miércoles, noviembre 07, 2007

Quiero ver la liga noruega

Se dirá que el Valencia está horrible y que se encuentra sumido en una crisis profunda. Pues sí, es cierto. Pero también lo es que el Rosenborg jugó un partido fantástico en Mestalla. Bien ordenado atrás y con una salida al contragolpe prodigiosa. Si el 0-1 fue de manual, con una conducción perfecta de Skjelbred aguantando el balón hasta encontrar la opción de pase ideal y luego una maniobra maravillosa de Iversen, lo que vino después no fue peor. Los de Trondheim se animaron y dieron una lección de cómo salir con velocidad y con criterio. De cómo aprovechar los espacios. De cómo jugar con movilidad. Al final pudieron hasta golear, y si se elogió con justicia al Madrid por su exhibición de hace siete días en el mismo escenario, también hay que hacer lo propio con un equipo nórdico que posee muchos menos recursos. Lo hizo con otro estilo, es verdad, pero convenció y por momentos ofreció detalles estéticos. Uno se pregunta cómo es posible que hayan finalizado la liga noruega en quinta posición. Por plantilla, desde luego, deberían haberla ganado. Quizá les cueste más cuando tienen que llevar la iniciativa, no lo sé, pero desde luego entran ganas de ver el campeonato de su país. Y es que la pregunta que a uno le viene a la cabeza después de visionar el partido es la siguiente: si el quinto juega así, ¿cómo deben ser los cuatro primeros? La lógica diría que mejores, pero este juego carece de ella.

El otro resultado que llamó poderosamente la atención fue el de Anfield. Exhibición de Benayoun -que se reivindica casi cada vez que juega- y de Voronin, que está rayando a un gran nivel dejándonos mal a los que en su momento no comprendimos su fichaje. Y sobre todo, golpe de autoridad del equipo de Benítez. Será ante el Besiktas, pero no es nada fácil ganar 8-0 cuando llegas a un partido absolutamente presionado y al borde de la eliminación. El hincha red se habrá ido a casa con enorme satisfacción, pero lamentablemente para él a su equipo no le dan más puntos por marcar más goles. La clasificación sigue siendo complicada, aunque el Liverpool depende de sí mismo. Pero recibir al Oporto y viajar a Marsella no se presume sencillo.

Hablando de los portugueses, el marroquí Sektioui marcó el golazo de la noche. El fútbol tiene estas cosas: encumbra a grandes estrellas, pero sus plebeyos también son capaces de saborear la gloria. Un delantero de 30 años en cuyo currículum de ex equipos figuran el Mas Fès, el Marítimo, el Auxerre, el Neuchatel, el Willem II, el AZ y el RKC Waalwijk -siendo suplente en casi todos ellos-, es capaz de acaparar los titulares en una jornada de la máxima competición continental. Mensaje contundente para todos aquellos que desprecian lo que no tiene nombre.

Y mérito tiene lo de Olympiacos, que resistió ante el Madrid terminando el partido con tres jugadores que entre ellos no sumaban antes del choque ni veinte minutos disputados en toda la temporada: Pantos, Archubi y Mendrinos. Un 10 para los futbolistas que resistieron y un 0 para la secretaría técnica helena: por muchas lesiones que tuvieran, no se puede armar una plantilla tan corta. Hoy se lesionaron dos defensas y el único zaguero nato que estaba en el banquillo era Papadopoulos, un chaval de quince años. Lemonis -lógico- no se atrevió a sacarlo, y tuvo que hacer mil inventos para recomponer sus líneas.

Por cierto, el disparo al poste de Van Nistelrooy genera un debate interesante. El holandés -cuya categoría no discutiré, pues sus números hablan por sí solos- definió con una vaselina exquisita, pero también puede verse como un uno contra uno ante el portero desperdiciado. Si entra, está claro, todos diríamos que fue un golazo. Sin embargo, al fallarlo, se le podría recriminar que no eligiera un golpeo de balón más seguro. Se puede ver de muchas formas, pero yo, si fuera del Madrid, me habría mosqueado por la frivolidad. Porque el partido acabó 0-0.

