Liverpool, que juega mejor que otros años pero que se ha situado en una encrucijada: su próximo partido europeo es en Estambul, y si llega a la última jornada sin el pase asegurado, tendrá que ganárselo en el Velodrome, que no es plaza sencilla.

¿Y el Werder Bremen? ¡Ay, el Werder Bremen! Cada vez estoy más convencido de ello: este equipo está hecho a imagen y semejanza de su ciudad, con ese aire hippie que desprenden los estudiantes tumbados al lado del río observando como las bicicletas transitan arriba y abajo. Alegre, despreocupado, así es el equipo de Schaff. Un torbellino en ataque que no se preocupa de defender. Capaz de ganar 8-1 un sábado y de encajar tres goles en 17 minutos el miércoles siguiente. ¡Y ante el Olympiacos! Los del Pireo llevaban 31 partidos europeos sin ganar fuera de casa, pero su pesadilla terminó en la ciudad en la que se reinventan todas las reglas. Y confirmó ese extrañísimo momento dorado del fútbol griego. El martes el Panathinaikos ya goleó 3-0 al Artmedia en UEFA. Veremos si esta tarde Aris y Larisa son capaces de sobrevivir en Zaragoza y Blackburn.

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jueves, marzo 08, 2007

En lo que consiste el fútbol

Dijo anoche Cesc Fàbregas en RAC-1 algo así como que empieza a pensar que jugar bien no es lo más importante. Que a veces sería mejor jugar mal y ganar los partidos. En el amanecer posterior a la eliminación europea, el Arsenal se cuestiona la efectividad de su filosofía tras protagonizar nuevamente la misma película de siempre: control absoluto, posesión insultante, ocasiones clarísimas, definición deficiente y fragilidad defensiva a balón parado. Mientras la visión romántica clama al cielo contra la enésima injusticia, el realismo más duro admite que el fútbol consiste precisamente en marcar goles y evitar encajarlos, justo lo que hicieron mal los gunners en una eliminatoria que perdieron ante el PSV de forma increíble.

Aunque el despertar ha sido igualmente duro para el resto de equipos eliminados. El Madrid no tiene ni el consuelo del buen juego, pues fue incapaz de generar un fútbol de ataque fluido para remontarle a un Bayern Munich que dio la sensación de clasificarse haciendo muy poco. Los errores defensivos del equipo de Capello rayaron lo inexplicable, y dio la sensación de que los cambios llegaron muy tarde. En un equipo que anda muy justito de talento individual para desequilibrar los partidos, Cassano y Robinho ingresaron en el campo cuando el Madrid ya jugaba a remolque. Y el fútbol colectivo ni apareció ni se le esperaba, sobretodo por la presencia de ese trivote absolutamente novedoso en el que el teórico distribuidor lleva dos meses en el fútbol europeo y no está acostumbrado a su ritmo.

El Celtic aguantó mucho más de lo previsto en San Siro, pero su destino siempre dio la sensación de ser la caída más cruel: recibir un gol en el primer minuto de la prórroga y darse luego cuenta de su incapacidad para crearle peligro al Milan. Claro que el milagro hubiera sido más factible si Strachan no llega a retirar a Nakamura, el más creativo de sus futbolistas, el más talentoso, el mejor de todos. Ancelotti mostró la cara más radical del conservadurismo jugando todo el partido, prórroga incluida, con un único delantero pese a medirse en casa al visitante más flojo de todos los octavos. Qué irónico es el fútbol: a treinta puntos de su eterno rival en la Serie A, el club de Berlusconi puede mofarse ahora del Inter por ser, una vez más, el único club de la ciudad que presenta su candidatura al título de la Champions.

Y Larsson marcó con el United para que, en caso de victoria final, su nombre aparezca entre el de los hombres que gestaron el título. Y es evidente que tras la criba terrorífica de estos octavos, el equipo de Ferguson se ha catapultado entre los máximos favoritos. Tras una temporada de magnífica rivalidad en lo alto de la Premier, hay quien empieza a ver una final Man Utd - Chelsea.

