viernes, octubre 03, 2008

Actitud de Champions en la UEFA

Ronaldinho ha sido campeón de Europa con el Barça y del mundo con Brasil. Seedorf es el único futbolista de todos los tiempos que ha ganado la Champions con tres equipos distintos. Están acostumbrados al privilegio y al glamour, pero no se les cayeron los anillos para ir a jugar una primera ronda de UEFA Cup en Zurich. Al contrario: se los vio enchufados, metidos en el partido, absolutamente comprometidos. Hicieron lo más brillante y marcaron la diferencia. Cuando ellos inventaban, el Milan generaba peligro. Eran los que proponían algo distinto en un duelo en el que los suizos ofrecían empeño sin calidad y los italianos mostraban un perfil demasiado plano en el centro del campo (el trío Ambrosini-Emerson-Flamini se bastaba para dominar la posesión, pero no era lo suficientemente creativo para ahogar al rival). Ancelotti también se sumó a la exhibición de actitud del conjunto lombardo sacando a Kaká para sentenciar la eliminatoria: el 0-0 no le parecía suficiente. Y presentando un ataque formado por tres Balones de Oro, los rossoneri acabaron ganando el partido con el primer gol de Shevchenko tras su regreso. Por plantilla e historial, el Milan debería ser el gran favorito en esta UEFA, pero muchos creíamos que no se la tomaría en serio. Tras lo visto en el Letzigrund quizá deberíamos rectificar esa opinión y devolverlo a la cabeza del listado de candidatos.

Hubo otros detalles destacables en la jornada del jueves. El Everton acabó cayendo ante un Standard que, no lo olvidemos, fue capaz de forzar la prórroga en la previa de la Champions ante el Liverpool. Défour y Witsel tienen un futuro extraordinario, pero más allá de las individualidades debemos destacar el gran trabajo colectivo de un bloque perfectamente ordenado y con las ideas muy claras. Destacó el serbio Jovanovic, que parecía que iba a salir en verano pero que sigue en Bélgica y nos dejó una acción personal fantástica en la jugada que acabó decidiendo la eliminatoria. Más éxito tuvieron los otros equipos ingleses, aunque el Tottenham sufrió mucho en Cracovia y estuvo muy cerca de tener que jugar la prórroga. Sí hubo tiempo extra en Guimaraes, donde el Portsmouth dilapidó su ventaja con un planteamiento ultradefensivo de Redknapp que resultó difícilmente comprensible. Se entiende que pueda meterse tan atrás ante un Chelsea o un Manchester United, pero lo hizo contra un Vitoria que no es para nada superior a su Pompey. Luego, cuando adelantó las líneas varios metros y los laterales se convirtieron casi en extremos, se cumplió la lógica y Crouch decidió. Pero ese sufrimiento pudo haberse evitado.

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jueves, marzo 13, 2008

La copa de la igualdad

La UEFA Cup reúne a equipos de un nivel muy parejo: una amplia clase media-alta europea en la que no hay grandes diferencias de potencial. Así, el torneo se convierte en una competición abierta que permite soñar a casi todos los participantes. No se puede ganar la competición holgadamente: incluso el Sevilla, que estableció lo más parecido a un dominio, estuvo cerca de la eliminación en sus dos títulos -el enorme sufrimiento en la ida de Gelsenkirshen, el gol de Palop en Donetsk-. Pronosticar quién pasa en cada ronda puede convertirse en una temeridad. Hoy, cuatro de los seis cruces que se han definido han acabado empatadísimos. Sólo los goles en campo contrario y las tandas de penalti han podido separar a contendientes que pueden reclamar por igual haber hecho los méritos suficientes. Quizá por todo ello, porque no abundan las tiranías, porque al mismo tiempo hay infinitos favoritos y ninguno, la UEFA es un torneo enormemente atractivo para todos aquellos que no sólo disfrutamos con la excelencia insuperable.