Termino con Pirlo. Inzaghi marcó un gol de récord, Kaká estuvo inmenso al final -cuando ya había espacios, dirán sus críticos-, pero Andrea fue el que abrió el camino con una recuperación fantástica y una asistencia aún más maravillosa. Futbolista completo, brújula perfecta, pieza fundamental del campeón de Europa a la que a veces no se valora suficientemente. Algunos piden para él el Balón de Oro. No sé si se lo daría o no, pero que suene para el galardón me parece tremendamente justo.

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lunes, mayo 21, 2007

Oporto por lógica, Stuttgart por sorpresa

Alemania y Portugal conocieron a sus campeones de liga este fin de semana, pero la semejanza del suceso sólo reside en el aspecto temporal. Porque mientras los lusos presenciaron la coronación del que partía como gran candidato cuando se inició la competición, los germanos no podían ni imaginarse que la ensaladera se levantaría en Stuttgart. Bayern y Bremen parecían los favoritos obvios el pasado mes de agosto, e incluso Schalke, Dortmund y Hamburgo estaban en las quinielas por encima del inesperado campeón. No me lo estoy inventando para exagerar la sorpresa. Saco del cajón la revista Kicker -probablemente la más prestigiosa a nivel futbolístico que se edita en Alemania- y leo en su número especial previo a la temporada el análisis de tres expertos consultados -Thomas Helmer, Ralf Rangnick y Toni Schumacher- que elaboraron un ránquing de candidatos al título: ¡el Stuttgart aparecía en el décimo puesto! No sólo le superaban los cinco equipos ya mencionados, sino que también daban más opciones a Nürnberg, Leverkusen, Hertha ¡y Mainz! -que ha descendido-. Conclusiones: hacer pronósticos en fútbol es muy complicado y que incluso en un torneo que premia la regularidad se den sorpresas como ésta es una excelente noticia, ya que permite a los hinchas de los clubes más pequeños seguir soñando con alcanzar la gloria algún día.

¿Quiénes han sido los jugadores clave en el título del Stuttgart? Ha sido más un triunfo colectivo que un conjunto de individualidades decisivas, pero se puede señalar a algunos futbolistas que han destacado por encima del resto: el portero Hildebrand, el lateral izquierdo ofensivo Ludovic Magnin, el bombardero zurdo Thomas Hiztlsperger, el joven extremo Roberto Hilbert y los delanteros Cacau y Mario Gómez. Fue bonito que el gol del título lo consiguiera Sami Khedira, un centrocampista de origen tunecino nacido en Stuttgart hace 20 años y formado en las categorías inferiores del club. Aunque el gran héroe quizá sea Armin Veh, un modesto técnico con poco más de dos años de experiencia en la máxima categoría y que le ha dado al club de la capital de Baden-Württemberg su primera liga en quince años. El logro puede ser aún más grande si el próximo sábado el Stuttgart gana la final de Copa ante el Nürnberg en Berlín, en lo que podría ser el primer doblete de su historia.

Lo del Oporto no tiene nada que ver: aunque ayer pasó minutos de zozobra cuando el Desportivo Aves logró empatar en Dragao, su título es absolutamente lógico teniendo en cuenta la plantilla de la que dispone, la mejor de la Superliga portuguesa. Con un potencial económico importante, el doble campeón de Europa ha sabido fichar con acierto en las últimas temporadas -Anderson, Quaresma, Lucho González, Lisandro López, Pepe, Raúl Meirelles- y ha configurado un equipo capaz de pelear con los gigantes del continente -estuvo muy cerca de eliminar al Chelsea en octavos de la Champions-. Ahora deberá afrontar el problema de tantos otros veranos: intentar retener a sus estrellas, perseguidas por gigantes de ligas más potentes, o reemplazarlas con acierto en caso de desbandada. El que parece que por ahora seguirá contando con sus perlas es el meritorio subcampeón, un Sporting que sigue un modelo basado en la cantera y que cuenta en sus filas con joyas como Nani, Joao Moutinho, Yannick Djaló o Miguel Veloso. Se quedaron a las puertas del éxito, pero tienen un futuro bárbaro por delante. Lo que es evidente es que el fútbol luso cuenta con una salud excelente y que su liga posee un evidente atractivo para los cazatalentos.