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miércoles, febrero 21, 2007

Pequeños ultrajados y enfermos que renacen

El Lille, que ni pertenece al G-14 ni conoce mucho el glamour -por mucho que esta sea una palabra francesa-, que juega en un pueblo próximo porque no tiene estadio y que hasta hace cuatro días tenía una camiseta invendible en cuestiones de márketing por lo repleta que estaba de anuncios publicitarios, se ha sentido estafado esta noche en su debut en unos octavos de final de la Champions League. Como el que recibe una invitación especial para acudir a la reunión de un club selecto y luego no puede pasar a la sala VIP, como el alumno que siente que le corrigen los exámenes con excesivo rigor porque la fama de mal estudiante ya le precede, como el chico de familia humilde al que no dejan entrar en la discoteca de moda porque no va bien vestido. Es el más modesto de los dieciséis equipos que quedan en la máxima competición continental, y este complejo le ha hecho enfurecerse cuando el árbitro del partido ha cumplido un reglamento probablemente justo pero inmensamente cruel. Gol anulado a Odemwingie por un ligero empujón, tanto válido de Ryan Giggs al ejecutar una falta mientras el portero colocaba la barrera. Un 0-1 que les deja casi fuera, un resultado inmerecido por lo que había sido el partido, una forma de perder que no puede digerirse bien. En el acto de rebeldía más llamativo en los tiempos de Champions, los franceses casi se retiran del campo y boicotean la competición. Al final no lo hicieron, pero ya se empieza a especular con una sanción. Y si tenemos que ser objetivos y rigurosos -que sí, tenemos que serlo- debemos decir que el Lille no tiene razón y que ha rozado un acto de indisciplina muy grave. Pero si tenemos que ser humanos -que también-, escribamos que sentimos simpatía por un equipo pequeño que ha osado medirse a los más grandes y que, estando muy cerca de la recompensa, se ha llevado el más amargo de los disgustos.

Detalles románticos al margen, la eliminatoria más interesante estaba a priori en el Bernabéu. A posteriori, también. El Madrid salió con una intensidad y una voluntad de ataque desconocidas en los últimos meses, quizá producto de ese doble pivote impensable en un equipo de Capello y que se escribe con "g" de gusto. El Bayern confirmó los pronósticos y no salió a atrincherarse. De hecho, de su valentía al adelantar la línea defensiva nació el 1-0 de Raúl tras magnífico pase de van Nistelrooy. Que los bávaros tienen problemas graves atrás quedó patente en los tres tantos que recibieron. Y como ya sucedió en San Siro, gustaron mucho más cuando se fueron descaradamente al ataque. El Madrid se excedió retrasando tanto las líneas, ya que a un rival con esa pegada darle tiempo, balón y campo es invitarle al gol. Casillas retrasó el 3-2 con una mano prodigiosa, pero no pudo hacer nada ante el zapatazo de van Bommel, bombardero habitual. Y la parroquia blanca se fue cabizbaja, casi olvidando que había visto el mejor primer tiempo de la temporada y que Raúl, una vez más, había aparecido en un partido grande para demostrar que su estatus de leyenda no se lo inventó nadie, sino que lo construyó él. Digamos que, pese a cometer errores importantes, ambos equipos mostraron estar más vivos de lo que en un principio parecían, como lo estará la eliminatoria en una vuelta en el Allianz que se antoja antológica.

En los otros dos partidos, sobresalieron dos porteros: Artur Boruc evitó una victoria del Milan en Glasgow que sin duda mereció, y Heurelio Gomes tuvo mucho que ver en el 1-0 del PSV ante el Arsenal en Eindhoven. Los de Wenger dominaron el partido como se preveía, llegaron con cierta asiduidad y disfrutaron de claras ocasiones de gol, pero como tantas otras veces carecieron de remate. Édison Méndez marcó casi en la única de los holandeses y luego los gunners se estrellaron contra su ansiedad. Les va a costar remontar en la vuelta, pero incluso perdiendo han evidenciado que son mejor equipo de fútbol que su rival.

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martes, febrero 20, 2007

Vuelven los sueños

Llega la Champions. Hora era. Adiós, veladas tristes sin fútbol europeo; adiós, noches sin música de estrellas; adiós, cielos sin luz proyectada por los ídolos del nuevo mundo. No hay espectáculo mayor a nivel de clubes, no hay sueños más bellos que aquellos en los que aparece la Copa de Europa, no hay excitación más estimulante que los minutos finales de un partido en el que tu equipo se juega seguir avanzando en la pirámide del continente. Vuelve con cuatro partidazos. Y es que en este torneo, todos lo son.