Mi primer aplauso de la noche es para el Everton. Ha jugado un partido fantástico. Ha arrollado a la Fiorentina, la ha metido atrás, le ha generado numerosísimas oportunidades de gol y posiblemente ha merecido ganar por más de dos goles. Fue incluso más superior que el equipo toscano en la ida. Con agresividad, con juego por bandas, pero también con algunos movimientos veloces por el centro. Memorable encuentro de Mikel Arteta, un jugador de equipo grande, un crack que no se lleva los titulares de Cesc y Torres pero que da recital tras recital en Goodison. Un centrocampista que está a un nivel para ser titular en la selección española. Bárbaro su golazo en el 2-0, casi todas las ocasiones nacieron de sus centros. Tiró luego un penalti por el medio, con clase y personalidad. Desafortunado final para el siempre admirable equipo de Moyes, que ahora podrá centrarse exclusivamente en su gran reto: quitarle al Liverpool la cuarta plaza. Por si a alguien le quedaba alguna duda, hoy han demostrado que no le faltará actitud ni compromiso.

El Zenit-Marsella parecía una reunión de talentos. Arshavin, Nasri y Valbuena, jugadores por los que verías horas interminables de fútbol. Pasaron los rusos, lo que quizá sea mejor noticia: a Samir y a Mathieu los podemos disfrutar en la liga francesa. A Andrei es más difícil, cosas de las teles. Aunque los dos goles los marcó Pogrebnyak, que ya decidió el domingo la Supercopa rusa. Pasando rondas, el equipo de San Petersburgo va aumentando su coeficiente UEFA de cara a su gran reto 2008, la Champions League. Ya ha eliminado a Villarreal y OM, conjuntos de nivel. Yo no me lo pediría para cuartos.

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martes, febrero 26, 2008

Otro paso más de un Everton solidísimo

Pasan los años, el Everton se va estableciendo como una fuerza que pelea con regularidad para meterse en Europa y la figura de David Moyes crece de forma tan convincente como la imagen de su equipo. Capaz de plantearle un reto imposible a su multimillonario vecino Liverpool por segunda vez en cuatro años, no existe la presión para el conjunto que juega con una confianza absoluta en sus posibilidades, que se sabe poseedor de un espíritu que lo hace rendir por encima de la lógica económica. Los toffees acudían esta noche a Eastlands para medirse al Manchester City, un rival directo en la durísima lucha por la cuarta plaza, el tercer mejor local del campeonato. Y ganaron con claridad, dando otra exhibición de fútbol inteligente, de excelencia defensiva y de ataque dañino.

Moyes planteó su tradicional 4-4-1-1 con un doble pivote enormemente capacitado para el trabajo y la recuperación, con dos jugadores de banda con desborde, técnica y profundidad, con un media punta generoso en su despliegue y con un delantero que se basta para complicar la vida a una pareja de centrales tan fuerte como la que forman Dunne y Richards. No se trataba de tener el balón y de distraer al contrario a base de toque: ese no es el estilo del Everton, que no pretende ganar el concurso universal del juego estético. Su consigna es otra: solidaridad defensiva, coberturas constantes, orden en el posicionamiento defensivo para cerrar las líneas de pase y convertir al rival en un equipo desorientado y sin ideas. Y agresividad, y actitud ganadora, y determinación para ir hacia la portería contraria cuando se recupera el balón. Hay talento para hacer daño por mucho que la prioridad sea la perfección táctica. Así se ganan partidos. Concretamente, quince de veintisiete, una cifra fantástica en una liga competidísima para un conjunto que no es una superpotencia.

Y si el rival achucha, porque también juega y tiene potencial, ahí llega la capacidad de sufrimiento. Y las actuaciones individuales de una línea defensiva fantástica en la que Phil Jagielka está progresando de forma magnífica. Bajo la lluvia de Manchester, el Everton resistió cuando el City lo echó para atrás. Pasó sus momentos de apuro, pero se fue del partido siendo el equipo que había generado las oportunidades más claras. Y gritando a los cuatro vientos que de entre todos los candidatos modestos a la cuarta plaza, el de Moyes es el más sólido, el más solvente, el más trabajado, el que más transmite.