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lunes, mayo 14, 2007

Un fin de semana de fútbol-tensión

Cuando la temporada se acerca a su conclusión, los partidos dejan de ser importantes para convertirse en mucho más que eso, en algo parecido al fenómeno central que mueve el mundo. Mientras la bola que marca la diferencia entre el éxito y el fracaso está girando en la ruleta del campo de fútbol de tu equipo, parece imposible que exista algo más allá de las paredes del estadio. No te entra en la cabeza que alguien pueda estar pendiente de otras cosas mientras tu asistes al juicio definitivo que resolverá la gran duda existencial del año: saber si eres un ganador o un perdedor. Este fin de semana hemos asistido a varios episodios de este fenómeno llamado fútbol-tensión. Reflexionemos brevemente sobre algunos de ellos.

Stuttgart: Hildebrand o la mejor parada en tres lustros
En Dortmund se estaba cumpliendo el guión previsto: el Borussia le ganaba al Schalke fastidiando su título soñado. Para depender de sí mismo en la última jornada, el Stuttgart debía amarrar esa preciosa victoria que estaba consiguiendo en Bochum, un campo tremendamente complicado en el tramo final de campeonato. Cacau ya había hecho méritos para convertirse en el hombre del partido -una asistencia y el gol del liderato-, pero era una cuestión de justicia que los titulares fueran para un hombre que lleva en el club toda la vida. Timo Hildebrand, el único superviviente de aquel equipo que en su momento llegó a maravillar Europa, le sacó un remate a bocajarro a Dabrowski a escasos minutos del final en una parada que vale más de media Bundesliga. Lo celebró como si hubiese marcado un gol. No era para menos. Ganando en casa al Cottbus, el Stuttgart será campeón por primera vez desde 1992. Lo que no logró con Kuranyi, Hleb, Lahm y Hinkel puede conseguirlo ahora con Cacau, Gómez, Hilbert, Magnin, Hitzlsperger y compañía. Y siempre con Timo, claro.

El Sochaux lo confirma: el Marsella está gafado
Imaginemos al Barça o al Madrid sin ganar un título durante catorce años. Parece imposible, pero en Francia el equipo más grande del país está viviendo este calvario. La última vez que en Marsella se echaron a la calle para celebrar que su amado Olympique era campeón corría el año 1993 y acababan de conquistar Europa con esa victoria en Munich ante el Milan en la final de la Champions. Desde entonces, nada de nada. Ni ligas, ni copas -y eso que en Francia se juegan dos-. El sábado podía terminar este negro periodo, pero parece que el destino aún esté castigando al club con más afición del fútbol galo por sus pecados pasados. Ni adelantándose por dos veces en el marcador, una de ellas en la prórroga, pudo el OM llevarse la Coupe de France. Anthony Le Tallec apareció desde el banquillo para empatar por segunda vez el partido y llevarlo a una tanda de penaltis taquicárdica en la que el héroe fue Teddy Richert, guardameta del Sochaux. Y mientras Marsella lloraba por una derrota dolorosísima, los dos pueblos a los que representa el equipo de la Peugeot celebraban un trofeo que llevaban setenta años sin ganar. En el campo, las lágrimas más sinceras eran las de Nasri, que fue el mejor del partido y le quitó todo el protagonismo a un apagado Ribéry. Samir recibirá pronto ofertas de grandes clubes europeos, aunque quizá lo más bonito sería que se quedara en el club de sus amores y lo ayudara a romper este gafe terrible.

Sheffield United: descendió el más inesperado
Las apuestas lo tenían claro: de los tres equipos que se jugaban la última plaza de descenso en la Premier, el que tenía más opciones de salvarse era el Sheffield United. Jugaba en casa ante un Wigan en caída libre y sólo bajaba si perdía y el West Ham puntuaba en Old Trafford. Pues todo ello sucedió. Y lo más irónico fue que el gol que determinó este destino cruel lo firmó un jugador que empezó la temporada en Sheffield y que la ha terminado en Wigan: David Unsworth. Y lo celebró, claro. ¿Cómo no iba a hacerlo? El partido era más dramático que una final, con un ambientazo en el que la tensión se podía respirar en el aire, con los goles gritados con toda la pasión del mundo, con dos aficiones en un mismo estadio sabiendo que al final del partido una se iba a segunda. Paul Jewell -que, por cierto, acaba de dimitir- se está especializando en este tipo de milagros: ya en 2000 salvó al Bradford en otra última jornada de infarto. Aunque el gran nombre propio del final de liga en la parte baja de la tabla es Carlos Tévez, cuyo estado de forma ha sido decisivo para que el West Ham permanezca en la Premier, añadiendo más controversia a esa discutidísima decisión de la liga de no restarles puntos a los hammers.

