jueves, agosto 21, 2008

Y Capello puso a Gerrard en la izquierda

Same Old Story. Frank Lampard no se encuentra a sí mismo, Gerrard queda desubicado, los centros de Beckham se convierten en las ocasiones más productivas, el portero muestra una inseguridad que en su club le es ajena y el escaso juego colectivo se va abandonando para dar paso al balón largo al grandullón, que esta vez es Heskey, para hacerlo todo un poco más arcaico. Inglaterra genera sopor, no transmite, se salva de una humillante derrota con el gol más feo del mundo en el tiempo de descuento. No, Capello no acaba de convencer...

Había manifestado el técnico italiano que el de esta noche ante la República Checa era un ensayo general, alejado ya de los experimentos y las probaturas. Que iba a mostrar sus cartas, las que deben convertirse en ganadoras en la fase clasificatoria, ya a la vuelta de la esquina. Parece no tener dudas en la defensa: Brown-Ferdinand-Terry-Ashley Cole. Buena elección, con el lateral derecho como punto débil que desentona al lado de los otros nombres impresionantes, pero no podemos olvidar qué bien cumplió Wesley en el camino del United hacia la gloria de Moscú. Pero pasemos al centro del campo, la cuestión más difícil, el eterno dilema de las piezas repetidas. Gareth Barry, man of the summer en la rumorología de la prensa británica, se gana con merecimiento un puesto de titular como pivote defensivo. A su lado, con más libertad, Frank Lampard. ¿Y Gerrard? ¿Qué hacemos con él? Fabio apostó por un 4-4-2, por lo que había que mover al símbolo del Liverpool a una banda o emplearlo como falso segundo delantero. Beckham sigue siendo intocable en la derecha, Rooney era fijo arribo... y Defoe apareció como acompañante sorpresa. Y Stevie tuvo que ubicarse en el lado izquierdo, con mucha tendencia a irse hacia al centro, pero partiendo prácticamente de la línea de cal. Nada nuevo, ya lo habíamos visto en alguna ocasión, pero sigue apareciendo como una solución asimétrica, antinatural, casi antiestética. Y así empezaba, en un Wembley semivacío, más por las vacaciones que por un desánimo que la hinchada pross no conoce, el Inglaterra-República Checa...

Nada resaltable. Poca sensación de solidez en defensa, con Polak moviéndose con peligro por un inmenso espacio vacío entre la zaga y el centro del campo. En ataque, Rooney cayendo a bandas, Gerrard buscando el disparo lejano, Barry tocando y desmarcándose... Buenas intenciones, pero aún mucho trabajo por hacer, muchas piezas por acoplar. Parece mentira: son los nombres de siempre, pero Inglaterra aún no ha aprendido a jugar de memoria. Capello tiró de viejo truco y casi anunció a los cuatro vientos su declaración de intenciones metiendo a Heskey por Defoe. A los pocos minutos, se daba por finalizado el experimento de Gerrard en la izquierda con la entrada de Joe Cole. Más tarde ingresaría Downing. ¡Cuánta gente para ese maldito extremo! En su casa, Ashley Young, que hace maravillas por esa banda con la camiseta de Aston Villa, debió verlo por la tele con resignación...

Fue un 2-2, porque un barullo monumental acabó en la portería en el minuto 92. Wembley estaba silbando y sólo esa última alegría salvó el abucheo general tras el pitido final. Pero Capello no se salvó de las críticas: Harry Redknapp, quizá aún afectado por no haber sido elegido como seleccionador nacional, pronunció la frase que tanta gente tenía en su cabeza: "Estamos matando a Gerrard". Oh, same old story: Lampard, Gerrard, Gerrard, Lampard... Pasan los entrenadores, pero nadie logra su compenetración. Es la historia interminable.

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jueves, mayo 22, 2008

La final del resbalón

La lluvia, el césped, las botas. A veces, la diferencia entre que una grada se vacíe y la otra se quede una hora más festejando o sea al revés está en estos pequeños detalles. Unos centímetros menos, en sólo una de las tres grandes ocasiones de Chelsea, y el campeón sería distinto. A veces nos olvidamos del estrecho margen entre el que gana y el que pierde. Y nos agarramos al resultado final para sacar grandes conclusiones sobre la categoría de los jugadores. "Éste no ha sido nunca campeón de Europa, no ha sido tan grande", escuchamos a menudo. Lampard no puede ser menos gigantesco porque su compañero haya resbalado. Es el mismo. Y Brown también.