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jueves, enero 24, 2008

El Chelsea termina con el sueño de Moyes

Lo del Chelsea es admirable: va a por todo, con todo, siempre. Ganó en Goodison con cierta sensación de suficiencia. El Everton pudo adelantarse en el marcador, pero no encontró el camino del gol. A los blues, en cambio, les bastó con un sublime pase largo cruzado de Florent Malouda y una definición fantástica de Joe Cole para finiquitar cualquier emoción. 0-1 y a otra cosa. Quality tells.

Es una lástima que el sueño del equipo de Moyes muera en semifinales. Sin embargo, el escocés no necesita un título para que le reconozcan su excelente trabajo. Ya ha sido nombrado dos veces mejor técnico de la Asociación de Entrenadores de Inglaterra y cualquier persona que haya seguido al Everton desde que él llegó sabe cómo ha transformado a un club que flirteaba con el descenso. Insistían los comentaristas televisivos en la gran diferencia técnica entre el Chelsea y los toffees, pero ese es su gran mérito: tener cuarto a un equipo a base de trabajo, rendir por encima de las posibilidades de su plantilla. Pelear con el vecino, cuando hay tantísima distancia a nivel económico, habla maravillas de él.

Nada más, sólo eso. Quería dedicarle el artículo a Moyes si ganaban, pero se lo dedico igualmente en la derrota. Porque más allá del resultado concreto está el trabajo en el tiempo.

Crónica del Túnez-Senegal de la CAN para Público

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miércoles, enero 09, 2008

Wright-Phillips desequilibró un partidazo

Se preguntan algunos aficionados españoles: ¿por qué en Inglaterra tienen dos copas? Responde el fútbol: para disfrutar aún más. Como allí se lo toman todo en serio, podrían tener hasta tres y regalarnos partidazos en cada una de ellas. La Carling volvió a ofrecernos un espectáculo enorme anoche con un encuentro memorable entre Chelsea y Everton. Una batalla intensa, emocionante, con detalles técnicos y tácticos, con mucho corazón. Y es que el equipo de Avram Grant empezó a ganar el duelo en la pizarra y en el talento, pero se lo acabó llevando por fe. Con Wright-Phillips como protagonista evidente: su posición desorientó por completo el entramado defensivo de Moyes y causó pánico en la zaga toffee. Tanto, que Joleon Lescott, brillante hasta entonces, acabó marcándose en propia portería el 2-1 definitivo al sentir el acoso del diminuto extremo en un balón aéreo.

Los equipos de Moyes te hacen comprender que el trabajo defensivo puede ser también muy bello. Que hay algo incluso estético en las líneas bien puestas, en las ayudas de los centrocampistas a los defensas, en las marcas individuales, en el esfuerzo solidario. Sabe el técnico escocés que su equipo no tiene nada que hacer en Stamford Bridge si sale a jugar con alegría y despreocupándose del rival. Así que monta un dispositivo para anularlo, consciente de que tendrá su oportunidad a balón parado, ya que en esa faceta posee armas de enorme potencial. Era extraordinario ver cómo Cahill seguía a Ballack por todo el campo, como McFadden se ocupaba de Belletti y mantenía la posición para que las dos líneas de cuatro no quedaran descompuestas. Pero claro, eso también les restaba cierta capacidad en ataque, sobre todo al australiano, muy alejado de su zona de influencia. Aunque también en el Chelsea hubo detalles de gran nivel: Mikel, hasta su expulsión -exagerada para los locales, justa para los visitantes-, anuló por completo a Andy Johnson y ofreció un recital absoluto de disciplina y sencillez mezcladas con esa elegancia suya que le convierte en uno de los futbolistas jóvenes más interesantes del planeta.

El Chelsea fue mejor en la primera parte. El Everton defendía bastante bien, pero no le bastaba para detener a un equipo que por momentos parecía un ciclón. Grant demostró que no es sólo un hombre de paja, sino que dirige con maestría desde el banquillo. En su once inicial todos creíamos que Joe Cole actuaría en la media punta y que Wright-Phillips iría por banda derecha. Parecía lo lógico. Sin embargo, con un intercambio constante de posiciones, con Belletti haciéndose dueño de toda la banda y con los dos pequeñitos quedando bastante libres por el centro, el Chelsea consiguió tener superioridad numérica en esa zona de gran influencia en el juego. Carsley no daba abasto: no sabía si ir a por uno o a por el otro. Así llegó el 1-0. El ex del Manchester City recibió muy solo, tuvo tiempo para pensar y puso el balón con mucha clase lejos de Howard. Al descanso, 1-0 merecido y hasta corto.