Nunca se celebró tanto un empate en Paços Ferreira
Para el que no siga la liga portuguesa, que el Oporto sume un punto en Paços Ferreira puede sonar a tropiezo. Sin embargo, la estadística lo dice bien claro: esta temporada, sólo el Belenenses ha sido capaz de ganar en ese campo, uno de los más duros de toda la Superliga. Y como el Sporting lo sabía, había puesto todas sus esperanzas de ser campeón en un tropiezo de los dragones en ese pueblo del interior de Portugal. Los leones hicieron su trabajo: ganaron en Coimbra y durante muchos minutos se vieron líderes a falta de una jornada, ya que el Paços estaba ganando 1-0. Pero el campeón luso se volcó en busca de un empate que le permitiera llegar al último partido dependiendo de sí mismo. Y lo consiguió, de rebote, en un córner que tuvo que rematar dos veces, en una jugada tremendamente fea, pero el valor de ese tanto de Adriano es inmenso. La afición que se había desplazado a un campo tan inhóspito lo celebró como medio título de liga. Y es que ahora bastará con ganarle a un Aves que se estará jugando el descenso la semana que viene en Dragao para que el Oporto vuelva a ganar la liga. Será otro episodio de fútbol-tensión.

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lunes, marzo 19, 2007

De sorpresas agradables

Salvo para los hinchas del Oporto y del PSV Eindhoven, el desenlace de los dos grandes partidos del fin de semana en Portugal y en Holanda ha sido enormemente satisfactorio, ya que ha permitido reabrir dos campeonatos que parecían cerrados. Los dos líderes estaban convencidos de que, jugando en casa ante un rival con escasas opciones de ser campeón, iban a descartarlo definitivamente. Fue todo lo contrario: Sporting y Ajax vuelven a soñar con el título tras exhibirse en la plaza más complicada de la temporada.

El sábado había empezado con una premonición: Cristiano Ronaldo se había dada otro festín en Old Trafford mostrándose como el jugador más determinante de estos días que vivimos. Buena señal para la afición leonina que un producto de su Academia de Alchochete abriera el día maravillando al mundo. Por la noche replicaron los nuevos productos de la fábrica más prolífica de los últimos tiempos en el fútbol portugués; aquellos que, para mayor satisfacción, siguen vistiendo la camiseta verde y blanca del equipo más amado en los cafés céntricos de Lisboa. Nani, Yannick Djaló, Miguel Veloso y Joao Moutinho comandaron un triunfo merecidísimo que certificó un chileno, Rodrigo Tello, pero que tuvo el sello inconfundible de la cantera sportinguista. Sueñan los jóvenes prodigiosos con una Superliga que tendría un mérito enorme y que se les ha puesto a seis puntos, aunque la mayor amenaza para los dragones sigue siendo un Benfica que hoy puede pasar a depender de sí mismo si vence en Amadora.

Aunque más contundente fue el golpe que dio el Ajax en Eindhoven. Necesitó la mejor actuación de sus hombres determinantes para llevarse un triunfo finalmente muy abultado pero que no estuvo claro durante largos periodos del partido. Huntelaar -cinco goles en los dos últimos encuentros, recuperando su mejor forma- adelantó al equipo de Ten Cate con un cabezazo prodigioso, pero fue Stekelenburg el que conservó la ventaja con tres paradas de enorme mérito. Sneijder aumentó el colchón con un golazo de aquellos a los que ya nos tiene acostumbrados y Tom De Mul salió desde el banquillo para dinamitar el choque a la contra cuando el PSV pretendía remontarlo tras el tanto de Kluivert. Cinco puntos separan ahora al equipo de la Philips del gigante de Amsterdam, con el líder aún vivo en Europa y pudiendo acusar esa bendita distracción. Algo así le sucedió al AZ, que tras su gran triunfo ante el Newcastle del jueves fue incapaz de ganar en Almelo al Heracles. Jornada redonda pues para el Ajax en Holanda.