Fue una final sin héroes. La UEFA eligió a Van der Sar jugador más valioso, pero lo único que paró fue el penalti definitivo a Anelka. Hubo mucha neutralización. El partido no pudo sorprender a nadie: muy cerrado, muy parejo, lo previsto. En el fútbol actual, en grandes instancias, es complicado que un equipo pase por encima de otro. Entonces hay que elogiarlo hasta la exageración. Lo de ayer es lo habitual. Fuerte contra fuerte se anulan. Sólo el mucho más fuerte gana bien.

Cristiano Ronaldo volverá a ser criticado porque falló su penalti. Para mi, jugó un buen partido. Un gol para abrir el encuentro, un excelente centro a Tévez con la zurda para sentenciarlo y un gran pase en profundidad a Evra en una ocasión que se quedó larga. Acciones decisivas, definitivas. No olvidemos que, más o menos por un balance similar, pusimos a Arshavin por las nubes la semana pasada. Lo que ocurre es que en Moscú el desarrollo global de la película fue distinto. El United fue superior en la primera parte pero acusó el golpe del tanto de Lampard, bastante afortunado. Luego el Chelsea debió ganar. Pero Terry resbaló. Quizá si Drogba no se hubiera autoexpulsado, el capitán ni habría tirado. El mazazo fue terrible, la presión cambió de lado y Anelka fue el que se equivocó. Y así se escribirá la historia: gloria para el United, aunque conseguida por los pelos.

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jueves, mayo 01, 2008

La final que merecía Mou, la final que merece Lamps

El fútbol es así de caprichoso. En el año en el que hay menor diferencia de potencial entre ambos, en el año en el que el Liverpool posee la mejor plantilla de toda la era Benítez y en el año en el que al Chelsea no lo entrena el técnico con más espíritu ganador del fútbol actual, el equipo de Stamford Bridge ha llegado a la final de la Champions. Una final merecidísima para el club que ha competido con mayor intensidad y en todos los frentes en los últimos cuatro años. Una final que merecía José, por haber ido siempre a por todos los títulos, por no haber despreciado un solo partido, por ser el arquitecto del bloque que dominó el fútbol inglés con mayor solidez y con una aureola de máquina insuperable. Quizá en un acto de justicia poética, los hombres que certificaron el pase de los blues a Moscú fueron sus dos jugadores más fieles, los más mourinhistas del vestuario, Didier Drogba y Frank Lampard. Un guiño al mundo para dejar claro que, por mucho que sus críticos puedan aprovechar ahora el triunfo de Grant para atizarle, el éxito del Chelsea tiene mucho que ver con el estratega de Setúbal. Los londinenses han jugado toda la temporada con el sistema de los mejores tiempos de Mou, con los automatismos generados por sus más de tres años en el cargo, con la columna vertebral que él definió para convertir al equipo en una trituradora hambrienta.

La final que merecía Mou, pero también la final que merecía una generación de futbolistas fantásticos. La final que merecía, sin ninguna duda, Frank Lampard Junior, una leyenda indiscutible -como rezaba una pancarta ayer en el Bridge-, "el mejor profesional que he conocido en mi vida", según dijo el propio entrenador portugués. En el momento más emotivo de toda la edición de la Champions 2007-2008, Frankie, que ya había regalado al partido asistencias fantásticas sólo al alcance de los supercracks, convirtió el penalti decisivo engañando a uno de los mejores especialistas en detenerlos, se besó el brazalete y señaló al cielo. En la grada, su padre, mito del West Ham, aplaudía el coraje de su hijo. A uno, al que le da igual que gane Chelsea o Manchester United, le entran ganas de que la Champions viaje a Londres sólo para recompensar a un futbolista con una trayectoria monumental y al que han querido enterrar demasiado pronto. Lampard fue durante los dos años de dominio blue el mejor jugador de la Premier con una diferencia abismal. Merece ganar el título más elevado, porque su fútbol ha estado en la cima.