La expulsión de Mikel cambió el partido. Dio confianza al Everton, que se sintió con fuerzas de irse hacia arriba. Los de Moyes tienen mucha pegada, y aunque faltaran Arteta y Pienaar -sus generadores de fútbol-, encontró el camino del empate en un servicio de un sensacional McFadden que se comió Hilario y que Yakubu transformó en el 1-1. Grant reaccionó con cambios inteligentísimos: dio entrada a Sidwell para que ejerciera el papel del nigeriano, y viendo que Pizarro no entraba en juego -bien controlado por los fantásticos Yobo y Jagielka-, apostó por Wright-Phillips como único punta. La jugada le salió bien, porque en una fase en la que el partido estaba roto y el gol podía caer en cualquier portería, Shaun lo desequilibró con su presencia. Parece increíble si nos fijamos en su corta estatura, pero así fue. Un centro de Ballack al área pequeña aterrorizó a Howard, que no salió, y a Lescott, que no supo qué hacer. Acabó cabeceando hacia su propia portería, quedándose a medio camino entre una cesión y un despeje, rematando a la red ante la mirada atónita de Moyes, que no podía creerse un desenlace tan cruel.

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domingo, diciembre 30, 2007

Tres choques competidos

Presentaba la última jornada de Premier de 2008 un cartel con tres platos fuertes: las visitas de Manchester United, Arsenal y Liverpool a West Ham, Everton y Manchester City. Parecían encuentros complicados para los favoritos, duelos en los que podían perder puntos. Uno ganó, otro empató y un tercero cayó, pero la fecha confirmó que en la liga inglesa hay varios conjuntos que, en duelos directos, no están tan lejos de los grandes.

Llegaban los red devils a Upton Park tras su exhibición de Sunderland. Claro, no es lo mismo medirse al limitado equipo de Roy Keane -ojo, limitado pero con algún elemento más que interesante, véase la actuación de Kenwyne Jones en el triunfo ante el Bolton- que al digno bloque de Curbishley. Aunque en realidad, hubo más demérito mancuniano que acierto hammer en el 2-1 final. Y no estoy hablando del penalti que desperdició Cristiano Ronaldo, otra vez el más peligroso de los de Ferguson. Me refiero a la actitud, al no tener ninguna intención de ir a sentenciar el partido, el limitarse a esperar atrás a que el tiempo se consumiera o a que el portugués cazara alguna contra. Pese a todo ello, no tenía pinta el partido de terminar en remontada. Pero en choques apretados todo es posible, y ese centrocampista tan prometedor que es Mark Noble se sacó dos centros precisos, tocaditos, con rosquita, y en ambos casos los ganó un compañero suyo, un central, para obrar lo que parecía improbable.

En Goodison pasó algo similar: el desenlace no tuvo nada que ver con la lógica. Tras ver la primera parte, en la que los hombres de Moyes noquearon por completo a los tocones gunners con su presión en el centro del campo, uno habría dicho que el Arsenal firmaba un empate. Pues lo ganó por goleada. Y con un estilo radicalmente opuesto a su propuesta habitual. Con balones largos y con la pillería de un delantero que había mostrado detalles apreciables en otras competiciones pero que aún no había dejado su huella en la Premier. Eduardo Da Silva nos enseñó ese instinto que nos habían prometido que poseía, esa capacidad para desmarcarse, esa definición fría, elegante, de goleador estético. Si explota definitivamente y van Persie vuelve a lo grande y sin lesiones, el cuadro de Wenger tendrá muchas opciones en ataque. Y todas de nivel.