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miércoles, marzo 07, 2007

Benítez, ese estratega

Por tercera vez consecutiva, el campeón ha caído en octavos. Cuenta el marcador que lo ha echado la regla del valor doble de los goles en campo contrario, pero seríamos injustos con el Liverpool si dijéramos que el equipo de Benítez pasó por los pelos. El Barça sacó anoche en Anfield mejor resultado del que mereció, sobretodo en una primera parte en la que fue totalmente superado por un equipo más fuerte, más rápido, más impetuoso. Sissoko, probablemente el mejor jugador de la eliminatoria, se comió con la colaboración de Xabi Alonso el centro del campo de pequeños talentosos que planteó un Rijkaard que quizá desequilibró en exceso a su equipo. Partida táctica ganada por Rafa, ese entrenador al que le hemos criticado su irresistible tendencia a unas rotaciones que tantos puntos pueden haberle costado en la Premier, pero que ha vuelto a reivindicarse como uno de los mayores estrategas del planeta cuando se trata de plantear eliminatorias concretas ante rivales muy duros. Más allá de Carragher, más allá de Momo, más allá de Riise -fantásticos todos-, Benítez se erigió anoche en el gran triunfador del cruce estelar de los octavos de final de la Champions 2006-2007. Su magnífica telaraña cerró todos los espacios posibles y anuló el talento individual de los magos rivales, incapaces de aparecer. Además, el mayor peligro lo llevó el equipo red entrando por una banda izquierda -la derecha del Barça- que se ha revelado como el gran agujero de un 3-4-3 que quizá ya no veamos más. Anulado el factor sorpresa de Zaragoza, el nuevo sistema dio la sensación de estar aún muy verde, como sucede con todos los experimentos que se encuentran en fase inicial.

En Valencia apuntábamos ayer que la igualdad sólo la podían romper los jugadores desequilibrantes y ninguno de ellos tuvo el impacto suficiente como para destripar el guión de anulación total. Tiene mucho mérito dejar sin marcar a un equipo que veía puerta en todos sus compromisos desde el 22 de octubre -si no contamos, y no deberíamos, un partido de vuelta de Coppa con la eliminatoria ya resuelta-. El día en el que el gol era más necesario los nerazzurri echaron de menos a su delantero más temible y contundente, el más directo, el más matador. Sin la pólvora de Adriano, Ibrahimovic y Crespo -luego Cruz- fracasaron en su intento de romper una defensa que ya ha presentado su candidatura a ser una de las mejores del continente. Y evidentemente, habiendo eliminado al Inter, ningún rival puede asustar ya a un equipo que demostró en liga ante el Barça que sabe jugarle muy bien a los gigantes europeos.

En Gerland se confirmó que el empate a cero es un muy buen resultado para un equipo de nivel medio-alto que tiene que afrontar la vuelta fuera de su estadio ante un rival que no es infinitamente superior. Liberado de toda presión, sabiendo que un gol hundiría por completo a un Lyon que ya ha chocado demasiadas veces contra su inexperiencia en Champions, la Roma se dedicó a esperar y a salir rápido con sus fabulosos trequartistas. Primero golpeó Totti y luego Mancini en la acción más bella de la noche europea y la eliminatoria estaba ya sentenciada al descanso. Ojo con este equipo de Spalleti, al que nadie espera en la final y que podrá adoptar el papel de contragolpeador, guión idóneo para un equipo que funciona muy bien con espacios. Como el Arsenal el año pasado. Tiene un no sé qué que recuerda a ese caso.

En el Bridge el Chelsea sufrió más de lo esperado ante un muy buen Oporto, pero mostró toda su fortaleza para remontar la eliminatoria en una segunda parte que fue completamente suya. Aunque el 1-1 llegó en un error gravísimo de Helton -¡ay, los porteros excéntricos!-, el equipo de Mourinho hizo méritos para voltear el marcador y que llegara el 2-1 era una cuestión de tiempo. En una acción muy bien construida entre Drogba y Shevchenko, cuyos cabezazos con intención descolocaron a la defensa portuguesa, Ballack firmó el gol de una victoria que convierte ya a los londinenses en los grandes favoritos para ganar esta Champions.

Y esta noche tendremos más. Haría bien el Madrid en no echarse muy atrás ante el Bayern, un equipo que cuenta con varios jugadores capaces de marcar con disparos desde la frontal. De la actitud que adopte el equipo de Capello depende en buena medida su suerte en la eliminatoria. En el Emirates, el Arsenal debe remontar un marcador peligrosísimo ante un PSV que no le va a dar espacios y que planteará la amenaza de Farfán y Koné para rematar el cruce a la contra. Henry volverá a un once local en el que Eboué y Rosicky serán las grandes ausencias. En San Siro, el Milan no debe tener grandes problemas para apear a un Celtic que ha recibido tres goles en todas sus salidas en la presente Champions. Y en Old Trafford, el United debe cumplir el trámite ante un Lille que busca venganza tras sentirse estafado en la ida.