Real Madrid-Bayern, Madrid, Santiago Bernabéu, 20:45
Un día fue un duelo de colosos. Siempre llevará la etiqueta de gran clásico. Pero hoy a ambos les llueven palos de sus respectivas prensas críticas y aficiones disgustadas. Podría llamarse partido de la desorientación, pues los dos técnicos no tienen muy claras ni las piezas ni su colocación para formar su once ideal. Hitzfield tiene excusa: acaba de llegar. Pero fue este mismo caos el que se cargó a Magath. Ahora vuelve el técnico de la última Copa de Europa bávara, la que consiguió con un planteamiento ultradefensivo, haciéndose fuerte en su área y matando al contragolpe. El recuerdo del pasado, las dudas del presente y la figura del mismo entrenador hacen pensar en Madrid que el Bayern volverá a encerrarse como en los viejos tiempos. Pero sus débiles automatismos sugieren que no podrá hacerlo. Lleva toda la temporada jugando con un 4-4-2 con rombo en el centro del campo, con un único centrocampista específicamente defensivo. ¿Es posible cambiarlo todo ahora por un partido? El mejor encuentro que ha jugado el campeón alemán en toda la 2006-07 fue en San Siro, dominándole el partido al Inter y tocando el balón. Es difícil que se repita, pero el ejemplo muestra que el Bayern que construyó Magath no estaba pensado para cerrarse atrás, y si ahora Hitzfield lo pretende actuará contra la naturaleza de la propia plantilla. Parece, pues, que seguirá apostando por el mismo sistema, y que esta vez colocará a sus mejores hombres en sus puestos específicos. Van Bommel jugará como medio centro llegador, Schweinsteiger partirá desde la izquierda para tirar la diagonal y bombardear la portería contraria con sus temibles cañonazos y Hargreaves será el pivote defensivo. Podolski, más rápido que Pizarro, tiene serias posibilidades de acompañar a Makaay arriba, algo que parece lógico teniendo en cuenta que es factible que el Bayern pueda disfrutar de espacios en ataque. En cuanto al Madrid, poco se puede esperar del funcionamiento colectivo de un equipo que hoy juega con un doble pivote y mañana con otro, que hoy apuesta por dos extremos profundos y mañana por dos jugadores de banda que tienden más a irse hacia el centro. Sólo la aparición de algún futbolista determinante -a Raúl, rendimiento actual al margen, se le dan bien este tipo de partidos- puede decantar la eliminatoria de su lado. Entre los dos enfermos, el español parece tener peor cara.

Alineaciones probables:

Real Madrid: Casillas; Miguel Torres, Helguera, Cannavaro, Roberto Carlos; Emerson, Gago; Beckham, Guti, Raúl; van Nistelrooy.

Bayern: Kahn; Salihamidzic, Lucio, van Buyten, Lahm; Sagnol, Hargreaves, van Bommel, Schweinsteiger; Makaay y Podolski.

Celtic-Milan, Glasgow, Celtic Park, 20:45
Dice el tópico que es mejor jugar la vuelta en casa. Parece evidente que, para equipos como el Celtic, es todo lo contrario. Los católicos de Glasgow se metieron en la final de UEFA de 2003 jugando todos los encuentros de ida en su propio estadio. Y en esta eliminatoria de Champions frente al Milan da la sensación de que es precisamente el orden de los partidos el único factor que les da cierta opción. ¿Por qué? En un equipo que baja tanto su rendimiento lejos de casa, jugar la ida en San Siro sería acudir a su santuario prácticamente eliminado. Ahora pueden intentar repetir el guión de sus últimas hazañas europeas -por ejemplo cuando apearon al Barça en 2004-: cobrar ventaja en Escocia y defenderla con uñas y dientes en la vuelta. Su receta: fútbol directo, mucha fuerza en el centro del campo y calidad en las bandas con McGeady y Nakamura. Ah, y Vennegoor, que cayó contra el Milan con el PSV en semifinales de 2005 y aún le duele. Visto el partido de los italianos en Siena, es evidente que pueden sufrir ante cualquier balón colgado al área. Ancelotti tiene problemas en la delantera, ya que no puede contar ni con Ronaldo ni con Inzaghi. Alberto Gilardino llega tocado, pero a poco que se encuentre en condiciones debería ser la referencia junto a Oliveira. Será una preciosa batalla entre dos equipos que proponen ritmos muy distintos.

Alineaciones probables:

Celtic: Boruc; Wilson, O'Dea, McManus, Naylor; Nakamura, Gravesen, Lennon, McGeady; Miller y Vennegoor.