El Liverpool tuvo la ambición final de querer ir a ganar en un estadio tan complicado como el del City, pero se topó con un Richard Dunne colosal, salvador, hasta rápido. Benítez sacó uno de sus mejores onces posibles, con la gran salvedad del extremo izquierdo. Me pasó lo mismo que en su derrota contra el United: terminó el partido y pensé que Babel había salido demasiado tarde. El holandés es más rápido que Kewell, imprime otro ritmo, parece más directo, más desequilibrante. Aún así, a Rafa pudo bastarle para ganar, y probablemente lo mereció.

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jueves, noviembre 15, 2007

Anichebe for Nigeria

Ahora que Inglaterra asiste ansiosa a las horas previas del dramático choque entre Israel y Rusia del sábado, ahora que tantos están poniendo en duda la conveniencia de tener un campeonato plagado de jugadores extranjeros, ahora que las opciones en ataque parecen tan cortas que en encuentros anteriores McClaren tuvo que repescar a Emile Heskey... Justo ahora, Victor Anichebe parece dispuesto a debutar con la selección absoluta de Nigeria y quedar de este modo absolutamente descartado para el futuro de los pross.

Where are you from? es una de las primeras preguntas que se enseña a los niños que empiezan a aprender inglés. La respuesta, sin embargo, puede ser muy compleja. Victor Anichebe nació en Lagos, capital de Nigeria, pero se mudó a Liverpool cuando tenía sólo un año. Allí creció y se hizo como futbolista y como persona. Es un producto de la academia del Everton y sus grandes actuaciones en la presente UEFA Cup le están convirtiendo en uno de los favoritos de la afición. Es un chico de la casa, aunque en realidad él siente que su hogar está muy lejos. "Quiero representar a Nigeria porque es de donde vengo. Voy cada año por Navidad y tengo un montón de familia allí. Vinimos a Inglaterra cuando tenía un año, pero sigo sintiéndome nigeriano". Quizá por esta razón el año pasado abandonó la concentración de la selección inglesa sub-19 antes del que podría haber sido su debut internacional.

El sábado, Berti Vogts puede poner fin a todo el dilema. Si le da unos minutos en el encuentro ante Australia, el caso Anichebe habrá llegado a su fin. Victor puede acabar formando pareja con su actual compañero de equipo Yakubu Ayegbeni. Y no con Wayne Rooney, frustrándose así la posibilidad de ver una delantera pross fabricada completamente en la cantera del Everton.

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lunes, agosto 27, 2007

Tras 140 partidos, Yakubu no es apto

Aunque parezca mentira por la gran cantidad de extranjeros que militan en la Premier, en Inglaterra tienen una reglamentación para evitar la llegada de jugadores foráneos de dudoso nivel que cierren la puerta a jóvenes talentos nacionales. Para poder obtener un permiso de trabajo, un futbolista extracomunitario debe haber jugado el 75% de los partidos que su selección nacional absoluta haya disputado en los últimos dos años. La intención de la idea es elogiable, pero a la práctica no acaba de funcionar muy bien. La gran estrella de Indonesia cumpliría fácilmente este requisito, mientras que un buen jugador argentino que no sea internacional -pongamos como ejemplo a José Sosa, al que acaba de fichar el Bayern- no podría firmar por un equipo inglés. Este caso hipotético muestra los puntos débiles de la normativa, pero la realidad se ha encargado de hacerlo también de forma clara y meridiana: Yakubu Aiyegbeni, que lleva cuatro años y medio jugando en Inglaterra, no puede ahora fichar por el Everton... porque a finales de 2005 se peleó con su seleccionador y desde entonces no ha vuelto a vestir la camiseta de Nigeria. Y el permiso de trabajo, que debe renovarse cada vez que se firma un nuevo contrato, le ha sido denegado por no llegar a la famosa cuota del 75%.