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martes, marzo 06, 2007

El partido de las cartas escondidas

Ni una sola concesión al rival. El Liverpool-Barça de esta noche se ha empezado a jugar durante los días previos, con el hermetismo máximo de los técnicos a la hora de dar pistas sobre la formación y los hombres que utilizarán. El duelo entre los dos últimos campeones de Europa se presenta como una partida de ajedrez, aunque el deseo blaugrana es que la técnica prime por encima de la táctica. Si el partido se decide por talento individual, parece obvio que será el equipo de Rijkaard el que estará en la siguiente ronda. Ganar fuera de casa en campos complicados no fue obstáculo la temporada pasada en el camino hacia París, aunque en aquella ocasión los desplazamientos llegaban en los encuentros de ida y no existía la obligación de ganar. Pero si la prestación futbolística está al nivel de la de Stamford Bridge el año pasado, el Barça pasará. La clave es redescubrir el fútbol veloz de asociación constante y desequilibrio individual. Noventa minutos son muchos e incluso contra la mejor prestación defensiva los equipos con recursos siempre disponen de oportunidades de gol.

Decía el libro de ruta que Benítez apostaría en la ida por la pareja Bellamy-Kuyt y que en la vuelta daría entrada a Crouch. Pero en el guión no estaba previsto que el Liverpool ganara en el Camp Nou, por lo que la vía contragolpeadora vuelve a ser válida para Anfield, sobretodo ante un Barça que llevará la iniciativa del juego y querrá dominar el partido de forma tan radical como en Zaragoza. Aunque dice Benítez que jugara de forma distinta, se antoja complicado que resista la tentación de apostar por su atacante más veloz y escurridizo ante una defensa probablemente de tres centrales bastante adelantados. Así que me decanto por Bellamy en un once idéntico al del Camp Nou. En el Barça el modelo es el de La Romareda, aunque con pequeños cambios como la entrada de Eto'o y probablemente de Zambrotta, más rápido que Oleguer. Pero el italiano no podrá subir tanto como a él le gusta y deberá estar especialmente atento, pues la banda izquierda del ataque del Liverpool será la más profunda y Juanfran ya mostró el pasado miércoles que esa puede ser una de las vías más accesibles para atacar el 3-4-3 de Rijkaard.

En Valencia no hay tantas dudas en cuanto a los onces. Sorprende que en las previas italianas se dé por seguro que Mancini dará la titularidad a Cruz para formar pareja con Ibrahimovic, dejando a Crespo en el banquillo. Las bajas de Cambiasso y Vieira son muy importantes en los nerazzurri, que pierden a dos de sus tres piezas fijas en el muro del centro del campo. Dacourt y Stankovic, que llegan tocados, serán sus sustitutos, con Figo repitiendo como enganche en una posición que le exige menos físicamente y le permite desarrollar toda su calidad. El partido, que enfrenta a dos equipos que no suelen encerrar a sus rivales, tiene visos de decidirse en el intercambio de golpes, en el acierto de los jugadores desequilibrantes. Y quizá el mejor de todos ellos sea David Villa, aunque Ibrahimovic se encuentra en un gran momento de forma y está firmando una temporada mucho más productiva de los que nos tenía acostumbrados.

La eliminatoria más clara parece ser la que se resolverá en Stamford Bridge entre Chelsea y Oporto. Mourinho podría apostar por el 4-3-3 dando entrada a un Robben que está generando mucho peligro en los últimos partidos. Lassana Diarra tendrá ante Ricardo Quaresma su primera gran prueba como lateral derecho titular del Chelsea, quizá en el único duelo sobre el campo en el que los portugueses parecen gozar de favoritismo. Los blues llegan al tramo decisivo de la temporada habiendo recuperado la solidez de los dos años anteriores y difícilmente se dejarán sorprender en un torneo que para Mourinho es esta temporada la prioridad absoluta.

