Y Capello puso a Gerrard en la izquierda
Había manifestado el técnico italiano que el de esta noche ante la República Checa era un ensayo general, alejado ya de los experimentos y las probaturas. Que iba a mostrar sus cartas, las que deben convertirse en ganadoras en la fase clasificatoria, ya a la vuelta de la esquina. Parece no tener dudas en la defensa: Brown-Ferdinand-Terry-Ashley Cole. Buena elección, con el lateral derecho como punto débil que desentona al lado de los otros nombres impresionantes, pero no podemos olvidar qué bien cumplió Wesley en el camino del United hacia la gloria de Moscú. Pero pasemos al centro del campo, la cuestión más difícil, el eterno dilema de las piezas repetidas. Gareth Barry, man of the summer en la rumorología de la prensa británica, se gana con merecimiento un puesto de titular como pivote defensivo. A su lado, con más libertad, Frank Lampard. ¿Y Gerrard? ¿Qué hacemos con él? Fabio apostó por un 4-4-2, por lo que había que mover al símbolo del Liverpool a una banda o emplearlo como falso segundo delantero. Beckham sigue siendo intocable en la derecha, Rooney era fijo arribo... y Defoe apareció como acompañante sorpresa. Y Stevie tuvo que ubicarse en el lado izquierdo, con mucha tendencia a irse hacia al centro, pero partiendo prácticamente de la línea de cal. Nada nuevo, ya lo habíamos visto en alguna ocasión, pero sigue apareciendo como una solución asimétrica, antinatural, casi antiestética. Y así empezaba, en un Wembley semivacío, más por las vacaciones que por un desánimo que la hinchada pross no conoce, el Inglaterra-República Checa...
Nada resaltable. Poca sensación de solidez en defensa, con Polak moviéndose con peligro por un inmenso espacio vacío entre la zaga y el centro del campo. En ataque, Rooney cayendo a bandas, Gerrard buscando el disparo lejano, Barry tocando y desmarcándose... Buenas intenciones, pero aún mucho trabajo por hacer, muchas piezas por acoplar. Parece mentira: son los nombres de siempre, pero Inglaterra aún no ha aprendido a jugar de memoria. Capello tiró de viejo truco y casi anunció a los cuatro vientos su declaración de intenciones metiendo a Heskey por Defoe. A los pocos minutos, se daba por finalizado el experimento de Gerrard en la izquierda con la entrada de Joe Cole. Más tarde ingresaría Downing. ¡Cuánta gente para ese maldito extremo! En su casa, Ashley Young, que hace maravillas por esa banda con la camiseta de Aston Villa, debió verlo por la tele con resignación...
Fue un 2-2, porque un barullo monumental acabó en la portería en el minuto 92. Wembley estaba silbando y sólo esa última alegría salvó el abucheo general tras el pitido final. Pero Capello no se salvó de las críticas: Harry Redknapp, quizá aún afectado por no haber sido elegido como seleccionador nacional, pronunció la frase que tanta gente tenía en su cabeza: "Estamos matando a Gerrard". Oh, same old story: Lampard, Gerrard, Gerrard, Lampard... Pasan los entrenadores, pero nadie logra su compenetración. Es la historia interminable.
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