Todo el mundo en Inglaterra sabe que Yakubu no es ningún bluff y que ha demostrado sobradamente su categoría desde que llegó al Portsmouth en enero de 2003. Lo dicen los números -54 goles en 140 partidos de Premier-, lo dicen sus actuaciones -se llegó a rumorear que lo quería el Manchester United-, lo dice el precio que han acordado Middlesbrough y Everton por su traspaso -casi 17 millones de euros-. Evidentemente, los toffees han recurrido a esa denegación del permiso de trabajo, pero hasta el viernes no se conocerá cómo termina el caso. Es de esperar que le acaben dando la razón al club de Goodison, pero mientras tanto el jugador no puede ni entrenar con sus nuevos compañeros. Está claro que habría que revisar la norma, o al menos hacerla algo más flexible. No olvidemos que la cesión de Carlos Vela por parte del Arsenal a distintos equipos españoles también ha venido motivada por esta escrupulosa limitación a la llegada de foráneos.

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domingo, abril 29, 2007

Larga vida al fútbol simultáneo

Hay quien muchas veces reivindica a los profesionales de la plataforma digital que retransmite las ligas europeas que no comenten los resultados de los partidos que están emitiendo en otros canales y que se limiten a relatar lo que ocurre en el encuentro que está en pantalla. Es una petición legítima y perfectamente comprensible en gran parte de la temporada, pero es evidente que si esta pauta de comportamiento se mantiene en las jornadas decisivas de los grandes campeonatos se pierde uno de los grandes alicientes que nos regala este bello deporte. Ver esta mañana cómo celebraban los jugadores del United el cuarto gol en Goodison Park sin saber que el Chelsea ya había terminado su partido con empate significaba no comprender en su totalidad la magnitud del momento, al igual que aislarse de lo que sucedía en la cancha del Everton habría supuesto no comprender por qué en los minutos finales del partido el realizador enfocaba tantas veces al apagadísimo público de Stamford Bridge. Y es que las dos horas de magnífico fútbol simultáneo que nos han brindado los cuatro equipos protagonistas de dos encuentros vitales en la resolución de la Premier League 2006-2007 han sido una auténtica delicia, y lo han sido sobre todo por su carácter interrelacionado y por el contexto en el que se situaban.

Con su remontada espectacular en Liverpool, el Manchester United ha podido ganar medio campeonato. Lo tiene ahora todo a su favor: incluso perdiendo en Stamford Bridge podría salir campeón. Le basta con sumar cuatro puntos en tres partidos, algo que por el porcentaje conseguido hasta ahora parece mucho más que factible. No sólo por la estadística: también por la autoridad con la que ha solventado partidos de enorme dificultad como el de hoy, encuentros en los que podía perder perfectamente y los ha ganado dando la sensación de ser un equipo poderosísimo. Pero es evidente que el torneo aún no está cerrado: al Manchester City le encantaría devolverle la máxima emoción haciendo sufrir a su eterno rival y el West Ham acudirá a Old Trafford en la última jornada probablemente jugándose la permanencia. O sea, que no será un camino de rosas para los red devils. Pueden ser campeones el próximo domingo, pero también podría ser, incluso, que perdieran lo que hoy parecen tener ganado. Todo es posible en un campeonato precioso al que ya le tocaba llegar al tramo final con cierta igualdad.

¿Y por qué el Chelsea se ha dejado media liga en casa ante el Bolton? Se hablará de rotaciones. Es cierto, y no es nada habitual, que Mourinho ha sacado un once muy raro, pero también lo es que el Bolton ha empatado el partido cuando Lampard y Drogba ya habían ingresado en el campo. Luego los blues pecaron de ansiedad, y quizá ésta venía producida por el pánico que se respiraba en la grada cada vez que el marcador reflejaba un nuevo gol del United. Sabiéndose en el descanso en igualdad de puntos, pasar de esa realidad a los cinco de desventaja provocó un clima de depresión general que pudo incluso llegar al césped. Sin la confianza habitual, el orden sempiterno del Bolton Wanderers fue un obstáculo demasiado duro para un equipo que tantas veces ha ganado partidos gracias a su carácter ganador, casi de robot arrollador, pero que hoy pareció sentir dudas y miedos. Como si fuera humano.

Larga vida al fútbol simultáneo. Mañana habrá más. Y en su versión más radical. Última jornada de la Eredivisie, con tres equipos empatados a puntos al frente de la clasificación. Como para perdérselo.

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