Más igualado se presenta el duelo de Lyon, en el que la Roma podrá esperar atrás y buscar la contra con su ejército de llegadores. Pese al 1-3 de Saint-Etienne, el equipo de Houllier ha perdido en los últimos meses parte del crédito que había conseguido y es evidente que no afrontará la eliminatoria con la misma confianza que antes, cuando se sentía invencible. Alou Diarra sustituirá al sancionado Toulalan, con lo que el juego francés tendrá menos toque pero más fuerza. En un partido a priori bastante equilibrado, el balón parado, con dos especialistas como Juninho y Totti, puede ser el que marque la diferencia.

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miércoles, febrero 21, 2007

El once del Liverpool

Acertar la alineación del Liverpool esta noche en el Camp Nou se ha convertido en toda una odisea. Benítez, que raramente repite once y que estudia minuciosamente a los rivales para sacar la alineación más adecuada para cada ocasión, no ha podido dar muchas pistas recientemente, pues ha tenido más de una semana para ensayar el encuentro de Champions sin disputar partidos de competición oficial. Algunos compañeros que cubren la información del Barcelona me han comentado que Rijkaard ha estado variando la defensa recientemente pensando en la amenaza de Crouch. No deja de ser sorprendente, ya que en Liverpool se viene comentando que el gigante sólo actuará en el partido de vuelta y que en la ida el técnico español apostará por una pareja mucho más contragolpeadora: Kuyt-Bellamy. Nadie, salvo que disponga de improbables filtraciones, puede asegurar a ciencia cierta qué once sacará el Liverpool. Se puede especular con más o menos conocimiento, con el apoyo de antecedentes o con la intuición como gran aliado.

Intentemos atrevernos. Mi once es parecido al que aventura Martí Perarnau en su prestigioso blog. Parece obvio que un centro del campo Alonso-Gerrard no muerde suficientemente y que la presencia de Sissoko es prácticamente obligatoria. Esto supondría que el capitán juegue como falso hombre de banda, partiendo desde un costado pero con libertad para irse hacia el centro y aparecer en posiciones de remate. ¿En qué banda? Por rendimiento en los últimos partidos y características propias, me inclino más por la titularidad de Pennant -más rápido y profundo que Zenden-, con lo que Gerrard jugaría en la banda izquierda. Este mismo esquema planteó Benítez en el Chelsea-Liverpool de la primera vuelta de la Premier. Aunque el resultado fue negativo, el equipo dejó buenas sensaciones. Así pues, apuesto por el mismo once exacto, con el único cambio de Riise -que era baja- por Warnock -que ya ni está en el club-. O sea: Reina; Finnan, Carragher, Agger, Riise; Pennant, Sissoko, Alonso, Gerrard; Bellamy y Kuyt.

Saque lo que saque el equipo de Anfield, parece obvio que si los jugadores desequilibrantes del Barça tienen una noche inspirada pueden dejar la eliminatoria muy encarada. Más igualados se presentan los otros tres encuentros de la noche. El Valencia se mide a un Inter temible en Italia pero en cuyo campeonato hay muy pocos equipos del nivel del de Quique. Dacourt sustituirá a Vieira en esa barrera de tres con Cambiasso y Javier Zanetti, mientras que en ataque Crespo y Adriano se disputan el puesto de acompañante de Ibrahimovic. Conocida la debilidad defensiva de Maicon, esta puede ser la noche en la que David Silva se dé a conocer en el fútbol europeo. En Roma, el Lyon ha perdido parte del favoritismo que le otorgamos cuando se celebró el sorteo, ya que su rendimiento en los dos últimos meses ha caído considerablemente y parece haberse convertido en un conjunto más vulnerable. Y claro, los italianos tienen a Totti, fuoriclasse indiscutible al que sólo le resta una temporada memorable en la Champions para redondear una carrera envidiable. Tiago será la única ausencia de peso en el campeón francés, que quizá apueste por Kim Kallstrom para suplir al todoterreno luso. Y en Oporto, Mourinho regresa de nuevo a Dragao -ya lo hizo una vez- para confirmar que su Chelsea, una vez recuperados Cech y Terry, vuelve a ser uno de los bloques más sólidos de Europa. Se presume que volverá al 4-4-2 con todos los pesos pesados en el centro del campo. Los portugueses esperan que sus mejoras armas, la magia de Quaresma y la llegada de Lucho, les permitan hacer daño a un equipo con escasas grietas y así poder llegar con opciones a la vuelta del Bridge.

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