Y la final que merecían Cech, Terry, Carvalho, Makelelé, Drogba. ¡Qué partido de Drogba! ¡Qué definiciones en el momento decisivo, aquel en el que a muchos les tiemblan las piernas! Benítez lo picó en la previa y al marfileño las críticas le sirvieron de acicate.

Se generan debates en los comentarios sobre la justicia del resultado, ese término tan abstracto. El Liverpool ganó dos veces sin ser más que el Chelsea, siempre con los pequeños detalles de su lado. Ayer, la intensidad con la que los blues jugaron la prórroga desafió todas las leyes físicas. Se sobrepusieron al gol anulado a Essien y volvieron a ir a por el segundo, y luego a por el tercero. En ese tramo decantaron una eliminatoria equilibrada.

Las lesiones perjudicaron al Liverpool. La de Fabio Aurelio en la ida, la de Skrtel en la vuelta, la de Torres en el tiempo extra. Pudieron ser factores determinantes. Como lo fueron las ausencias de Sagna y Flamini para el Arsenal en los cuartos de final. Entonces se dijo que aquello era producto de la mejor gestión de plantilla de Benítez, que rotaba para evitar contratiempos. Sin embargo, el infortunio puede azotarte en cualquier momento, rotes o no. Sólo ayer, cuando la moneda salió cruz, el Liverpool se dio cuenta de que en la Champions el factor suerte tiene un papel decisivo. No tanto en la liga, donde la longitud del torneo juega a favor de los mejores. Apostar casi toda la temporada a una competición en la que influyen tantos factores incontrolables es un riesgo demasiado elevado. Hasta ahora a Benítez le había salido bien. Esperemos que esta derrota le anime a pelear de verdad por una Premier que, por potencial económico y grandeza de la institución, debería ser un objetivo abordable. La historia del Liverpool lo merece.

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jueves, noviembre 22, 2007

La caída inglesa: el análisis

Como no podía ser de otra forma, Steve McClaren fue destituido esta mañana como seleccionador inglés. En el día después de la tragedia de Wembley, las opiniones sobre los motivos del fracaso de los pross inundan la blogosfera y la prensa especializada. Considero oportunistas -o si se me permite, equivocados- los discursos estructurales: el "hay demasiados extranjeros en la Premier", el "tienen un calendario demasiado cargado", el "los jugadores ingleses no se curten en otras ligas". No digo que estas razones no puedan tener su importancia, pero realmente si hubiera un problema de fondo Inglaterra se habría quedado fuera en muchos más campeonatos en los últimos años. Hasta ahora ha rendido con decencia, en el lugar que se espera de ella: entre las ocho mejores del mundo y del continente en las tres citas más recientes, quedando siempre eliminada en cuartos por un margen muy corto -una vez por un fallo del portero y dos veces por penaltis-. Además, si hubiese sido Italia la que se ha quedado fuera -sólo tenía que entrar esa acción de McFadden-, ¿querríamos replantear también todo su sistema? No creo que haya que ser tan catastrofista: Inglaterra perdió una fase de clasificación en un grupo complicado, en el que era favorita pero en el que también había otros buenos equipos. Es hora de analizar lo particular, el por qué fue peor que Croacia y Rusia, y aparcar lo general. Un 2-3 de una noche no puede hundir toda una estructura.

Aunque la eliminación no se fraguó sólo con la derrota de ayer, los errores que McClaren cometió anoche pueden resumir un poco su desorientación a lo largo de toda la fase. Digamos en su defensa que no estaban sus dos mejores delanteros -Owen y Rooney- ni sus dos mejores defensas -Terry y Ferdinand-. Bajas de enorme trascendencia para cualquier selección del mundo que no pueden minusvalorarse calificándolas de meras excusas. Los jugadores de primer nivel te hacen ganar partidos, y si no los tienes es más fácil perder. Pese a ello, el seleccionador tomó, a mi modo de ver, tres decisiones equivocadas. Veamos:

- la elección del sistema, insistiendo con una pareja Lampard-Gerrard que no ha funcionado nunca. Los dos mejores encuentros de toda la era McClaren llegaron cuando el técnico tomó partido y decidió sentar a uno de los dos. Formó con un 4-4-2 en el que Barry acompañaba a Gerrard y el equipo funcionó bien. Tanto, que el jugador del Aston Villa fue la estrella de ambos encuentros. Él distribuía y cortaba, trabajaba y pensaba, mientras que al llegador del Liverpool se le daba la libertad para aparecer desde segunda línea, sin un clon que le estorbara. El 4-5-1 ante Croacia mató a Barry, porque le obligó a retrasar su posición y a ser menos protagonista, convirtiéndole en un pivote defensivo que nunca ha sido. Pero mató tambien a Stevie, que no se compenetra bien con Lampard. Pero lo peor fue la sustitución del descanso: McClaren debió ser valiente y cargarse a uno de los dos cracks para recuperar la fórmula mágica, pero cambió a Barry. Entonces Inglaterra no tuvo a un solo centrocampista con capacidad para mover el balón, distribuirlo, crear juego: sólo tenía a dos llegadores, dos jugadores a los que les gusta aparecer por sorpresa, no que les den el balón en el centro del campo para empezar la jugada. Todo se limitó entonces a bombear balones para Crouch, un recurso demasiado primario ante un equipo contundente y bien ordenado como el croata.

- la suplencia de Beckham. En partidos decisivos necesitas a jugadores acostumbrados a la presión, que hayan rendido en grandes citas. David es uno de los pocos futbolistas de la historia que ha marcado en tres mundiales distintos. Sacrificarle para dar entrada a un Wright-Phillips que no ha hecho suficientes méritos para ganarse el puesto pareció una decisión demasiado osada, por mucho que McClaren prefiera en la banda a jugadores profundos. Beckham, ya lo hemos comentado muchas veces, te asegura oportunidades de gol, precisión en el centro, alto porcentaje de acierto en las faltas. Cuando entró en la segunda parte fue la inspiración inglesa y su centro en el segundo gol demuestra su enorme categoría. Llegó tarde, porque el resultado era de 0-2, demasiada ventaja para un rival de buen nivel.

- la apuesta por Carson. Creo que el portero de Aston Villa puede convertirse perfectamente en el guardameta titular de Inglaterra para el futuro. No le faltan condiciones para ello. Pero no era el momento de hacerle debutar en un partido de máxima trascendencia. Por muchos fallos que haya cometido Robinson, ha jugado un Mundial y tiene 41 partidos como internacional a sus espaldas. Está acostumbrado a la presión de los encuentros a vida o muerte. Podría haber fallado, sí, pero no por los nervios de debutar con 22 años en una final de la que está pendiente todo un país. Hacer un cambio de portero el último día es de un atrevimiento máximo. Excesivo. Fatal.

Se podrán encontrar muchos otros errores, aunque no podemos olvidar una realidad: Croacia jugó un partido extraordinario. De hecho, un eufórico Slaven Bilic ha manifestado que deberíamos olvidarnos de las cuestiones tácticas, ya que Inglaterra perdió porque su equipo es sencillamente mejor. Aunque suenen a palabras de un hombre crecido, no deberíamos infravalorar a esta selección en la Eurocopa. Tiene bastante más calidad que la Grecia que ganó en 2004.

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jueves, septiembre 20, 2007

Sobre Mourinho, el día de su adiós

Es la historia del año. Capaz de dejar en un segundo plano las exhibiciones de anoche de Messi, Cristiano Ronaldo y Cesc Fàbregas -los hombres de moda-. Capaz de convulsionar el mundo del fútbol, de mandarle una descarga eléctrica que se haga sentir en la totalidad de su estructura. José Mourinho, The Special One, el entrenador más famoso del planeta, dejó de ser el técnico del Chelsea ayer por la noche. Tiene esta noticia la magnitud de una esfinge de piedra que se derrumba de repente, de un trasatlántico que se hunde con todo su glamour a bordo, de un palacio calcinándose bajo el fuego. Tiene un aire de inverosimilitud, como si no fuera posible. Tiene todo aquello que acompaña a las caídas de los mitos.