Milan: Kalac; Oddo, Kaladze, Maldini, Jankulovski; Gattuso, Pirlo, Ambrosini; Kaká; Gilardino y Oliveira.

Lille-Manchester United, Lens, Félix Bollaerd, 20:45
Llegó la gran noche para el modesto equipo norteño. Modesto en Europa, porque en Francia ha conseguido establecerse como uno de los más grandes con una admirable regularidad en las últimas temporadas. Pero esta gran fiesta europea los tiene ansiosos, como se deduce de sus recientes malos resultados en el campeonato doméstico: un punto de nueve posibles. Para recibir al líder de la Premier no estará el jugador más desequilibrante en ataque, Abdel Kader Keita -lo que ha alegrado a Patrice Evra, que se ahorra tener que medirse a él-, pero sí podrá jugar el gran Mathieu Bodmer, uno de los hombres del año en la liga francesa. Ludovic Obraniak, fichado en enero procedente del Metz, debutará en la máxima competición continental y puede convertirse en el factor sorpresa, pues está claro que el United poco le ha visto jugar. No será un encuentro fácil para los ingleses, que ya perdieron ante el Lille el año pasado y que no están muy acostumbrados a medirse a equipos que realicen una presión tan intensa como la del conjunto de Claude Puel, siempre bien armado en el doble pivote con Makoun y Cabayé. El marrón de intentar parar a Cristiano Ronaldo le corresponderá a Tafforeau, buen lateral, pero quizá no tanto como para anular al extremo de moda en el fútbol mundial. Larsson intentará dejar huella también en una Champions de la que, en principio, sólo podrá disfrutar en esta eliminatoria. Cruce de favoritismo red devil, pero sin que ello quiera decir que tenga que sentenciar en la ida.

Alineaciones probales:

Lille: Silva; Chalmé, Tavlaridis, Plestan, Tafforeau; Cabayé, Makoun; Débuchy, Bodmer, Obraniak; Odemwingie.

Manchester United: Van der Sar; Neville, Ferdinand, Vidic, Evra; C.Ronaldo, Carrick, Scholes, Giggs; Larsson y Rooney.

PSV Eindhoven-Arsenal, Eindhoven, Phillips Stadion, 20:45
A estas alturas de la pasada temporada, el equipo de Wenger llegaba a Madrid con el papel de víctima y sin ninguna opción según la mayoría de los críticos. Entonces el técnico galo se inventó un sistema 4-1-4-1 que le dio un excelente resultado y que mantuvo hasta la final de París. ¿Lo repetirá de nuevo? Podría hacerlo, pero hay dos factores que invitan a pensar que no será así. El primero: el PSV Eindhoven no es un rival tan temible como Juventus o Madrid, por lo que los gunners no se verían obligados a modificar un sistema que refuerce su zona ancha y busque la recuperación y la salida rápida. En otras palabras: pueden seguir proponiendo el fútbol de toque con el que suelen enamorarnos en la Premier. Segundo factor: el enorme momento de forma de Manu Adebayor convertiría en una osadía dejarle en el banquillo. Lo más lógico, pues, quizá sea que forme pareja con Thierry Henry. La otra gran duda está en el lateral derecho, donde tanto Eboué como Hoyte causan baja. El polivalente Willy Gallas tiene muchos números de ocupar el puesto. El PSV llega al partido aliviado por la buena jornada del domingo, en la que recuperó parte de la ventaja que había dejado escapar catastróficamente las tres semanas anteriores. La probable baja de Farfán representa un enorme contratiempo para Koeman, pues el peruano es su mayor activo goleador. Diego Tardelli ocuparía su puesto con la confianza de haber marcado en el último encuentro de Eredivisie. Los veteranos Simmons y Cocu tienen ante sí un reto muy complicado: intentar frenar a uno de los equipos que imprime mayor velocidad en la circulación de balón en el centro del campo. Ah, Henry lleva cuatro semanas muy por debajo de su nivel habitual, lo que a muchos les hace pensar que se está reservando para la Champions. Si es así, el favoritismo londinense, que ya parece claro visto su buen 2007, se tornará evidente.

Alineaciones probables:

PSV Eindhoven: Gomes; Kromkamp, Álex, Da Costa, Salcido; Méndez, Simons, Cocu, Culina; Tardelli y Koné.

Arsenal: Lehmann; Gallas, Touré, Senderos, Clichy; Hleb, Fabregas, Gilberto, Rosicky; Adebayor y Henry.

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