Lo primero que se pregunta uno cuando lee ese sintagma nominal tan confuso y ambiguo de mutual consent es si a Mourinho le han cesado o se ha ido él. Según relata la BBC, el estratega de Setúbal comunicó su marcha a varios jugadores del primer equipo mandándoles un mensaje al móvil. Los pesos pesados de la cúpula directiva blue, Roman Abrahamovic y Peter Kenyon, fueron llamados para mantener una reunión de urgencia con el entrenador. Parece, pues, que el gabinete de crisis lo propició Mourinho, pero el propietario ruso no puso reparo alguno a su decisión de irse: más bien le alivió. Su relación había sido tensa desde hacía un año: primero, por el caso Shevchenko -que no jugaba todo lo que Roman quería-; después, por la falta de fichajes en el pasado mercado de invierno -algo que indignó a Mou-; finalmente, por el nombramiento del israelí Avram Grant, amigo personal del ruso, como Director de Fútbol -eso tampoco gustó al entrenador, que quería tener control absoluto sobre la plantilla-.

Pero si lees The Sun, la historia es distinta. La reunión entre directivos habría empezado antes, sin Mourinho, y en ella Abrahamovic habría decidido su destitución. Alarmado por el mal juego de su equipo y sus humillantes últimos resultados, el propietario ruso perdió la paciencia al saber que el técnico había mantenido tras el partido ante el Rosenborg una discusión con John Terry, uno de sus mayores aliados en el vestuario a lo largo de su reinado. Ese incidente, que se desencadenó cuando el central se enteró de que el entrenador había preguntado al equipo médico si le sucedía algo a su capitán porque sus actuaciones habían empeorado, se interpretó desde la directiva como una señal inequívoca de que Mourinho estaba perdiendo el control del vestuario. The Sun afirma que a las 21.30 -hora inglesa- José llamó a Frank Lampard, su jugador de mayor confianza, para despedirse y comunicarle que dejaba de ser su entrenador. A la 1.45, el Chelsea confirmaba la noticia con una escueta nota oficial en su página web.

Sea una la historia o sea otra, la falta de confianza de la directiva en su entrenador ha propiciado la marcha del que, de largo, pasará a la historia como el mejor técnico del Chelsea de todos los tiempos. Sus dos títulos de Premier, uno de FA Cup, dos de Carling Cup y uno de Community Shield constituyen un legado impresionante. Mourinho construyó un equipo que dominó el fútbol inglés de forma tiránica durante dos años. La ausencia de un título europeo es calificada por sus detractores como un fracaso, pero un análisis profundo de sus tres eliminaciones rebaja considerablemente esa perspectiva tan negativa. Como Mourinho dijo alguna vez -y lo dice alguien que ganó una Copa de Europa-, las ligas las ganan los mejores, mientras que la Champions los que, además, tienen un poco más de suerte. Su Chelsea se quedó dos veces en semifinales ante el Liverpool en eliminatorias que se resolvieron por detalles pequeñísimos: un gol de Luis García que nadie sabe si entró, una tanda de penaltis en la que Reina hizo la diferencia. Probablemente en ambas mereció pasar su equipo, pero el fútbol fue cruel con él y los críticos se olvidaron de esa distancia tan corta que separó el éxito del fracaso.

Ahora empieza otra era, para el Chelsea y para Mourinho. Para la institución se inicia una época de dudas y desconcierto. Para el entrenador, una con garantía de proyecto serio, competitivo y ganador vaya donde vaya. Los blues han nombrado técnico del primer equipo a Avram Grant, un israelí con muchos éxitos en su país pero de escasa trayectoria internacional. Y lo peor de todo: es amigo de Abrahamovic y enemigo de Mourinho, por lo que será mal recibido en el vestuario por el amplio sector que estaba con el portugués. Mientras se especula con otros nombres -Deschamps, Capello, Lippi, Juande-, el Chelsea más caótico de los últimos tiempos visita el domingo Old Trafford. José lo verá ya por televisión, esperando iniciar una nueva aventura. Ofertas no le faltarán.

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viernes, abril 20, 2007

Shearer: "No volveremos a ver a un equipo como el Blackburn ganando la Premier"


Esta tarde hemos emitido en el programa de fútbol internacional de Radio Marca la entrevista que le hicimos la semana pasada a Alan Shearer. Para el que no haya podido escucharla o para el que quiera revisarla, aquí os cuelgo la transcripción de la conversación mantenida con esta leyenda del fútbol inglés.

Retirado del fútbol, te vemos ahora como comentarista en Match of the day, pero, ¿qué más hace Alan Shearer ahora mismo?

Mi plan era retirarme y tomarme las cosas con calma, pero en realidad estoy viajando por todo el mundo y trabajando más duro este año que en los anteriores, entre lo de la televisión y Umbro. Pero lo estoy disfrutando.

En las últimas temporadas en Newcastle se decía que querías retirarte para dedicarte a entrenar. ¿Sigues teniendo estos planes?

Estoy sacándome el carné de entrenador, y sí, me gustaría serlo en el futuro, pero cuándo llegará es algo que no soy capaz de decir ahora mismo, porque realmente no lo sé. Pero en estos momentos estoy disfrutando con mi vida.

Hoy en España mucha gente dice que la Premier es la mejor liga del mundo por sus tres semifinalistas en la Champions. ¿Estás de acuerdo?

Probablemente sí. Creo que durante unos años Inglaterra estaba a nivel técnico por detrás de España e Italia, pero creo que como paquete completo, la Premier League –por los estadios, los fans, el entretenimiento...- es probablemente la mejor liga del mundo, y quizá se ha demostrado ahora con estos tres muy buenos equipos llegando a semifinales.

Manchester United y Chelsea parece que pueden jugarse tres títulos entre ellos. ¿Por quién apuestas? ¿Cuál de los dos te parece más fuerte?

Yo en la Champions dije hace ya dos meses que el Liverpool tenía una gran oportunidad para volver a salir campeón, porque su sistema se ajusta perfectamente al fútbol europeo. Pero no te puedo decir quién la va a ganar, creo que los tres ingleses tienen una fantástica oportunidad para hacerlo, no tengo preferencias. El Chelsea ha tenido una temporada muy difícil debido a las lesiones, ya que no ha podido contar ni con Cech ni con Terry durante dos o tres meses. Es realmente increíble que aún esté luchando por ganar las cuatro competiciones. El United también opta al triplete, lo que demuestra que también está haciendo una gran temporada. Pero ahora es cuando se decide todo: sólo puedo desearles suerte a todos.

Tú ganaste una liga con Blackburn Rovers. ¿Podremos ver de nuevo en los próximos veinte años a un equipo tan pequeño proclamándose campeón?

No. Creo que lo que sucedió fue probablemente único. Que un equipo tan pequeño le peleara la liga a Manchester United, Liverpool y Arsenal y consiguiera derrotarlos fue un logro fantástico, y me sorprendería muchísimo que volviera a suceder.

¿Fue el mayor logro de tu carrera ganar esa liga con Blackburn?

Creo que lo mejor que me sucedió en mi carrera fue que me dieran la capitanía de la selección nacional. Para cualquier jugador liderar a su país es el máximo reconocimiento que puede haber. Pero sí, ese fue un gran momento también.

Hablando de la selección, decidiste retirarte muy pronto. ¿Crees que fue una decisión acertada?

Sí, porque probablemente sólo podía seguir jugando al nivel que yo quería con uno de los dos, el Newcastle o la selección, y por lo tanto tenía que sacrificar uno. Y claro, ese no podía ser mi club. Por lo tanto creo que fue la elección correcta. De hecho ahora sé que fue la decisión correcta, porque me dio siete años más jugando al máximo nivel y marcando goles regularmente.

Desde las semifinales del 96 Inglaterra no llega tan lejos. ¿Qué problema hay con la selección inglesa?

El problema es que los grandes jugadores que tenemos se compenetren y puedan jugar bien juntos en el mismo equipo. Y por ahora nadie lo ha conseguido. Yo creo que Rooney, Gerrard, Lampard, Owen, Terry, Ferdinand... estarían jugando en la mayoría de selecciones. Ahora la tarea para Inglaterra es hacerlos trabajar juntos como equipo.

¿Lampard y Gerrard pueden jugar juntos en el mismo equipo?

No han sido capaces de ello hasta el momento. Ambos son jugadores de primer nivel, y los jugadores de primer nivel deberían ser capaces de jugar juntos. Aún creo que si se les da tiempo serán capaces de hacerlo. Pero tienen que demostrarlo, porque hasta ahora no lo han hecho.

Alan Shearer era el gran goleador de la selección inglesa. ¿Quién es el Alan Shearer de ahora?

Creo que la tarea de marcar goles fue entregada a Michael Owen, pero ha tenido muchos problemas de lesiones en los últimos doce meses. De hecho hasta ayer no pudo jugar su primer partido de reservas. Esperemos que pueda volver al equipo nacional y pueda marcar los goles que el equipo necesita.

¿Te costó mucho convencer a Owen para que jugara en Newcastle?

No. Yo creo que obviamente tenía muchos otros equipos detrás suyo, algunos muy grandes. Pero nosotros le vendimos el club muy bien. Tenemos cincuenta mil, a veces sesenta mil espectadores llenando el estadio todas las semanas, y esa fue la parte del club que le vendimos a él. Desafortunadamente ha tenido muchos problemas de lesiones desde que llegó, pero cruzamos los dedos para que a partir de la próxima temporada pueda tener una carrera larga en el club y empiece a marcar goles para intentar ganar algún título.

¿No ganar un título con Newcastle fue lo que más echaste de menos en tu carrera?

¡No! Obviamente todos los que jugamos a este deporte queremos ganar títulos, pero cuando tú lo das todo y luego no ganas nada nadie puede quejarse. Yo di lo máximo, y estuve tan cerca y tan lejos con Newcastle, pero al final no debía ser así. Ninguna queja, ninguna excusa. Lo intentamos con mucho esfuerzo.

Hemos escuchado mucho la historia de que eras hincha de Newcastle cuando eras pequeño, de que hiciste una prueba y de que te rechazaron. ¿Nos la puedes contar resumidamente?

De hecho no fui rechazado de pequeño, sino que me dieron la oportunidad de firmar con ellos cuando tenía catorce años. Pero yo pensé que para mi educación y para mi sería mejor ir a otro sitio, dejar mi familia y mis amigos y aprender el oficio en un equipo más pequeño. Pero la tentación fue demasiado grande como para rechazarlos otra vez en 1996. Y entonces fue cuando volví, porque para mi siempre fue un sueño jugar para el equipo al que animé desde niño.

¿Qué le pasa al Newcastle? Mucho dinero invertido, grandes jugadores, pero objetivos incumplidos...

Sí, está siendo un problema. En los últimos años está gastando tanto dinero como el que más, a parte de Chelsea y Manchester United. El presidente siempre le ha dado al entrenador mucho dinero para fichar a jugadores de gran nombre, pero por alguna razón no ha ganado nada. Es una lástima para los hinchas, que llenan el estadio cada semana, ya que creo que un gran apoyo merece éxitos, y hasta ahora no los han tenido.

Hay muchos jugadores españoles en la actual Premier. ¿Qué crees que están aportando? ¿Qué futuro le auguras a Cesc Fàbregas, en el que hay dipositadas muchas esperanzas?

Creo que Fàbregas tiene un futuro fantástico por delante. Para él, haber conseguido lo que ha conseguido siendo tan joven demuestra que es un gran talento. Además siendo un jugador pequeño, estar compitiendo todas las semanas como lo está haciendo en el Arsenal es muy grande para él. Está aprendiendo el juego, lo está haciendo muy bien y creo que será una gran estrella en el futuro.

¿Crees que la política del Arsenal es correcta? Mucha juventud, mucho talento pero ningún título en dos años. ¿Deben seguir con ella?

Sí, son un equipo muy excitante. Han tenido una temporada pobre, porque no han ganado nada, pero el futuro es muy brillante para el Arsenal, porque tienen muy buenos jóvenes entrando en el equipo. En uno o dos años serán excelentes.

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